Capítulo 31. ¿Supere tus expectativas, Otousan?

Naruto había estado seriamente preocupado, en algún momento incluso Jiraiya-sama le pregunto si deseaba hacerle la competencia a Itachi por el nivel de lagrimales que le escurrían ahora a él.

El Sennin peliblanco no tuvo remedio más que lavar los trastes a los que lo obligo Naruto, a cambio de su perdón.

Desde que despertó, Sakura-chan estaba… cambiada.

No es que no estuviera comiendo bien, o haya dormido igualmente tranquila por la noche de ayer, simplemente estaba rara.

Cuando Sasuke le pregunto, Naruto solo pudo contestar:

- Mírala – señalando a Sakura quien leía entretenida afuera en el pasto tendida boca abajo - ¿ves lo que está mal?

Sasuke no entendía, hasta que la vio realmente, y abrió los ojos. Demasiado. En exceso. Tanto que tuvo que rascárselos para volver a mirarla.

Girando la cabeza a Naruto para confirmar sospechas, el rubio asintió.

El peliblanco quien termino sus tareas domésticas, por la falta de cierto perchero que curiosamente ha visto en la oficina de hime días antes, se les unió tratando de averiguar que era lo que estaba mal.

No tuvo mejor idea que exclamar risueño con una gran carcajada en voz alta:

- Realmente Naruto-kun, tu hermana es un sueño en blanco. Veinte años más joven y no dudaría en mostrarle la experiencia de primera mano. Una mano con dedos muy especiales.

Naruto lo miro con odio en los ojos y logro atinarle un soplamocos épico a su maestro. Por su parte, Sasuke solo pudo cerrar los ojos para olvidar dichas palabras pervertidas.

Sakura-chan no sólo estaba usando un vestido… femeninobonito, era… estaba… era un vestido blanco… delicado. Suave. Le llegaba poco arriba de las rodillas, exhibiendo centímetros de muslo, y un escote V tan suave, que parecía accidental. No había mayor vestimenta que sus brazaletes, anillos y aretes con los que siempre cargaba, ni siquiera llevaba calzadas las sandalias. Se veía tierna y adorable leyendo en el jardín. Mucho por mucho más joven que sus dulces dieciocho. Sus piernas jugueteaban en el aire, mientras daba vuelta a la página castamente, risueña en algo que leía. Los mechones que escapaban de su trenza alta eran arrojados al viento, mientras un rubor parecía endulzar su rostro.

Sakura-chan, ¿Qué estas planeando ahora, one-chan?, pensaba estrujándose los sesos Naruto.

No fue sino hasta que el rubio salió que se dio cuenta de dos cosas: uno, detecto un genjutsu al momento de abrir el cancel al exterior, entre la engawa y su hermana; y dos, habían tres ANBU ocultos justo en el techo de la casa.

Ciertamente, el genjutsu no era de Sakura-chan, no era su chakra.

Está actuando para ellos, adivino el rubio, quien hizo de cuenta que no sintió nada y se dirigió hacia su pelirosa hermana.

Kakashi sensei ya le había explicado que esos ANBU, los que controlaba Shimura Danzo, vigilarían su casa, por lo que Sakura-chan los debe de haber sentido desde temprano y ha de venderles la idea de una niña boba como hermana del Jinchiriki, manipulable, impresionable. Si incluso él había caído, estos tipos seguramente no tenían idea del lobo disfrazado de oveja que era su hermana.

- Sakura-chan, ¿Qué estás haciendo afuera? Podrías enfermarte – su voz animada, sin dar paso a revelar que ya han sido identificados.

- Ohh, Naruto-kun – ella se levantó y se arrojó a sus brazos como una hermana enferma de amor – al fin despertaste, ¿te apetece desayunar, otouto? Tenía ganas de udon, pero que dices al ramen ¿eh? – le guiñaba un ojo a su hermano.

- Me has leído la mente, Sakura-chan, pero si quieres primero termina de leer, me sentaré aquí contigo hasta que nos dé un poco más de hambre, ¿Qué dices?

Ella asintió, tomo su mano alegremente, y se fueron al columpio tejido que habían colocado colgado de un abeto, parecido a una hamaca, de manera que ambos podían estar.

Así que Naruto fingiendo que veía el cielo, se recargo en la hamaca mientras los pies de Sakura los colocaba en su propio regazo. Mientras estaba simulando un masaje en los pies de Sakura, pudo enviar un mensaje oculto a Sasuke.

Sólo cuando el teme salió al patio trasero, el genjutsu se desactivo, los chakras extranjeros desvaneciéndose en el aire de forma inmediata, seguramente directos a reportar la actividad del día al Elder.

Sasuke logro sentirlos, activo rápidamente su sharingan captando los leves rastros que quedaron, aunque era inútil de cualquier manera, se habían ido. El pelinegro entonces dirigió la mirada a los hermanos, hablando a Sakura:

- Es por eso por lo que luces como una Lolita en regla – cruzándose de brazos con una remera oscura con el logo de su clan, Sasuke se recargo en uno de los soportes de la engawa.

- … ¿Qué es una lolita? – pregunto confundida la pelirosa.

- … -

- Recuerda que ellos no tienen esos conceptos, aunque es raro en todo caso que sean tan cultos, con tantos libros a la vista y ninguno conozca ciertas definiciones – murmuro a su lado Jiraiya-sama, quien ya estaba sentado en una silla dentro de la engawa, rascándose la barriga con las piernas levantadas.

- Leí algunos de sus libros, las páginas donde se pudieran ver cosas así, simplemente las arrancaron, es como si no quisiesen que se contaminaran con ese tipo de información – contesto Sasuke.

El pelinegro recuerda que le pareció divertido en algún momento, antes de Sunagakure, enseñarle a Naruto, después de tanta insistencia una o dos hojas del famoso libro de Icha Icha Violent, una curiosidad completa para Naruto.

Así que él con genjutsu y Naruto con fūton, se habían colado en el departamento de su sensei, ahora senpai, y habían tomado un libro.

