Capítulo 37: Examenes

La temporada de Quiditch llego a su fin:

El partido de Slytherin vs Ravenclaw fue reñido y parejo, slytherin gano siendo Draco el primero en atrapar la Snitch.

El partido de Gryffindor vs Hufflepuff, a pesar de la ventaja en puntos debido a los cazadores de Hufflepuff, Gryffindor gana cuando Harry atrapa la Snitch.

Entonces para la premiación Slytherin se lleva la copa de Quiditch.

Sasuke, no estaba en los partidos o la celebración estaba en la biblioteca de la sección prohibida, terminando de leer todos los libros, pero hasta ahora no encontraba ninguna manera de regresar a su mundo, cuando termino de leer y revisar todos los libros de la sección prohibida, ya era de noche, decidio guardar todos los libros que habia sacado, incluso el que tomo prestado Zacarias, que al ver lo difícil y trabajoso que seria volverse animago, también que tardaría 2 años, se resigno y devolvió el libro.

Regreso a la sala común, pero en la entrada encontró a Dhapne llorando, al encontrarse sus miradas no tubo más remedio que acercarse.

Sasuke: Dhapne que te paso porque lloras

Dhapne: No es nada, se da la vuelta para irse

Sasuke la detiene sosteniendo su brazo, es Astoria verdad, lo que tiene no es una simple enfermedad

Dhapne empieza a llorar, pero esta vez entierra su rostro en el pecho de Sasuke.

Al ver esto Sasuke la calma y le pide que le cuente que es lo que tiene Astoria.

Dhapne: Mi hermana va a morir, ella tiene la maldicion de sangre.

Sasuke recuerda haber leído sobre esa maldición.

Maldición sanguínea. Se conoce como maldición sanguínea a aquella maldición de sangre que causa debilidad y puede reaparecer en los descendientes de la persona a la que le fue lanzada en primer lugar.

Dhapne: yo tuve suerte al no tenerla pero Astoria no, es mi hermana pequeña y va a morir, no puedo hacer nada, solo observar como su vida se consume.

Sasuke no sabia que decir para hacerla sentir mejor, en lo que habia leído no ha habido cura para esta maldicion hasta ahora.

Lo único que pudo hacer fue abrazar a Dhapne para que se calmara, cuando se calma Dhapne le agradeció y se retiro a su dormitorio.

Sasuke se quedo pensando en la frustración que experimentan los hermanos mayores al no poder proteger a sus hermanos menores, recordando a Itachi.

La semana de exámenes empezaron a veces estudiaba en la sala común de Slytherin porque sabia que la biblioteca estaría llena, y explicaba las preguntas que les hacían sus compañeros, otras veces estudiaba a fuera junto con Luna y Zacarias.

Harry y sus amigos estaban esperando a que empezara el último examen que era el de Historia de la Magia, no tendría lugar hasta la tarde.

Los alumnos de quinto curso entraron en el Gran Comedor a las dos en punto y se sentaron frente a las hojas de examen. Harry estaba agotado. Sólo deseaba una cosa: que terminara aquel examen, porque así podría irse a dormir; y al día siguiente Ron y él bajarían al campo de quidditch (Harry volaría con la escoba de Ron) y celebrarían que ya no tenían que repasar más.

Dad la vuelta a las hojas —indicó la profesora Marchbanks desde su mesa, colocada frente a las de los alumnos, y giró el gigantesco reloj de arena—. Podéis empezar.

Harry se quedó mirando fijamente la primera pregunta. Pasados unos segundos, cayó en la cuenta de que no había entendido ni una palabra; había una avispa zumbando distraída contra una de las altas ventanas. Lenta, tortuosamente, Harry empezó por fin a escribir la respuesta.

Le costaba mucho recordar los nombres y confundía con frecuencia las fechas.

