La rebelion de los olvidados
capitulo 22
Al acercarse a la cima empezaron a ver restos de columnas y escombros, todos de mármol negro. La mayoría estaban en la punta del monte y allí todavía se podía adivinar la silueta del palacio. Pero entre el palacio y los tres semidioses había una especie de jardín, en cuyo centro se alzaba un árbol con manzanas doradas, las manzanas de la inmortalidad. Alrededor del árbol había un dragón con pinta de ser muy peligroso. Unas escaleras pasaban a su lado y parecían ser el único camino para subir a las ruinas.
Unas chicas muy guapas y vestidas de blanco aparecieron a su alrededor cuando dieron un paso adelante.
-Las Hespérides-susurró Nerea.
-Esas somos nosotras-contestó una de las chicas-. Qué hacéis aquí?
-Queremos llegar hasta el palacio de los titanes. No queremos vuestras manzanas. Hay alguna manera de pasar sin tener que enfrentarse al dragón?
-Me temo que no-respondió otra de las hespérides-. Ladón atacará a los que se acerquen, si puede percibirlos. Buena suerte, héroes.
Las hermanas desaparecieron. Nerea se alejó y inspeccionó los alrededores del jardín, con la esperanza de encontrar otro camino.
-Nada-anunció a los chicos al regresar-. Tenemos que llegar a esa escalera y subirla sin que nos maten.
-Puede... que haya una posibilidad-comentó Nate.
-A que te refieres?-preguntó su hermano.
-Puedo hacernos invisibles e intentar pasar junto al dragón sin que nos vea.
-Como en Captura la Bandera!-exclamó Nerea.
-Exacto. Pero esa ha sido la única vez que lo conseguí y estaba yo solo. No se si podré hacerlo con los tres.
-Yo creo que sí puedes-aseguró Nerea-. Nate, te prometo que eres uno de los semidioses más poderosos que he conocido. En cinco días tus poderes han pasado de nada a el truco con la puerta en los Juegos de Guerra. Si alguien puede hacerlo ese eres tú.
-Dice la chica que se convierte en una criatura motológica.
-Confiamos en ti, Nate-repitió Daniel-. Cuando lo harás tú? Vas a volvernos invisibles a los tres, vamos a llegar allí arriba y vamos a encontrar a mi madre, para que nos de una buena explicación de por que tenemos que hacer este viaje de locos.
-Está bien, cojedme cada uno una mano-pidió el hijo de Hécate.
Sus compañeros no dudaron en hacerlo. Nate respiró hondo y cerró los ojos. Unos segundos más tarde los tres se volvieron invisibles.
-Lo has logrado-celebró Daniel.
-No aguantaré mucho, vamos rápido-contestó su gemelo.
Se dirigieron sin dudar a la escalera. El dragón, Ladón, se movió un poco, pero no les atacó. Pero cuando estaban a una docena de escalones del final de la escalera se volvieron visibles de nuevo. El dragón se volvió hacia ellos.
Nerea salió corriendo hacia arriba seguida de los gemelos. Al llegar arriba vio que estos estaban teniendo problemas. Nate estaba agotado y subía un poco más despacio. Daniel le empujaba desde detrás. Nerea ayudó a subir a Nate y luego se giró hacia el otro gemelo. Un grito resonó en las ruinas vacías cuando le alcanzó una de las garras de la bestia.
La hija de Britomartis no duró en lanzarse, en forma de grifo, a recoger a su amigo. Esquivó con habilidad las garras y dientes y llegó arriba. Nate estaba vomitando por el esfuerzo de usar sus poderes. Posó con delicadeza a su hermano a su lado.
La vida escapaba del hijo de Némesis por una herida que le cruzaba el pecho y el abdomen de un lado al otro. Había muchísima sangre. Los ojos verdes de Daniel buscaron los de Nerea.
-Nerea...-empezó en un susurro- Si yo no puedo seguir tú tienes que hacerlo. Sé que tienes un papel importante en lo que está por venir. Y no voy a permitir que no cumplas lo que tienes que hacer porque yo morí.
-No vas a morir. te lo prometo, Daniel-respondió Nerea-. Némesis! Acaso vas a dejar a tu hijo morir!-gritó al aire. Al no recibir respuesta siguió gritando- Por favor, alguien. No dejéis que muera. No hagáis eso. Sois dioses. Sé que podéis salvarlo. Por favor-las lágrimas caían por el rostro de la española-. Alguien.
Nate a su lado lloraba en silencio y Daniel respiraba débilmente entre sus brazos. Miró las ruinas a su alrededor, vacías. Daniel iba a morir por solo llegar hasta allí? Nenrea quería desmoronarse, pero le debía al chico entre sus brazos ser fuerte. Apolo le había dicho que tenía que seguir adelante, pero no esperaba un precio tan... Un momento. Apolo.
-Apolo por favor...-rogó la chica- Se que tu puedes curarle. Eres el dios de la medicina. No dejes que muera. Se que quieres que haga no se muy bien lo que, pero no puedo si el muere. No puedo. Por favor Apolo. Eres el único dios que he conocido, pero estoy segura de que eres el mejor. Se la promesa que le hiciste a Jason Grace. Recordar que es ser humano. Imagina que alguien lo hubiera salvado cuando estaba a punto de morir. Haré lo que sea por compensarte.
Por un momento Nerea pensó que no iba a pasar nada. Pero un segundo más tarde un rayo de sol bajó del cielo con fuerza y rodeó al hijo de Némesis. Nerea oyó una voz en su cabeza.
"Por que te pareces tanto a tu madre? No puedo negarte nada. Pero tienes razón. Los dioses podemos ser muy crueles, sobre todo con nuestros hijos. Todos merecemos vivir. Y no me debes nada. Solo no te rindas. Nunca."
"Gracias Apolo"respondió la chica mentalmente, segura de que el dios la oiría."Nunca olvidaré lo que has hecho por mí hoy. Nunca"
Daniel comenzó a brillar y tanto que no pudieron mirarlo directamente. Cuando la luz se apagó la herida de Daniel se había cerrado, aunque tenía una cicatriz.
-Daniel-gritó Nerea mientras lo abrazaba-. Estás bien.
-Gracias, Nerea-contestó este-. Pensaba que iba a morir. Gracias por convencer a Apolo por salvarme.
-Habría amenazado a Zeus si hubiera hecho falta-aseguró mientras apretaba más a Daniel. Nate se unió al abrazo, todavía mareado por el exceso de usar sus poderes.
-Menos mal que estás bien, hermanito-comentó el hijo de Hécate.
-No me llames hermanito-se quejó Daniel en broma, aunque agradecía poder volver a oír a su hermano.
Destrás de los semidioses hubo un destello verde y una voz de mujer dijo:
-Lo habéis conseguido-anunció-. Habéis llegado al palacio de los vencidos.
Al darse la vuelta vieron a una mujer mirándolos. Nerea fruncio el ceño al notar que se parecía a su madre.
Espero que os haya gustado este capítulo, para mí es muy especial.
Me gustaría agradecer a EloraP por añadir esta historia a fovoritos. Si sigo con esta historia es por los que la leen y ese gesto me da ganas de seguir adelante.
Mil millones de gracias
Erin Luan
