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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 2100
Rating: NC-17
Chapters: 31/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music:
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Marinette despertó refrescada y satisfactoriamente adolorida de cada musculo de su cuerpo. El culpable tras esto apretó su agarre en su cintura, musitando cosas incomprensibles antes de enterrar el rostro en su nuca.
Los recuerdos cayeron como cascada mientras sus ojos lentamente reconocían sus alrededores. Miró el reloj y supuso que aún era demasiado temprano para despertar en un domingo por la mañana. Cerrando los ojos otra vez, Marinette se dispuso a dormir. Eso claro..., hasta que su celular sonó.
Adrian seguía dormido y solo se revolvió ante el sonido, deliberadamente soltándola y girando.
Encontrando esto como una oportunidad abierta, Marinette sacó su celular.
—Marinette,— la voz de Chloé sonó sospechosamente extraña.
—Hey, ¿qué pasó?— Marinette saludó con voz más ronca de lo normal. Girando, besó la frente de Adrian y le susurró, 'Duerme un poco más, amor. Ya regreso', antes de cuidadosamente dejar la cama. Pudo escuchar a Chloé haciendo ruidos de arcadas al otro lado de la línea.
—¡Ridículo, totalmente ridículo! ¡Cursis!
—Cállate.— Sonrió sin sentirse ofendida.
Tomó la primera prenda que encontró – la camisa de Adrian, abrochándola para dar algo de decencia. El aire se colaba por las ventanas y lo sintió al detenerse ahí, hablando lo más suave posible. La conversación terminó rápidamente y pronto, Marinette fue a cepillar sus dientes antes de regresar a la cama. Adrian ya estaba despierto, erguido contra la cabecera, sonriéndole.
—Te ves sexy con mi ropa.— Los ojos de Adrian recorrieron de pies a cabeza a la menor, enviándole escalofríos. Marinette nunca se había sentido tan querida.
—¿No lo soy siempre?— con eso dicho, Marinette se sentó sobre el regazo de Adrian, completamente al tanto que no traía más ropa bajo el cobertor.
Adrian siseó ante el contacto, agitando los párpados por un momento.
—Rayos, y no estas usando nada más.— Sus manos de inmediato sujetaron la cintura de Marinette, acariciándola de ida y vuelta perezosamente.
—N-no...— queriendo más de los labios que la habían devorado anoche, Marinette se movió hacia adelante y lo besó con pasión.
Marinette ronroneó y se acercó más, inconscientemente incrementando la fricción entre ellos, causando una ola de gemidos por parte de ambos. Parecía que Marinette estaba con ganas de más. Cuando sintió un par de brazos rodeando su cuello y jalando su cabello, Adrian decidió que iba a darle a Marinette lo que quería. Y justo ahora.
Pasando sus manos por el torso de Marinette, disfrutó la sensación del cuerpo de la chica antes de sujetarla firmemente por la cintura.
—¿Estás bien?— preguntó roncamente.
Los nublados ojos miraron la sonrojada expresión de deseo de la menor.
—Nunca mejor.— Murmuró y suspiró feliz cuando Adrian reclamó sus labios en un fuerte beso.
Ronroneando, Marinette se sintió ser colocada en la cama. Deslizando sus brazos alrededor del torso del hombre, sus dedos masajearon su espalda en lentos círculos.
Por casi año y medio, los días de Adrian estaban llenos de felicidad, lo cual le llevó a la realización de que el espacio en su vida por fin había sido llenado. No lo dejaría por nada.
—Estás excitándome...— Adrian susurró roncamente.
Con expresión inocente, Marinette respondió.
—Puedo arreglar eso...— seguido de un firme empuje de sus caderas. Era increíble cómo alguien tan convencional se convertía en eso después de meses de vivir juntos. Y no era que se quejara.
Marinette arqueó la espalda en un perfecto arco, lanzándose al cuello de Adrian y succionando la piel hasta enrojecerla. Sintiendo su pulso aumentar, succionó más fuerte, ganándose un profundo gemido por parte del mayor. Alzó sus piernas y las envolvió alrededor de las caderas de Adrian, acercándolo más. La erección del mayor se restregó sensualmente contra su desnuda piel.
Sus manos sujetaron sus muslos y la elevó de la cama, la fricción entre sus caderas incrementó al minuto. Sus labios volvieron a encontrarse, y su lengua trazó cada rincón de su boca. Besando el labio inferior de Marinette, Adrian bajó por su cuello.
Marinette se revolvió en agonía y éxtasis cuando un dedo se deslizó en su entrada, tentándola. No ayudaba cómo es que su nueva posición requería la separación de las caderas de ambos, haciendo que se revolvieran indefensamente. Otro dígito entró en ella y ambos dedos se movieron con facilidad.
—Deja de jugar...— su camisa... o mejor dicho la camisa de Adrian estaba reunida sobre sus pechos dejando al descubierto sus pequeños pezones, los cuales estaban siendo lamidos, pellizcados y succionados haciendo que Marinette sintiera una ola de calor recorrerla.
