Es canon es transcrito del videojuego aunque algunas cosas salen de la novela.
Disfrutar.
Altair estuvo por casi un mes en Masyaf en espera de la nueva misión que Al Mualim tiene para él. No era un castigo, al menos no creía que hubiera motivos para uno; la pérdida de su cinturón solo obtuvo una mirada de curiosidad por parte del mentor, pero no se mencionó nada cuando se le otorgó uno nuevo.
Así que ahora había estado vagando por los campos de entrenamiento, practicando los consejos que Malik le había dado cuando se vio en Acre y pensó irremediablemente en el hombre. Estaba preocupado por él, en su último encuentro le había parecido que Malik envejeció décadas, a pesar de que su apariencia seguía siendo el hombre joven que amaba, casi podía ver el peso de los años en su espalda; se había atrevido a tocarlo porque por un instante temió que iba a hacerse trizas como el tono en sus palabras. Pero se había recompuesto, gracias a todo el orgullo que lo caracterizaba, un orgullo, que a diferencia del suyo, lo había ayudado a seguir adelante en cada paso que daba.
Y había estado el salto. Desde su reencuentro, recuperación después de su asombroso, Malik solo había demostrado como su destreza se había vuelto más impresionante, su sigilo siempre había sido destacado pero actualmente era capaz de desaparecer como había demostrado la manera en que huyó de todos los asesinos que lo habían buscado, su escalada era tan rápida como lo mejor que Altair tenía y, sin embargo, ese último salto de fe había estado mal desde el principio.
Estaba hablando con Maria cuando lo vio. Ella no lo notó en un inicio, pero Altair había crecido con las enseñanzas de los asesinos, sus ojos habían seguido a Malik desde que ambos eran niños, recordaba las burlas cuando ambos se retaban a saltar cada vez más alto; había visto… desconcierto y algo parecido al miedo que marcaba sus movimientos.
—Algo está mal —comentó ella sujetándolo del brazo—, Malik nunca duda.
Y era verdad, en esa carrera que habían tenido en Acre Malik había saltado sin siquiera detenerse a calcular el salto, en este momento daba la impresión que se moviera a ciegas, dando pasos precavidos hasta tomar la posición que había tenido Altair al dar el salto . No había miedo al saltar, pero podía decir que la posición fue incorrecta incluso antes de que golpeara el brazo.
—Malik —notó el dolor en la voz de María, pero la detuvo antes de que corriera.
—Aquí —le dijo entregándole la tela de su cinturón, estaba limpia al no tener contacto con su piel—. Ve.
La mirada que ella le dio fue extraña, pero antes de que pudiera preguntar sobre eso solo asintió y se apuró a ir con Malik. También deseaba ir a su lado, pero estaba seguro de que no apreciaría el tener que explicar el fallo de su salto después de haber mostrado tan vulnerable en el techo. Altair podía esperar, se verían de nuevo.
—El Maestro te llama—uno de sus hermanos interrumpió sus cavilaciones, dio las gracias, algo que al parecer confundió al hombre y se encontró a encontrarse con el Maestro, ansioso de dejar Masyaf y con la esperanza de encontrarse de nuevo con Malik, ya que, por alguna razón inexplicable, el hombre siempre parecía saber adónde sería enviado.
—Pasa, Altair, ¿has descansado bien? ¿Estás listo para otra misión?
—Lo estoy —Al Mualim había sido como un padre para él, pero Malik había mostrado sabiduría cuando declaró que eran uno, ya pesar de eso seguía teniendo un odio que no ocultaba por el mentor, por lo que Altair no pudo evitar que una parte de él sospechara del maestro—. Pero antes me gustaría —dudó, obligándose a continuar, no era solo Malik, las palabras de sus objetivos también habían enturbiado su mente— hacerte unas preguntas.
—Adelante, responderé lo mejor que pueda —el tono tranquilo del mentor lo hizo sentir que no le ocultaría nada.
Comenzó hablando de las traiciones de sus objetivos a sus superiores.
—Pero lo que no comprende es el por qué.
—La respuesta es obvia, los templarios desean el poder, cada uno de sus hombres reclamaba la ciudad en nombre del temple para que los templarios pudieran gobernar Tierra Santa y otros lugares, pero su misión está condenada al fracaso.
