Los personajes de esta historia pertenecen a la increíble Stephanie Meyer, la trama pertenece a la asombrosa autora CaraNo, Alepattz la tradujo, sullyfunes01 es la prelectora, yo tengo el permiso para publicarla.
El principio – 2010
1 – FORKS EN AGOSTO
BPOV
"Chicas, ¿han escuchado el último chisme del pueblo?" Alice preguntó en voz baja al sentarse en la mesa del almuerzo.
Rose y yo pusimos los ojos en blanco. Como siempre. Así era Alice.
Era la chica alegre con ropa elegante y colores brillantes, y Rose y yo éramos las que andábamos con ella… con atuendos baratos y desgastados en colores apagados y aburridos.
"Estoy segura que nos lo dirás," Rose respondió secamente.
Y Alice, indiferente por nuestra falta de interés, nos lo dijo. "Dicen que la familia Cullen se muda a Forks, y que sus dos hijos están aquí para elegir esposas."
Bufé antes de tomar un trago de mi refresco.
Absurdo.
Todos sabíamos de la familia Cullen, por supuesto.
Carlisle y Esme Cullen, él era un cirujano respetado, y ella una esposa devota… y por supuesto, sus dos hijos, Emmett y Edward.
En apariencia, eran una de las personas más finísimas que podrías encontrar; educados, ricos, corteses, devotos a la iglesia. Incluso los chicos con sus veinticuatro y veinticinco años de gloria—siendo Emmett el mayor—iban a misa todos los domingos, siendo los buenos católicos que pretendían ser.
Había fiestas de té y galas benéficas. Trajes estilo Jackie O y enormes sombreros, el paquete completo.
Pero como dije, eso era en apariencia.
Tras puertas cerradas, todos estaban vinculados a la familia Masen de Chicago.
El crimen organizado originario de Irlanda.
Eran solo rumores, pero al ser la hija del jefe de policía, sabía la verdad, y Rose y Alice también. Y aunque nunca hubo pruebas concluyentes, muchas cosas los vinculaban con los Masen, y había muchas 'coincidencias'.
Empezando con el hecho de que el apellido de soltera de Esme es Masen. Y finalmente, el que a Edward Cullen se le diera nombre en honor al líder de los Masen; Edward Masen.
"No comprendo por qué dejarían Seattle," dijo Rose, sacándome de mis reflexiones.
"Ese no es el punto," siseó Alice. "¡El punto es que están aquí para elegir esposas!"
"Oh, vamos, Ali," me reí entre dientes. "No vendrán al instituto a hacer eso. Probablemente irán a la universidad de Port Angeles."
"No estoy segura," murmuró bajito. "Tu papá y el oficial Whitlock estaban hablando de eso cuando estuve allí esta mañana."
Ah sí, Alice estaba enamorada del hijo del oficial Whitlock, Jasper, que estaba en la universidad para convertirse también en un oficial de policía, y a Alice le encantaba visitar la estación para recibir las últimas noticias sobre Jasper.
"Hablas de esto como si no fuera solo un rumor, Ali," Rose señaló. "¿De verdad has escuchado algo por lo que valga la pena obsesionarse?"
Alice tenía la tendencia a exagerar, pero no entendía por qué exageraría en esto. Hombres de familias prominentes iban a menudo a pequeños pueblos como el nuestro a elegir esposa, y claro, los hombres Cullen probablemente querrían a una muchacha ingenua de un pueblo pequeño, pero joder, nosotros solo teníamos diecisiete años.
Querrán una esposa con la edad adecuada, alguien que esté preparada para tener a sus hijos. No que las de diecisiete años no lo estén, pero aun así, somos chicas. No mujeres.
Jessica fue la última chica que se llevaron cuando Mike Newton se mudó el año pasado al pueblo. Él, un banquero de veintisiete años, se mudó aquí con un solo propósito—igual que otros hombres en su situación—y eso fue para encontrar esposa. Pero como dije, eso fue hace un año, y desde entonces, cualquier recién llegado al pueblo se ha dirigido a cualquiera de las universidades comunitarias en el área. No al Instituto de Forks.
La respuesta de Alice me trajo de vuelta. "Charlie y Peter hablaban sobre Carlisle y cómo al parecer consiguió la posición de director en el hospital de aquí."
"¿Y cómo interpretaste eso como que están buscando esposa?" Rose se echó a reír.
"Significa que se van a quedar aquí un tiempo. Y no solo para buscar rápidamente a alguien," dijo Alice. "Pero también significa que Emmett y Edward se mudan con ellos."
