( - з -)

• • - • - • - • - • -

Title: Shutter

Ship: Adrinette. (Porque soy básica :v)

Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.

Word Count: 50,100

Word Count per Chapter: 3,100

Rating: NC-17

Chapters: 4/8

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: mi alarma, again jajajaja

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

• - • - • - • - •

Siguiendo el consejo de Marinette, Adrien salió con Kagami a la mañana siguiente. Con la cámara pendiendo de su cuello, las ganas de tomar fotos eran difíciles de ignorar.

Esto era lo que amaba de Londres, una mezcla de cultura moderna y antigua. Había tantas cosas que apreciar y admirar y Adrien no podía dejar de presionar el obturador.

Sin que el ansioso fotógrafo supiera, Kagami estaba mirándolo enojada, casi como si creara un hoyo en su cráneo. Se suponía que debían estar en una cita, pero más parecía que Adrien estaba trabajando.

—¿Y si te fotografío saltando?

Kagami alzó la mirada desde su sitio.

—¿Cómo? — ambos estaban en el parque con muchas personas y niños jugando. —¿Quieres que salte? — preguntó incrédula. —¿Aquí? — la forma en la que Adrien movió la cabeza hizo que ella se enojara más.

—No sería una buena toma saltando... si no saltas, ¿sabes?

—No me refería a eso. — Viró los ojos. —¿Tengo qué? Hay... muchas personas.

Alzando una ceja, Adrien preguntó

—Pensé que querías ser modelo.

Ella entrecerró los ojos.

—No estamos en el estudio, Adrien. No puedes usar eso en mi contra. — Tomó su bolso y sacó su celular, marcando unos números. Adrien asumió que ella no podía esperar a contarles a sus amigas la pésima cita que estaba teniendo con él.

Mientras Kagami se mantenía ocupada, Adrien decidió seguir tomando fotos del lugar.

—Una modelo que ni siquiera puede saltar para una toma en público. Qué ridículo. — Musitó en voz baja alejándose de ella.

Todas eran iguales.

Bueno, estaba haciéndose muy ridículo cómo es que siempre estaba involucrado con mujeres que no se conectaban con él del todo, lo cual era tristemente sorprendente. Él siempre salía con modelos porque sabía que no podía enamorarse de alguien que no tuviera el mismo interés que él.

Después de tener un almuerzo cargado de ambiente extraño, los dos decidieron terminar la cita y regresar.

Al llegar al hotel, Adrien recibió una llamada de Alya, preguntándole si podía regresar a la oficina.

—Haremos una sesión de fotos para esta revista luego — Adrien le dijo a Kagami cuando colgó, —Marinette encontró este bonito museo londinense y vas a amarlo en cuanto lo veas.

—No iré contigo.

Adrien frunció el ceño.

—¿Por qué?

—¡Por Marinette!— Kagami lo miró enojada. —¿Puedes dejar de traer su nombre a colación todo el tiempo? — sus talones se hundieron de manera enojada al suelo mientras iba rápidamente al elevador. —¡Todo lo que escucho, es Princesa esto, Buginette, o bichito aquello! — gruñó entre dientes, presionando el botón en el panel de control disponible y el dispositivo brilló con el número del elevador que se suponía que debía tomar.

—¿Qué sucede contigo? — Adrien preguntó lo más calmado posible.

La chica resopló.

—¿Cómo te sentirías si tuviera una cita contigo y no dejara de mencionar a mi ex novio? — esta no era la primera vez que pasaba. Kagami había sido muy tolerante pero siempre había sido una persona egoísta, así que el hecho de que el hombre con el que salía estuviera obsesionado con su mejor amiga, no le sentaba bien.

En especial cuando dicha mejor amiga reciprocaba el sentimiento. No había ni un solo momento en el que no se sintiera extraña cerca de Marinette Dupain-Cheng, y la chica nunca había hecho el esfuerzo de hacerla sentir cómoda.

'Pero ella no es mi ex novia.', pensó Adrien.

—Lo siento, yo no... — el rubio empezó a hablar pero fue rudamente interrumpido.

—¡Sí, nunca lo has notado! — Kagami gritó, maldiciendo porque el elevador se movía tan lento. Cuando por fin llegó, entró rápido y su mirada enojada de súbito se suavizó. —Ve con ella, Adrien. Yo estaré bien. — Al final, ella siempre había creído que Adrien escogería a su mejor amiga por encima de todo.

