Capítulo 32. Por favor, sé mi invitado.
Bastet tenía tanta apatía por este hombre como por cualquier otro humano que no lo reverenciaba.
No, de hecho, era peor. Este hombre siempre se atrevía a hacerle maldades todo el tiempo.
Ese estúpido simio en su siguiente vida pagará por todas y cada una de las ofensas hechas a su persona.
Acariciarlo bruscamente con esos dedos de salchicha, sacarlo de su sueño rejuvenecedor jalándolo de su lomo, arrancándole una garra, quemando una de sus colas en un picnic, la vez que lo tomo como objetivo para sus jutsu de electricidad, y lo peor de todo: este hombre fue el que le dejo ese asqueroso gusto adquirido a su sirviente más joven, ese nefasto platillo a lo que llama comida y que le prepara al precioso Bastet cada dos por tres. El temido Estofado rojo.
¡Sangre coagulada, cuasi humano, no es comida! ¡Ñiam, no importa cuantas papas le pongan!
Bastet se sentía a devolver el estómago en cuanto lo recordó, haciendo una mueca nada falsa de repugnancia.
Sin embargo, lo primero es lo primero.
Un suculento salmón mezclado con arroz malteado y azúcar le ha sido prometido por las siguientes cuatro semanas siempre y cuando les entregue la información a su sirviente y a su gigantesco hermano gorila.
Si tan solo no hubiera tantos shinobi en esta inmunda choza, el neko estaría seguro de poder ir y recostar la cabeza en el cómodo puff, - saco de arroz -, que se ve al fondo.
Realmente si dormía cincos minutos o dos horas no haría diferencia. Ellos no preguntarán por cada palabra y si lo hacen, él simplemente se desvanecerá.
Además se lo merecen, ni siquiera me preguntaron si ya había desayunado, los malcriados, pensó Bastet, omitiendo que en efecto su segundo seiko de ojos rojos favorito, le había dicho que cierta okasan, de cierto ninja cuervo cocinaba delicioso. El neko lo comprobó cuando su seiko Uchiha le llevo un plato entero de Okonomiyaki.
Aun podía relamerse los bigotes por la suavidad lechosa de la masa de huevo, con un poco, solo un toque de salsa de jengibre. Una experiencia culinaria suprema. Felicitaciones al chef.
Bastet estaba planeando, fantaseando en cómo envolver a dicha cierta mujer Uchiha digna en sus obligaciones como su sirviente personal, para adorarlo como corresponde a cada momento, cuando el pie a su derecha lo patea levemente.
El neko entonces fulmino al dueño de dicho pie, quien solo bajo la mirada, fingiendo ver el suelo, pero lanzándole una sonrisa pretenciosa que no pasó desapercibida para los demás presentes.
Bastet resoplo sin emitir sonido. Sabía que los Uchiha ya lo habían atrapado espiando, pero si no habían dicho nada, entonces él fingiría que no lo sabría.
El neko recuerda porque se ha metido en este problema.
Ahhh... si…. Y entonces se arrepiente de no haber tomado su siesta de la mañana. Al menos ahora estaría tomando la siesta de la tarde, pero no, tenía que ir y hacerle caso a la pelirosa quien prometió salmón.
Espero que ese pescado este marinado en soja de tres días, auguraba Bastet.
Bastet había acudido al llamado de chakra de su sierva rosa, quien ahora estaba afuera junto a su gorila hermano.
El neko no entiende porque Itachi, su Uchiha-futuro-sirviente-dueño-del-cuervo-maldito-rasca-rico-favorito, lo vio con reprimendas en los ojos. Le aviso sobre este hombre, ¿no?
Por el contrario, lo tienen básicamente regañado y espiando bajo promesas cuyas condiciones debió negociar mejor.
Estaba ya recostado, acurrucado sobre maderas viejas y rancias, dentro de una choza a kilómetros de Konohagakure y el ambiente era asfixiante.
Tenso, habría dicho el simio rubio.
