Capítulo 28. Hola, hermano demonio.

Senju Tsunade nunca imagino que los frutos de una temblorosa siembra se hubieran dado tan pronto y de forma tan exquisita.

Dos meses antes había estado enterrada entre papeleo inútil e inservible y tan sólo una semana después, incluso sus múltiples tazas estaban relucientes de tan intima pulida que se les regalo, y sus pies tratados delicadamente, sin esos ojos de pescado que empezaban a atormentarla.

Más allá de eso, las noticias que le llegaban eran para chuparse los dedos.

Se sentía la dueña del mundo en este momento mirando la ventana hacia el ocaso coloreando de fucsia y naranja el cielo, toques que azul eléctrico bordeando más alto.

Si tan sólo así fueran todos los días, pensaba la rubia.

En su escritorio dos notificaciones.

La primera: sobre el escuadrón Nijū Shōtai. Habían sido heridos contra el combate de ambos miembros de la organización conocida como Akatsuki, unos verdaderos bastardos sin corazón que aparentemente se estaban llenando los bolsillos con aquellas misiones que las cinco grandes naciones shinobi no aceptaban, ganándose la lealtad de pequeños grupos de interés, así como ciertas actitudes que podrían hacer sospechar que se han involucrado en la política de algunos países como Iwagakure.

Lo más preocupante de este grupo de vándalos no era si ganaban o no algunos ryos demás, sino que su objetivo aparentemente era la captura de todos y cada uno de los jinchūriki. Cosa que al parecer ahora fue confirmada.

El escuadrón de Saturobi Asuma revelo que encontraron indicios de pelea contra un poseedor de Bestia con cola. Continuaron con el rastro hasta llegar a dos sujetos aparentemente difíciles de aniquilar, tanto que no fue el propio escuadrón quien lo logro.

Para sorpresa de los Nijū Shōtai, el escuadrón Karasu estaba cerca y conforme el informe que detallo Shikamaru y Darui, salieron prácticamente ilesos, Sarutobi agradeciendo una sola vez en el informe la previsión del Hokage de mandar un equipo de apoyo.

Tsunade resoplo. Por supuesto, pensaba ante la ingenuidad del capitán.

El informe relataba prácticamente lo mismo que el de Itachi, quien adicional agrego tanto las habilidades encontradas en cada individuo como ciertos objetos que habían adornado alguna vez los cuerpos de estos villanos. Dos anillos con kanjis distintos en su interior. Sin embargo, Tsunade lo sabía mejor.

Tenían un sello y no debía colocárselos por ningún motivo. Mando convocar al pervertido de Jiraiya para que pueda analizarnos.

Por otro lado, Itachi había encontrado el motivo del porque se encontraban en ese lugar ambos Akatsuki.

Una vez que Sakura volvió a colocarle la lengua a un macho bastante altisonante – Itachi tan recatado en sus informes- Shisui lo indujo por medio de tortura para que hablará. El tipo no derramaba los frijoles hasta que Sakura amenazo con volver a arrancarle la lengua, fue cuando se volvió todo un pajarito.

Resultase ser que tanto el escuadrón Nijū Shōtai, aparentemente curados por una misteriosa bruja, y el escuadrón Karasu están de camino a Konoha en estos momentos, cargando los cadáveres de dos criminales rango S, su misión original, y a una mujer inconsciente que la pelirosa identifico como el jinchūriki de las dos colas.

Esto último, sobre como la identifico, tanto a Itachi como a Tsunade se le escapa.

Sin embargo, el resultado de la misión ha sido de su entera satisfacción.

Ahora la otra misiva, cuenta otra historia, aunque no necesariamente mala, de hecho, todo lo contrario.

Un Hatake Kakashi relata cómo está gozando de las mejores negociaciones a las que ha asistido, con reuniones en la sala de concejales de Sunagakure que prácticamente rematan con final feliz.

También narra como Uchiha Sasuke está peleando con sus demonios internos, cortesía del favor con Sakura, tratando de evitar que cierto rubio se lastime innecesariamente al "jugar" con Sabaku no Gaara.

Aunque Kakashi duda que la palabra juego pueda ser utilizada correctamente cuando son ambos los que entrenan como si quisieran matarse mutuamente, algo sobre medir cuanto han aprendido y a quien le pesa más la edad. Testosterona juvenil al cien por ciento.

Ambos chicos se reconocieron cual cachorros, después de años de no verse, y desde entonces no existe la definición de espacio personal entre ellos, de eso hará hace tres días cuando ingresaron a Sunagakure.

Por supuesto, el mismo día la Hokage, recibió una solicitud de la oficina del Kazekage pidiendo que el escuadrón del ninja copia se quede más tiempo dentro de las paredes de arena para revisar algunos protocolos de seguridad.

La rubia sólo se mofaba mientras continuaba leyendo. Lo había dudado al inicio, pero al parecer esta pequeña treta había funcionado.

