Ignorado
...
–Teme… –
Sasuke le miró disimuladamente una vez, y luego volvió a enfocarse en la clase. Estaban en matemáticas y Kakashi no era especialmente compasivo con la gente que no le prestaba atención. Tampoco tenía ganas de dedicarle tiempo después de lo que había sucedido. Sasuke se había limitado a llegar a su asiento y había comenzado a repasar matemáticas. El hambre se le había ido en cuanto había escuchado aquella conversación.
Naruto no había llegado inmediatamente, pero cuando lo había hecho no había dudado en intentar entablarle conversación.
Sasuke, por supuesto, lo había ignorado.
–Teme…–Sasuke lo miró brevemente, antes de levantar la mano y contestar la pregunta que Kakashi había hecho. Además de que estaba haciéndole la ley del hielo al idiota ese, matemática era una asignatura que le gustaba. No tanto como química, pero era agradable perderse entre números y resolver problemas de forma ingeniosa. Hoy, sin embargo, no se sentía tan entretenido como en otras oportunidades.
Y era culpa de ese idiota.
Naruto intentó picarlo con un lápiz, pero lo dejó cuando Kakashi lo regañó y Sasuke lo fulminó con la mirada. Bien. Mientras menos hablara mejor. Y aquello duró alrededor de los diez minutos en que el profesor volvió a voltearse hacia la pizarra y el rubio consideró que estaba a salvo. Tuvo que admitir a regañadientes que no había podido despegar su atención del todo de aquel idiota. Porque lo conocía. Y no había nada que le molestase más a Naruto que lo ignorara cuando quería su atención.
Aunque no mereciera ni un gramo de ella.
Como si Sasuke hubiese sido programado para anticipar las reacciones de Naruto Uzumaki, el rubio encontró una forma mejor de llamar su atención. Su celular, ahora en su bolsillo, empezó a vibrar constantemente con los mensajes que Sasuke apostaba que Naruto le estaba escribiendo. Aunque la vibración era molesta, de alguna manera se las arregló para aguantarse las ganas de tomar el celular y alejarlo de él. O tirárselo a la cara al rubio.
Decidió dejar pasar cuarenta minutos antes de dignarse a rebuscar en su bolsillo. Los mensajes (las vibraciones) bajaron en consecuencia al tiempo, pero cada cierto tiempo Naruto tomaba su celular y parecía escribir con más furia.
Eso o le mandaba emoticones.
Al principio, el rubio le había preguntado sobre su extraño comportamiento. Sobre el motivo por el cual lo estaba ignorando.
'No entiendo que bicho te picó ahora. ¿Es porque no fui a almorzar contigo?'
Ahora que recordaba si, eso también le había incomodado. Pero decidió que aquello no le molestaba lo suficiente como para ignorarlo de la forma en la que lo estaba haciendo, por lo cual lo dejó pasar. El rubio, al ver que Sasuke se había dignado a tomar su celular, seguía mandándole mensajes.
Después, empezó con una serie de emoticones y mensajes que empezaban con 'Temeee' y terminaban con 'Bastardo amargado'.
Sin dejar atrás el 'Saske' que sabía que le irritaba. ¡Su nombre es Sasuke, no 'Saske'!
Se detuvo en su lectura cuando Kakashi propuso un ejercicio, dedicándose a él alrededor de diez minutos mientras ignoraba la mirada furibunda de Naruto. Estaba acostumbrado a eso, después de todo. Y después de lo que había dicho, Sasuke era el único que tenía derecho a estar enojado.
El jamás le había puesto una soga al cuello. Ni le había obligado a hablarle o a pasar tiempo con él. Si él sentía esa clase de obligación por su estúpido complejo de héroe…
Que se fuera. Sasuke no necesitaba alguien así en su vida.
Al final, un poco antes de que terminara la clase, Sasuke retomó y terminó de leer –o repasar emoticones– todo lo que le había enviado. Y se limitó a escribir un corto mensaje.
'Si realmente quieres saber, has memoria, estúpido. No tengo porque decirte algo que ya deberías saber'
Lo que le sorprendió, fue su respuesta.
'Cuando quieras conversar y dejar de pensar que leo tu mente, bastardo amargado, búscame. Estoy cansado de hacerlo yo'.
Sasuke se enfadó aún más. Y si le hizo una zancadilla a propósito a Naruto cuando se levantó para ir a educación física, fue solo coincidencia.
Al menos salió de ahí con su dignidad intacta. Y con un grito de Naruto a su espalda. Pero qué más daba.