Más que nada por una Senju Tsunade que exigía respuestas, pero era obvio que el hombre frente a ella de metro con noventa y uno, no iba a responder. Por el olor de noradrenalina y dopamina proveniente de ella, sus altos niveles de enojo solo iban en aumento:
- De nuevo, me explicarás con palabras razonables – resalto la última palabra lentamente – que hace un ninja de Kumogakure a las afueras de Konohagakure, no más allá de medio día de distancia, dentro de la nación del Fuego – la rubia hizo una pausa para sisear – por favor.
- Vengo a demostrar mi calidad en el mic, yo hago click en el free para romper este mix, y no hará falta ninguna clase de pitch, porque sobre la tarima yo soy el Mc – rapeo el hombre que estaba sentado cómodamente sobre un costal de papas moviendo sus manos al tono de un ritmo que sólo él escuchaba.
La Hokage rubia estaba seriamente arrepentida de no haber traído su engrapadora de la oficina para lanzársela a este toro de hombre.
Había estado felizmente iniciado su día, gritándole a un gennin por no llenar un formulario como se debe.
Se llama País del Metal, ¿qué tan difícil es ponerle la maldita M al título? Gritaba furiosa cuando llego un sapo mensajero. Una nota con solo dos palabras le helaron la sangre y levantaron los vellos de su piel.
Ven ahora.
No un hime, no un dame tu cosita rica, no cuanto por ver las pechugas: una orden. Entonces supo que era malo.
Pero esto era absurdo.
Con una capa prestada de Shizune, al tan solo llegar a una choza raída a miles de infernales kilómetros de los muros de Konoha, Jiraiya la esperaba fuera, ninguna otra alma a la vista.
La puso en contexto y entonces vio una ventana de oportunidad, una gama de soluciones para todas sus respuestas.
El padre de los huérfanos apareció. ¡¿Nani?!.
No entendía como podía ser el padre del hijo de Namikaze Minato, así que sólo podía significar que apareció el padre adoptivo. Un muy misterioso y desaparecido padre adoptivo.
Así que primero lo primero, que el tipo respondiera ciertas preguntas y segundo, cuando terminen con dichas preguntas, masacrarlo por abandonar a dos niños en un bosque a su suerte.
Los padres de hoy en día, resopló la rubia.
Fue entrar y ver tantas cosas al mismo tiempo que el cerebro de la rubia tardo un poco en procesarlo.
Los Uchiha posicionados para salvaguardar la integridad del Hokage de cualquier posible jutsu maligno que amenazará a la rubia.
Ohhhh Tobirama-oji-chan, mira, malvados ojos rojos protegiendo a una Senju. Tsunade quiso reír por el repentino pensamiento.
Sin embargo, los niños místicos completamente calmados, estaban parados del lado contrario a los Uchiha, levemente un paso por delante de un hombre al cual Tsunade entrecerró los ojos recordando donde lo había visto.
¿Por qué su instinto le decía que debería amordazarlo y encadenarlo de inmediato?
M.I.E.R.D.A. fue el siguiente pensamiento de Tsunade, abriendo los ojos levemente cuando al fin lo reconoció. Identifico a la leyenda viva vuelta hombre.
El padre de los niños es, cómo no, un jinchūriki, pero no un jinchūriki cualquiera.
No, porque a Kami-sama le encanta imponerle retos a diario. ¿Porque no? La rubia sabe que hizo algo terriblemente mal en su vida anterior para tantas sorpresas en tan poco tiempo durante esta.
El padre no es sino el más reciente poseedor de las Ocho Colas. También es una de las personas más importantes dentro del Pueblo Oculto por las Nubes por sus múltiples victorias, un ser aclamado, venerado y amado en su Tierra del Relámpago por ser el hermano menor adoptivo del Yondaime Raikage, A.
El segundo hombre más poderoso e importante de todo Kumogakure y sus alrededores.
Jinchūriki-sama.
Un igual que el fallecido heroico Namikaze Minato, pero de las Nubes. Un influyente de Kumogakure, aldea enemiga de Konohagakure.