Los Uchiha habían informado a la Senju la supuesta relación amistosa que cierto huérfano rubio tenía con otro cierto huérfano pelirrojo. Así que tirando una moneda al aire para que dicha amistad aun persistiera, mando a Naruto a sabiendas de que Gaara podría aceptar el acuerdo de ampliación comercial que Konohagakure ha estado solicitando al país del viento, con tal de recuperar a su viejo amigo.

La Senju aún recuerda ese día.

Cuando Sarutobi-sensei le estaba capacitando para el relevo de puesto.

Sus últimos exámenes de evaluación Gennin a Chunnin del viejo.

El anciano estaba tan emocionado.

Eso fue hasta que miles de granos de arena ingresaron escurridizamente a través de su ventana para mostrar la imagen holográfica de un muchacho pelirrojo, de apenas diez u once años.

No había que ser un genio para saber quien era el intruso. Ella lo recuerda al detalle, su kanji en la frente revelo su identidad.

- Pueden tomar esto en serio o no – había dicho la imagen de arena – pero serán atacados en los próximos exámenes.

- ¿Por quién? – contesto la Senju, mientras que su sensei seguía procesando la información.

- Otogakure con apoyo de Sunagakure – la expresión del chico no cambio, sus ojos llenos de kohl no mostraban emoción.

- ¿Estás aquí diciendo estas palabras en contra de tu pueblo? – cuestiono Tsunade, alzando la ceja.

- Dije que puedes tomarlo en serio o no, es tu decisión si lo crees – la arena empezó a disolverse, pero Tsunade lo detuvo.

- Solo dime, ¿Por qué avisarnos? Digamos que te creo, ¿pero porque informarnos? – la rubia bajo las manos a los costados, para revelar un lenguaje corporal abierto.

- A pesar de lo que digan, no soy un monstruo – su voz más suave.

Acto seguido, la figura de arena se disolvió, retirándose tal como llego.

Gracias a ciertas reuniones confidenciales con el pelirrojo y una estratégica planificación, Orochimaru no tuvo oportunidad de soltar su veneno sobre la aldea, logrando aparte un aliado importante en el país del viento.

Sólo una vez, después de recuperar el cuerpo de Rasa - el Yondaime Kazekage - Tsunade volvió a cuestionar al pelirrojo sus razones para haber detenido la invasión. Gaara había murmurado algo muy peculiar.

- Ojalá todos pudiéramos tener amigos mágicos en nuestras vidas.

Fue tan extraño y fuera de lugar el comentario. Pero imagino que eran deficiencias mentales de un pobre huérfano con un futuro impredecible. Se decía que estaba enloquecido, así que no pregunto más nada.

Quien diría que cinco años después encontró la magia a la hacía mención ese enloquecido Kazekage.

La Senju se encargó de promocionar, aún en contra de los argumentos de su sensei, el comercio de oro y otros minerales con Sunagakure. No sólo promover la creación de una Academia en regla para restaurar su supremacía militar por el que una vez fueron conocidos, sino también hacer intercambios culturales ninjas y médicos para incrementar la capacidad laboral en las misiones. Así como delegarles algunas de estas. No era caridad, era inversión.

Las razones de Sunagakure para invadir fueron precisamente por la falta de recursos, incluso para sustento básico, impuesto por Daimyos cuyo poder y riqueza se lo retrajeron a si mismos.

Bien, Konohagakure no permitió que su nuevo aliado se hundiera en la arena.

Ambos países se dividieron el control de país de los Ríos, de manera que Suna tuviera acceso a los métodos de cultivo, ganadería y sistemas de riego de Konoha, así la gente, sus recursos, no morirían. Por el contrario, Suna brindaría apoyo en contra de futuros enemigos de la Aldea de la Hoja Oculta, así como minerales como el carbón, entre otros para el apoyo de la industria en auge.

Los cinco años transcurridos en paz con el país trajeron enormes beneficios habían cerrado la boca de aquellos en el concejo quienes se le habían opuesto a la Senju. La única boca que no cerro fue aquella que la apoyo desde un inicio, de lo más impensable, un Uchiha Fugaku, quien brindo los fondos de parte de su clan.

La única boca que ella quería escuchar era la de su sensei, quien, al contrario, le reprocho una idea, supuestamente, tan atroz. Cada vez que lo recuerda, ella niega con la cabeza con dolor en el pecho. Con justa razón, el consejo había exigido su abdicación tiempo atrás.

Así fue como se consiguió un aliado jinchūriki convertido en el Godaime Kazekage, uno que en estos momentos está afianzando su relación comercial gracias a un - Uzumaki – Naruto.

Sí, ojalá fueran así todos los días.


Naruto sabía que Sakura–chan estaría verde de envidia.

Tal vez no verde… y tal vez no de envidia.

No viéndolo justo ahora recubierto de arena hasta las orejas mientras su antiguo mejor amigo está de pie frente a él disfrutando de verlo enterrado hasta el cuello.

Definitivamente su hermana estaría riéndose antagónicamente por su sufrimiento.

Al principio, no se lo podía creer.

Ese pelirrojo era idéntico al que había conocido años atrás, solo que más alto y fuerte. Inmensamente, más fuerte.