"Sigo sin entender." Fruncí el ceño. "¿Y cómo sabes que van a mudarse con sus padres? Tal vez se quedarán en Seattle."
Entonces Alice bajó la vista.
Rose y yo sabíamos lo que eso significaba. Significaba que Alice acababa de tener un presentimiento. Claro, por lo general tenía razón, pero esto era muy poco probable.
*O*O*O*
La familia Cullen sí se mudó al pueblo, y todos habíamos visto sus costosos coches con vidrios tintados.
Han pasado dos semanas, pero hasta ahora solo habíamos visto los coches. Oh, y a Carlisle Cullen que empezó a trabajar en el hospital. Pero ni una señal de los tres Cullen restantes. El único indicio de que eran ellos eran las placas en sus coches, ya que todas conllevaban su apellido de alguna forma, y por el momento era un Mercedes negro, un Aston Martin negro, un Jeep negro, y un BMW negro.
Sí, todos negros.
Supuse que el BMW le pertenecía a Esme, porque a ese coche se le veía principalmente de camino a la tienda de comestibles o de regreso, y ningún hombre entraba allí.
Quiero decir, eso es simplemente ridículo.
*O*O*O*
"¡La cena está lista, papá!" Lo llamé cuando terminé de poner la mesa.
Había conseguido unos cuantos libros nuevos de cocina, y con suerte papá notaría mi mejora. Dios sabe que está muy al tanto de mi inminente cumpleaños número dieciocho, lo que significa que seré más atractiva para posibles pretendientes. Y habilidad para cocinar definitivamente es algo que los hombres querrán.
"Huele bien, cielo." Papá sonrió al entrar en la cocina.
Asentí en agradecimiento antes de servir un plato para él.
Me encantaba cocinar para Charlie, y amaba cuidar de él, sobre todo porque él no tenía obligación de cuidar de mí después que Renee se fue. Ni siquiera podía recordarla. Papá podría haberme llevado a un lugar dónde me adoptaran, pero no lo hizo.
"Hice una tarta de durazno de postre," agregué en voz baja al tomar asiento frente a él.
No respondió considerando que su boca estaba llena de estofado de pollo, pero si me dio una sonrisa agradecida y me guiñó un ojo.
"Esto está realmente delicioso," me felicitó antes de beber su leche. "No has hecho esto antes, ¿verdad?"
Lo notó, pensé, con una brillante sonrisa.
"No, conseguí unos cuantos libros en la biblioteca, y sabía que te gustaba el curry, así que pensé en probarlo."
"Vas a ser una gran esposa algún día." Sonrió antes de volver a comer.
En realidad, no tenía dudas de ello. Sabía lo que le gustaba a los hombres, y disfrutaba de cuidar de la gente. Mi único miedo era que Charlie aceptara al pretendiente equivocado.
Rose y yo discutíamos a menudo sobre eso.
Ella no quería casarse. Para nada. Era demasiado testaruda y quejumbrosa para siquiera considerarlo.
No que fuera su elección, por supuesto, y Dios sabe que tenía una mirada suplicante perfeccionada para su padre que a regañadientes ya había rechazado a unos cuantos pretendientes.
Yo por el contrario… claro que quería casarme. Lo único que no quería era que se esperara que cerrara la boca. Aún tenía mente propia, y firmes opiniones. Solo puedo aspirar a que mi futuro esposo no sea un tirano, porque sabía malditamente bien que existían.
Hasta ahora solo había tenido dos pretendientes, pero afortunadamente, Charlie vio que nunca podrían proveer para mí. Primero fue Tyler—un chico de la escuela—y que solo es un año mayor que yo. No tenía planes de ir a la universidad, por lo que papá en seguida lo rechazó. Y el segundo fue Riley Biers, un hombre de veinte años que no era poco atractivo, e incluso ya estaba en la escuela de leyes, al haberse graduado antes de pregrado en leyes. Pero a Charlie no le gustó la idea de que me mudara a California, así que ese fue otro no.
Pero sabía que habría más pretendientes el próximo mes cuando cumpliera los dieciocho.
Ya temía algunos de ellos que conocía de la escuela.
O sea, sé que me veo bien, y Rose, Alice y yo somos algo populares supongo, y luego por supuesto existe el factor de que las tres somos meticulosas cuando se trata de apariencia.
Eso es gracias a la madre de Alice, Mary, que ha empezado a prepararnos para la vida adulta, y lo que se espera de nosotros y cosas así. Y eso implica vestirse apropiadamente, mantener tu cabello hermoso, tus uñas con manicura, tu cuerpo sin vello, cómo ser agradable y educada, cómo complacer y todo lo demás. Como cocinar, entre otras cosas. Fue Mary la que nos aconsejó mejorar.