El rubio se pegó junto a Sasuke justo afuera de la cornisa del conjunto de apartamentos de Kakashi, y empezaron a leer.

Segundos después, el Uchiha estaba arrepentido de tal decisión. Giro la cabeza para ver a Naruto quien seguía clavando la mirada en la lectura. Basta, le repetía el del sharingan al shōnen de rasengan.

Sasuke, ¿esto es verdad?, recuerda que el rubio le pregunto cubriéndose la boca, mejillas, cuello y orejas salpicadas en tonos rosados intensos, esto, ¿se le hace a una... – el rubio tragaba – ...a una chica?

Sasuke no pudo más. Debía quitarle el libro a Naruto antes de que pregunte más cosas. Entre forcejeos, ambos muchachos sonrojados y calurosos se posicionaron uno encima del otro dando vueltas en un techo olvidado, peleando por un libro cuyas ilustraciones cambiaban conforme la página era cambiada por accidente hasta que llegaron a una verdaderamente curiosa para el rubio.

Un beso francés en toda su expresión. Una situación en la que Naruto nunca había estado con nadie. Por supuesto, besos en las mejillas, en la frente, incluso en las manos, pero en la boca – iuggh – con su propia lengua, tocando, lamiendo, saboreando el apéndice de nadie más, se le hizo francamente asqueroso.

Así que cuando Sasuke se percató de que el poseedor del bijuu se había quedado quieto, vio la imagen que tenía repudiando a Naruto.

Es porque nunca lo has hecho, dijo el pelinegro muy pretencioso.

¿Qué se siente teme?, fue la pregunta inmediata de Naruto. Sasuke contestando con un escuálido murmullo, no lo sabes hasta que lo intentas.

Ambos chicos, olvidándose de estar uno encima del otro, se quedaron viendo en silencio, hasta que el rubio bajo la mirada a los labios rosados y entreabiertos de un pelinegro que no sabía lo que estaba sintiendo.

La cabeza de Naruto subiendo, tratando de alcanzar la de Sasuke, quien estaba encima de él. Sasuke no sabe lo que le impulso. Si tal vez la emoción de hormonas descontroladas, pero bajo la cabeza lentamente, más lento que Naruto.

Narices tocándose, encontrándose a la mitad del camino, hasta que el rubio alzo un poco más la cabeza rozando una seda suave, cálida, tierna.

Hubiera seguido subiendo, descubriendo sino hubiera sido por un ajammmm, que resonó justo a su lado, a diez centímetros de la cara de cada uno. Un grito arrancado desde lo profundo de su alma fue lo arrojo Naruto al encontrar al pug más feo que la concha marina vomitada tras un marlín, haya visto jamás.

Así fue como Naruto conoció a Pakun, la invocatoria animal de Kakashi, quien buscaba con rigor y sed de venganza a quien se hubiera llevado su precioso Icha Icha Violent; a cambio del secreto de dicha situación donde los encontró, Naruto le regalo al perro ninja el shampoo favorito de Sakura-chan. Salvado por los pelos, literalmente, de Sakura-chan.

Naruto aún se sonroja cada vez que lo recuerda, en las noches que no está Sasuke con él, fuera de las misiones, memoria que a veces mira cruzar en el reflejo de sus ojos oscuros también. También entendió porque esa lectura no era permitida en su casa de Yugakure. El Sabio Pervertido le hace justicia a su renegado nombre con esos libros tan pecaminosos.

El rubio niega rápidamente con la cabeza, eliminando el recuerdo. Vuela, vuela lejos deliciosa sensación de caricias húmedas.

- ¿Estas bien? ¿Te hicieron sentir incómodo, enfermo? – Pregunta Sakura-chan preocupada, acercando su mano ya con chakra verde en la punta de sus dedos.

- Estoy bien – susurra Naruto, tomando sus dedos y dándoles un cálido beso, sonriendo ante su hermana perdida.

Siente que han pasado años desde que ha hablado con ella. Desde que los Uchiha los han secuestrado - básicamente - los han arrojado al mundo por diferentes vertientes. No duda que su hermana será lanzada en ANBU dentro de poco, especialmente por los tipos que han venido hoy a buscarla, a vigilarla. Los Raíz.

En cambio, él… suspira… de hecho debe de hablar con su hermana, al parecer a pesar de sus mejores esfuerzos, Naruto debe irse. El Sennin pervertido dijo que está listo para volverse un Sabio, que su entrenamiento ha sido tan avanzado y completo que lo único que queda ahora es moverse a otro peldaño más en la búsqueda de la coexistencia con Kurama. Especialmente ahora, cuando todo este desastre con Gaara termino. Naruto prometió volver a Sunagakure antes de ir con el Sennin al Monte Myōboku.

Gaara, quien no puede parar ahora, debió de verse fuerte como el Quinto Kazekage ante su pueblo.

El rubio quería quedarse, pero con Sakura-chan tan agotada, el mismo Gaara le pidió a Naruto retirarse a Konoha considerando que tal vez mas miembros de Akatsuki vendrían por él, especialmente ahora que pudo o no dar a conocer su identidad ante el hombre conocido como Deidara.

Naruto apretó los puños recordando a ese infame criminal, no dudaría en atacarlo de verdad si no hubiera sido por temer quien le pidió no soltar su poder, no si no quería que el Akatsuki supiera de su existencia.

El chico respiro, dejando ir los malos pensamientos. Lo primero sería decirle a Sakura-chan que tendría que irse, por un tiempo, para su entrenamiento final. Controlar el resto de sus colas, fusionándose correctamente con Kurama, quien sonaba más aburrido que emocionado.

Dile antes de que se marche a otra travesura, niño, le recordaba mentalmente el Kitsune demoníaco cada dos por tres.

Entonces cuando apenas iba a decir una palabra, Sakura-chan se enderezo en su lugar de la hamaca, buscando algo en el aire, olfateando incluso; entonces, giro su cabeza a Naruto, mirándolo intensamente a los ojos, sin pestañear:

- …Dime que también lo sientes – le dijo ella, en voz baja, preguntando con la mirada, esperanzada.