Adrien se quedó quieto mientras la puerta se cerraba, y lo último que vio fue la mirada dolida de Kagami.

«Y ahí se iba otra oportunidad de tener una relación.»

—No soy bueno con esto, — Adrien se preguntó si de verdad había estado errado sobre sí mismo todo este tiempo. ¿Había algo más en su relación platónica con Marinette? Las personas parecían tan insistentes en el hecho de que él actuaba más como un amante que como un mejor amigo con Marinette.

«¿Eso explicaría la súbita ola de celos cuando encontró a Luka besándola en el pasillo anoche?»

—Carajo, — Adrien dijo, bajando su cámara y sus manos cayendo laxas a sus brazos. Cerró los ojos por un momento, y todo lo que pudo ver fue la nublada mirada en el rostro de Marinette cuando el beso terminó. Sus labios, rojos e hinchados y con el ligero brillo por la saliva.

'Esto no es normal', pensó pero no se detuvo. Lo que se suponía era un recuerdo se convirtió en una fantasía. Estaba seguro que no había visto esa expresión de Marinette antes pero no era difícil de colar la imagen en su cabeza.

Se preguntó cómo sería ser el que le arrancara esa sensación. ¿Gemiría su nombre? ¿Arañaría su espalda? ¿Colocaría sus brazos en su cuello y acariciaría su cabello, susurrándole palabras dulces al oído?

Abrazar y besar - al menos besar su mejilla - a Marinette no era nada nuevo para él ya que lo hacían seguido, como un hábito.

Y así era, un hábito.

No algo afectuoso, ni siquiera romántico.

¿O sí?

El escenario en su cabeza rápidamente fue interrumpido por el sonido de su celular en su bolsillo. Gruñendo una maldición, sacó su celular y respondió agitado.

—¿Qué?

—¿Whoa, qué te pasa? —la sorprendida voz de Alya fluyó, —Hola a ti también.

Respirando profundamente, Adrien se tomó un momento para calmarse.

—Lo siento, — respondió mientras salía del hotel y detenía un taxi. —¿Todo bien? Ya casi llego.

—¿Casi? Estamos haciendo un shoot imprevisto, así que tuve que hacer magia y traer a algunos del staff aquí. — Alya prefería que las personas al menos fijaran la cita con un par de días de anticipación. Pero ya que la revista era famosa y le brindaba la oportunidad a su agencia, no podía negarse.

—¿Marinette ya está ahí?

—Sí, llegó hace una hora. ¿Quieres hablar con ella?

—No, así está bien. —Adrien rápidamente se negó. —Dame 30 minutos. — Entró al taxi y le dio la dirección al conductor. —Nos vemos luego. — Guardó su celular y cámara en el bolso y se recostó contra el asiento.

{...}

Con jeans ajustados color azul, un blusón color melón y un cárdigan color café, su cabello recogido en una trenza floja y con sus lentes de sol en su cabeza. Marinette lucía despampanante en el mar de personas a pesar de la simplicidad de sus prendas.

—Quiero dos reflectores de cada lado. — Marinette instruyó. —Necesito un beauty dish del lado izquierdo. Asegúrense de que pueda moverse con libertad para desplazarlo con facilidad.

La asistente asintió, escuchando con intensidad tanto como podía.

—También, necesito un par de soportes para sujetar el fondo. — Tocando su mentón la menor se preguntó si deberían usar colores más fuertes para el vestido de la modelo. —¿Hay algunos parlantes?

La asistente miró alrededor y los vio en la esquina de la habitación.

—Los tenemos. ¿Quiere que los coloque ya?

—Sí, por favor. Olvida los soportes. —Después de perfeccionar los últimos retoques, Marinette tomó su cámara y empezó a tomar algunas fotos de muestra.

Estaba muy metida en eso que no notó que Adrien había llegado. Después de lo ocurrido anoche, Marinette hizo lo que pudo para evitar verlo esa mañana.

Era un intento inútil tomando en cuenta que trabajaban juntos. Aun así, no podía superar el hecho de que Adrien la vio besando a Luka, quizá por más de unos segundos. Sus mejillas se sonrojaron ante el recuerdo del beso y la mirada de shock de Adrien tan pronto como Luka se alejó.

