Capítulo VI:


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MUÑECAS ROTAS

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Trueque de secretos.

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Sasuke.

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―Sakura―

―Jade― Me corrigió pero desde que me dijo su nombre yo ya no la llamaba así ―No creo que sea buena idea― Susurro mientras tomaba la esponja y la pasaba por mis brazos.

Yo me recosté sobre ella sintiendo sus pezones rozar mi espalda. Estábamos recostados en la bañera de mi departamento.

―¿No temes que tu tío me reconozca?― Susurro y envolvió mis caderas con sus piernas.

―Esta de viaje― Comenté cerrando los ojos y sentí como quitaba mis cabellos de la frente en una caricia.

―Bueno. Tu pagas ― Rió en mi oído ―¿Por qué no tienes novia?― Me preguntó luego de unos minutos en silencio ―Deberías conseguirte una para llevar a estos eventos―

Yo bufe por lo bajo. Ya le estaba dando demasiada confianza.

―Porque no― Dije serio para cortar el tema.

Ella suspiro detrás de mi haciendo presión de sus senos en mi espalda.

―Te cambio un secreto por un secreto― Murmuro y sentí las yemas de sus dedos pasar despacito desde mi hombro hasta mis manos y jugar con mis dedos unos segundos ―Yo empiezo― Dijo sin esperar a que aceptara ese tonto juego.

―Pero yo pregunto― Ella asintió apoyando su mentón en mi hombro ―¿Cómo te convertiste en prostituta? ―

La sentí temblar detrás de mi. El agua aún estaba caliente en la bañera. Yo apoye mis manos en sus piernas y las acaricie por debajo del agua. Ella tenía ambas manos cruzadas sobre mí pecho.

―Yo tenía quince años cuando mis padres murieron― Comento.

Flash Back

Sakura.

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El sonido hueco retumbó por toda la oscura casa, la bala corto el aire a medida que se desplazaba e impactaba en el pecho de quien se hacía llamar mi padre. Este cayó de rodillas, tosió un par de veces escupiendo sangre, yo me arrastre hacia atrás sin levantarme del piso y me acerque a mi madre. El charco de sangre llegó hasta mis pies manchando mis zapatillas blancas.

―Vete, Sakura― Dijo mi madre a mi lado.

―No― Negué con la cabeza ―No te dejaré sola―

Ella sonrió y apoyo su mano en mi mejilla en una caricia.

End flash back

―La ambulancia demoro más de veinte minutos en llegar. Mi madre había muerto antes que llegarán. Mi padre también― Susurro detrás de mi, yo aún estaba apoyado sobre su pecho pero Sakura había agachado la cabeza evitando que pudiera ver su rostro ―La policía me llevo hasta la jefatura, estuve más de cuarenta minutos sentada en una silla con la ropa cubierta de sangre y con una chaqueta de un oficial sobre mis hombros― Siguió, yo no quería interrumpirla porque desde que la conozco es la primera vez que habla de su pasado ―Me derivaron a un centro para menores, fue en defensa propia por lo cual no quede con antecedentes penales y al cumplir dieciocho años volví a la calle―

―Sakura― Murmure y quise levantarme para verla pero ella apretó sus brazos a mi pecho y me lo impidió.

―No es para que sientas lastima por mi― Dijo enojada ―Es un trueque― Murmuro y me empujo por la espalda para que me sentará frente a ella.

Yo apoye mi espalda al otro extremo la de la bañera y ella apoyo su pie derecho en mi pecho. Sonrió y clavo sus ojos en mí.

―Dime un secreto― Susurro y acaricio mi pecho con la punta de los dedos de su pie.

―Bien― Acepte y acaricie su pie con mis manos ―No tengo novia por que no quiero ser vulnerable ante nadie― Ella me miro enojada.

―Sasuke― Dijo mi nombre a modo de reproche, yo bufe fastidiado de haber aceptado ese trueque de secretos.

―Mis padres eran muy felices, estaban muy enamorados hasta que mi hermano mayor murió cuando cumplió quince años. Enfermo― Aclare y ella clavo esos enormes ojos verdes en mi atenta a lo que le contaba. Yo solo observaba lo pequeño que era su pie en comparación con mi mano ―Entonces dejaron de estar tan enamorados. Mi padre comenzó a engañarla y mi madre cayó en una profunda depresión. Cuando lo encontró con su secretaria en la oficina, dos años después que mi hermano murió, tomó el coche y salió huyendo. Mi padre la siguió―

Sakura quito su pie de mi pecho y se arrodillo frente a mi acercándose, el agua apenas le rozaba sus senos.

―Esa tarde Madara me fue a buscar al colegio. Mis padres chocaron y murieron. Yo tenia once años―

―Ay, Sasuke― Susurro y levantó la mano para tocar mi mejilla.

―No es para que sientas lastima por mi― Le dije y apreté su muñeca con fuerza evitando que me tocara.

Ella bajo la vista y tiro de mi mano volviendo a la posición en que estaba. Yo aproveche a levantarme de la bañera.

―Vamos. El agua ya está fría― Dije envolviendo una toalla en mi cadera.

Ella asintió abrazando sus piernas y apoyo su mejilla izquierda sobre sus rodillas para verme.

―¿Cuánto va a durar este negocio? ― Me peguntó.

Yo di media vuelta dándole la espalda y pase una toalla por mi cabello empapado para poder salir del baño.

―El tiempo que me seas de utilidad―

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Sakura.

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― ¿Qué edad tienes?―

Hacía unos quince días que había abandonado el centro juvenil. Si bien vivía en un hogar del estado para jóvenes, ya no podía seguir quedándome allí.