Naruto entonces activo su chakra, impregnando el resto de la casa, abarcando parte del jardín bosque detrás de ellos, cerro los ojos en la búsqueda de lo que llamo tanto la atención de la pelirosa.

Fue entonces cuando lo encontró un chispazo: reconocimiento.

Abrió los ojos cerúleos maravillados, sin embargo, para entonces su hermana ya se había levantado y entrado a la casa corriendo, fue a por sus sandalias, no se cambió el vestido, pero se dejó la licra debajo.

Naruto la espero calentando los músculos, trotando en su lugar.

- ¿Dobe? – escucho la voz de tenor de su amigo Uchiha.

- ¿Quieres saber cómo es una pelea de verdad Sasuke? Porque nosotros hemos esperado mucho por esto – su mirada seria, tronándose los dedos, estirando los músculos de sus brazos.

Y entonces una Sakura-chan apenas saliendo de la engawa, aplico shushin para llegar a Naruto, quien le asintió y ambos salieron cada uno en su jutsu propio de teletransportación.

Sakura desapareciendo en sus dragones de humo oscuro, y Naruto desapareciendo en forma de rayo succionado por el cielo.

Sasuke solo pudo mirar como el Sennin se levantaba preocupado de su lugar. El anciano hablo presagiando algo malo.

- No alertaremos a Tsunade-hime, pero manda llamar a Itachi y Shisui, Sasuke-kun, es posible que los necesitemos.

- ¿Qué crees que está pasando Jiraiya-sama? – Sasuke ya invocando a su halcón favorito.

- No lo sé, chico, pero los viste a ambos.

- Se preparaban para una batalla, sí – contesto el Uchiha ya escribiendo el pergamino.

- … ¿Escuchaste a Naruto decirte teme?

- … -

- Exacto, manda eso y corramos antes de que decidan destruir Konoha con lo que sea que detectaron.

- ¿Jiraiya-sama?

- ¿Si Sakuke-kun?

- ¿A dónde vamos, a dónde fueron?

- … Esa, ahora, es una excelente primera pregunta, niño.


Las chispas eran lanzadas, Naruto con dos colas por fuera, soltando su poder sobre la tierra y el viento, arremetiendo lanzamientos de doton, canalizando volcanes; y yo con mi tanto, sometiendo al ninshu, apareciendo y desapareciéndolo en el momento indicado, fuertes estocadas directo al plexo solar, rodillas, hombros o espalda. Ambos atacando al mismo tiempo.

Y, aun así, aun así… Estaba limpiando el suelo con nuestras lenguas.

Lo hallamos a tres kilómetros, a las afueras de la Aldea Escondida de entre las Hojas, incluso el lugar parecía ideal para nuestro encuentro. Un campo de entrenamiento al parecer abandonado incluso había marcas de kunai sobre algunos troncos.

No hubo palabras, no hubo tiempo siquiera para nada que no fuera la patada voladora de Naruto directo a su barbilla, mientras que yo iba a por sus piernas con el tanto.

Naruto dio una pirueta en el aire cuando él lo había arrojado, sus colas brindándole el soporte para caer sin rasguños, sus ojos rojizos y manos con garras preparando su nuevo arsenal aprendido del Sennin peliblanco.

Lanzando un grito de batalla con tres de sus clones: Multi Shuriken Jutsu Fantasmal, hicieron una burbuja explosiva de cientos de shuriken salidos de la nada justo a nuestro objetivo, quien no solo bostezo, sino que se deshizo un nube de humo cuando le cayeron los misiles, lo encontré justo por debajo de la tierra, de donde estaba de pie Naruto, aplicando una bomba de electricidad a sus pies lo mando a volar a muchos metros lejos, ni siquiera escuche el gemido de mi hermano cuando emprendí con shushin una carrera hacia el encapuchado. Esquivo mi tanto directo a su costilla fija, escuche como su guante rozaba duramente contra la madera del arma, rompiéndola en el acto y tratando de clavarme el extremo fallido.

Esquive a mi izquierda, arqueando la espalda para evitar la punta filosa e instantáneamente me aleje del pie que se precipitaba hacia mi cabeza, dando una vuelta completa hacia atrás.

Por mientras esquivo el gancho que Naruto regreso a propinarle y devolvérselo con un puño derecho y sólido hacia el pecho de mi rubio favorito.

Giro su cuerpo nuevamente mirándome, evitando por poco mi patada hacia su cuello, tomando mi pie y cargando mi peso para arrojarlo tal como a Naruto segundos antes.

Caí gentilmente a la tierra, en mis cuatro, preparando el contraataque.

No serviría de nada si solo seguimos atacando por atacar, debemos darle una batalla más seria.

Entonces sonreí, recordando una de mis lecciones favoritas de niña.

Incluso yo misma sentí ese fuego arder en mis ojos, con la adrenalina.

Aprovechando que Naruto estaba lanzando su suiton Mizuame Nabara, cerca de cinco mil litros de agua se concentró en cercar a nuestro hombre, acorralándolo en un círculo hasta que se fue cerrando, cortando cualquier cosa que tocara la cerca.

Encapuchado con tela raída de color negro cubriendo sus pies hasta su cabeza, no era posible ver su rostro.

Naruto estaba canalizándola, mientras preparaba por otro lado la misma técnica ahora en tierra.

Le grite a mi hermano:

- ¡Espejo, Naruto!

Él giró su cabeza para mirarme sonriendo enloquecido por un momento.

- ¡Diablos, sí! ¡Hazlo Sakura-chan!

Me preparé, debía de estar totalmente concentrada para esto, no era genjutsu, ni ningun ninjutsu o sello. Ninshu puro.

Esto debía de ser a mi voluntad, utilizando las fuentes principales cósmicas, poner en trance mis derivados de la mente, de mi alma y de mi cuerpo.