El rubio había sentido un poderoso chakra acercándose a él, Kakashi sensei y a teme, quienes atravesaban la tormenta de arena.

Él sabía sobre las posibilidades de encontrarse con Gaara, pero jamás en sus más alocados sueños pensó que sería el pelirrojo quien terminara encontrándolo primero. Naruto quería ser el que sorprendiera, no ser el sorprendido.

Pero nada de eso importo. No cuando Gaara aun aprensándolo entre su cola de arena lo miro a los ojos, a los mismos cerúleos que le enseñaron a jugar a las escondidillas.

Naruto lo reconoció en el instante que pudo verlo claramente, soltando un destello de chakra, llamándolo, reencontrándose.

Gaara estaba mudo al inicio, sin expresión en el rostro, hasta que el rubio se soltó de la cola de arena y abrazo fuertemente al Kazekage.

No se separaron por mucho tiempo.

Nadie comento nada sobre los ojos enrojecidos que parecían estar en ambas miradas.

Naruto efusivamente presento a Kakashi sensei y a Uchiha Sasuke.

Sin embargo, cuando este último dirigió la mirada al pelirrojo parecían destellar chispas de electricidad negativa. No era la primera vez que se veían según comento después el pelirrojo.

Su Chichiue–sama me patrocino mucho tiempo, comento Gaara.

Naruto quiso preguntar, pero entonces su amigo le conto algo más impresionante.

- Tenías razón, cuando me libere, libere el sufrimiento a mi alrededor – murmuro con una leve sonrisa.

Gaara había estado ocupado, descubrió gratamente Naruto. Realmente había liberado literalmente a su pueblo del dolor.

Naruto recordaba cuanto rencor le guardo él mismo y Sakura–chan al Otousan de Gaara por la forma tan despiadada en que lo abandonaba.

La forma en que se dirigía a él, como lo humillaba frente a los demás, la indiferencia ante su presencia. Como si no significará nada su propio hijo.

Naruto apretaba los puños ante tal situación, cuando miraba la cabeza a su hermana, sabía que ella también estaba molesta con todo eso. Sin embargo, Obāsan–sama les decía que no podían hacer nada contra Rasa–san, no sin culpar directamente al pelirrojo.

Ver a un niño de siete años ser abusado así era atroz, aun así, no se quedaron de brazos cruzados, insistieron e insistieron hasta que su Obāsan-sama acepto ayudarles a detener la marginación familiar.

La anciana abuela se quedó despierta toda una noche pensando cómo hacer pagar al padre malvado de manera que no hubiera un punto de retorno si volvía a cometer tal agravio contra su niño. A la mañana siguiente, Naruto lo recuerda bien, su zenpan-sama tenía un plan en mente.

De hecho, fue justo aquí que Sakura–chan aprendería la utilidad de un verdadero favor.

La yama–uba enveneno al reinado de Rasa-san, no con un veneno cualquiera, no. Una plaga arraso con el poco sustento de los alrededores de la aldea de arena, la comida empezó a secarse en Sunagakure.

Nunca se descubrió su identidad, pero por años circulo un rumor de que una bruja lanzo la plaga como castigo por algo que el Yondaime Kazekage hizo contra su propio hijo. Rumor iniciado por las pequeñas bocas de unos huérfanos perdidos, extendido por la gente que creyó ver a la bruja caminar entre los pasillos llenos de ventisca a medianoche.

Verdad o no, la plaga azoto a Sunagakure por tres meses. Para un pueblo cuyos alimentos de por si eran escasos, no tardó mucho en estallar una revuelta en contra de Rasa–san, cosa que molesto al Daimyo ya que las injurias también lo perjudicaban a él. Solicito al kage del viento y arena una solución de inmediato, o de lo contrario pediría su abdicación inmediata.

En la desesperación Rasa–san, mando a buscar por todos los rincones de Sunagakure a la llamada yama-uba, ofreciendo tesoros y fortunas a quienes pudieran dar con su paradero.

No la encontró jamás, otro mes paso y seguía sin aparecer. Los disturbios aumentaron al grado de existir rumores sobre un golpe de estado civil.

Cuando el padre del jinchūriki de una cola se había rendido, una noche, en la soledad de su habitación Rasa-san comenzó a delirar. Terribles pesadillas lo acecharon durante ese último mes, cada cual peor que el anterior.

El último sueño maldito fue el parte aguas para Rasa-san. Uno en donde una mujer de voz hermosa, la yama–uba cuyo cuerpo era invisible, lo perseguía y lo castigaba por haber arrojado a su propio hijo, el más pequeño de sus tres, a un profundo barranco, directo a las fauces de un gigante mapache.

El padre lloro y lloro, desesperado por salir de aquel sueño. No fue sino hasta que la bruja le hablo sobre un favor a cambio de la absolución de su pueblo que la pesadilla se calmó:

- Tu primer pecado es haber traicionado a tu sangre, por tanto, muchacho, deberás de remediar ese costo – la voz de ella sonando en las penumbras de su perturbada mente. Una voz sin edad.