La única que no obedeció fue Rose.
Nuestro problema es mantener el ritmo de Alice y su mamá considerando que ellas tienen el dinero para comprar atuendos lindos. Rose y yo no.
Yo por ejemplo, tengo dos pares de jeans, dos pares de zapatos, una chaqueta, y unas cuantas blusas y sudaderas. Y créanme, mis tenis negros están muy desgastados.
*O*O*O*
"Tengo noticias jodidas," Rose suspiró pesadamente cuando las tres nos sentamos para almorzar.
Había estado rara todo el día pero el lunes no teníamos ninguna clase juntas las tres, así que sabía que había esperado para esto.
"¿Qué pasa?" Pregunté.
"Me abordó uno de los hermanos Cullen," admitió en voz baja.
Me dolió el corazón cuando vi que sus ojos se llenaron de lágrimas.
"Oh, Rose," susurró Alice con tristeza. "¿Qué sucedió?"
"Vino a nuestra casa," nos contó, con veneno en su voz. "Ya tengo una semana que he estado viendo ese Jeep todos los días, y ayer estaba estacionado afuera de mi casa."
Mierda. Esto no puede ser bueno.
Pero pensé que era extraño, porque el Jeep era el coche que casi nunca veía. Por lo general, veía el BMW negro o el Aston Martin.
"¿Él…?" Alice la instó a hablar.
Rose asintió derrotada. "Sí. Emmett Cullen le pidió a mi padre verse conmigo."
Oh, Dios.
"Pero seguramente tu padre no le diría que sí a un Cullen," le dije.
"Ya lo hizo," respondió al derramarse sus lágrimas. "Me veré con él esta noche para nuestra tradicional primera cita."
"Mierda," murmuró Alice, y nos sorprendió a Rose y a mí, porque pocas veces usaba malas palabras.
Todo lo que pude hacer fue consolar a Rose. Nada más.
Esto apestaba. Pero también me sentí tremendamente aliviada de tener como padre al jefe de policía. Ningún Cullen se interesaría en mí, jamás.
*O*O*O*
Al caminar a casa de la escuela ese día, no pude evitar pensar en lo que esto significaría para Rose. Si Emmett Cullen se decidiera por Rose, ¿dejaría Forks? ¿Se mudarían de vuelta a Seattle? ¿Sería un buen esposo para ella?
Todos sabíamos cómo se veían los Cullen. A menudo salían en revistas y periódicos por su 'duro trabajo', y no podía negarse que eran personas atractivas. Y mierda, Edward Cullen es un hombre bellísimo, pero hay mucho más aquí. Me refiero a que, estás personas son criminales.
Y una de mis mejores amigas puede terminar como esposa de uno de los hermanos…
Con un suspiro, alejo esos pensamientos al llegar a mi calle. Pero me detengo abruptamente cuando veo al elegante Aston Martin, estacionado justo afuera de mi casa.
Pude sentir cómo palidecía antes de darme cuenta que de ninguna jodida manera mi padre aceptaría lo que sea que este hombre pudiera sugerir. Al parecer Edward, considerando que Emmett podría estar tras de Rose.
Con toda seguridad, abrí la puerta, y seguí las voces que pertenecían a mi papá y a…
Edward Cullen.
Joder, las fotos no le hacían justicia.
Con zapatos de lujo puestos, pantalones de vestir negros, y una camisa de vestir negra con las mangas enrolladas hasta los codos, estaba ahí sentado en nuestra sencilla cocina. Justo frente a mi padre que lo miraba con el ceño fruncido.
Oh, Dios, su rostro era… divino. No había otra forma de describir a Edward Cullen. Y alto. Muy alto y con hombros anchos.
"Isabella," papá me recibió bruscamente. "Él es Edward Cullen. Y, Edward, ella es mi única hija, Isabella."
No, no estaba de muy buen humor, sobre todo porque usó mi nombre completo.
Pero, sabía que podía contar con mi papá.
Exhalando en alivio, me acerqué a ellos.
"Un placer conocerlo, señor Cullen," dije con cortesía, ofreciéndole mi mano.
"El placer es todo mío, estoy seguro," murmuró, poniéndose de pie para estrechar mi mano. "Y por favor, llámame Edward."
Me estremecí involuntariamente en el breve momento que nuestras manos se estrecharon, y fue… su voz, sus ojos ardientes, y definitivamente su toque gentil pero firme.