—¿Por qué?
—Sus planos dependen del tesoro templario, el fruto del Edén. Por eso Malik Al-Sayf es una amenaza que necesitamos detener, si llegara a aliarse con los Templarios podrían cumplir sus objetivos —Altair aplacó la necesidad de salir en defensa de su amigo, decir que nunca usaría el fruto para dañar a alguien o los traicionaría aliándose con sus enemigos, pero se obligó a callar eso.
—¿Qué es ese tesoro?
—Es la tentación.
—Solo es un pedazo de metal —él lo había visto con sus propios, Malik no había tenido ningún uso para él además de ese extraño truco de magia que había hecho en su primer encuentro, seguía sin saber qué interés tenía Al Mualin en él o como podria ayudar a los templarios.
—Ese pedazo de metal —dijo con ironía, claramente molesto por las palabras de Altair—desterró a Adán y Eva, convirtió bastones en serpientes, separó las aguas del mar rojo, fue la causa de la guerra de Troya, responsabilidad a un humilde carpintero para transformar el agua en vino.
—Para tener tanto poder… —guardo sus palabras, el mentor no sabía que había contemplado el fruto con sus propios ojos, y debería mantenerse así— ¿cómo funciona?
—El hombre que lo tiene domina las mentes y los corazones de todo el que lo mira… o que lo prueba, como dicen ellos.
Y esa era la razón por la que Al Mualin estaba seguro que uso Malik lo llevaba encima, necesitaría tenerlo con él para darle. Pero Malik no lo había usado, estaba más seguro con él que en las propias manos del maestro, Altair no dudaría que lo usaría con la excusa de cumplir los objetivos de la orden.
—Los hombres de Garnier —no podría evitar recordar a los hombres destrozados por el Maestro de los caballeros hospitalarios.
—Un experimento con hierbas para simular sus efectos y preparar cuando lo tuvieran.
Y entonces descubrí la función de Tamir y Talal en la imagen.
—Se estaban preparando para algo ¿para qué?
—La guerra.
—Y los demás… esperaban hacer lo mismo que Garnier con sus habitantes.
—Ciudadanos perfectos, soldados perfectos, un mundo perfecto.
—De Sable no debe recuperar el tesoro
—Mientras siga en manos de Malik, esa sigue siendo una posibilidad
Pero Altair sabía que estaba mejor con él, que a pesar del poder en sus manos había demostrado ser un hombre mejor que todos ellos. Conocía a Al Mualin casi tanto como Altair, sabía que con el uso de las palabras correctas el Maestro los había convencido de que el fruto a las órdenes de la hermandad era la verdadera justicia. Por eso lo había robado. Altair había visto los que pasaban con la gente bajo el cuidado de los hospitalarios, el daño que causaban el esclavista y el mercader; la muerte en la fiesta de Abu'l Nuqoud, las crueldades de Majd Addin y el fanatismo de Jubair. Todos eran hombres distintos y aun así la simple promesa del fruto los había hecho perder la cabeza, ¿qué aseguraba que sería diferente en la hermandad?
—Podemos acabar con los Templarios.
—Justo lo que has estado haciendo —su tono de nuevo pasó a mostrar enojo, como si hubiera esperado que después de su discurso el propio Altair se ofreciera a buscar a Malik— hay otro templario más en Acre, su nombre es Sibrand, ve a ver al jefe local, él te dará más instrucciones.
—A tus órdenes.
—Hazlo rápido, es solo un paso antes de llegar a Roberto de Sable. Nuestras acciones lo han puesto nervioso, sus harán todo lo que pueden por descubrirte, saben que los buscan un hombre con capucha blanca, así que te estarán esperando.
—No me encontrarás, soy una aguja en un pájaro.
—Toma, esto es para ti, en agradecimiento por lo que has hecho.
Altair había recuperado su rango de maestro asesino después de la muerte de Majd Addin. Al Mualin tuvo para él en esta ocasión una espada en lugar de un nuevo rango, al probar su equilibrio noto que era perfecta y lo primero que pensó es que Malik la amaría, aunque lo más probable era que se negara a tener algo que Al Mualim había regalado.