- ¡Lo haré! ¡Haré lo que sea pero que termine ya! – se agitaba en sueños el hombre más poderoso de la Arena.

- Has sentido el desprecio de tu pueblo contra ti, ¿es así? – Se sobresalto cuando un aliento llego a su nuca a pesar de estar acostado – Entonces has aprendido lo que tu propia sangre siente sobre salir a la calle él solo – pequeñas patas de arañas invisibles subían por sus brazos, patas que se marcaban en la piel cuando pisaban, pero él no podía verlas – el costo de tu redención – un cuchillo invisible atravesaba su mano – será cuidarlo tal cual se debe de cuidar a un niño amado. Todo aquel que ose atacarlo o incluso devaluar su valor como ser humano que tiene un corazón latiente, deberás remediarlo de forma inmediata. Esa será la condición.

No brotaba sangre de la herida. Su mano derecha cuya palma estaba boca abajo, tenía un agujero el cual se hacía más grande, pero Rasa-san empezó a sentir cosas extrañas en su piel.

- Ese niño no cometió pecado alguno, pero tú lo inculpaste de tus propios errores. Porque matar a su propia madre no fue error de él.

Rasa-san se percató con colosal horror porque no había visto las patas de araña cuando sentía que lo pisaban. No estaban arriba de su piel, estaban abajo.

Decenas, cientos de arañas de todos tamaños abriéndose paso a gran velocidad atormentando el cuerpo entero del hombre. Desde arañas negras con panzas rojas, hasta arañas con pequeños vellos forrando su piel, una aterradora amarilla con negro en cuyo lomo era posible ver la cara de un niño. Tras ella, todas las demás arañas empezaron a formar las caras de aquellos a los que les arranco la vida como shinobi. Niños, hombres, ancianos. Su esposa.

El hombre quiso gritar, pero descubrió que no podía cuando de su boca también estaban brotando las arácnidas.

Todo su cuerpo, todos sus orificios atacados, perforados segundo a segundo. El horror cuando una pata del tamaño de su propio brazo empezó a emerger bruscamente del agujero en su mano.

- En caso de que faltes a tu juramento, esto querido muchacho, no será ni la punta del iceberg de lo que te podría esperar. – la bruja entonces apareció justo frente a él, una sola capa fue lo que pudo vislumbrar a través de todas las patas moviéndose sobre sus ojos, una pata metiéndose en su fosa nasal derecha, en la otra, una pata saliendo - ¿Es un trato, Yondaime Kazekage, Rasa-san?

El hombre pelirrojo apenas pudo asentir.

- No, no, muchacho. Sólo tu voz es tu palabra – la capa roja frente a él permaneció inmóvil con un toque de diversión en el tono de voz.

- Ace..p. ..acept…acepto – logro decirlo después de deglutir el estómago entero de la tarántula negra dentro de su boca.

- Bien, está hecho – se escuchó la voz ya muy lejana.

Acto seguido, Rasa-san pudo despertar bañado en sudor y otros fluidos que escaparon del miedo.

Fue la cosa más espantosa que había vivido, de lejos la pesadilla más escalofriante. Luego empezó a dudar, si fue o no una pesadilla, parecía más un genjtusu, pero si es así, los Anbu no habían detectado nada, por lo que no pudo haber algún intruso.

Tratando de convencerse que solo eran pesadillas psicológicas por su negligencia, sintió aire fresco, muy frio para ser verano. Entonces giro la cabeza.

La pesadilla no había terminado. Lo que lo atemorizo, fue el ver dos enormes patas, del tamaño de sus brazos, de una tarántula negra por debajo de la cortina, al lado de la ventana abierta. Ventana que él recuerda haber cerrado, cortina que él recuerda haber amarrado. Una de las patas se movio.

Sin tiempo a nada más, salió corriendo como alma que vio al diablo de su recámara, directo a su destino. Los sirvientes lo vieron ajetreado, los shinobi de guardia se tensaron notablemente ante la histeria del hombre. No habían sentido chakra alguno. Rasa-san seguía enloquecido por la adrenalina corriendo por las venas.

La puerta fue azotada en su prisa por llegar hasta su objetivo.

Cuando lo vio, no le importo nada, no le importo que pudiera ser asesinado por ser asustado, simplemente lo tomo entre sus brazos y colocando la barbilla en su pequeña cabeza, Rasa-san lloro sin notar que su palma tenía un agujero sangrante.

Sollozos ahogados resonaron en su cavidad torácica cuando fueron las pequeñas manos de su hijo menor las que devolvieron su abrazo sofocante.

Lo siento, lo siento, lo siento tanto, jamás de nuevo, lo siento, lo siento tanto….

Su pequeño Gaara.

Después de esa noche, Naruto vio como florecía todo con nuevo vigor. El lazo familiar se fortaleció con las tardes pospuestas de su padre para pasar tiempo con Gaara y sus hermanos, con aquellas noches en que se quedaba a contarles cuentos a todos los niños, incluyendo a él mismo y Sakura-chan. Juguetes empezaron a adornar la recámara - antes sin vida - del pelirrojo, más que eso, los ojos de su mejor amigo brillaban como cientos de estrellas que iluminan el cielo, reflejo de sentirse amado por primera vez en años.

