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Title: Shutter
Ship: Adrinette. (Porque soy básica :v)
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 50,100
Word Count per Chapter: 2,000
Rating: NC–17
Chapters: 7/8
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal… o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Hoy no hubo jeje
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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El par se sentó en la cama, en silencio y pensando; un completo contraste de cómo habían estado hace unos momentos, tocándose y devorándose, bebiendo de la calidez del otro.
Por mucho que querían recostarse y besarse, sabían que debían discutir algo más importante.
Sin verla a los ojos, Adrien miró el espacio minúsculo separando sus pies de la chica. Marinette estaba sentada con las rodillas contra su pecho, mientras que Adrien estaba sentado sobre sus piernas flexionadas.
—Debo salir de aquí — Dijo Adrien de inmediato arrancándole un jadeo de sorpresa.
—¿Qué? ¿Por qué?
Adrien pasó una mano por su rostro.
—¿De verdad crees que puedo quedarme aquí después de...— sus ojos por instinto fueron hacia los enrojecidos labios. Marinette lucía desaliñada, pero sexy...su cabello estaba desordenado, sus mejillas sonrojadas y sus labios hinchados. Le tomó mucho de su autocontrol para no reptar sobre ella.
Con el ceño fruncido, Marinette preguntó en un siseo.
—Te arrepientes de besarm-
—¡No! — Adrien rápidamente negó. —¡No, claro que no, princesa! Cielos, no sabes lo mucho que quiero besarte ahora mismo.
El comentario hizo que Marinette se curvara más para esconder el sonrojo en sus mejillas, subiendo por sus orejas. Adrien pensó que era adorable.
—¿Entonces por qué tienes que irte? — aun cuando había sido solo minutos los que estuvieron lejos, Marinette todavía podía sentir el roce de Adrien contra su caliente piel.
—Tenemos que solucionar las cosas sin tener arrepentimientos. — Hubo un extraño nudo en el estómago de Adrien ante la idea de perder a Marinette solo porque él permitió que su lujuria tomara control. —Quiero que sepas cuán en serio voy. No te besé solo porque quería satisfacer mi curiosidad.
Marinette alzó la cabeza, anclando sus ojos a los de Adrien mientras era deliberadamente acercada. Su temblorosa mano se estiró y sujetó la de Adrien, apretándola ligeramente.
—Gatito, — dijo cuidadosamente. —Soy la primer chica en quien te has interesado realmente, ¿no? Tú solo solías salir con chicas solo por sexo. Tienes que entender cómo me siento ahora mismo.
Adrien asintió.
—Nunca me cansaré de decirte que no soy ese tipo de chico...pero entiendo lo que tratas de decir. — Se inclinó y sus labios estuvieron a solo unos centímetros de tocarse. —Haré lo que sea para probar que lo que digo es verdad...dado que puede que siempre he estado enamorado de ti. — Apartó la mirada del par de rosados labios y trató de leer los ojos de Marinette. —¿Desde hace cuánto? — era una pregunta muy vaga pero Marinette sabía cómo responderla.
—Cinco años. — Mordiendo su labio nerviosamente, Marinette trató de mirar a otro lado pero Adrien sujeto su mejilla para evitar que lo hiciera.
—Nunca lo supe. — Adrien suspiró, —Soy tan tonto.
Marinette resopló.
—No sabes cuántas veces te he llamado así, eso y ciego, ciego fueron muchas más.
Adrien gruñó ante la confesión, recordando las veces que pudo haber herido los sentimientos de Marinette al salir con todas esas chicas.
—Lo siento...
Moviendo la cabeza, Marinette sujetó la mano en su mejilla, besando la cara interna de la muñeca de Adrien.
—Yo también debí decírtelo pero tenía miedo de perderte. — Tragó en seco mirándolo con tristeza. —No puedo perderte, Adrien.
Con un suspiro contenido, Adrien sonrió y la besó.
—Me alegra no ser el único. — El beso se convirtió en algo como una adicción. A este ritmo, Adrien nunca sería capaz de dejar el departamento otra vez.