Era oficial, después de esto, le entregará el sombrero al Uchiha, esto es suficiente, ya está grande para estas cosas, ni quería ser Hokage, nunca estudio para estas mierdas, ella es médico, quiere vivir tranquila en la soledad de su agonía con el sake como su única compañía, quiere apostar el resto de su vida, y Shizune que le llevará de vez en cuando comida, y definitivamente se lleva al perchero-limpia-pisos que ha secuestrado los últimos dos meses con ella…
Tras varios intentos de que los chicos salieran para que Senju pudiera hablar con el llamado padre - abandonador de niños que no se les debería de dejar cerca de cualquier sello prohibido ni de armas letales –, ellos negociaron quedarse en cada ocasión.
Sólo fue hasta que el hombre coloco una mano en cada hombro juvenil para que, sin palabras, salieran cabizbajos de la choza, cual niños regañados.
Incluso la pelirosa parecía enfurruñarse algo que a Tsunade le pareció sorprendente. Esa no mostraba emoción si no era para descuartizar algo. O alguien.
Asintió al menor de los Uchiha, quien se quedó afuera con ellos, para vigilar que no entrarán.
Senju jamás noto a los chicos mirar abajo, aparentemente al aire, asintiendo a dicho neko escabulléndose en genjutsu.
Es así como Bastet y Senju se sienten fastidiados en este momento. Ambos con deseo de algo para degustar en este momento, aunque uno más alcohólico que el otro.
- ¿Puedes hablar en un tono más... normal? – intento nuevamente la rubia Hokage.
- Yo clavo palabras en todo lo que hago, porque como parte de la nube defiendo este lado, y lo que sea necesario lo voy a hacer, porque A-B rebosa de poder, yeah. – volvió a rapear el hombre asintiendo con la cabeza, en un ritmo musical que sólo él podía escuchar.
- …-
La rubia le echo un vistazo a su futuro shōnen, viendo si él tenía respuestas que ella se perdía.
Él negó con la cabeza.
Entonces, de repente sintieron una especie de chakra filtrarse suavemente del pecho del enorme moreno, todos menos él, se tensaron.
- Calma, calma, me está reprendiendo, tranquilos – el jinchūriki moviendo las manos de forma apaciguadora – esperen un momento.
Entonces él se cruzó de brazos, poniendo una cara de aburrimiento, y pareciendo un niño regañado como si estuviera escuchando algo que todos los demás no.
Unos quince segundos después, se puso de pie, y hablo más serio que en sus veces anteriores.
- Gyūki tiene razón por supuesto. Sin embargo, no me disculparé, es mi forma y no hay más, aunque entiendo su confusión, así que empezaremos desde el inicio, Tierras Calientes.
Haciendo alarde de caballerosidad, paso su pie derecho por detrás del izquierdo e inclinando levemente las rodillas hacia adelante, levanto su brazo izquierdo cubriendo su cuerpo, el otro ofreciendo presentación.
- Bella dama, shinobi de calor, llámenme B. – hizo una sencilla reverencia y se enderezo.
- Le agradecemos moderarse, B-san, aunque las circunstancias para presentarnos mutuamente debieron de ser mejores, ¿no lo considera así? – contesto la Senju.
- También es de educación regresar el saludo indicando su nombre – comento el hombre aun tranquilo.
- Por supuesto, soy conocida como Senju Tsunade, pero para ti, es Hokage, B-san – dijo la rubia ladeando su sonrisa cortante cruzando sus brazos.
- Entonces es cierto… - susurro B.
- ¿Qué es cierto, si puedo preguntar B-san?
B no respondió a la rubia en cambio, coloco sus brazos de forma que su mano derecha pudiera sostener su barbilla, cubriéndola ligeramente, mientras veía intensamente a la rubia. Esos morenos músculos se veían a punto de estallar en cualquier momento junto las venas palpitantes y azules. Esos no eran de levantar pesas. Eran signos reveladores de arduo trabajo y años de entrenamiento shinobi.
El neko totalmente dormido al lado de él, le decía todo lo que tenía que saber. Y por eso mismo todo esto no tenía lógica alguna.