Había estado algo ebria y puede que hubiera lanzado las inhibiciones al aire. Pero ahora que estaba bastante sobria, de súbito se arrepentía de haber permitido que el modelo la acompañara hasta a su habitación.

—¿Culpable? — Alya de súbito apareció a su lado, para su sorpresa.

—¿De qué? — Marinette musitó en voz baja. En ese momento se preguntó por qué había decidido contarle a Alya lo que pasó. —¿Terminaste con la ropa?

Nino asintió desde su lugar.

—Sí, y no cambies el tema. —Lo miró con sospecha, Alya se atrevió a contarle a Nino, ¡¡Vaya mejor amiga que tenia!!

—No puedes evitarlo para siempre. — Volvió a decir Nino. Era cómico cómo es que la azabache se asomaba para saber si Adrien ya se había ido o no. Sorprendentemente, eso había pasado por casi una hora y - hasta ahora - era lo más molesto que Marinette había hecho - en opinión de Alya y Nino.

—Lo sé. — Marinette gruñó para sí misma, enojada de que Nino la hiciera sonar tan tonta.

—Adrien te vio besando a un chico. ¿Qué te hace pensar que le has hecho sentir incómodo?

—¿Porque es mi mejor amigo?

—¿Y? Puede que lo sea, pero eso no significa que no haya visto a personas del mismo circulo besándose.

—Es diferente. — Marinette razonó. —Estamos viviendo juntos.

—¿Entonces él puede besar a Kagami y a otras chicas tanto como quiera frente a ti, pero tú no puedes besar a chicos frente a él? — Alya resopló. —Qué hipócrita.

Marinette alzó la mirada.

—No entienden.

Nino movió la cabeza

—Oh, créeme, lo hacemos. Hemos estado trabajando con ustedes y los dos son tercos. — Sentenció colocando un brazo sobre los hombros de Marinette y la acercó más; susurrándole al oído. —La verdad los hará libres.

La azabache arqueó una perfecta ceja.

—La verdad arruinará nuestra amistad.

—No lo sabrás a menos que lo intentes. Por cierto, ahí viene. — Alya casi rió cuando Marinette alzó la cabeza con rapidez.

Y sí, la figura de Adrien Agreste estaba yendo en dirección suya. Sus ojos estaban extrañamente fijos en el brazo de Nino, y eso provocó que el moreno chico retirara dicho brazo.

Nino resopló.

—Si eso no son celos, entonces no sé qué sea. — Comentó poniéndose de pie y regresando al vestidor tomando a su novia de la mano.

De verdad no quería saber lo que las otras personas veían cuando ponían sus ojos en ella y su compañero fotógrafo. De todos modos, estaban viendo cosas que no existían.

Adrien caminó lentamente, ignorando al par de chicas del staff saludándolo.

—¿Cuál es el concepto? — fue todo lo que preguntó tan pronto como se sentó en la silla vacía al lado de la confundida azabache. No necesitó preguntar sobre la posición, el número de reflectores y demás, sabía que Marinette se había ocupado de esos detalles.

A toda costa, el rubio evitó la mirada de la menor.

—¿Qué pasa? — la expresión de Marinette cambió de confundida a preocupada. —Luces terrible. Kagami-

—El concepto, Marinette. — Adrien gruñó. —Solo responde mi pregunta.

Pero la azabache siguió mirándolo, como si en silencio le alentara a abrirse y hablar.

Irguiéndose, con una mirada indignada en sus ojos, Marinette sujetó su brazo y lo puso de pie.

—Ven conmigo.

Adrien no reprimió la mirada de sorpresa en su rostro.

—¿Qué?

—Ven. — El tono de Marinette sonaba como si no dejara espacio para discusiones y pronto, tuvo a Adrien siguiéndola hacia uno de los vacíos vestidores.

—Honestamente, Adrien, — Marinette resopló, subiendo sus gafas con su índice. —¿Cuánto más vas a seguir con esto? Ya no puedo lidiar con tus cambios de humor.