Se separaron y el fotógrafo se tomó su tiempo para estudiar la estructura facial de la menor, con muy poca discreción. Marinette era verdaderamente hermosa tanto por fuera como por dentro. Y Adrien se sentía afortunado por haber encontrado alguien como ella.
Riendo, Marinette habló.
—Soy irresistible. Lo sé.
—Claro que lo eres. Si me quedo más aquí, puede que...haga algo tonto.
—¿Debo sentirme insultada con que te hayas referido como 'tonto' a tener sexo conmigo? — la modelo arqueó la ceja.
—¡Princesa!
La azabache rió y se puso de pie, envolviendo sus brazos brevemente alrededor de la cintura del más alto, depositando ligeros besos en su mejilla.
—Solo bromeo. — No quería nada más que sentir los brazos de Adrien alrededor de ella, pero podía saber que el chico estaba tratando de dar lo mejor para no tocarla. —Debes irte, o de verdad haré algo tonto.
Ninguno quería soltar al otro al ponerse de pie, en silencio aceptando la realidad de que algo verdaderamente había cambiado. Ambos lucían muy enamorados del otro.
—Regresaré mañana. — Adrien dijo. —Lo prometo.
Marinette solo asintió y vio cuando Adrien tomó su casaca y salió rápido.
Adrien no necesitaba probar nada, ya que Marinette lo conocía por dentro y fuera. Él era el tipo de persona que mostraba sus emociones y actuaba por impulso. Si él decía algo, uno tenía que creerle porque él era ese tipo de persona que decía las cosas directamente.
Con un suspiro contenido, Marinette se dejó caer otra vez, con la mano en el pecho, sintiendo los rápidos latidos. No podía esperar a ver a Adrien mañana.
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—Qué haces aquí-...— Kim preguntó con ojos bien abiertos mirando al chico de pie en su puerta. —...Adrien?
Él rubio se obligó a no reír ante la mirada divertida que estaba en el rostro de sus amigos, Alix y Kim eran el uno para el otro. Cuando salió de su departamento hace unos minutos, no tenía idea de dónde debería quedarse esta vez.
Todo lo que tenía en mente era salir de ahí antes de cambiar de parecer; en especial cuando Marinette estaba haciéndole difícil que se fuera. Ansioso por escapar, olvidó que no tenía dinero para ir a un hotel.
El departamento de Alix y Kim estaba en el quinto piso del mismo edificio. Sin tener a dónde ir, Adrien pensó en ellos en cuanto entró al elevador.
Aparte del hecho de que necesitaba un lugar para dormir, también necesitaba alguien – un amigo o dos de preferencia – que lo escucharan sobre su situación con Marinette y el súbito cambio de relación platónica a una de amantes en potencia.
No estaba seguro que los técnicos digitales fueran a apreciarlo.
—¿Puedo entrar? — Adrien preguntó desesperado.
—¿Por qué? — Kim devolvió la pregunta. —¡Y no trajiste ningún obsequio!
—¿Qué clase de hospitalidad es esa? — Adrien entró sin más al departamento y se quitó la chaqueta y la colgó en el recibidor, antes de cerrar la puerta mientras Kim y Alix se adelantaban.
—Tú tampoco eres considerado. ¡Las personas normales avisan antes de llegar al departamento de otro! — Kim dijo mientras Alix iba a la cocina a preparar papas en un plato
—¡Siempre llego sin invitación!
—¡No duele cambiar los hábitos! — Kim estaba en algún lugar de la sala y Adrien solo siguió su voz mientras iba por el pasillo, encontrándolo sentado en el suelo con su laptop encima.
—¿Marinette te echó? — pregunto Alix, esta no era la primera vez que Adrien usaba su departamento para refugiarse cada vez que los dos tenían una discusión.
—No. Yo me eché solo. — Adrien corrigió, dejándose caer en el sofá tras su amigo.