B nunca fue estratega, aunque tuvo una saludable vena de curiosidad, parecía que ella quería hacer las preguntas, pero él consideraba tener tres más importantes.
Así que apliquemos lo aprendido, escucho decir a Gyūki, pero procede con cuidado.
- ¿Sabes? He estado buscando a mi compañera, Nii Yugito, una rubia que cuenta también con Hitai-ate con el símbolo de las nubes. – dijo B ignorando la pregunta de la Senju – Considerando que tu capa huele a ella, supongo que tienes una idea de donde se encuentra, ¿es así Konoha?
Por supuesto, no se había olvidado del otro jinchūriki, la fémina que trajeron justamente los presentes días antes. Aunque aún no tenía un estatus oficial, estaba fuera de peligro al menos hasta anoche, cuando ella y Shizune la habían tratado ante una caída de glóbulos rojos.
- Te ofrezco una tregua temporal. Contestas algunas preguntas y amablemente te diré como esta tu compañera, ¿te parece bien, B-san?
Después de unos momentos de silencio en que B, la continuaba mirado intensamente, acepto, asintiendo con la cabeza. La tensión seguía latente dentro de la pequeña choza.
- ¿Cómo conoces a esos dos revoltosos que tratan de escuchar esta conversación? – señalo con la cabeza la puerta.
- Son mis hijos – levanto los hombros casualmente.
- ¿Desde cuándo?
- Hace años.
- ¿Por qué los abandonaste?
- Me abandonaron.
- … ¿Cómo?
- Explícamelo mejor tú.
- …-
Si pudiera tener el ojo cuadrado, Tsunade lo tendría en este momento, antes de escuchar a Killer-B cuestionar:
- ¿Cómo lo hiciste?
- … ¿Cómo hice qué?
- ¿Cómo los convenciste para venir a vivir a tus tierras calientes?
- ¿De qué hablas?
- A tu lado, sirviéndote, domados, ¿que tienes tú que te hace tan especial, Konoha?
- … Espera, creo que… no… que… ¿nani?
Por la expresión de Jiraiya, él tampoco tenía idea de que estaba hablando el ninja de Kumo.
- Más importante aún, ¿cómo la convenciste a ella? – B estaba más serio con cada palabra que salía de sus labios, endureciendo la voz.
- ¿A Sakura? Fue ella quie..-
- No, no musume, a la mayor, a Obāsan-sama – sus brazos cada vez más abultados, evidenciando sus puños enojados - ¿cómo?
- … Nunca hemos tenido el placer de conocerla, B-san. Empezábamos a dudar de su existencia.
- Mientes – fue la respuesta inmediata llena de escepticismo y resentimiento.
- Cuidado Kumo, es a Hokage-sama quien llamas mentirosa, frente a un escuadrón preparado para su resguardo que juraron lealtad a ella – respondió Jiraiya, quien estuvo levemente frente a Tsunade protegiéndola.
El ninja de las nubes entonces pensó en hacer las preguntas a alguien más. Uno más fiable.
Agachándose bruscamente tomo algo del suelo que la Senju no había visto, no hasta que el gigante lo empezó a sacudir violentamente, deshaciendo la ilusión puesta en él.
- Despierta Bastet, responde, ¿dónde está? – dijo sin darse cuenta de la consternación de Shisui ante el maltrato de su pequeño señor.
- ¡Cállate, maldito pulpo, suéltame! – el bakeneko en su forma completa estaba tratando de rasguñar cruelmente a B, quien únicamente lo seguía sacudiendo como a un trapo viejo.
- Cálmate y dime donde esta, gato loco – el neko continuaba gruñendo, sacando sus colmillos afilados, tratando de morder la muñeca del enorme toro.
Senju entonces ya no estaba sorprendida, claro, el gato mágico también estaba involucrado.
- ¡No esta, que no ves, toro sin cerebro, o ¿la ves aquí?! ¡Pregúntale a tu grosero ushi-oni, a mí suéltame animal rastrero! – gruñía el gato, cuya invisibilidad volvía a colocarse alrededor de su pelaje.