—Te deseo...— Imaginó los estrechos músculos aferrándose con fuerza a sus dedos, deslizándolos dentro y fuera dilatándola. Soltando uno de los muslos de Marinette, envolvió su mano alrededor de la caliente carne sobre su vientre. Con cada roce, la menor ronroneaba y lo acercaba para otro beso, haciendo que sus lenguas bailaran.
—Entonces toma lo que quieras.— Marinette susurró. Estiró la mano y empuñó las hebras del mayor. Podía sentir la excitación de su amante rozando contra su muslo. Gimiendo, Marinette miró con ruego a Adrian cuando retiró sus dedos sin advertir, dejándola vacía y ansiando más.
Dándose cuenta que apenas tenía ganas de contenerse, Adrian sabía que prolongar el juego no sería bueno para ellos.
—No tenemos preservativos.— Dijo tersamente.
—No hay problema...— Marinette lo miró a los ojos, jadeando y queriendo sentir a Adrian llenándola.
—De acuerdo...— Adrian estaba intoxicado por la felicidad, lujuria y afecto.
—》《—
Marinette estaba desayunando, y ya vestida a las nueve quince. Adrian colocó tres hotcakes en su plato junto con una taza de café caliente.
—Este restaurante tiene un servicio fantástico.— Dijo, luciendo absolutamente complacida. Todo parecía muy doméstico... tan cálido y placentero.
—Y yo amo lo que la comensal usa.— Miró la amplia camiseta... su camiseta para ser exacto, que Marinette solo usaba con un par de panties debajo.
—Tú también te ves bien.— Marinette dijo antes de sentarse a su lado, en cuanto él se sirvió el desayuno.—¿Qué harás hoy?
—Tengo trabajo. Hay una reunión en un par de horas.— Había estado preparándose para un juicio y normalmente en esas situaciones, tenía que reunirse con los clientes los fines de semana. Aun cuando tenía un equipo legal para lidiar con el trabajo en los juicios. Adrian insistía entrevistar a sus clientes él mismo en lugar de confiar en alguien más.
—En domingo.
—Sí, en domingo, amor.— Dejó de comer y tomó la mano de la chica, acercándola y besándola. —¿Qué hay de ti?— musitó contra los suaves labios de Marinette. Vio sus ojos nublados por un momento antes de darse cuenta que estaba siendo interrogada.
Después de anoche, no podían dejar de besarse, ya sea Marinette o Adrian quien lo iniciara.
—Iré a ver a Chloé. Me llamó esta mañana y me dijo que fuera a verla a la voz de ya.
—¿Y qué haces aun aquí?— preguntó, luciendo genuinamente sorprendido.
Marinette rió y apretó su mano, la cual estaba ahora sobre su regazo.
—Tú me distraes. Mucho.
Adrian se había contenido para no tomar a la menor de una vez pero la forma en la que Marinette estaba siendo era todo un reto.
—Entonces será mejor que comas tus hotcakes o sino terminaremos distrayéndonos.
Eventualmente, volvieron a besarse. No había nada fino en la forma en la que su lengua se movió en la boca de la menor, quitándole el aliento en una incontrolable lujuria. Los hotcakes ya habían sido olvidados.
Alejándose un poco, Marinette permitió que el mayor profundizara el beso como si la forma en la que devoraban la boca del otro no fuera suficiente. Los labios se movieron a su mejilla y bajaron por su cuello, succionando ahí, dejando visibles marcas en su camino. Sus manos se movieron y sujetaron los cabellos del mayor, enredando sus dedos.
—No terminaremos nada hoy si seguimos haciendo esto, amor.— Pero Adrian no la soltó. De hecho, estaba teniendo dificultades para decidir qué parte de su piel quería besar.
La menor ronroneó con los ojos cerrados, ladeando ligeramente la cabeza para darle más espacio al abogado quien quería marcarla.
Adrian mordió y succionó cada porción de piel revelada.
—Te amo...
Adrian se detuvo y lentamente alzó la mirada, solo para encontrar a Marinette devolviéndole la mirada con desnudo afecto. Con movimientos lentos, besó sus labios y la acercó a su pecho.
—Yo también te amo.— Adrian admitió con entusiasmo.
—》《—
Para cuando Marinette llegó a su antiguo dormitorio universitario, tenía una enorme sonrisa en el rostro – y una ligera cojera también. Aun así, nunca se había sentido mejor y la idea de volver a ver a Chloé le llevó un gran alivio. No había visto a su prima desde el incidente en el restaurante con Bridgette, y estaba segura que Chloé estaba un tanto enojada con ella.
Esa es la razón por la cual tenía varias cajas de galletas de chocolate, esperando que fuera suficiente para apaciguarla.