Coloque mis dos manos juntas haciendo la señal de oración a Seiryu-sama y moviéndolas sin despegarla. El primer sello abierto lo presentí cuando el hombre apareció justo por detrás de Naruto, habiendo sido su clon el que exploto en la burbuja de tiempo de mi hermano. La segunda puerta se abrió cuando mis palmas quedaron encontradas, dedos medios unidos a sus respectivos pulgares, al tiempo que Naruto era pateado con fuerza en el costado. El hombre lo detuvo en su caída pateándolo en el estómago y Naruto sacando la tercera cola, un chakra más rojo y oscuro ahondando en nuestro campo de lucha improvisado.

Ahí sentí la última puerta mística abrirse.

- Åpen for min samtale, sesam. - Abrete para mí, Sesamo.

Después de mi llamado, todo se detuvo y se contrajo.

Maravilloso.

Todos los presentes sentimos cuando el suelo debajo nuestro se dejó de sentir, enviándonos del cielo al techo a nuestro nuevo escenario de pelea, una de mis casas favoritas de entrenamiento.

Incluso estaba nevando.

Como si el suelo se hubiera abierto, caímos por debajo de nosotros, al interior de un enorme jingû, un recinto sintoísta de piedra, no madera, metros y metros de altura con poca iluminación por dentro aun contando con velas colocadas sobre los tres pisos de escaleras que se dejaban ver como gradas alrededor nuestro. El frío de la nieve se dejaba sentir a pesar de que la enorme puerta de madera estaba cerrada.

Poco importo el cambio de la atmósfera para el hombre.

El encapuchado justo estaba enviando una lanza hecha de relámpagos a Naruto cuando se activó la Dimensión Espejo.

La lanza se empezó a enraizar en si misma, enroscarse y diluirse hacia el cielo sin terminar su recorrido. Pisando fuerte la tierra se abrió y enormes piedras brotaron del suelo, las cuales utilice para golpearlo, aprovechamos su distracción para el cambio de orientación.

El hombre nos vio corriendo hacia la pared más cercana y subir por ella, sin parar, confundido, se golpeó duro cuando la gravedad cambio del suelo a la pared a la que nos pegamos.

Continuamos corriendo hasta que el techo se volvió nuestro suelo.

El encapuchado gimió duramente cuando una de las mesas de concreto golpeo sus costillas.

Una vez que el cambio de gravedad termino con nosotros en el techo, Naruto y yo atacamos al tiempo. Un puño de nuestra mano derecha, mi hermano justo al lado contrario que yo, estábamos a punto de dar directo a su cuerpo arrodillado, recomponiendo el aliento, cuando el demente brinco y Naruto se siguió de largo, a lo que me teletransporte justo al techo donde estaba pegado de las manos el hombre.

Mis pies justo donde estaban sus dedos pegados con chakra. Lo pise duro.

Se soltó sólo para ser esperado por Naruto por debajo, preparando una patada. Sus colas parecían moverse juguetonamente, esperando el golpe.

Cuando cayó a donde mi hermano el tipo se volvió a diluir en una bomba de humo. Un clon. De nuevo.

¿En qué momento se cambió?

¡La mesa!

- Naruto, frente a ti – advertí a mi hermano en voz alta, señalando la mesa que había quedado justo al lado de mi hermano según la distribución de la gravedad.

Mi hermano entonces disparo su nuevo juguete favorito, algo que me dijo que era revolucionario aprendido de Jiraiya-sama:

- ¡Rasengan! – una bola de energía, chakra puro, broto de su palma acrecentándose azul, a pesar de su chakra rojo.

Arrojo la bola cual puño directo a la mesa de concreto.

Una fisura enorme quedo en lo que antes era una mesa dura, de piedra. Ni siquiera era del tamaño de la mesa, fácilmente era cuatro veces el triple. Miré las manos de mi hermano. En serio, estaba haciendo progresos con ese peliblanco.

La gravedad cambio de nuevo, se movió hacia la pared de la mesa y luego volvió tres vueltas más dejándonos nuevamente en el suelo.

Todo en menos de un segundo.

Naruto entro en un combo de Shushin y taijutsu con el encapuchado.

Mientras tanto ya había convocado al suiton que escurría gracias a la nieve detrás de la puerta.

Levante mi mano guiando con mi dedo índice la trayectoria del agua y sólo cuando obtuve la suficiente cantidad, bajé la mano, fingiendo acunar el agua en una bola líquida.

A mi orden mental, el agua se dividió en cuatro gotas enormes, todas se colocaron a los cuatros puntos cardinales del encapuchado, abriendo pequeños portales móviles.

Al tiempo que se acomodaban cual espejos, convoqué katōn de las velas.

- Naruto, ¡Ahora!

Mi hermano se retiró del círculo del suiton, el katōn preparado como proyectiles fueron arrojados al hombre, y cada vez que él esquivaba uno o rebotaba, el katōn simplemente se metía en uno de los portales y salía por otro. Al ser tan pequeños, los portales se podían desplazar atrapando todo el katōn disponible sin dejar escapar alguno.

Nuestro objetivo se tendría que cansar de esquivar o ser chamuscado en el proceso.

- Mi turno Sakura-chan – me murmuro mi hermano.

Cuando el oxígeno estaba terminándose en el ambiente por el combustible quemado, exprimí lo poco que podía hasta que Naruto estuviera listo con ese muy generoso jutsu suyo.

La energía acumulada conocida como Rasengan creía más que antes, cuando no tuvo tanto tiempo para prepararla.

- ¿Listo? – le murmure, frunciendo el ceño, por no aguantar más el katōn.

- Listo, suéltalo.

Más tardo en decirme, que en lo que el mismo ya estaba disparando su golpe directo a través del fuego, enviando al hombre más allá de la enorme puerta de madera, destrozándola, haciéndola añicos, así como la entrada principal hecha de piedra quedo descartada. Las piedras y madera quedaron levitando en el ambiente, aquí la nieve no caía, brotaba del suelo para ir hacia arriba.

Cual aterrizaje de asteroide, toda la entrada al templo sintoísta quedo marcada por la tierra que a medida que se desprendía del suelo, volaba hacia arriba, como si la gravedad para los elementos fuera al revés.