…
Le tomó un tiempo llegar a Acre, pero Jabal parecía alegre de verlo y dio información sobre Sibrand, a quien acababan de nombrar Jefe de los caballeros teutones. Cuando dio las gracias por las instrucciones el hombre llamó de nuevo su atención.
—Altair.
—¿Sí, Rafiq?
—Quiero pedirte disculpas — por su gesto y voz Altair podía ver que el hombre era sincero en sus palabras, lo que encontró raro, ya que no creía que tuviera un motivo para disculparse con él.
—¿Por qué?
—Por dudar de tu entrega a la causa.
—No, era yo el equivocado, creía estar por encima del credo, no te disculpes.
—Como quieras, amigo, ve con cuidado.
Además, Altair pensó mientras abandonaba la casa de los asesinos, había estado protegiendo a Malik todo este tiempo, ¿no iba eso en contra de la causa?
…
La recopilacion de informacion fue dificil. A pesar de no estar en la zona pobre de Acre muchas mujeres desesperadas clamaban por limosnas, por lo que se interponían entre él y sus objetivos, Altair había visto el distrito pobre, sabía que dependían de la casi nula piedad de los habitantes más cercanos al puerto, por lo que eran insistentes e intentaban conseguir dinero por cualquier medio, aun si ese fuera cansar a las personas. Altair no cargaba dinero con él, debía quedarse en las sombras y el sustento lo recibió por parte de la casa de los asesinos.
Malik y Maria habían llevado joyas a juego, pero en su último encuentro ninguna había traído, se preguntó cuál fue el motivo de ellas. Una vez terminada su investigación fue a los puertos a acabar con su objetivo.
Se trató de un hombre que se dejó conducir por el terror y la paranoia, al mismo tiempo controlaba a las personas con el miedo, logrando matar a un hombre frente a docenas de testigos sin que nadie hiciera nada contra él. Altair se dio a sí mismo una risa burlona al ver el camino que tendría que hacer para llegar al barco de Sibrand, esta vez no habría un Malik para sacarlo del agua.
El asesinato fue bien y obtuvo las mismas palabras de traición sin sentido que había tenido de todas sus víctimas.
En sus últimos dos asesinatos había tenido la ayuda de Malik y Maria, pero en esta ocasión no había encontrado señales de ninguno, lo que aún no era motivo de preocupación ya que en la mayoría de sus asesinatos Malik solo había aparecido hasta que había terminado con su trabajo.
—No tengo una visión apoyada después de esto. ¿Crees que podría esperar hasta que recibas respuesta de Masyaf? — preguntó después de presentar su informe.
—Siempre eres bienvenido aquí.
Y para preocupación de Altair pasó tres días de vagar por Acre, ayudando a ciudadanos, en los que no tuvo noticias de Malik. Pensó en lo fácil que se había hecho a la idea de tenerlo en su vida que nunca se preocupó en preguntar como contactar con él, su único punto de partida era la casa en Damasco, pero estaba seguro de que había sido algo temporal, Malik seguía huyendo de la orden, Altair era el mejor de todos ellos para encontrarlo, pero no podía iniciar una investigación sin que Al Mualim se enterara. Podía ofrecerse a buscarlo, pero el mentor querría resultados y si de algo estaba seguro Altair era que sobre eso no quería dárselos.
—Bienvenido de vuelta, hay noticias para ti —por un instante espero y temió que las noticias estuvieran relacionadas con Malik—. Se ha visto a Roberto de Sable visitar la tumba de Majd Addin, según las investigaciones de la orden se espera que esté toda la semana en Jerusalem.
Altair partió, con la esperanza de que Malik se encontrara siguiendo la misma pista.
…
Llegar a Jerusalén y la investigación fue fácil. Las visitas de De Sable a la tumba sucedieron de manera rutinaria a la misma hora, el hombre no tenía compañía. Altair no era tan ingenioso, por lo que estaba seguro que se utilizó de una trampa, sin embargo, esta sería tal vez la única oportunidad que tendrían contra el hombre, esperaba que la descarada confianza que mostró fuera su ruina.