Mientras iba por el pasillo desde el elevador, sacó su tarjeta para abrir la puerta del dormitorio. Presionó el código, y abrió la puerta.
—Te tomó mucho.— Una voz dijo.
Marinette alzó la mirada y vio a Luka de pie frente a ella.
Emocionada, se lanzó hacia adelante, abrazándolo con fuerza. El modelo rió mientras balanceaba sus pesos para no caer.
—¡¿Qué haces aquí?!— Marinette preguntó sin disfrazar su sorpresa.
Luka enderezó su cuerpo y sonrió de lado.
—Fui enviado aquí para trabajar por un par de meses.— La felicidad de ver a su amiga después de tantos meses corría por sus venas. Sus ojos, de cualquier forma, se fijaron en las hebras oscuras. —Wow, luce más oscuro en persona.— Sus dedos tocaron los bonitos flequillos de la chica. —Nunca pensé que te vería con el cabello negro en menos de diez años. Menudo poder de convencimiento el de Adrian.
—De hecho...— Marinette sacó la lengua juguetonamente, —Lo hice para él. Quería que viera cómo lucía sin el glamur del cabello de colores.
—Ya veo.
Marinette miró por encima del hombro de Luka y encontró a Chloé luciendo feliz. Cuando Luka giró y compartió esa particular mirada con Chloé, Marinette sintió que estaba espiando algo que no debía.
—Bueno entonces, ¿me explicarás qué está pasando?— preguntó, tratando de no sonar ansiosa.
—Me gustaría, pero...— Luka giró y entró a la cocina, seguido de Marinette. —...tengo hambre.— Rió señalando con la cabeza a Chloé. —¿Puedes creer que la enana esta, quería preparar sopa instantánea? ¡Viví tanto tiempo sin comida decente, y ahora que regreso a Francia, me priva de la comida normal!
—¡Ridículo, totalmente ridículo, no esperaba visita!
—¡Ya basta!— Marinette empezó a reunir los utensilios. —Y, ¿dónde estás quedándote? Vendiste tu departamento, ¿no?
—En el hotel. La agencia lo paga.
No pasó mucho antes de que la comida estuviera en su mesa y el modelo de inmediato devoró todo, halagando la comida de Marinette.
Durante todo el almuerzo, Luka contó lo que pasó en Tokio y cómo es que había podido regresar a Francia antes de que su contrato terminara con la otra agencia.
—Es tan conveniente, ¿no?— Chloé dijo después de lucir algo confundida. —Es decir, ¿cuáles son las probabilidades de que eso pasara?
Marinette se alzó de hombros.
—Bueno, no lo sé. Pero está aquí ahora, ¿no?
—Estoy justo aquí, chicas, ¡dejen de hablar como si no estuviera!— Luka hizo un puchero. —Para hacer la historia corta, alguien me ofreció trabajar aquí un par de meses, luego regresaré a Japón y terminaré el maldito contrato... para poder quedarme aquí indefinidamente.
Chloé mordió su labio nerviosamente, revoloteando su comida.
Cuando Marinette lo notó, golpeó su mano.
—¡No juegues con la comida!— con eso hecho, giró hacia Luka otra vez y preguntó. —Y... ¿cuándo planeas ver a tu madre y Jules?
Ante la mención de dos de las mujeres más importante en su vida, el rostro de Luka se iluminó,
—Iré a verla mañana. Estoy libre hasta el fin de semana... Jules como siempre esta ocupada con la universidad y con su nueva novia, no tiene tiempo para nada.
—¡Oh! ¡Debes llevarte a Chloé contigo!— palmeó la espalda de su prima algo fuerte. Chloé tosió antes de dar un gran sorbo a su agua.
—¿Por qué debo ir?— su rostro estaba sonrojado y su respiración empezó a nivelarse.
—En lugar de estar frente a la computadora, ¿por qué no mejor pasas tu día con un amigo real en estas vacaciones?
—¡Ridículo, totalmente ridículo! Lo haces sonar como si no tuviera amigos.
—Con la forma en la que pasas metida en este departamento y tu carácter de mierda, uno pensaría que no tienes vida social.
—Te odio.
—Yo más.— Marinette dijo con una enorme cantidad de calidez.
Luka sintió que la garganta se le apretó y sus manos temblaron un poco con la muestra de familiaridad y afecto ante él. Las había extrañado mucho.
Cuando salió de su estupor notó que ambas lo estaban mirando sorprendidas. Parecía que había dicho en voz alta lo que pensaba. Y lo siguiente que supo, fue que estaba rodeado por abrazos y besos.
Continuará...
Regrese!!!
Lamento haberme ido de la nada, tuve muchísimas cosas qe hacer desde temprano, y no podía andar por aquí, pero ahora ya estamos con el nivel de estrés normal jajaja ya puedo volver a hacer varias cosas a la vez xD
En fin~ espero lo hayan disfrutado, se hayan divertido y nos leemos la próxima semana~
Besitos de murciélago para todos~
