Los personajes de esta historia pertenecen a la increíble Stephanie Meyer, la trama pertenece a la asombrosa autora CaraNo, Alepattz la tradujo, sullyfunes01 es nuestra prelectora, yo tengo el permiso para publicarla.
Thank you CaraNo for allowing us to share this amazing story in Spanish.
18 - SEATTLE EN NOVIEMBRE
BPOV
No más Forks.
Estoy en la suite de un hotel.
Me caso mañana.
En dieciséis horas para ser exactos.
Es medianoche y estoy tumbada en la cama, mirando al techo, sin poder dormir. Es gracioso, porque es gracias a Edward que no puedo dormir. Sí, quiero tanto al chico irlandés que ya ni siquiera puedo dormir sin él, y todo esto de no poder vernos durante 24 horas antes de la boda es jodidamente agotador.
La verdad sea dicha, estoy jodidamente agotada. Esta semana...
Aquí es donde sacudo la cabeza ante la locura que ha sido mi vida esta semana, cenas, pruebas, ensayos, brindis, conocer gente nueva... Ha sido demasiado. Por suerte, he tenido a Edward a mi lado durante todo este tiempo, y los dos hemos sido muy reacios a separarnos, pero Esme y Tan pusieron se opusieron cuando Edward pidió venir con nosotros a recoger las flores. Fue bastante tierno verle poner mala cara. Yo hice lo mismo, pero tengo dieciocho años y soy una chica. Puedo poner mala cara y echarle la culpa a mi edad.
Luego estuvieron las cenas. La mayoría de ellas en la mansión de los Cullen, pero unas pocas - mínimas en un restaurante de Port Angeles, y fueron... interesantes. Una fue cuando llegaron los padres de Carlisle y Tanya y salimos a comer, y déjame decirte que, de no haber sido por el firme "no" de Esme, les habría pateado sus remilgados traseros.
¿Quieres saber por qué?
Bueno, porque Sandra y Geoffrey Cullen son dos seres humanos groseros. Aunque saben todo sobre las travesuras de su hijo, culpan a Esme por el "trabajo" de Carlisle. Creen que Esme, por el solo hecho ser una Masen, convirtió a Carlisle en un criminal. Edward tuvo que contenerme cuando Geoffrey dijo: "No es demasiado tarde, hijo. Aún puedes volver a casarte."
Lo dijeron delante de Esme.
Así que, justo delante de los dos Cullen menos simpáticos, le pregunté a Edward "¿por qué están invitados?". Eso me valió una sonrisa entre lágrimas de Esme y una mirada orgullosa de Edward, que me dijo que la familia era la familia, por mucho que le desagradaran. La familia está invitada a pesar de todo. Aunque eso no le impidió susurrarme "no te preocupes, cariño, no los vemos a menudo".
Resoplé y mentalmente le di las gracias a Dios.
Esa fue una cena asquerosamente larga, y estaba muy claro que ninguno de nosotros la disfrutamos, especialmente cuando vimos la forma en que Carlisle y Tan exhalaron aliviados cuando terminó. Pero la familia es la familia. Lo que sea.
También ha habido otras cenas. El tipo de cenas en las que los las mujeres son como accesorios para el brazo mientras los hombres hablan de negocios, y vi la forma en que Edward se relajó cuando lo vi todo muy divertido.
Esme, Rose y Tanya también. Las cuatro reíamos a carcajadas mientras los hombres se enzarzaban en sus acalorados debates sobre política, deporte y finanzas.
Me alegraba que era el Edward de los negocios con el que asistía a esos eventos, porque no quiero a mi chico irlandés cerca de esa mierda. No, prefería ver allí al Edward trajeado, al Edward demasiado educado y maduro.
El chico irlandés estaba reservado para mí, y la verdadera familia. Y para los momentos divertidos. Momentos como nuestras despedidas de soltero y soltera. Eso fue una noche divertida, y me alegré de que pasáramos esa noche juntos.