Yo apreté el cartel de se necesita mesera entre mis manos y clave mis ojos en el dueño de aquel bar de mala muerte.

―Dieciocho―

Él clavo sus ojos en los míos frunciendo el ceño y me recorrió con la vista desde la cabeza hasta los pies. Yo apreté mis pies dentro de las zapatillas y me encogí aún más en el abrigo de lana.

―Vamos, Jiraiya― Comentó una rubia acercándose a nosotros, llevaba un crop top de lentejuelas color verde y una falda demasiado corta ―Se ve bonita― Susurro observándome y clavo sus ojos verdes en mí mientras sonreía.

―¿Crees que puedas hacer algo con ella, Temari? ― Comentó con sorna.

La rubia me miro de pies a cabeza.

―Tiene potencial― Dijo divertida.

Esa misma noche empecé como mesera en ese lugar, la paga era horrible y las propinas eran peor. Al mes Temari me llevó a vivir con ella a su departamento y me enseñó a bailar. Si yo decidía luego de dar vueltas en ese tubo irme con un hombre ya era problema mío. Obviamente que con el pasar de los meses lo hice, el dinero no alcanzaba para nada.

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―¿Y eso? ―

Sasuke dejo la bolsa y la caja sobre el sillón. Yo me levante de prisa de donde estaba sentada observando los paquetes que había traído el pelinegro.

―Son para este fin de semana― Dijo tomando una cajita de terciopelo color rojo ―Ya te dije que tenemos un evento― Murmuro y saco un hermoso collar ―Quítate la ropa― Me ordeno.

Yo me pare frente a él y me quite su camisa quedando solo en ropa interior. Él se acercó despacio a mi y pasó el collar por mi cuello acomodándolo con la yema de sus dedos sobre mi pecho.

―¿Me queda bien? ― Le susurré rozando su nariz con la mía, él sonrió de lado pasando sus manos por mi espalda.

―Toda la ropa― Dijo desbrochando el sostén.

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―Conseguí trabajo― Murmuro Temari a mi lado.

Yo la mire sorprendida y me tire abrazarla. Estábamos viendo una película en el sillón de nuestro departamento.

―Ya lo puedo dejar― Susurro y yo la mire orgullosa separándome de ella.

Temari siempre quiso dejar el bar.

―¿Dónde? ― Le preguntó volviendo a mi lugar y ella se acomodo mejor para quedar frente a mi.

―En una librería― Comentó ―La paga es mala pero al menos no debo quitarme la ropa― Dijo divertida.

―Estoy tan feliz por ti― Susurre y apreté su mano con la mía.

―Ya no debo mentirle a Shikamaru― Susurro aunque yo sabía que desde que salía con el pelinegro Temari solo bailaba en el bar por ese motivo me había dado la tarjeta de Madara Uchiha hacia unas semanas ―Todo esta mejorando― Dijo con una sonrisa.

―Si― Suspire y ella me miro preocupada.

―Sakura― Susurro mi nombre ―Yo ya salí de eso y tu estas solo con Sasuke Uchiha― Ojalá fuera así de sencillo ―Si lo enamoras no trabajaras ni en una librería― Bromeo.

Yo sonreí divertida y clave mis ojos en la pantalla del televisor.

―Hasta que deje de serle de utilidad― Murmure.

Se que la rubia me miro con lástima pero no dijo nada. Yo sabía que tarde o temprano este negocio iba a llegar a su fin.

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―¿Cómo me veo? ― Le pregunté saliendo de mi departamento.

Sasuke había pasado por mi ese sábado, eran cerca de las siete de la tarde pero ya comenzaba a irse el sol. Él sonrió de lado, estaba apoyando en su coche con un impecable traje negro, la camisa blanca, la corbata verde que combinaba perfecto con el color de mi vestido. El cabello despeinado le caía sobre la cara forma un pequeño flequillo, avanzo unos pasos hacia mi y me abrió la puerta.

―Nada mal― Dijo cuando pase frente a él.

Sentí la puerta cerrarse detrás de mi y rodeo el coche para subir de copiloto. Su perfume estaba impregnado en todo el coche y lo único que hacía era marearme y excitarme al mismo tiempo. En media hora habíamos llegado a aquella enorme mansión, había un par de coches delante de nosotros y varios empleados aparcándolos a un costado. Uno de ellos me abrió la puerta. Sonreí al bajar y vi de reojo como Sasuke le entregaba la llave y estiraba su mano hacía mi para guiarme al interior del elegante lugar.

―Creo que es una muy mala idea― Susurré apretando su mano entre la mía.

Él rió por lo bajo y me obligó a avanzar. Yo apreté aquel pequeño bolso con la mano libre y sujete el vestido para levantarlo un poco y evitar pisarlo y caerme delante de todas esas personas.

Sasuke lo había elegido. Era bellísimo, largo hasta el piso de un color verde esmeralda, los zapatos altos de color negro a juego con el pequeño bolso y mi cabello caía suelto hasta media espalda. Temari lo había rizado en las puntas y me había echo aquel hermoso maquillaje.

―Será sencillo― Susurro una vez ingresamos al lugar ―Solo debes hacer lo que te diga― Yo asentí y él tomo dos copas de chandon alcanzándome una ―Repite― Me ordeno.

―Nos conocemos desde hace tres meses― Dije y sentí las finas gotas de la copa mojar mis dedos ―Estudio abogacía contigo― Sasuke asintió ―Y― Él alzó una ceja aproximándose a mi, yo sonreí de lado ―Y estas muy enamorado―

Sasuke largo una risa baja pasando la mano libre por mi espalda desnuda.

―Obviemos esa última parte―

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