Kim se detuvo un momento para girar y mirarlo.
—¿Qué hiciste?
—¿Por qué siempre asumen que hice algo malo? — se quejó.
—Porque Mari es una persona reservada...a diferencia de ti. — Alix dijo acomodándose a lado de Adrien en el sofá.
Con los labios apretados, Adrien la miró sintiéndose rechazado. Nadie podía desinflar su ego, excepto Alix y Nino
—¿Qué haces? —Sus ojos de inmediato capturaron el rostro de Marinette en la pantalla. Parecía que Kim y Alix estaban a mitad de editar las fotos que había tomado ese día.
—¿Sabes qué? Creo que tu cámara ama a Mari. — Kim sentenció con tono casi interrogante.
—¿A qué te refieres?— Adrien preguntó. Sus ojos estaban enfocados con intensidad en la pantalla, admirando cómo es que la luz caía en la piel de Marinette, haciéndola lucir casi etérea e intocable, tanto que a veces uno se preguntaba cómo es que una persona como ella existía en el mundo.
—No lo sé. — Kim se alzó de hombros. —En cada sesión de fotos, usualmente tenemos malos ángulos que descartamos sin más. Marinette luce tan bien en cada foto que a veces es difícil para nosotros analizar cuál es la mejor.
—Eso es porque ella es hermosa.
La menor movió la cabeza y explicó.
—No importa si eres atractivo o no. Un fotógrafo sabe cómo convertir lo feo en bonito...— Alix lo miró juiciosamente. —¿Cómo es que no puedes saberlo?
Mirando confusamente, Adrien ignoró el sarcasmo y preguntó.
—¿Entonces eso quiere decir que yo la hago más hermosa por mi increíbles habilidades fotográficas? —sonrió pagado de sí. —Vaya, eres dulce cuando quieres serlo~
—Eres un caso perdido. — Alix respondió, golpeando la mano que estaba por desordenar su cabello. —Estoy por decir algo cursi, así que no te rías, ¿ok? — cuando Adrien retrocedió y asintió, Alix siguió. —Creo que Marinette luce mejor cuando está contigo.
Adrien pareció haber notado la sinceridad en las palabras de la chica.
—Ella no luciría tan bien como la chica en la foto si no estuvieras ahí, fotógrafo o no. Una persona bonita es solo una persona bonita. Toma mucha técnica hacer algo más que solo estéticamente aceptable. — Dijo Kim. —El que estés ahí ayudó mucho a su desenvolvimiento como modelo. De verdad pienso que complementan al otro.
Por mucho que Adrien quería seguir con su cara de póker, no contuvo la risa. Kim y Alix eran – de entre todas las personas – de quienes menos había esperado escuchar eso.
Gruñendo frustrado, Kim lo golpeó en el brazo y lo empujó.
—¡Es la única vez que hemos tratado de ser sensibles con el tema y te ríes!
Una juguetona sonrisa se formó en el rostro de Adrien.
—¿Alya los convenció de esto? — Preguntó, —Porque por un segundo, sonaban como ella. — La mirada en el rostro de los chicos hizo que Adrien volviera a reír.
—Te odio tanto. — Kim musitó, sin tener ganas de alumbrar el camino de Adrien. — Y sí, ella nos rogó que te ayudáramos a ver la luz.
Riendo un poco, Adrien se recargó cómodamente contra el sofá tras él, no sin antes golpear el brazo de Kim en venganza.
—¿Y si ya lo hice? — tomó un momento antes de que las palabras calaran y Adrien vio a Kim girar de golpe y mirar a Alix.
—¿Qué dijiste? — preguntó la pelirroja
Lamiendo sus labios nerviosamente, Adrien se recargó sobre sus rodillas, rascando su mejilla.
—Estos días han sido como un sueño...desde que regresamos de Londres, Marinette y yo empezamos a hablar.
—¿Hablar de qué? — la curiosidad de súbito llegó y Kim dejó su laptop y giró para ver a Adrien. Pronto, la realización los golpeó. —¡Ah! ¡No eres tan denso después de todo! ¿Esa es la razón por la cual Kagami te dejó?