- Debo decir – escuchamos decir una voz extremadamente grave, la más profunda de nuestras vidas, desde el hoyo en la tierra – ustedes dos… - se levantó pesadamente, aun su capucha en su lugar - …han mejorado mucho. Es por ello por lo que – saco a la luz su brazo moreno tatuado – dignificaré su trabajo.

Mi hermano salió primero a la carrera, él con shuriken jutsu, incisivos a la vista, y por el poder del kitsune, violentos sonidos emitían.

El tipo de casi dos metros de alto sube su mano, casi perezosamente, desenvainando una espada de su espalda.

Limpia, brillante, aun sin sol que pueda apreciarla, y filosa. Altamente filosa, si mi memoria no me falla.

Nunca contamos con que también sacaría los tentáculos tan pronto.

Tres enormes, musculosos tentáculos de metros y metros de longitud fueron a por Naruto, quien corrió sobre una tratando de esquivar las otras dos pegajosas, se movieron de forma que lo mantuvieron alejado del hombre. Distanciado. Emergiendo de su espalda, cualquiera pensaría que mostraría dolor o se quejaría de que los colosales apéndices vertieran de ahí; sin embargo, él nunca se quejó, jamás.

Mientras mi hermano estaba en su búsqueda de pulpo a los cuatro vientos, me esperaba con su espada, sin cambiar de pie, ni posición de defensa o ataque, sólo aguardando.

Mi turno.

Me enderecé sin dejar de tratar de ver su rostro, aun cubierto. Sabía que él me veía. Siempre lo hacía para ver mi marca con los objetos punzocortantes. Él era un maestro en ello.

Modificando mis dedos para alargar mis uñas en forma de garras, presione duramente contra mi palma.

No quería sacarlo tan pronto, pero este hombre… es uno de los pocos que merece el placer.

Mi sangre, en lugar de caer fluida de mi mano al suelo, se suspendía en el aire, alargándose, tomando una forma rectangular, plana.

La forma del espeso líquido carmesí empezó a crecer más allá del tamaño de mi brazo.

Una vez la medí, constaba de mi tamaño, sin contar la empuñadura, 161 centímetros de largo, sorprendentemente muy ligera, y agradable una vez que está saciada.

Me acomode espaciosamente en modo ataque, separando mis pies, doblando mis rodillas, mi mano izquierda fungiendo como escudo frente a mí, mi mano derecha posicionando a mi favorita, que salía de su encierro, a sentir el aire después de tanto tiempo.

Sonreí una vez que ella despertó completamente, y sentí su ronronear a través de mi mano.

¿Quieres comer hoy, Kubiki-chan?


- Itachi… ¿Qué está pasando?

Shisui pregunto, pero nadie tenía una respuesta real para la situación en general.

No imagino nada de esto cuando el halcón mensajero de Sasuke acudió con un mensaje urgente.

Sólo tuvo tiempo suficiente para escuchar a Bastet decir suavemente, "diviértete", antes de girar la cabeza y verlo desvanecerse atravesando la cocina hacia el jardín.

Ni siquiera habían sentido el chakra extranjero debido a la distancia, por lo que tardaron mucho tiempo buscándolos, y cuando los encontraron, no habían imaginado este caos.

Arribaron a tiempo para ver a Naruto y Sakura pelear con un hombre, fácilmente el hombre más alto que ha visto en la vida, cuya capa ocultaba cualquier forma de identificación; sin embargo, no habían pasado más de dos segundos cuando escucho como la pelirosa murmuraba algo al tiempo que la tierra parecía romperse en millones de partículas, cayendo en un enrome agujero oscuro, directo a un… antiguo, pero muy antiguo templo sintoísta, oscuro y lúgubre, uno que volteaba la cara de la gravedad sin sentido ni tiempo.

En el exterior también se podían obtener unas excelentes vistas de la pagoda principal coronada por una flecha de metal de gran altura, tres alturas y una base de gran amplitud. Por fuera, eran tres terrazas de madera sujeta por fuertes pilares.

Justo al lado de la pagoda está el primer edificio, también el más grande. Mas allá de la entrada al jardín del templo, se podía ver una panorámica con cadenas montañosas repletas de nieve, ventiscas más allá se dejaban distinguir pequeños tornados que elevaban más alto a los copos de nieve, en lugar de caer como harían normalmente. Un vistazo hacia abajo, a las laterales del templo demostraban que solo habían barrancos resbaladizos infinitos a donde caer.

Itachi, previendo apoyar y terminar el enfrentamiento con ese desconocido, ya estaba dando órdenes a Sasuke y Shisui cuando Naruto volteo a verlos, y leyó sus labios:

- No, con él no.

Ninguna palabra más salió de parte del rubio, simplemente continuo con la construcción de su jutsu rasengan directo al hombre.

- Tiene cantidades inmensas de chakra, nunca había visto algo igual, Itachi – había dicho Sasuke.

Había tantos factores que Itachi tuvo que enumerarlos para darle comprensión a lo que estaba pasando, el primordial, es que este hombre era el foco central de atención de ambos chicos.

El segundo, ver habilidades de ambos huérfanos que no habían sacado a relucir en sus múltiples entrenamientos ni misiones, lo que se intuye como que han intentado esconderlo, de ellos y por tanto, de Hokage-sama.

Una pelea en toda regla con tres de las colas de Naruto, donde su fuerza y velocidad dominaban sobre su propio uso de fuinjutsu; por el otro lado, una interrogante de la que aun busca respuesta se abre paso en su mente cuando observa a Sakura empuñando una espada más grande que ella misma.

¿Cómo conseguiste a Kubikiribōchō, Sakura, especialmente si su dueño anterior sigue con vida?

Sin embargo, dejando de lado habilidades de los chicos que habían mantenido ocultas, el cuarto punto da paso al conocimiento de que este hombre, sea quien sea, puede pelear con los dos. Al mismo tiempo.

- Es un Jinchūriki – dijo Jiraiya-sama.

Cosa que a los tres Uchiha les hizo casi, rodar los ojos.

- No sé qué te habrá hecho llegar a esa conclusión, Sennin-sama – dijo Sasuke mirándolo planamente – el hecho del almacenamiento enorme de sus reservas de chakra, o el hecho de que tiene tres, espera, ahora cuatro colas me daban apenas una pista.