El rubio recuerda cuanto le causo de repulsión y miedo el relato de yama-uba; por su lado, Sakura-chan sacando notas y preguntas sobre la metodología de la abuela. Nerd.

La plaga se desvaneció tal cual llego, y con algunas modificaciones dentro de su propio sistema agrícola, Suna volvía a salir a flote apenas.

Siendo un niño, nada de eso le importaba a Naruto, no cuando su mejor amigo Gaara y Sakura-chan estaban a su lado.

Años después, Naruto esperaba que ella pudiera estar aquí con ellos nuevamente, revivir los viejos tiempos y a la vez, ambiciona compartir todo lo que pueda con Gaara quien parece no cansarse de estar a su lado, peleando, midiendo cuanto han mejorado cada uno.

Aunque Naruto agradecería que Sasuke se uniera. Desde que llegaron se quedó esculturalmente adornando una esquina, viéndose como Bastet cuando Sacacorchos quiere bañarlo.

Sí, ahora que lo ve, Sasuke es un gato refunfuñón.

Ha logrado entender – durante estos dos meses de misiones – que Sasuke no te ayudara si no te ayudas a ti mismo primero.

Por supuesto, evitaría que Naruto se lastime con senbon envenenados o ataques mortíferos a su espalda.

A diferencia de Sakura-chan, a Naruto lo dejarían como jōnin hasta que Sasuke o Kakashi sensei aprendan a apoyarse en el rubio cuando desate alguna cola.

A la Hokage se le había brillado una idea en los ojos cuando Kakashi sensei menciono que no era sustentable que solo su hermana supiera como controlarlo o trabajar con Naruto, por lo que puso en un equipo al copia ninja y al menor de los Uchiha, contando ambos con Sharingan, una excelente idea de desarrollo para cualquier otra habilidad que Naruto no haya podido fomentar.

Al momento pensó que no era mala idea, siempre había estado entrenando con Sakura-chan, por lo que tal vez desarrollar otras áreas de oportunidad como la parte del genjutsu que le costaba inmenso problema diluir, ya no hablemos de crear. A Shisui e Itachi también se les dio la oportunidad de integrarse a este curioso equipo, sin embargo, después de pensarlo mejor decidieron que Naruto era mucho más controlable y predecible que Sakura-chan. Hecho que incluso respaldo Naruto. Sakura-chan le dirigió una mirada de ojos entrecerrados con una sombra de futura retribución.

El rubio aún se estremece al recordarlo.

- Aun enterrado, ¿osas distraerte frente a mí? – la voz profunda de un pelirrojo hecho y derecho.

- Pensaba en como Sakura-chan se reiría junto a ti e incluso me pondría peluca y lentes, tomaría fotos y las repartiría por todo el lugar diciendo que es una atracción turística cobrando a cada persona que viniera a verme -murmuro Naruto.

- … Ciertamente suena a tu hermana – contesto Gaara – por otro lado, explícame porque me estas dejando ganar todas las partidas.

Lentamente Naruto fue desenterrado de la arena por esta misma, abriéndose paso como una escalera bajo los pies del rubio.

Naruto resoplo:

- En el momento en que te toque un solo cabello rojo tuyo, todos esos – señalo al escuadrón de Anbu de la arena armados, excluyendo a Kakashi y Sasuke – no dudaran en atacarme. Soy distraído, pero no ciego, dattebayo.

Gaara alzo las cejas sorprendido de que estuvieran ahí los uniformes de varios tonos de beige para mezclarse mejor con su entorno natural de sus mejores shinobi, pareciendo dispuestos a pelear a la mínima señal.

La última vez que alguien había atacado a Gaara también había aparecido bajo la máscara de un conocido. Poco después empezó el intento fallido de invasión a Konoha.

Su gente no se sentía tan cómoda de que alguien, a quien evidentemente no conocían, se le permitiera tanto acercarse a su líder. La consternación de ellos vino cuando fue Gaara quien inicio cualquier juego, cosa que no había hecho hace años con nadie.

El pelirrojo suspiro, girándose a sus mejores:

- No se preocupen. Es el noveno hijo, es mi igual. Si quisiera hacer algo, él ya nos habría derrumbado.

Palabras todavía más desconcertantes saliendo de sus labios, al ver que su shinobi se tensaba dijo:

- Sin embargo, ni él ni su hermana han buscado nuestra caída, de hecho, ayudaron mucho hace años. Ellos – señalo al rubio – son mis amigos, mi familia también, trátenlos como tal por favor.

Kakashi y el escuadron de Sunagakure estaban boquiabiertos.

Nunca lo habían escuchado decir por favor. Sasuke no hizo ningún movimiento, pero se notaba como aumentaba su tensión.

En cuanto a Naruto, poso un brazo sobre los hombros del pelirrojo.

- Dattebayo, no les digas eso – puso la otra mano detrás de su propia nuca, nervioso, se dirigió a los demás – Es solo que se golpeó la cabeza de chiquito y le quedaron secuelas. – dijo riéndose.