Cuando lo vio supo que algo estaba mal, era su ropa, las marcas de su orden, pero su constitución no era correcta, a pesar de no haberlo visto por meses sabía que no había manera en que hubiera cambiado tanto. Lo había estado siguiendo por calles vacías, como si tratara de ocultarse, lo que no tenía sentido ¿por qué huir incluso de su propia gente? Estaba por abandonar cuando fue atacado. Una de las cuchillas de su orden lo tomó por sorpresa, lanzada por De Sable para hacerlo caer. Lo que modificó. Se puso en pie lo más pronto posible que pudo, mientras era atacado por el hombre, una técnica salvaje y brutal, no la manera fría en que se había enfrentado a él en el Templo de Salomón, aun así fue igual de complicado afrontar. Aunque no se tratara de Roberto de Sable su enemigo era un guerrero impresionante.
Oh su enemigo…
Había pateado su abdomen para alejarlo cuando la queja de sus labios fue una voz femenina que él conocía.
—¡¿María?!
Se quitó el casco cuando fue conocido, lucía furiosa y su peinado siempre compuesto era un caos.
—¡¿Dónde está?! —le gritó, como había adivinado con anterioridad, tener a la mujer como enemiga resultó aterrador.
—¿Quién? —y al hacer la pregunta sintió que su sangre se enfriara, solo había una persona que ambos tenían en común— Malik ¿Me estas preguntando por Malik?
Y la vio derrumbarse, como si se cortaron las cuerdas de un títere, cayó de rodillas en el suelo, vio las lágrimas correr y el gesto de desesperación.
—No sabes de él.
—Las habilidades de Malik son impresionantes, si alguien está bien solo es él—Altair enfundó la espada mientras se acercaba a ella, sin estar seguro de cómo abordarla o enfrentar lo que estaba sucediendo, Maria nunca le dio la impresión de perder la cabeza por algo tan simple como no tener a la vista a Malik, asi que habia algo mas.
—No lo entiendes —la mujer tomó la mano que le ofreció para ayudar a ponerse de pie—, la última vez que nos vimos, el asesino al que salvaron lo reconoció.
—¿Cómo? —entonces empezó a compartir el mismo miedo que ella.
—Malik hablo con él, se conocían, no sé. Prometió que estaba bien. Pero… —Maria pasó su mano por su rostro, un gesto de desesperación— nuestro Malik puede llegar a ser un ingenioso. Perdí contacto con él hace una semana —Altair ya estaba en Acre en esa fecha—. He estado tratando de llamar la atención de tu gente esta semana, no te esperaba a ti.
—Si Al Mualim hubiera capturado a Malik no lo hubiera mantenido oculto, quería el fruto con desesperación. A menos que no lo tuviera con él —Altair intentó no pensar en las mazmorras de la orden, ¿tortura hasta que Malik dijo dónde estaba el fruto? Y con la terquedad de hombre, ¿cuánto se prolongaría eso?
—El fruto también está desaparecido, Malik nunca lo ocultó de mí, así que siempre me dijo en dónde estaría cuando lo ocultara.
—Eso es una buena noticia —trató de ser positivo, por ambos—, si Al Mualim lo hubiera atrapado con el fruto ya lo hubiera asesinado —la vio palidecer— haría algo grande de eso, un ejemplo para todos, no lo ocultaría.
Sabía que Al Mualim no le ocultaría algo así, aunque con los recientes acontecimientos, ya no estaba muy seguro de que es lo que su maestro le contaría.
—No podemos esperar solo.
—¿Qué hay del asesino que lo vio?
—Desaparecido, Malik estaba interesado en eso, cuando desapareció fui a investigar, no hay rastro de él.
—Podemos empezar por él. Lo sabrán en Masyaf, debo ir a la oficina. Vamos, partiremos de ahí.
—¿Juntos?
—Sí, me temo que sin mí no podrás entrar a Masyaf. ¿Necesitas buscar algo?
—No —pareció más animada, comenzando a quitarse la ropa, Altair casi se gira avergonzado pero bajo las ropas de De Sable traía su propia ropa.
—¿Cómo seguir la armadura? — mientras preguntaba que ambos se apuraban a ir a la casa de los asesinos
La vio sonreir por primera vez.