Durante el día, Edward y sus más allegados -Carlisle, Emmett, Garrett, Alec y Ed- habían estado jugando al golf o algo así, y yo había sido secuestrada para un día de spa con mis más allegadas -Rose, Esme, Tan, Nessa y Liz-. Esto fue hace solamente dos días, así que digamos que estoy mimada, masajeada, depilada, con la manicura y pedicura hechas y simplemente preparada para mi noche de bodas.
En fin, ese fue nuestro día. Luego, esa noche, cenamos todos juntos, y había música irlandesa junto con hombres irlandeses bebiendo stout. Mucha stout.
Fue una noche realmente divertida, y más diversión hubo después de que Conn nos llevara a mí y al chico irlandés a casa.
Mierda, estoy divagando.
La semana ha sido jodidamente larga y estoy agotada, pero eso no importa porque no puedo dormir sin Edward.
Por eso saqué mi teléfono.
No puedo dormir, Whistler. Imagíname con ojos de cachorro cuando te diga que te extraño. Te extraño. - Bella.
Me reí en la oscuridad y pulsé "enviar", no muy sorprendida cuando mi teléfono sonó unos segundos después con una respuesta.
Lo mismo digo, nena. Ojalá pudiera estar allí, pero Emmett está custodiando la maldita puerta. Te amo. - Edward.
Sonreí. También me reí un poco, porque no me sorprendió. Definitivamente podía ver a Emmett como guardia.
¿Así que ya has intentado llegar a mí? ;) - Bella.
Por supuesto. Pregunta estúpida. - Edward.
Maldita sea, él es único. Siempre haciéndome sentir tan adorada.
Supongo que te veré mañana entonces. Seré la de blanco ;) -
Bella.
"Y no puedo esperar", murmuré para mis adentros, sonriendo.
Era la verdad. No puedo esperar para casarme con él. Estoy lista. Es mutuo, y me he enamorado perdidamente de Edward Ryan Cullen.
Seré al que Emmett esté sujetando del hombro en caso de que sienta la necesidad de saltarte encima. - Edward.
"Dios, realmente te amo". Me reí entre dientes. "Maldito chico irlandés."
Y mañana de lo diré. Que te amo.
*O*O*O*
"¡No, Allanah!" Tan jadeó.
Me congelé. Con mi tenedor en el aire.
Quería quejarme porque me moría de hambre. Esta mañana había estado muy ocupada y no había desayunado. Sin embargo, había un gran brunch y ahora mismo Tanya estaba en medio.
"Nada de carbohidratos", dijo, acercándose para arrebatarme el tenedor de la mano. "Nada de carbohidratos hoy, Allanah. Necesitas mejor comida que esa si quieres sobrevivir el día".
Sí, señora, me enfadé, despidiéndome de mis deliciosas papas fritas.
En su lugar me dieron un bol de fresas, un plato de huevos revueltos,
otro plato con verduras y un maldito filete, y por último un batido y un vaso de zumo de naranja.
"Vomitaré si me como todo esto", dije con franqueza, comiéndome las fresas.
Rose y Esme se rieron de mí desde donde estaban sentadas junto a la ventana.
Los cuatro estábamos en mi suite, y eran las once y pico de la mañana... o algo así, y Liz y Nessa no tardarían en llegar. También le enviaba mensajes a Alec, que estaba almorzando con Edward, Emmett, Carlisle, Garrett y Ed.
El chico irlandés estaba nervioso, pero sonreía mucho según Alec.
Mi vínculo con Alec fue lo que me mantuvo tranquila esta mañana.
Y lo necesitaba. Para mantener la calma, tal cual. Porque mierda, hay mucho que recordar. No se trata únicamente de decir "sí, quiero". Ni mucho menos. Hay un programa para nuestra boda. Uno largo. Católico. Católico irlandés... o católico romano.