Gaara frunció las cejas:

- No me caí nunca.

- Sí, lo hiciste, sólo que no lo recuerdas

- No, recuerdo jamás haberme caído.

- Dattebayo, te caias todo el tiempo, te salvaba de golpear tu huesudo trasero.

- Recuerdo que eras tú quien se caía a cada rato y era yo quien evitaba que golpearas duro.

- …No recuerdo nada de eso.

- La cicatriz en tu rodilla izquierda fue cuando creíste que un topo de arena era del tamaño de un ratón y quisiste atraparlo.

- …-

- Y la cicatriz que tienes más arriba es de cuando Sakura te avento al cactu… - Naruto le cubrió la boca.

- Hace tanto calor aquí afuera, mejor invítame una limonada, o ¿tienes naranjada? – vio la mirada plana de Gaara – bien, será solo agua, gracias por ofrecerla. Vamos, vamos

Así fue como Sasuke vio a un rubio muy abrazado de un pelirrojo. Al pelinegro no le quedo más que apretar los puños.

- Dobe.

Kakashi por su lado, nunca se había sentido tan feliz de poder llevarse sus cuatro libros de Icha Icha, al menos no se aburriría hasta la muerte con hormonas adolescentes.


El Pueblo Escondido por la Arena se encuentra en un valle fortificado detrás de acantilados de roca, con paso dentro y fuera del pueblo restringido a una sola hendidura entre dos acantilados, lo que hace que el área sea muy difícil de atacar desde el suelo. Los edificios en el interior están hechos de arcilla y estuco, lo que ayuda a mantener los edificios frescos.

Ahí estaba un rubio descansando en la oficina de su antiguo amigo, el Kazekage cuando hizo la pregunta que más le rondaba la cabeza desde que llego a Sunagakure:

- ¿No era a Temari-chan quien le correspondía ser Kazekage?

Temari que estaba sentada justo a su lado dijo:

- El pueblo lo quería más a él – señalando con la cabeza a su hermano pelirrojo – especialmente con la puesta en escena para atrapar a Otogakure.

- Fue quien firmo la alianza con Konohagakure y de ahí la ampliación de comercio, por eso la gente lo reconoce más, su nombre fue noticia por años – dijo Kankuro quien estaba al otro lado de Naruto.

Ambos hermanos no se habían despegado del rubio desde su llegada.

Hacían tantas preguntas sobre que tantas aventuras había tenido su hermano de otra madre.

También preguntaron por Sakura-chan, pero Kakashi sensei le había pedido que por el destino shinobi de su hermana era mejor no comentar nada a nadie. Así que Naruto hizo algo que no le gusta hacer a menudo. Omitir verdades, murmurando otras más. Ella sigue siendo la misma, decía, sigue gustando de ver sufrir a los demás.

Ambos hermanos se estremecieron al recordar las travesuras de la pelirosa junto a su hermano pelirrojo, los dos eran fuentes imparables de dolor a víctimas inocentes en su infancia. Trampas de arena para los borrachos, serpientes de polvo envolviendo a vagos a mitad de la noche, una sombra con dientes persiguiendo a ladrones cualquier hora del día, borrar los ojos de las caras de jefes injustos, tirarles los dientes a los golpeadores. Ahora que Temari lo piensa, no eran víctimas tan inocentes.

- ¡Espera! Entonces tú eres el famoso niño que ayudo a la batalla durante los exámenes Chunnin hace ¿Cuánto? ¿Cuatro o cinco años? – pregunto Naruto mirando abiertamente a Gaara.

- Hace cuatro y medio, y así es. No sé si famoso, pero en efecto, ayudamos a nuestro aliado Konohagakure no Sato para atrapar a Otogakure. – contesto el pelirrojo.

- Vas muy rápido, cuéntamelo por favor, quiero escuchar todo – pidió Naruto muy emocionado de escuchar la historia de su amigo.

Gaara suspiro, pero por dentro estaba emocionado. Pocas veces en la vida se sentía orgulloso de si mismo, pero esta vez, enfrente de Naruto, su primer amigo, su único hermano no natural, quería demostrar cuanto había crecido con la barbilla en alto.

- Veamos, pero me parece que no puedo hacerlo tan bien como Sakura. Así que disculparas si no es tan hermoso – Gaara entonces se reacomodo en su silla y levantando ambas manos, le ordeno a la arena moverse para relatar su historia.

Sasuke entendió a lo que se refería, pidiéndole a Kakashi, confundido, que observara con atención en respuesta a su pregunta no dicha en voz alta.

Era prácticamente igual a lo que esa pelirosa les había mostrado en algún momento al contar una historia.

Solo que en esta ocasión era la arena la que sustituía todos los elementos de chakra que fundían su versión original.

La arena armo la figura de un hombre alto, mayor. Rasa-san, identifico Naruto.

- Antes del inicio de los exámenes Chūnin hace más de cuatro años, padre tuvo una reunión en secreto con una persona cuyo nombre ha sido considerado de entre los más peligrosos de los últimos años. Orochimaru, el Sennin.