El neko soltó varios genjutsu alrededor de la habitación, pero ninguno hizo efecto contra B, gracias a Gyūki, quien rompía cada ilusión que el gato lanzaba.
Itachi y Shisui, viéndose mutuamente sorprendidos ante el ataque y defensa de ambos peleadores, pensando si intervenir o dejarlo pasar.
- Bastet – la voz del hombre imponentemente dura contra el gato - ¿dónde?
- ¡Acudió al llamado de Byakko-sama, a retomar su lugar!¡Ahora suéltame, maldito calamar de ojos saltones nocivos!
El hombre dejo de sacudir al bakeneko, quien parecía como una bola furiosa de pelos a quien se le paso el secador caliente después del baño, para mirarlo detenidamente, incluso acercarlo a su rostro.
- ¿Te refieres a que…ella? Ella…-
- Si, animal – contesto el gato muy enojado, gruñendo ante el maltrato de su pelaje
Arrojo al gato lejos, quien fue atrapado y acurrucado en brazos por un Shisui preocupado.
- Me maltrato, seikō – Bastet se quejó infantilmente totalmente herido, más en su alto orgullo, que, en físico, dedicándole maldiciones e infertilidad al toro y a su estúpido calamar.
- Ya ya príncipe, tranquilo, te daremos un buen masaje cuando termine todo esto – prometía dulces delicias el mayor Uchiha.
- Quiero su cabeza seikō – dijo maullando adorablemente.
- Ni hablar gato, lo necesitamos para respuestas – hablo contundente la Hokage.
- Entonces después de las preguntas, quiero su cabeza, y con sus dedos un collar. Me bañaré en tu sangre, bestia. ¡Ñiam!
- ¿Te conformarías si te compro una piñata que se parezca a su cabeza? – dijo Shisui intentando calmarlo.
- … - los grandes ojos violaceos miran a Shisui con genuina contemplación.
- Estaría relleno de huevos de hormiga blanca, tus favoritos – canto alegremente el pelinegro.
- … ¿Llevaría también galletas de avispas, seikō? – una vocecita esperanzada.
- Hai, por supuesto príncipe, sí sí, te prometo que será muy grande todo para ti solito; podrás rasguñarlo todo el tiempo que quieras – dijo Shisui pasando su nariz sobre la del gato, quien ya estaba posicionado sobre su cuello ronroneando.
- ¿Lo prometes? - sollozo el micifuz entornando más los ojos.
- Hai, hai, precioso, ahora shhh, shhh, un diosito como tú no necesita emociones fuertes - murmuraba Shisui acariciando su nariz contra la del gato.
Ante tal escena tan bizarra, Senju sólo pudo mirar recelosa al primo de su shōnen, quien lucía imperturbable por como actuaba Shisui, como si estuviera acostumbrado.
Hizo una nota mental para investigar después cómo la locura puede ser tan contagiosa.
Dirigió la mirada hacia el enorme hombre, aun de pie en medio de la habitación, observándola con cuidado. A pesar de tener gafas, se podía deducir la intriga en sus ojos, por la forma en como sus cejas están fruncidas.
El hombre pareció relajarse de repente, y suspiro.
- Primero, resolvamos nuestro asunto, Nii Yugito…
- Esta viva – respondió de inmediato la Hokage – está en el hospital por las heridas que le infligieron, estaba peligrosamente lastimada; sin embargo, justo a tu derecha, detrás tuyo, encontrarás al capitán que salvaguardo su vida.
B estaba sorprendido sinceramente. Eso fue francamente fácil. Temía tener que batallar por cada palabra y más aún al darse cuenta que el joven al que se refería la Senju resaltaba una duda…
- ¿Eres un vampiro?
- … - el silencio se hizo inmediato en la choza.
- Hokage-sama, me temo que hemos encontrado a una familia entera que cree en el misticismo medieval – murmuro Jiraiya-sama.
- Eres un estúpido – dijo Bastet – es obvio que el tercer seikō no es vampiro, sólo es inmortal.
Todos, incluyendo al mismo susodicho inmortal, miraron al gato, preguntando que acaba de decir.