Lo que sea. De todos modos, hay mucho que recordar. No es únicamente que la boda es católica. No, también hay tradiciones Cullen y Masen, tradiciones irlandesas, y todas tenían que encajar en el "programa". De esto se encargaron Esme y Tanya con las dos organizadoras de bodas, y tengo que decir que tanto Edward como yo hemos tenido algo de suerte en este lío, porque no ha habido mucho trabajo para nosotros. Mientras supiéramos dónde estar y qué decir, estábamos bien.
Eso no quiere decir que no sepamos lo que pasa con la planificación, porque lo sabemos. En cierto modo, Edward sabe más que yo porque es el que se encarga del papeleo, y del... cura. Sí, manejar al sacerdote, eso es exactamente preciso porque eso es lo que Edward ha estado haciendo. Manejándolo.
Sé que hay dinero de por medio. Reconozco el soborno cuando lo veo.
No soy católica y Edward no ha ido a misa regularmente en un año. Y antes de eso, era una especie de espectáculo que los Cullen montaban para asistir a misa. Esto es, por supuesto, una razón para que el sacerdote plantee preguntas, y aquí es donde Edward le metió dinero por la garganta. No literalmente, pero me entiendes.
No ha habido interrogatorio alguno para mí o Edward, y sé que eso no es... normal. O lo que sea.
*O*O*O*
¡Sólo quedan 2 horas, Tush! ¿Cómo te sientes? - Niño.
Pulida, hinchada y aplastada (1). Maquillaje y laca por todas partes. ¿Cómo está ¿Whistler? - Tush.
Fumando sin parar y molestándome ;) Nah, está bien. Nervioso pero elegante. Em le dio cosas negras. - Niño.
Asegúrate de que no beba demasiado. Rose está en las mismas, dándome copa tras copa de champán. - Tush.
Jaja, se lo acabo de decir al Jefe, y ha intentado tomar su teléfono para llamarte. - Niño.
¿Acaso, Emmett le quitó el teléfono a Edward? :D - Tush.
Sí, y ahora el jefe sabe que estoy hablando contigo. Está celoso y mirándome. Y diciéndome que te diga que no deberías beber. - Niño.
¡Dile lo mismo! De todos modos, ¿dónde están ustedes? - Tush.
Se lo dije. Me mostró el dedo. Le mostré el dedo. Y estamos de camino a la iglesia ;) - Niño.
¡¿Ya?! - Tush.
¡Por supuesto, Tush! El jefe y Em van a saludar a los invitados y hablarán con el cura. - Niño.
Ya estamos en la iglesia, Tush. Circo mediático. - Niño.
Sí, Conn nos informó. ¿Alguna novedad con Edward? - Tush.
El jefe está bien. Un poco molesto con los periodistas, pero bien. Listo para casarse contigo, muchacha ;) - Niño.
Yo también estoy lista para casarme con él. Díselo. ¿Está levantada la tienda? - Tush.
Se lo dije. Ahora es un tipo feliz, jaja. Y sí, la tienda está levantada.
No te preocupes, nadie podrá hacerte una foto. - Niño.
Ok. Me estoy vistiendo ahora. Mierda, sólo queda una hora. ¡Nos vemos pronto, Niño! - Tush.
*O*O*O*
Estoy nerviosa.
Estoy en la iglesia.
En este momento, solo estamos Rose y yo en nuestra pequeña habitación aquí en la Catedral de san James. Esme y Tanya salieron con lágrimas en los ojos mientras iban a saludar a los invitados y cosas así. Ahí fuera. Sí, al otro lado de la puerta... hay... invitados. 180 de ellos. Todos ellos confirmaron su asistencia. Nadie rechazó asistir a esta boda.
Es grande. Lleva días en las noticias. Se ha entrevistado a gente y se han celebrado malditos debates. Todo por el novio. Todo por la familia del novio en Chicago. Bueno, eso no es del todo exacto, porque desde que el agente Black publicó los registros de Edward y Emmett, los Cullen tienen su propia reputación. Eso ocurrió hace unos días, y Emmett y Edward estaban furiosos, pero no podían hacer mucho al respecto. Sus fotos están ahí fuera, y también su historia.