Ahora dos figuras adornaban el centro de la oficina, una la de Rasa aparentemente hablando con otra cuyo cuerpo era curvilíneo muy parecido a una serpiente en dos patas. Sasuke se estremeció a la par que arrugaba sus puños.

- Le ofreció a padre la oportunidad de recuperar el antiguo poderío militar si lo ayudaba a instigar en contra de la Aldea Oculta de la Hoja. Padre, sin embargo, le pidió tiempo para pensarlo cuando el Sennin serpiente solicito que fuera mi poder el que contribuyera con esta tarea, ya que Konoha, al no tener jinchūriki estaba libre para los ataques de uno, y en aquel momento, lo recordarás. Yo había conectado con mi bijuu, controlándolo en ocasiones a mi voluntad.

Ahora la arena se mueve para formar a un Rasa sobre su escritorio, escribiendo lo que pareciera ser un pergamino.

- Padre, después de ver los pros y los contras, al parecer vio de alguna manera más ventajas que negativismo a dicha propuesta. Sin embargo, padre no permitió que quedará injustificada su razón. Se me pediría combatir contra un pueblo que ni siquiera nos había hecho mal, y, aun así, en ese pergamino expuso sus razones para combatir como él indicaba. El mayor beneficio al pueblo decía. Así que una vez que termino con su carta, se dirigió de nuevo a Orochimaru.

Aparecía el mismo acantilado cercano a Sunagakure, como en la primera reunión. Figuras de Rasta y Orochimaru volvieron a aparecer, así como varias figuras más.

- Padre no era tonto, sabía que no debía confiar en el Sennin, así que llevo a su propio escuadrón de seguridad en esta ocasión. Sin embargo, cuando padre acepto la propuesta con vehemencia, fue cuando algo inaudito paso.

Del cuerpo de Rasta, cientos de arañas parecían salir de su cuerpo a través del campo de la arena, carcomiéndolo, corroyendo su carne y sus huesos.

- El único shinobi que logro sobrevivir al ataque, conto que del cuerpo de padre brotaron centenares de arañas que con sus pisadas opacaban los gritos de mi mayor. Fue un momento que Orochimaru aprovecho para atacar al resto del escuadrón.

La escena de una encarnizada pelea de un hombre contra seis Anbu fue ejemplificada en los granos de arena moviéndose a toda velocidad en el aire, suspendiendo cada ataque.

- Lo que están viendo es el relato del vigía que logro sobrevivir, el único que Orochimaru no contraataco ya que las arañas se movieron inmediatamente al Sennin. Siendo enemigos naturales de las víboras, las extrañas criaturas fueron a por la serpiente.

El Sennin plasmado empezó a retirarse las arañas que montaban encima de él.

- Después de eso, el Sennin tomo el cuerpo de padre y huyo. El cuerpo del vigía no fue recuperado sino hasta tres días después. Cuando un falso padre ya estaba fungiendo en su posición como Kazekage. El vigía se escondió, y acudió Temari para contarle sobre lo sucedido. Temari nos contó a Kankuro y a mí. Ese mismo día fui convocado a esta misma oficina, donde me informo el impostor de sus planes, el ataque a Konohagakure y mi contribución a todo aquello.

La arena se desplazaba ahora lentamente, mostrando a Orochimaru escondido detrás de la faz de Rasa.

- Es por ello por lo que decidí no formar parte de su conspiración, y dar aviso a Konoha, que en aquel momento cambiaba de Kage. No me importo si me creyesen, pero no iba a obedecer a aquel que quería muerto a mi padre desde el inicio. Aunque como paréntesis, fue muy fácil sobre pasar sus puertas – dirigió su mirada a Kakashi sensei, quien seguía revuelto mirando la arena moverse.

- Afortunadamente, Tsunade-hime es una mujer de alto raciocinio – Naruto, Kakashi y Sasuke rodaron los ojos – y creyó mis palabras, así es como decidimos acorralarlo durante la fase final de los exámenes Chūnin, lo recordaran, ustedes estuvieron ahí.

Gaara señalo a los ninjas de Konoha, Kakashi asintió y comento:

- Recuerdo todas aquellas reuniones secretas, nunca imaginé que el de la capucha eras tú Gaara-sama, no hasta que vi como luchaste junto a nosotros en la arena del estadio.

- En efecto, Orochimaru había logrado infiltrarse, pero no sabíamos cómo, por tanto, Tsunade-hime decía que había un espía o incluso un traidor en su propia aldea apoyando el movimiento y hasta que no se descubriera quien era, no podían identificarme como el proveedor de la información.

Kakashi se adelantó un paso directo al pelirrojo y haciendo una reverencia dijo:

- Nunca tuve la oportunidad de agradecerle por lo que hizo por nuestro pueblo. Aun cuando no tenía porque, e incluso pudiera haber más ventajas, decidió luchar junto a nosotros. Se lo agradezco Kazekage-sama, no será olvidada su ayuda.