- …Es lo que dijo la primera seikō, algo sobre que es muy difícil de matar, lo ha confirmado – contesto el gato aun retorciéndose contra la mejilla de Shisui - Múltiples veces.
- … - Itachi no puede recordar en qué momento ocurrió eso a ojos de Sakura.
- Por supuesto Bastet, musume sólo podría honrar su atención a alguien que no puede morir, aunque me temo que no puedo dar una disculpa si ella te ha causado problemas Uchiha. – levanto los hombros comentando entre sarcástico y burlón.
- Veo entonces que sí tiene conocimiento sobre mi linaje, B-san – hablo por primera vez Itachi.
- ¿Bromeas, chico? Entre tú y ese primo tuyo, - dijo señalando a Shisui – han reducido el número de ninjas a cazar de cualquier Libro Bingo.
- … ¿Cómo sabes que somos primos? – pregunto Shisui, emulando a Itachi, quien fruncía levemente el ceño.
B rodo los ojos.
- Ambos huelen casi igual, aunque tú menos parecido al que esta allá afuera, pero mejor díganme, cómo y dónde encontraron a mi compañera.
- Una vez que aseguramos la derrota de aquellos a quien se les reconoció como Kakuzu y Hidan, se nos fue conferido su pro…- Itachi fue interrumpido bruscamente.
- ¿Hablas de los miembros de Akatsuki? – cuestiono B interrumpiéndo groseramente.
- Así es B-san, una vez confirmadas ambas caídas, Sakura se aseguró de obtener la información sobre…- Itachi nuevamente fue interrumpido.
- Espera, ¿musume estaba ahí, contigo? – pregunto alzando las cejas. Sorprendido.
- Hai, B-san. – El Uchiha vio como una sonrisa se deslizaba fuera de los labios del hombre
- Dime Uchiha, ¿Cómo le saco información, a quién? ¿Al cocido o al sádico? – B parecía tan curioso.
Itachi dio una mirada a su Hokage, quien asintió dándole permiso para conocer la información.
- Al hombre identificado como Hidan, quien se presupone como el sádico – la sonrisa de B crecía – los miembros de su cara, que eran removibles, en efecto se les encontró otro lugar en la misma faz, donde parecía satisfacerle a Sakura. Ante tal tormento por la risa de ella, Hidan, forzó su voz saliendo de su lengua colocada en una oreja para confirmar la ubicación de Nii Yugito.
B parecía brillar de orgullo con cada palabra.
- Cuéntame más, Uchiha, ¿por cuánto tiempo? ¿Sólo a ese? ¿Y qué tal el otro? ¿Lo pateo hasta dejarlo destrozado en el suelo? ¿Hizo explotar su cabeza? ¿Qué parte de su cuerpo se quedó como trofeo?
Tsunade solo tenía una palabra.
Enfermos, todos ellos, todos en esa familia, a veces Naruto se salvaba, pero cuando empezaba con sus sellos para reacomodar los órganos humanos de lugar, o cambiar tu alma con la de alguien más, ya no le parecía tan inocente.
Jiraiya entonces se acercó a murmurar al oído de Tsunade.
- Podemos pedirle que aclare algunas dudas, a cambio de la liberación de su compañera. Si desea algo más entonces tendríamos que negociar, ¿te parece, hime?
Tsunade asintió, por supuesto que también lo había pensado. El hombre, si realmente se preocupaba por los chicos, se trataría de quedar con ellos, inclusive pudiera intentar convencerlos para que se fueran con él.
Mientras Shisui e Itachi le contaban como hubo un momento que Sakura hizo un trasplante de pulmón con el otro pulmón de Hidan a B-san, éste parecía un padre orgulloso del primer dibujo en la escuela de su hija. Especialmente porque el Akatsuki ya había terminado de ofrecer información para ese entonces.
En cambio, para la Senju, la pregunta que más le rondaba por la mente; la incógnita sobre el porqué este hombre estaba tan confundido y sorprendido por la mudanza imprevista de los menores, lo que al parecer fue sin su conocimiento.