Adrien no estaba exactamente escuchando y prefirió mirar las gafas de Marinette. Esta no era la primera vez que la veía usándolas pero...Adrien estaba seguro que no la había encontrado tan sexy como ahora. Marinette lucía bien en todo, ya sea con pantalones holgados o una blusa de neón. El outfit no controlaba su estilo, ella lo controlaba, haciendo que luciera bien en cada forma posible.

Momentáneamente olvidó el hecho de que se suponía que debía prestar atención. Pero las imágenes del enmarañado cabello de Marinette, sus mejillas sonrojadas y los labios enrojecidos...lo cazaban. No había forma en la que pudiera mirar a Marinette sin recordar su expresión después de aquel beso.

De hecho, los ojos de Adrien ya se habían dirigido a sus labios, preguntándose si eran tan suaves con se veían.

—Ni siquiera estás escuchando, ¿no? — jugando el rol del amiga preocupada, Marinette se acercó y lo sujetó por los hombros, —Háblame, por favor. ¿Hice algo malo? — tragando en seco, sus ojos se movieron y miró las confundidas orbes verdes. —Adrien...

Frunciendo el ceño ante la inesperada desesperación de su amiga, se quedó quieto al notar el pequeño espacio entre ellos.

—Yo... no lo sé. —Murmuró en voz baja. Ni siquiera podía empezar a explicar la razón - sin estropear su amistad - por la cual estaba actuando como idiota. ¿Qué se suponía que debía decir?

No podía solo decir: 'Hey, ¿sabes qué? Creo que quiero besarte. ¿Lo hacemos ya? Es que me di cuenta que puede que me sienta atraído por ti.'

Definitivamente no.

—Rayos, — Adrien siseó, soltándose del agarre de Marinette y caminó hacia la esquina más lejana. Su espalda estaba hacia la menor para evitar verla de...una forma inapropiada.

Marinette era su mejor amiga. Su compañera de trabajo.

Marinette quizá estaba desconcertada por cómo se alejó de ella. El silencio en la habitación era pesado.

Con algo de culpa, Adrien respiró profundamente y aclaró su mente. Ahora mismo, tenían que conducir una sesión de fotos y terminarla sin mayor contratiempo. Tendría que alejar la tensión y las preguntas hasta que regresaran al hotel.

—Estoy bien. — Dijo Adrien y le sonrió tan pronto giró. —Quizá es la comida que comí esta mañana.

—No estaba envenenada, ¿no? — Marinette preguntó, muy preocupada.

Adrien ondeó la mano.

—No creo que haya sido a tal extremo. — Alisando su camiseta y quitando polvo imaginario de sus hombros, Adrien caminó hacia la azabache y la jaló más cerca, besando su mejilla. —No te preocupes mucho, princesa. — Estuvo muy tentado a descender un poco más y besar a Marinette en los labios. Afortunadamente, aún tenía autocontrol. —Vamos. Nadie va a tomar las fotos si quienes contrataron no salen de aquí.

Parpadeando, Marinette alzó la mirada.

—¿Y de quién sería la culpa? — sonó como si no fuera a quitar el dedo del renglón. Muy dentro, Adrien sabía que Marinette trataría de todo para confrontar lo que estaba molestándole.

'¿Y cómo piensas confrontar las cosas contigo mismo?'

Ambos salieron de la habitación y notaron que el área estaba casi lista.

Ahora, de humor para trabajar, Adrien caminó con más seguridad. Habló con el staff, incluso los halagó un poco, haciendo que las dos chicas se emocionaran.

Siguiéndolo, Marinette vio el súbito cambio en el comportamiento del fotógrafo. No sabía cómo tomar toda la situación. Adrien no era el tipo de persona que pasaba de uno a otro estado así sin más. Algo estaba pasando y debía averiguarlo pronto mientras aun tuvieran una amistad por salvar.

La sesión pasó sin contratiempo, y Adrien no tuvo ni una sola discusión con Marinette. Dejó que la azabache dirigiera y él lo aceptó. El majestuoso equipo de trabajo produjo las fotos tan perfectas como siempre, y el editor de la revista tuvo dificultades para escoger cuál usar en la portada.

—¡Hey, Alix! — Adrien palmeó la espalda de Alix, mirando la foto que estaba editando. —Alya dijo que debías terminar cuando menos 5 fotos hoy. — Por mucho que respetara a las personas que hacían trabajos digitales con las fotos, él prefería que sus fotos no fueran tocadas. —Esa luce bien por cierto.