Antes, todos los Cullen han salido en publicaciones, pero por sus obras de caridad.
Siempre se rumoreó que estaban involucrados con los Masen gracias a
el apellido de soltera de Esme, pero nunca se demostró que fueran criminales y, por aquel entonces, eran los tabloides y fuentes menos fiables los que escribían sobre la conexión entre las dos familias. Pero ya no. No, ahora, está en las noticias. En los periódicos. Comprobado e impreso en blanco y negro.
Por suerte, no ha captado tanto el interés de los medios de comunicación como para salir en las noticias nacionales. Es más local. Washington e Illinois lo están cubriendo, y cuando le pregunté a Edward qué significaba esto para él, en cuanto a su futuro "trabajo", se limitó a encogerse de hombros y decir: "No es ni mucho menos óptimo, pero nadie lo sabrá cuando salgamos del país. No sospecharán que estamos en Europa porque nadie conoce nuestras relaciones allí".
Eso me había calmado un poco porque lo último que quería era que arrestaran a Edward en cuanto pusiéramos un pie en cualquier aeropuerto. No es que eso fuera a ocurrir realmente. Es decir, han cumplido su condena y ya está. No te meten exactamente en la lista negra de un maldito aeropuerto por estar relacionado con algo tan insignificante como un robo.
El hecho de que nadie supiera del vínculo de Ed con Aro Avellino también era bueno. La gente pensaba que las dos familias estaban enemistadas, pero no sabían que los dos eran hermanos, y eso era otra cosa que jugaba a nuestro favor -según Carlisle, Edward y Emmett-, porque nadie en su sano juicio pensaría que los dos hermanos Cullen se plantearían hacer un "trabajo" en suelo europeo, o en este caso; el territorio de Avellino.
Cierto. Nadie en su sano juicio. ¿En qué convierten a Emmett y Edward?
O son increíblemente estúpidos... o son increíblemente inteligentes.
Ya veremos finalmente cuál de los dos.
Los Cullen comparados con los Avellino no son nada. Carlisle y sus hijos ni siquiera aparecerían en el radar si uno de los hombres de Aro estuviera en la misma habitación, y supongo que eso es algo bueno, ¿no? Edward y Emmett dicen que al menos es algo bueno.
Hablando de los Avellino... No ha habido otro encuentro con ellos, pero eso probablemente no es raro si tenemos en cuenta el hecho de que Ed tiene veintiséis hombres trabajando como guardias este fin de semana. Sí, veintiséis. Todos con trajes negros y auriculares. También van armados. Pero esa es la vida Masen para ti. Me alegro de no ser una Masen, porque mierda, vivir esa vida... Joder.
Creo que ya he terminado con mis divagaciones internas.
Creo que estoy lista para esa última mirada en el espejo.
Rose me sonrió. Yo le devolví la sonrisa. Mejor amiga. Hermana. Dama de honor.
Luego, al mirarme al espejo, volví a sonreír. Estoy lejos de ser engreída o vanidosa, pero creo que hoy estoy espectacular. Mi vestido es sin tirantes. Blanco. En capas. Cola corta. Encaje. Una fina cinta bajo el pecho, un bonito lazo. Es anticuado pero muy moderno a la vez. Me encanta. Y tengo el pelo suelto, como sé que le gusta a Edward. Pero más rizado. Esponjoso. Brillante como el infierno. Eso también me encanta.
"¿Estás lista, Bella?", preguntó suavemente.
"Sí, lo estoy". Sonreí.
Realmente lo estaba. Preparada, así es. Todavía nerviosa como el infierno, pero había una extraña calma a la misma vez que no podía explicar, y supongo que no tiene sentido cuando digo que estoy nerviosa y tranquila a la vez, pero para mí... tiene sentido. "¿Tienes el penique?" se rio entre dientes.
Yo también me reí.