Y Dios mío, era alto. Más de treinta centímetros más alto, seguro.
Tomando una respiración profunda, volví abruptamente a la realidad.
"¿Hay algo que pueda hacer por ustedes?" Les pregunté mientras Edward se volvía a sentar.
"De hecho, puedes sentarte, cielo," dijo papá.
No estaba preparada para eso.
Tal vez esto no era sobre mí, en lo absoluto, porque la primera visita de un hombre siempre se llevaba a cabo sin la chica.
"Está bien," respondí en voz baja al tomar asiento junto a papá.
Sentí los ojos de Edward sobre mí, mientras yo mantenía la vista en cualquier parte menos en él.
"Edward me ha pedido pasar tiempo contigo," dijo Charlie, sus ojos fríos y fijos en Edward.
Tragué con fuerza.
"Para ver si tú eres la pareja que ha estado buscando," agregó papá como si las palabras le supieran horrible en la boca.
"Con todo respeto, jefe Swan, eso no fue lo que dije," dijo Edward con fluidez.
Me recorrió otro escalofrío que no pude comprender.
Papá bufó y cruzó los brazos sobre su pecho. "No, dijiste que ya sabías que mi niña era tu pareja." Y la última palabra la escupió.
Yo… no sabía qué decir.
Sin duda, mi padre diría que no, ¿cierto?
Pero no entendía por qué Charlie estaba tan molesto. ¿No podía simplemente decir que no y terminar con esto de una vez?
"Eso dije," murmuró Edward, y una vez más sentí sus ojos sobre mí.
Hubo silencio por todo un minuto antes que yo decidiera romper la palpable tensión.
"¿Y qué dijiste?" Le pregunté a papá en voz baja.
Contuve el aliento mientras Charlie dejaba caer los hombros.
No, no podía ser.
Echándole un vistazo a Edward, noté como irradiaba seguridad y autoridad, algo que siempre creí que a Charlie le sobraba, pero al observar a Edward… era muy evidente que estaba por encima de mi padre. De alguna manera, en cierto modo, Edward Cullen tenía más poder que mi padre que era el jefe de policía. Y aunque no había una sonrisa condescendiente, o incluso un atisbo de petulancia, Edward sabía qué tan superior era a mi padre.
"Dije que sí," papá suspiró pesadamente.
Tragando con fuerza, asentí, medio en derrota y en aceptación.
Me pregunté por qué papá dijo que sí. Me pregunté cómo pudo hacer eso considerando que él sabía mucho sobre esa familia, y con quién estaban vinculados.
"Saldrás con Edward el viernes por la noche," me informó papá con su voz carente de emoción. "Te recogerá a las siete de la noche y te devolverá conmigo a las diez."
Oh, Dios.
Esas eran… ¡tres horas con un criminal!
"Está bien," susurré, manteniendo mis ojos fijos en la mesa.
¿Cómo ocurrió esto?
*O*O*O*
"¡Bella!"
Levantando la vista del pavimento, vi a Alice y a Rose en el estacionamiento de la escuela.
Me acerqué a ellas, portando la misma expresión abatida de Rose, y cuando vi el cigarrillo en su mano, me dirigí a él.
Lo necesitaba.
Muchísimo.
"¿Puedes darme uno?" Murmuré al mismo tiempo que hacia un gesto hacia el cigarrillo.
Pocas veces fumaba. En realidad, solo cuando las tres estábamos solas, pero hoy… hoy era diferente.
"Conozco esa expresión." Rose frunció el ceño al ofrecerme uno. "Cuéntanos."
Después de encender el cigarrillo y darle una profunda calada, exhalé fuertemente, relajándome un poco.
"Edward Cullen," fue todo lo que dije.
Rose asintió en comprensión.
Alice jadeó con horror.
"Vamos a saltarnos la primera clase," dijo Rose con un suspiro mientras hacia un gesto hacia las mesas de picnic al otro extremo del estacionamiento.
Caminamos en silencio.
"¿Viste a Emmett ayer?" Pregunté bajito cuando nos sentamos.
Rose asintió y le dio una calada a su cigarrillo antes de responder. "Me llevó a cenar en Port Angeles."
Quitando un hilo invisible de mis jeans negros, simplemente asentí.
"Se comportó extraño," agregó Rose con un murmullo.
"¿Qué quieres decir?" Alice preguntó con cautela.
"Me pareció muy amable, y tan malditamente feliz que me pregunté si había tomado drogas."
"Tal vez lo hizo," me reí sin humor.
Ni siquiera quería pensar en mi próxima cita con Edward Cullen.