Alix resopló.

—Gracias. — Los ojos de la chica vieron el monitor frente a ella, jugando con la luz y sombras. —Voy a hacer un catálogo para el cliente así que tienes que decirme si estoy escogiendo las fotos adecuadas...

—Estoy seguro que puedes hacer todo eso tú sola y si no, tienes a Kim y Max. — Adrien rió antes de ir y alejar a Marinette de Nino. —Debemos irnos.

—¿Debemos? — aunque estaba lista para irse, Marinette no estaba segura de si tenían permitido irse ya.

—¡Adrien!

El rubio bloqueó la voz de Alix y sacó a Marinette del estudio, corriendo.

Sin ser alguien que seguía protocolos, Adrien se llevó a Marinette con él y ambos tomaron un taxi de regreso al hotel. Alya llamó unos minutos después, exigiendo una razón por la cual se habían ido temprano. Marinette a regañadientes le quitó el celular a Adrien y trató de apaciguar a la manager. Por primera vez, Adrien alentó el que Marinette manipulara a las personas con bonitos halagos.

—¿Cómo haces eso? — Adrien preguntó, recostándose pesadamente en el sofá.

Marinette sonrió suavemente.

—Alguien tiene que hacerlo. Se supone que soy tu contraparte y apaciguo a los demás, ¿recuerdas? — sus ojos miraron por la ventana y admiró el oscuro horizonte y brillantes luces.

—Eres especial, ¿sabes? — los verdes ojos miraron a la azabache —Tienes a Nino y Alya comiendo de tu mano. Dime, Princesa, ¿por qué no es que están juntos?

Alarmada, Marine lo miró.

—No estoy atraída por él, Adrien, y él no está atraído por mí, te recuerdo que Alya es su novia.

—Todos están atraídos por ti.

—Sabes a lo que me refiero.

Tragándose la incertidumbre, Marinette preguntó.

—¿Y eso de qué va, gatito? ¿Por qué estás interesado de súbito?

—Quiero acostumbrarme a la idea.

—Ya, ¿pero por qué?

Sonriendo, Adrien alzó sus hombros.

—Ya verás.

Frunciendo el ceño, Marinette vio el perfil del chico siendo iluminado por los postes de luz. Sus labios estaban presionados en una fina línea, insegura de qué tipo de conversación habían tenido. El resto del camino solo fue en silencio.

Para cuando llegaron al hotel, todo siguió igual. El elevador fue lo único que hizo ruido cuando entraron mientras que los ojos de Marinette siguieron los números y Adrien se recostó contra la fría superficie, mirando sus reflejos.

Él y Marinette.

Ellos lucían... despampanantes en cierta forma...en especial cuando no estaban lejos del otro.

¿Por fin estaba empezando a ver lo que Alya, Nino y los demás habían tratado de decirle todo este tiempo?

Él y Marinette...

Lucían bien juntos.

Él era muchos centímetros más alto que ella, tenía que mirar ligeramente hacia abajo cuando la veía a los ojos. En su cabeza, visualizó la imagen de Marinette de pie a su lado, sujetándola por la cintura mientras la menor se aferraba a él.

Eso... no parecía nada incómodo

En segundos, los dos estuvieron frente al pasillo que llevaba a sus habitaciones. Ambos se separaron y estuvieron de pie frente a sus puertas. Ella estaba por pasar su tarjeta mientras que el rubio seguía de pie.

—Hey, ¿Buginette?— Adrien dejó de mirar su puerta.

—¿Sí? — Marinette lo miró por encima del hombro, esperando que siguiera. Vio con el corazón latiéndole como loco cuando Adrien se acercó a ella.

Abruptamente, fue jalada y Marinette no estuvo preparada para el par de labios cayendo sobre los suyos.

Dejando salir un pequeño jadeo de sorpresa, Marinette se encontró a Adrien...besándola.

Trató de formular algún pensamiento lógico pero nada llegó. El órgano dentro de su cabeza no era lo rápido suficiente para enviar los impulsos para alejar al mayor.

Pero al final, Marinette solo cerró los ojos y disfrutó la calidez del beso con el cual había soñado durante años.

Continuará...


Vengo a dejar el que debía y me largo~

Besitos de murciélago para todos~