Y como confirmación, Adrien se movió incómodamente en su sitio y miró a otro lado.
—Yo...la besé. —El sofá de cuero de pronto se hizo interesante ya que Adrien no pudo apartar la mirada. —Y le dije que pensaba que me gustaba como más que una amiga.
—¿Y? —Alix preguntó, —¿Qué dijo?
—Me empujó, — Adrien tragó en seco. —Y dijo que debía darle una razón válida de por qué debería creerme.
Asintiendo, Kim apretó los labios y dijo.
— Ya veo, — cuando recibió una incrédula mirada por parte del mayor, rápidamente aclaró. —Piénsalo un poco, ¿qué creerías tú si alguien que te ha gustado durante años pero pensaste que nunca correspondería tus sentimientos, se te declara de la nada?
—Yo...estaría desconcertado. — Admitió. —Pensaría que es una broma.
—Exacto, —Kim regresó su mirada a su laptop y siguió editando la foto. —Y...qué vas a hacer ahora — miró por encima de su hombro.
Adrien parpadeó.
—¿A qué te refieres?
Frunciendo el ceño, el chico preguntó más.
—¿Qué vas a hacer con lo de Marinette?
—Oh, ya resolvimos eso. Pues ahora...estamos juntos... — Adrien aseguró.
Alix casi se ahogó con su saliva.
—Qué-
Adrien se rascó la parte posterior de la cabeza.
—Hablamos hace poco y aclaramos las cosas... — fue sorprendente cómo es que no vio la mirada de Kim y Alix ante lo que dijo. —Cielos, chicos, nunca antes nadie me había hecho sentir así. Tenía que salir de ahí. — Dijo pasando una mano por su cabello, suspirando. —Quería estar cerca de ella, pero creo que estamos yendo muy rápido.
Aun cuando físicamente había dejado a Marinette, su mente seguía presentándole las placenteras imágenes de la azabache revolviéndose bajo él, gimiendo apasionadamente.
Con rapidez, trató de alejar esos pensamientos. Tener una erección frente a sus amigos no era una opción.
—Rayos, de verdad quiero tocarla...
Lanzándole dagas con los ojos a Adrien, Alix presionó con firmeza sus labios y habló con gran cantidad de paciencia.
—¿Entonces qué demonios haces aquí? — exclamó.
Asustado por el estallido de su amiga, las palabras de Adrien murieron en su garganta.
—Créeme; no están yendo rápido. Los hemos visto dando vueltas alrededor del otro por años! — Kim lucía como si estuviera por sacudirlo hasta hacerle entender. —¿Y has pensado en Marinette? Esa chica ha estado enamorada de ti desde hace mucho tiempo, ¿no crees que también está a su límite?
—Yo...yo nunca-...— Adrien empezó a decir aun desconcertado al recordar la mirada en el rostro de Marinette cuando le dijo que quería dejar de besarla antes de que hiciera algo peligroso.
La azabache no había lucido muy emocionada ante la idea de que la dejara.
Era tan tonto.
—¿Quieres estar con ella? — Alix preguntó.
Adrien alzó la cabeza y asintió.
—Sí.
—¡¿Entonces qué esperas?!— Kim arqueó la ceja. —¡¿Quieres instrucciones por escrito o qué?! — al instante siguiente, Adrien dejó el sofá y fue hacia la puerta frontal. —¿Regresarás ahora?
—¿Tú qué crees?
Kim viró los ojos y lo siguió, mirándolo entretenido cuando corrió como niño pequeño para casi salir corriendo.
—Gracias, chicos. — Adrien se colocó su casaca y le sonrió a sus amigos.
Alix asintió.
—No jodas las cosas ahora.
—No lo haré. — Abrió la puerta y giró una vez más antes de salir. —Lo prometo.
Continuará...
Vengo rápido y me voooooy~
Besitos de murciélago para todos~