- Itachi, no puedo encontrar el fallo del genjutsu- dijo Shisui – es como si no fuera una ilusión más, es como si fuera… otro lugar… en el mundo – decía su primo mientras giraba completamente su cuerpo repasando todo el lugar después de las primeras cuatro veces de hacerlo.

Por supuesto, el quinto punto de análisis. Itachi también había buscado la forma de salir del genjutsu, sin embargo, no pudo detectarlo. Había confiado en que Shisui, portando el Mangekyō Sharingan, podría encontrar la liberación, pero al parecer esto, esta escena, era ineludible.

Sí sentía algo raro en el ambiente, pero no pudo encontrar el flujo de chakra que alimentaba a la ilusión, y no por falta de chakra invertido. No, de hecho, todo lo contrario.

Este lugar emanaba chakra por si mismo, se podía ver tenuemente, incluso era traslucido como aquellas historias de chakra que cuenta la pelirosa. Eso significaba que esto entonces…

- No es un genjutsu – murmuro serio Jiraiya-sama.

El Sennin no despego los ojos de la pelea, pero hace mucho que intento revisar con su propia energía el lugar donde estaba de pie. No quería hacerlo, pero la mirada insistente de los tres Uchiha socavo en su paciencia.

- No me crean, no tengo la certeza, pero creo que nuestra Sakura-chan… - rio levemente, divertido por la ironía – …realmente es una ninfa. Sólo que no una oscura.

- ¿A qué te refieres Jiraiya-sama? – pregunto Shisui aun buscando una salida.

- …Esta energía la he sentido antes, pero no es humana. Pero primero confirmemos que no estoy enloqueciendo, ¿de acuerdo?

El Sennin levanto su dedo hacia el suelo.

- Háganme un favor y revisen debajo de la nieve. Díganle a este viejo que es lo que ven sus ojos de Uchiha.

Sasuke se agacho para remover un poco la nieve, revelando que solo unos centímetros más abajo, era hielo, duro y seco.

Itachi hizo lo propio con un suave fūton liberándose de la nieve bajo sus pies, permitiendo ver el hielo, cual lago congelado.

El sharingan de Shisui se congelo, sus primos se percataron, acercándose a él, mirando bajo sus pies.

- Jiraiya-sama, ¿Qué significa esto? – Itachi exigió pasivamente una respuesta.

- Dime que es lo que viste Itachi-kun – pidió el Sabio sin dejar de ver a Naruto ser absorbido por una de las ventosas y abriéndose camino al otro lado, dejando inutilizado el tentáculo.

- …La montaña Hokage… – dijo Itachi sin poder creer sus propias palabras, su sharingan girando sin permiso alocadamente, ideando, teorizando.

- Es así, entonces ¿eh? – el Sennin volteo la mirada ahora a la pelirosa, un gatito pareciendo luchar contra una pantera, solo que dicho gatito arremetía con una espada única en su clase, tanto es así que Kirigakure solicita recompensa a quien entregue su ladrón.

- Como dije, es sólo una teoría – El viejo sabio suspiro profundamente, recordando que la vida es más grande que el mismo – pero creo que tu shōnen, Itachi-kun, ciertamente es una bruja.

Los Uchiha no respondieron, solo miraron fijamente a Jiraiya, quien no soltaba prenda. Pasaron treinta segundos esperando que hablara.

Hasta que Sasuke no pudo más y le dio tremendo soplamocos, emulando al que Naruto le dio más temprano.

- ¡Oy!¡¿Y a ti que te pasa?!¡Ustedes jóvenes!¡No tienen respeto por los ancianos!

- Lo tendría si no dijeras cosas tan obvias.

- ¡No es razón para que le pegues a un anciano mayor!

- No hay razón tampoco para ser tan oblicuo.

- ¡Tú! – El sabio sapo sentía su sien palpitar.

- Jiraiya-sama por favor enfoquémonos en la situación actual – dijo Itachi, pidiendo a Shisui colocarse sutilmente entre Sasuke y el anciano.

- Si, si, como decía antes de ser bruscamente atacado – fulminando a Sasuke con la mirada, continuo – Creo que puede ser que...

Los Uchiha se inclinaron al anciano; en el fondo, resonaban los ruidos del katōn lanzado por Naruto hacia un rollizo de ventosas y el encuentro de dos espadas mortíferas.

- Nos trajo a otro mundo. – dijo Jiraiya cruzando sus manos.

- … -

- ¿…Otro…? - Pregunto estupidamente Sasuke

- ¿Mundo...? - Finalizado Shisui con ojos de búho.

A diferencia de Shisui quien se unió esta vez a Sasuke para atacar brutalmente al Sennin, Itachi no comento nada, sino que lo pensó cuidadosamente.

Ahora que lo pensaba, no sería completamente demente pensarlo, considerando que no es genjutsu y que la pelirosa aún no ha demostrado la totalidad de sus habilidades, se podía partir lógicamente de que hizo un contrato con alguna invocación animal. Sin embargo, aparte de Bastet y su propio Hōrai, no la ha visto en compañía de algún otro ser vivo no humano.

- ¿Conoces quien pudiera darle un contrato sobre este lugar aún sin convertirse en Sabio, Jiraiya-sama?

Deteniendo sus ataques, Shisui y Sasuke miraron a Itachi.

- Qué bueno que alguien sí me crea en este grupo – fulmino esta vez a ambos Uchiha violentos – verás… - Se inclino para quedar a la altura de la cara de Itachi, misterioso - no.

- Tal vez si brindarás más sobre tus propias sospechas, podríamos complementarlas Jiraiya-sama – pidió Itachi pacientemente a la vez que detenía a su otouto de un tercer asalto.

- Bien, bien – el anciano suspiro, regresando los ojos a la batalla.

Mira eso, pensó el anciano cuando Naruto le aprendió bien ese shurikenjutsu con esos clones de sombras; ya deshizo tres de las cuatro colas del encapuchado.