Eso era una cosa irlandesa, y Esme me había dado un penique irlandés para poner en mi zapato. Para la buena suerte.
Algo antiguo. Una reliquia familiar de los Masen. De la abuela de Esme para ser precisos, y es un broche diminuto. Precioso e intrincado
con diamantes y una perla en el centro. A pesar de mis protestas, ella quería que lo tuviera, y me hizo sentir... como de la familia. Querida y aceptada.
Me encanta.
Algo nuevo. Un regalo de Edward. Estaba en mi almohada esta mañana, una caja azul, y dentro había una preciosa pulsera con un símbolo del infinito incrustado de diamantes.
Algo prestado. Un pasador de pelo que Carlisle le había regalado a Tanya en su cumpleaños número 13 y es precioso, en plata con piedras azules.
Algo azul. Sí, esto fue un regalo de Rose. Una liga. De encaje azul claro.
Tengo que decir que me gusta mucho, y la verdad sea dicha; no puedo esperar a que Edward la vea. Y me la quite...
Por último. Un penique irlandés en mi zapato.
"Sí, lo tengo". Sonreí.
Ella asintió una vez. "Muy bien, iré a buscar a Carlisle y a Esme."
Hagámoslo.
"De acuerdo", exhalé. Un poco temblorosa.
Rose se fue y me quedé sola con mis pensamientos.
Fugazmente, pensé en Charlie y Alice, pero... no. Se siente como otra vida, y francamente, no merecen estar en mis pensamientos. No en este día.
Por suerte, Rose volvió un par de minutos después con Carlisle y Esme. Estaba peligrosamente guapo con su esmoquin, y no sentí más que pura felicidad por tenerlo como suegro. Siempre amable y atento. Siempre ahí. No hay nada como el amor.
Entonces, Esme. Esta pequeña mujer emocional. Está bien, quizás no tan pequeña, porque compartimos la misma altura, pero da igual. Emocional, sin embargo. Tan cariñosa. Llena de aceptación. Maravillosa.
"¿Preparada, cielo?", preguntó sorbiéndose un poco la nariz.
Asentí con una sonrisa y ella se acercó a otro espejo donde colgaba mi velo. Era otra tradición irlandesa. Me dijo que la llamara cuando llegara el momento de ponérmelo, porque daba mala suerte ponérselo uno mismo.
Lo mejor era que una mujer felizmente casada te ayudara, y Esme sin duda entraba en esa categoría.
"Estás preciosa, Bella", dijo Carlisle. "Es un honor acompañarte al altar. Espero que lo sepas".
Sí, me sonrojé. Habladores melosos, todos ellos.
Entonces Esme me ayudó con el velo y al ver el siguiente conjunto de lágrimas llenar sus ojos, supe que su mente estaba en mis votos. Probablemente habían estado en su mente desde que le pedí ayuda hacía dos días.
"Va a ser tan feliz", susurró con fuerza, confirmando el hecho de que estaba pensando en mis votos, y creo que tiene razón. "¿Te acuerdas?", preguntó en voz baja pero tajante. No era para los oídos de Carlisle. Sólo Esme lo sabía. Ni siquiera Rose. Pero entendí. A Esme, por supuesto. Entendí su pregunta.
"Sí". Asentí, sintiendo que se me cerraba la garganta.
Mierda, me voy a casar.
Con el chico irlandés.
Nessa entró, vestida con un corto vestido beige, y estaba
tan bonita como mi niña de las flores. Sus ojos verdes centelleaban, lo juro, y su pelo rizado rebotaba cuando saltaba hacia nosotros.
"Creo que es la hora, tío C", me dijo guiñándome un ojo. "Todo el mundo está sentado".
Es hora. Es la hora.
Oh, Dios.
Voy a casarme con mi Whistler.
(1) Algunos spa anuncian sus servicios: "Our repair spa will keep you stuffed, puffed, and lightly buffed", es lo que le escribe Bella a Alec en este mensaje
¿Ya se imaginan lo que dicen los votos de Bella?