¿Por qué desde un inicio, los niños no se fueron con B, a Kumogakure, con su padre? ¿Por qué Konohagakure?
- B-san – hablo uniformemente la rubia, llamando la atención del hombre, quien preguntaba a Itachi sobre la cantidad de sangre esparcida – por favor, sé mi invitado.
El ninja de las nubes levanto la ceja.
- A cambio de algunas respuestas para ti, ¿supongo bien, Konoha? – cuestiono.
- Por supuesto, un favor a cambio de otro favor, un intercambio cultural llamémoslo, sin temas políticos burdos – la Hokage se enderezo, esperando la respuesta del enorme moreno.
- Sin temas políticos burdos, pero Konoha – B se inclinó, los demás menos un gato, se tensaron – por favor no te arrepientas. Piénsalo, si es así, ¿tenemos un trato?
El jinchūriki estiro su brazo, proponiendo un acuerdo cerrado con apretón de manos.
La rubia ladeo una sonrisa.
- B-san, entenderás que los de Konoha jamás nos arrepentimos – estrecho la mano viéndose mínima contra la colosal de él – menos pensarlo mejor – dijo la rubia sonriendo maléficamente al presionar más su puño.
B se impresiono de la nueva fuerza, por lo que continúo presionando también, imitando la sonrisa de la Senju.
- Un placer realmente conocerla, Senju.
- Digo lo mismo, B.
Un trueno sonó a la distancia, tal vez incluso muestra de un terrorífico trato. Los demás shinobi en la habitación sintieron sus espinas vertebrales estremecerse al ver las expresiones maliciosas en las caras de ambos personajes en el centro.
Bastet fue el único que resoplo furiosamente por no poder tener la cabeza en vivo que tanto ansiaba, aunque estaba satisfecho con su salmón y su piñata, y su pastel, y su merecido baño masajeador.
- ¿Seguro que tres están ahora mismo en Konohagakure?
- Así es, líder-sama, sin embargo, ¿ejecutamos un plan de acción?
Nagato lo pensó sinceramente, era una oferta demasiado tentadora.
El problema es que, así como llego el rumor de espionaje a él, los demás países estarán atentos a los tres jinchūriki y seguramente con la extracción del cuarto en Sunagakure, enviaran refuerzos.
No era momento, aunque el tenía la fuerza, sólo sería adelantar el inevitable avance que parecían tener las fuerzas enemigas.
Ya les arrebataron a tres miembros, en tiempo récord, posterior a la llegada del nueve colas.
No, primero necesita obtener más información de ese individuo antes de proceder. Por lo que Nagato sabe, no es la única sorpresa dentro de las murallas de Konohagakure últimamente.
La muerte de Sasori confirmo lo que él ya sabía. El informe de Deidara anuncio que fue el Kyūbi quien lo persiguió, asegurando que fue un chico Sharingan de cabello corto quien se quedo con el pelirrojo; sin embargo, dicho chico, lo encontró el mismo Nagato, bajo su propia marioneta, escuchando a escondidas cuando Madara hablaba con Uchiha Itachi.
Cuando surgió esa muralla de fuego, supo por la reacción de los Uchiha que fue alguien familiar para ellos.
El lugar en las muertes del dúo inmortal también tenía esa tenue firma de chakra, ligera, liviana.
Alguien más los está asesinando.
Sea quien sea, estrangulará su cuello mil veces antes de permitirle el dulce sueño de la muerte. Pero antes, primero lo primero.
- Consigue a tus contactos dentro de la Aldea Oculta entre las Hojas, que entreguen un reporte inmediato, sobre todos los inmigrantes que llegaron al mismo tiempo que el jinchūriki del bijuu de nueve colas.
- ¿Buscamos un perfil en específico?
- Sí – dijo Nagato mientras veía el último mensaje del Elder en Konoha – femenino. Aparentemente la hermana del Kyūbi. Búscala y asegura su captura.
- Lo que usted ordene, Pain-sama.
Zetsu se retiró entre las fauces de la oscuridad, entre metálicos laberintos, más allá de la lluvia de Amegakure.