Decidió saltarse la pregunta número cuatro («En su opinión, ¿qué hizo la legislación sobre varitas en el siglo XVIII: contribuyó a un mejor control de las revueltas de duendes o las permitió?»), y contestarla si tenía tiempo cuando hubiera terminado de responder las demás. Probó con la pregunta número cinco («¿Cómo se infringió el Estatuto del Secreto en 1749 y qué medidas se tomaron para impedir que volviera a ocurrir?»), pero sospechaba que se había dejado varios puntos importantes: le parecía recordar que los vampiros participaban en algún momento de la historia.

Siguió buscando una pregunta que pudiera contestar sin vacilar y sus ojos se detuvieron en la número diez: «Describa las circunstancias que condujeron a la formación de la Confederación Internacional de Magos y explique por qué los magos de Liechtenstein se negaron a formar parte de ella.»

«Esto lo sé», se dijo Harry, aunque notaba que tenía el cerebro aletargado y torpe.

Pasaron las horas y de repente se dio cuenta que caminaba otra vez por el oscuro y frío pasillo que conducía al Departamento de Misterios, con paso firme y resuelto; a veces corría un poco, decidido a llegar por fin a su destino… La puerta se abría, como las veces anteriores, y Harry volvía a encontrarse en la sala circular con muchas puertas…

La cruzaba andando por el suelo de piedra y entraba por una segunda puerta… Veía motas de luz danzarina en las paredes y en el suelo, y oía aquel extraño ruido mecánico, pero no había tiempo para investigar, tenía que darse prisa… Iba corriendo hasta la tercera puerta, que se abría fácilmente, igual que las demás… Volvía a encontrarse en la habitación del tamaño de una catedral llena de estanterías y esferas de cristal… El corazón le latía muy deprisa… Esta vez iba a entrar… Cuando llegaba al pasillo número noventa y siete torcía a la izquierda y corría por él entre dos hileras de estanterías…

Pero al final del pasillo había una figura en el suelo, una figura negra que se retorcía como un animal herido… A Harry se le contraía el estómago de miedo, de emoción…

Una voz salía por su boca, una voz fría y aguda, vacía de humanidad…

—Cógela… Vamos, bájala… Yo no puedo tocarla, pero tú sí…

La figura negra que había en el suelo se movía un poco. Harry veía cómo una mano blanca de largos dedos cerrados alrededor de una varita se alzaba al final de su propio brazo…, y entonces oía que aquella fría y aguda voz decía: «¡Crucio!»

El hombre que estaba en el suelo gritaba de dolor, intentaba levantarse pero caía hacia atrás y se retorcía. Harry reía. Levantaba la varita, la maldición dejaba de actuar y la figura se quedaba inmóvil gimiendo.

—Lord Voldemort espera… Muy despacio, el hombre que estaba en el suelo levantaba un poco los hombros, aunque los brazos le temblaban, y miraba hacia arriba. Tenía la cara demacrada y manchada de sangre, contraída de dolor y, sin embargo, desafiante…

—Tendrás que matarme —susurraba Sirius.

—Al final lo haré, indudablemente —decía la fría voz—. Pero antes la cogerás para mí, Black… ¿Crees que lo que has sentido es dolor? Piénsalo bien…, nos quedan muchas horas por delante y nadie te oirá gritar…

Harry entrega su examen y sale corriendo a la enfermería buscando a la profesora Mcgonagall, pero ella fue llevada a San mungo le explico madam Pomfrey.

Despues de ser alcanzado por Ron y Hermione, y discuten sobre si Harry debe ir o no al ministerio de magia.

Hermione lo convence de utilizar la chimenea de Umbridge y confirmar de si Sirius esta en Grimmauld place o no.

La discusión lo escucho también Ginny y Luna.

Hermione sugirió utilizar su ayuda para distraer a Umbridge

Una vez que confirmemos que no es una trampa yo misma te ayudare a ir al departamento de misterios

Sasuke estaba en el campo de Quiditch junto con Zacarias mientras este le prestaba la saeta de Fuego, estaban esperando a Luna, que también la iba a probar pero no llegaba.

Sasuke le daba unos consejos mientra corregia la forma de volar de Zacarias, y recomendaba como hacer los giros sean mas rapidos.

Despues de 2 horas decidieron regresar al castillo, cada uno se dirigía a su sala común.