- No hay porque darlas, si tiene que agradecer a alguien, es a tu propio estudiante Hatake-san.

Gaara señalo a Naruto mientras Kakashi se enderezaba:

- Él y Sakura me enseñaron algo que en su momento no quería creer, no podía creer. Un tonto que ellos tomaron y reformaron – comento Gaara con afecto mientras veía a Naruto, quien le devolvía una sonrisa.

- No digas eso dattebayo, ni siquiera hicimos nada. Eras tú quien nos hizo mejores a nosotros, amigo – Naruto apenado, avergonzado mientras sentía las mejillas calientes – mejor dime, entonces como esta eso de que eres el hijo adoptado del padre del teme.

- Dobe – se escuchó un murmullo desde la esquina.

- Ahh… eso – Gaara miro superficialmente a Sasuke, con cierto brillo de presunción – En un gesto de cordialidad, mis hermanos y yo fuimos invitados a una cena, un día antes del inicio de los exámenes, por el clan cofundador de Konohagakure, el Uchiha. Siendo de familias nobles, se nos dijo que era normal que nos conociéramos y presentáramos nuestros respetos mutuamente.

Gaara sonrió levemente recordando.

- Diré que fue la mejor comida que probe durante todo mi tiempo en la Aldea Oculta de la Hoja.

Temari y Kankuro expresaron su alta afirmación.

- ¿Uchiha Mikoto-sama sigue cocinando tan delicioso, Uchiha-san? Manda mis saludos, por favor – comento Temari-chan.

Sasuke con los ojos cerrados y la sien saliendo peligrosamente de su frente no contesto.

- Eso sigue sin explicarme cosas, dattebayo – se quejó Naruto.

- Hai, nos sorprendió que, a pesar de los rumores que se contaban aquí en Sunagakure, realmente encontramos un ambiente muy distinto de dicho clan en su propia Aldea. Fueron abiertos, ni siquiera tienen muros que dividan a su clan con el resto del pueblo. Siempre los habían descrito como un clan cerrado, por favor no te ofendas Uchiha-san, pero se les consideraba locos por la sed de sangre. Así que cuando llegamos a su casa principal, nos sorprendió que una matriarca muy cálida nos recibiera de la mejor manera. Fue una velada muy agradable, hasta que llegaron los hermanos mayores de Uchiha-san. Entonces su Chichiue-sama solicito una amistosa partida de Go.

Temari-chan rio abiertamente mientras Kankuro resoplo animosamente.

- Si claro, amistosa. El hombre quería destrozarnos – contesto risueña la rubia de dos coletas.

- Daba miedo lo rápido que se deshizo de nosotros – comento el hermano mayor.

- Nos venció a cada uno sin piedad, sin embargo, cuando finalizo todo el asunto del ataque fallido del Sennin fuimos invitados nuevamente para una cena de despedida – continuo Gaara – esta vez cuando jugamos, Uchiha-sama, nos felicitó.

- Temari por poco le gano – le susurro Kankuro a Naruto – pero Gaara definitivamente lo derroto esa vez.

Naruto se sorprendió.

- Desde entonces, Uchiha-sama con frecuencia nos envían regalos, como armas de Nekobaa-sama, especializadas para nuestras habilidades. Nos ayudó junto con Tsunade-hime a instalar una escuela civil y shinobi, así como un hospital en condiciones – continuo Kankuro.

- Una vez le pregunte a Uchiha-sama porque hacía tales cosas para nosotros y él contesto que si no hubiera quienes triunfan contra toda probabilidad, el mundo renunciaría. – finalizo Gaara.

Naruto se le hacía increíble toda la historia. Nunca hubiera imagino que el pelirrojo hubiera crecido tanto.

Era irónico. De niño nadie, ni una sola alma quería estar cerca de su amigo, pero hoy lo ve, todo un hombre, líder de la aldea que una vez lo desprecio.

Siente que corazón hincharse de orgullo, no sólo logro algo que parecía tan imposible, sino que ha sido reconocido por ello.

No, no imposible, improbable, porque no hay cosas imposibles.

Naruto no sabe en qué momento se ha levantado del sillón o siquiera cuando se ha acercado a Gaara quien lo ve afectivamente, sólo siente cuando sus brazos se envuelven uno sobre del otro y le murmura al oído.

- Te lo dije una vez y te lo repetiré siempre, eres grande Gaara.

Todos despejan la sala en respetuoso silencio antes de ver una gota salada caer en el hombro de Naruto.


Observa a su hombre espía de mayor confianza. El único que parece estar acorde al plan.

Entrecierra los ojos porque lo que ha escuchado decir es innecesariamente patético.

Al parecer el plan tardará más de lo planeado.

Pero ¿qué es el dolor sino la ausencia de la felicidad y el placer?

Observa su propio anillo, preguntándose que habrá sido de los otros dos perdidos recientemente.

Lo piensa detenidamente. No es un fallo, sólo un retraso. Uno del que encargará que paguen caro los responsables.

- Tengo una nueva misión lista para ser ejecutada. Tráeme a Deidara y a Sasori.