- Los mundos espirituales, como Cueva Ryūchi de las serpientes rastreras, el Monte Myōboku de los sabios sapos y el monte Shikkotsu de la babosa sanadora, son las únicas regiones sabias conocidas. Fuera de esas ubicaciones, no existe reino a cuál poder acudir para convertirte en un ser humano con potencial de uso sobre la Energía Natural, o como ellos le dicen, el ninshu. Aún si existiera algún otro reino que no fuera de mi conocimiento…, aun así… sin embargo…

El Sennin ordeno sus ideas primero antes dejar salir su teoría completa.

- Aquí no hay vida animal – dijo Itachi, siguiendo su hilo de pensamiento - por tanto, no es un reino animal.

- Exacto. - confirmo el Sennin - Itachi-kun, ¿recuerdas qué otros mundos existen donde puedes utilizar Energía Natural si no es en el animal?

Recordando sus clases de infancia sobre el clan y sus inicios, Itachi miro un poco agitado al Sennin, no por sus palabras, sino porque al parecer llegaron a la misma conclusión.

- Sí Itachi-kun, creo que tú y yo sabemos dónde estamos, y a la vez no tenemos idea. O no queremos tenerla.

Shisui tenía una breve idea, en cambio, no quería exponerla. No hasta la confirmación de Itachi, quien pareció preguntarle al suelo por respuestas.

Sasuke pregunto con la mirada a su primo, quien también negó con la cabeza. Ante la falta de más información realizo su última pregunta:

- Si no es en el reino animal, donde se forman los humanos a su modo Sabio, ¿dónde sospechas que estamos, Jiraiya-sama?

Jiraiya vio al menor de los Uchiha, el pobre no tenía idea, en cambio sus mayores intercambiaron una mirada. Lo pensó un poco para poder contestarle.

Sonrió nuevamente por la ironía y regreso los ojos a la batalla frente a ellos.

- Sabremos pronto, Sasuke-kun. Ohhh, pero cuánto se rio Sakura-chan de nuestra estupidez, cuando ingenuamente, la llamamos Onmyōji.

Alzo los brazos, como un anfitrión dando la bienvenida.

- Al parecer, nuestra ninfa oscura nos trajo – bajo la voz, ya no tan divertido – a un reino celestial, uno de los reinos de Kami-sama. Ni nada más, ni nada menos que al reino de un dios.


Vi algunos mechones rosados caer al tiempo que agachaba la cabeza, su espada apenas rozando mi trenza, cuando alce mi mano tratando de empalarlo con Kubikiribōchō, subiendo por sus intestinos hasta su corazón, pero logro evadirlo con la segunda espada, la que tenía en la otra mano.

Retrocedimos dos metros cada uno.

Sentía apenas gotas saladas bajando por las laterales de mi rostro, quedando atrapadas entre mis clavículas.

Ligeramente inclinada y con las rodillas ligeramente dobladas y listas para la acción.

Me abalance. Él también.

La mayoría de sus bloqueos están en perfecta forma, excepto por los golpes que dirigió a su lado izquierdo.

Alguien está envejeciendo.

Él se escondió detrás de mí y torció una mano libre en mi cabello mientras la otra presionaba la plata afilada contra mi cuello. Pero tan rápido como me atrapó, perdió agarre, y se quedó con un denso grupo de rosa enganchado en sus callos mientras me retiraba al otro extremo de la mesa.

Un segundo después se percató como había tomado el arma, la sostuve en la base de mi cráneo sólo un momento, hasta que lo pensé mejor, y decidí no cortarlo, sólo amarrarlo nuevamente.

Él parpadeó y por mi lado, me hundí en otra postura de lucha.

La nieve se elevaba más rápido y cambiando a tonalidades azules, y cuando los cielos se llenaron de relámpagos, él se encontró riendo entre los aplausos del trueno mientras giraba la espada en su mano.

- Sigue de vanidosa y será tu perdición, niña – dijo la voz gruesa, profunda.

- Ya quisieras.

Chispas brotaron del siguiente enfrentamiento.


Naruto sabía que podía hacerlo, sólo necesitaba un buen golpe para noquearlo unos segundos. Que se mantuviera alejado de sus manos y quieto, sólo dos… diez segundos, mejor.

Sabía que Sakura-chan podía distraerlo el tiempo suficiente, pero no podía deshacerse del espíritu que reside dentro de él.

Maldita sea su visión de 360 grados.

Bien, es como resolver una matriz de sellos pegando pedazos de ella al techo, porque mirar para arriba no es lo mismo que mirar para abajo.

Tenía trabajando este jutsu precisamente para él durante algún tiempo. Un sello de nueve capas particularmente complicado, una capa por cola, más su persona en sí. Mentalmente, lanzaba ideas una sobre la otra, todo para acomodar su sello como quería configurarlo.

Lo primordial era reforzar cada capa cual caja fuerte enterrada en las matrices bases. Como pilares. Kurama parecía creer que quería crearle su propia celda mental significativamente igual a la del zorro a cada tentáculo, Naruto resopló.

No es para tanto, sólo… Oh Cielos, sí, justo así se ve, el kitsune rodo los ojos, bien, no importa no hay marcha atrás.

Naruto sabía que sería una locura, por eso, cuidadosamente colocó la configuración del sello en el perímetro sutilmente oculto para no despertar sospechas.

Cargar a cada clon de humo con la misma cantidad de chakra era funcional para este punto, ya que los tentáculos acababan aplastando a todo aquello que se luciera mininamente rubio.

Los mástiles de taijutsu contra los apéndices rozaban en lo carnicero, al conectar con las palmas, la piel extraña y rugosa quedaba quemada, consecuencia del katōn que Naruto conjuraba en sus manos.

Estaba terminando el sellado, cuando su último clon se dispersó.

Contando mentalmente, ya había destrozado a tres colas de cuatro, salieron tres más en ese momento, más una que derroto en el transcurso, más otra que salió y dos más que acabo, menos…

Desconfiando de sus cuentas, y apresurado por dos tentáculos que apuntaban como flechas a su posición cercana al vacío de la dimensión Espejo, activo el sello aplicando chakra prestado por Kurama.