—Cuando Malik me mostró la traición de Robert estaba tan furiosa que no sabía qué hacer con eso. Me robare su armadura.
—¿Y atribuye?
—Lo hizo. No me había divertido tanto en un tiempo —Altair correspondió la sonrisa, pero entonces tuvo curiosidad de algo.
—¿Dijiste traición? —Maria le había contado que abandonó a los Templarios por Malik, pero no profundizó nunca en ello, ambos estaban en la calle adyacente a la casa de los asesinos.
—¿Malik nunca te habló de eso? —lució sorprendida, mientras buscaba algo en su bolsa— El maestro de tu orden estaba aliado con los miembros del Temple que ha estado matando.
-¿What? —Altair sintió el dolor de la traición, había sospechado que algo estaba mal, pero no esperaba que el maestro estuviera implicado a ese punto— De-debe ser un error.
—Aquí —Maria le entregó un pequeño libro, con algunas marcas como separador, ayudándolo a abrir en uno en específico—, Robert habla de su alianza con Rashid y el fruto.
Altair sintió como palidecía, María también si su gesto de preocupación era un indicio.
—Tenemos que apurarnos —le volvió el libro, si Al Mualin estaba al corriente de la información que Malik poseía entonces su asesinato se haría en las sombras, donde no pudiera contar a nadie los planes del maestro.
A pesar de no querer expresar esos pensamientos por el bien de Maria notó como ella lo supo por su tono de urgencia.
—Conseguiré un par de caballos mientras entra.
Altair escaló con rapidez, saltando al interior se apuró a encontrarse con el Rafiq.
—Altair, no hubo señales de la muerte.
—No se trajeron de Robert de Sable, fue una trampa para atraernos, debo volver a Masyaf a avisar de eso a Al Mualim.
—Entendiendo, ha llegado un mensaje para ti desde Acre.
—Gracias —tomó el papel aún atado, apurándose a marcharse de ahí.
Maria ya lo esperaba esperando las riendas de dos caballos, al tener ambos pies en la tierra revisó la nota.
—¿Qué es? — ella preguntó.
—Jabal, el Rafiq de Acre recibió un mensaje para mí desde Masyaf, pero no de Al Mualim —abrió el otro rollo de papel que estaba en el interior—. La ubicación de Robert De Sable.
Sin embargo, eso no era lo importante de la nota, de igual manera no pasó desapercibido para Maria.
—La letra de Malik.
—Debo ir a… —si Malik escribióa desde Masyaf significaba que realmente podía estar en peligro, pero si su único mensaje era la ubicación de De Sable, Malik querría la venganza de su hermano.
—Debes ir a Masyaf.
—Pero, quizás no vuelva a haber otra oportunidad de atraparlo…
—Escucha —Maria sujetó su brazo con fuerza, atrayendo su atención—, no puedo ir a Masyaf sin ti, pero puedo llegar a Robert, tengo las pruebas para mostrar a Richard, en el peor de los casos puedo exigir un juicio por combate. Debes elegir que es más importante para ti, Malik o la venganza. Para mí siempre será Malik, pero no puedo hacer esto sin ti, necesito saber dónde están tus prioridades.
—Solo… —le sonrió, tomándola por sorpresa—, asegúrese de no morir, Malik me mataría.
Aliviada le entregó la correa del caballo.
—Malik, completo idiota —la maldición de ella lo tomó por sorpresa cuando montó los caballos—. Lo sabía.
-¿What?
—Malik me contó que el fruto del Edén puede controlar a las personas, exactamente dijo: "De estar en poder de Al Mualim controlaría el fuerte y el pueblo de Masyaf, lo mejor sería entrar sin encontrarse con nadie". Él quería que te lo dijera.
Altair colocó una mano sobre su hombro.
—Lo traeré de regreso, Malik nos debe muchas explicaciones.
María soltó un suspiro y le sonrió.
—Buen viaje, cuando vuelva espero tengas las puertas de Masyaf abiertas para mí.
—Te daré la bienvenida a casa que mereces, hermana.
Ambos espolearon sus caballos, apurándose a llegar a sus destinos.