El efecto fue inmediato.

Los kanjis escritos por todo el patio del recinto sintoísta aparecieron, cual cegador gigante holograma rojo fue lanzado con miras al cielo, para no después de dos segundos, minimizarse, apresando al hombre en un diámetro de dos metros.

Los tentáculos se retrajeron, de maneras bruscas, evidencia de irse en contra de su voluntad.

Naruto sabía que no tardaría en soltarse si el sello no era potenciado con fuerza.

Así que inyectando todo el chakra que pudo con las cuatro colas, sello el perímetro.

Sello sus tentáculos. Sello su chakra.

El rubio estaba fulminado sobre la tierra, recostado sobre su espalda, sonrió lentamente dándose cuenta de su logro.

Es tu turno Sakura-chan.

Naruto rio enloquecidamente cuando al fin lo entendió.

Lo hizo, por primera vez en la vida, lo hizo.

¡Sello al poseedor de las ocho colas!

Wajaaaaa…. La risa del rubio duro solo un minuto antes de desfallecer por cansancio.


Épico.

No hay mejor palabra para describir la forma en cómo parecía perplejo el usuario sellado. Naruto realmente lo logro, sabía que podía hacerlo, su primer sello a nuestro poderoso contrincante.

Ahora somos sólo tú y yo… y mi Kenjutsu.


- Itachi-kun, pronto me lo llevaré al monte Myōboku, ¿crees poder encargarte de la enana?

Itachi sabía que podía hacerlo, pero sólo fue al ver de reojo al Sennin, quien impetrerito, nunca despego la mirada de su estudiante rubio, entendió el significado oculto en la pregunta.

¿Crees proteger a la hermana de Danzo? era la pregunta real.

- Por supuesto Jiraiya-sama, tenemos un programa preparado para Sakura, en conjunto con Hokage-sama.

- Muy bien, aun así, por lo visto, tendrás mucho trabajo por delante con ella.

Rio morbosamente el anciano.

No era para menos. La pelirosa había aprovechado el nulo chakra del agresor-no agresivo - nunca sintió en todo el partido instinto asesino -, para atacarlo con el arma mortal que llamaba espada.

Mientras Sakura corría por la arena como en un intrincado baile, el hombre parecía no contar con ninguna dificultad, trazando los ángulos en los que ella atacase por más impredecibles que sean. Fintas, ingreso de codos, patadas en las rodillas con inyección de la espada, todo era válido. Donde una era representante de la elegancia y la destreza, el otro era fuerza, potencia y velocidad.

Aun siendo una pareja discordante, uno completamente de negro de pies a cabeza, otra totalmente de blanco, con un vestido que resaltaba su juventud y gracia, ninguno de los dos rezumaba a sangre.

Sólo esperaba que la pelirosa siguiera su consejo, había dejado muy abierta su guardia derecha últimamente, sus puños se apretaban cada vez que las espadas del encapuchado fungían como cuchillas por distintos flancos de su cuerpo femenino, por milímetros apenas esquivando.

Esto era discordante: el intruso no sólo podía combatir contra ella, sino que realmente la estaba obligando a trabajar duro.

Quería intervenir, facilitarle la lucha, pero sabía que ella no se lo agradecería, no al menos viendo su rostro. Eso era tan curioso, hace días no la veía así, tan emocionada.

En ninguna misión antes mostro emoción alguna, aun eliminando la máscara, su faz era de aburrimiento en general, pero ahora, el brillo resplandecía hermoso en sus ojos. Era una guerrera teniendo un duro combate, e Itachi respetaría eso. Sabía que ella quería demostrarse algo a si misma con este duelo.

El qué, sería una pregunta que responder más tarde.

Tal vez sólo amaba una buena pelea. Lo anoto mentalmente.

Entonces en un movimiento donde el hombre parecía haber perforado su delicado hombro, Itachi, por un momento: tembló, dudo, y después se relajó, sonriendo levemente cuando se dio cuenta.

Ella estaba aplicando justamente el combo que Itachi le enseño, el que más trabajo le había costado aprender durante sus combates.

Balanceando la primera espada hacia la cabeza de la joven, mientras que la segunda prometía arremeter, Sakura aplico una finta a la derecha del oponente justo al hombro, fingiendo herida en la clavícula para posterior contornear el cuerpo y patearlo por detrás. Su pie siguió un milisegundo después para clavar su talón en su pecho y lo envió a estrellarse contra el piso de tierra.

El hombre levemente atontado, rastrea. La empuñadura de una de sus espadas lanzadas al aire se encuentra con la palma de su mano justo cuando la punta de una Kubikiribōchō se interpuso entre la empuñadura y su nuez de adán.

La punta filosa apenas estaba tocando la piel, ejerciendo mínimamente presión, pero el hombre sabía que estaba acabado.

Levantando la barbilla, el hombre termino por enderezarse lentamente en toda su altura, dos metros fácilmente, sacando casi medio metro más sobre la pelirosa, aun amenazado por la espada de ella.

Desarmado, y con la victoria del lado de los huérfanos, Itachi pensó que ya todo había terminado, hasta que vio como el cielo se abría permitiendo el paso del astro solar a aquel desolado lugar.

La nieve, los fragmentos de piedra, tierra levitando, el chakra especial, todo quedo como ruido blanco cuando escucho a su shōnen, seria, regia, respirando pesadamente antes de preguntar algo que helo la sangre de Uchiha:

- ¿Superamos tus expectativas… Otousan?

La mente de Itachi capto inconscientemente cuando sus otros tres compañeros dejaron de respirar al tiempo que la capucha del extranjero se retiró, mostrando a un hombre de tez morena, cabello rubio demasiado claro, sus ojos escondidos tras gafas de sol oscuras ovaladas, y una barba de candado rubia casi perfectamente cerrada.

El hombre sonrió, a la vez que, con velocidad sobrehumana, desviaba la espada que le apuntaba, para abrazar inmediatamente a Sakura, cubriéndola con su enorme cuerpo.

- Por mucho, watashi no aisuru musume, mi querida hija.