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Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 1700

Rating: NC-17

Chapters: 32/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: Dance to this by Troyes Silvan ft Ariana Grande

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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El problema con Lila y su ex manager había escalado más, lo cual significaba más dolor de cabeza y trabajo para Adrian y su firma. Leyó algunos archivos, y revisar más contratos de Lila. Era más como un reto, y Adrian lo disfrutaba mucho. Tenía qué o se volvería loco.

Estaba de buenos ánimos cuando salió de su oficina, ansiando la idea de ir hacia Marinette y su deliciosa comida. Ambos prácticamente vivían como una pareja casada y él lo disfrutaba. Brevemente, recordó aquella conversación con Nathaniel hace algún tiempo.

Flashback

—¡Hola Adrian!— la voz de su amigo fluyó a través del altavoz.

Había pasado mucho desde que escuchó de él, pero siempre le complacía que lo llamara.

—¿Por qué me llamas? ¿Qué hiciste anoche? ¿Te arrestaron? ¿Necesito ir a sacarte?

—¿Y si digo que 'sí'?

—Entonces no me moveré de aquí. Los irresponsables como tú merecen la prisión. Puedes quedarte ahí para siempre.— Respondió en broma.

—¡Oh, vamos, bastardo! ¿Qué clase de mejor amigo-slash-abogado eres?

—Soy alguien que se preocupa mucho por ti.— Adrian rió y pronto Nathaniel rió con él. —No ya en serio, ¿qué pasó?

—Necesito un favor.

—Sí. ¿Qué hay de nuevo en eso? ¿Qué quieres?— alzó la mirada y vio a Anne entrar a su oficina lo más silenciosa posible. Cuando dejó otra horda de documentos en su mesa, ella giró – no sin antes devolver la sonrisa que Adrian le ofreció – y cerró la puerta.

—Necesito tu cuerpo.— Nathaniel quizá dijo eso con el rostro serio.

—¿No es eso algo directo para ser un hombre casado?— el abogado dio lo mejor de sí para no reír.

Nathaniel soltó un sonido ahogado.

—¡No! ¡Hablo en serio! Necesito tu cuerpo.

—¿Qué es exactamente lo que quieres de este estresado y cansado cuerpo, sin mencionar que dicho cuerpo es propiedad de Marinette Dupain-Cheng?

—Nada escandaloso, lo juro.— Nathaniel empezó a contarle sobre la entrega de premios a la que debía ir. Marc se había ido a recorrer parte de Europa por cosas de trabajo y ahora Nathaniel estaba solo. —¡Tengo que ir y no quiero ir solo!— se quejó. Él siempre había sido honesto con Adrian. Siempre.

—¿Es en serio? Quieres ir a ese importante evento..., ¿con tu abogado?

—¡Slash-mejor amigo!

—Aun así, la prensa hará fiesta y no quiero ese tipo de atención.— De verdad no quería. Y conociendo a Marinette, a ella tampoco le gustaría.

—Si esto es por Marinette, entonces tendré que recordarle que tú y yo somos mejores amigos y que yo estoy felizmente casado con el hombre más increíble de toda la Tierra.

—No se trata de eso. Es que ese día estoy ocupado.

—Pendejo. Apuesto que no tienes nada que hacer.

—Oh, créeme. Hay una muy atractiva chica de veinte años viviendo en mi casa a quien tengo mucho que hacerle-

Nathaniel resopló.

—¡Cállate!

—No seas persignado. Tú solías hablar así cuando todavía no te casabas.— Bromearon un poco después de eso. Y, de hecho, la conversación hizo que el día de Adrian se animara un poco.

Después de unos minutos más, Adrian colgó mientras apilaba y apilaba todos los documentos en su mesa.

Con la promesa de encontrarle una cita, el otro hombre por fin cedió y decidió terminar la llamada.

—Adrian.

—¿Sí?

—Gracias.

—No hay problema.

—Y... ¿Adrian?

—¿Hm?— había algo de impaciencia en su voz. Nathaniel podía ser tan molesto si quería.

—Avísame cuando decidas casarte otra vez, ¿ok? Te daré el número de contacto de la iglesia donde Marc y yo nos casamos, supe que te gusto.— Con eso dicho, la llamada fue cortada seguida por el monótono sonido que hacía eco en las cuatro paredes de su oficina.

Fin del flashback

Matrimonio.

A este punto de su relación con Marinette, no se le había cruzado por la mente. No hasta que Nathaniel lo señaló. Prácticamente ya eran una pareja casada. Eran todo un matrimonio – más de lo que había sido con Kagami.

La idea de casarse con la más hermosa mujer del mundo era muy irreal y atrayente al mismo tiempo.

Se preguntó si había cruzado esa idea también por la mente de Marinette. Amaba a Marinette pero..., ¿era sabio atarla a un matrimonio a tan corta edad?

—Bueno, tú te casaste más joven que ella.— Se consoló, caminando hacia la entrada de su edificio.

¿Debía arriesgarse?

Aunque había estado casado una vez, nunca había tenido la oportunidad de proponer matrimonio. Su primer matrimonio había sido tan difuso que casi se sentía que no existió en primer lugar. Desde el inicio, Adrian se vio a sí mismo y cómo su vida había cambiado desde sus días de estudiante al hombre que era ahora. Aunque había empezado con una pequeña firma; para ahora lo estaba haciendo bien.

Tenía un maravilloso hijo y una hermosa y atenta amante que siempre lo esperaba en casa. Incluso tenía buenos compañeros que habían estado con él a lo largo de los años.

No podía decir qué tan perfecto era esto..., pero ya estaba dándole definición.

El camino de regreso a casa había sido rápido. Abriendo el cinturón de seguridad, Adrian salió aun con muchos pensamientos en su mente. Fue solo cuando caminó hacia la puerta que notó la figura delgada al lado de un auto blanco.

Un segundo después, sus ojos vieron a la persona de pie ahí.

—Kagami...— Adrian susurró, viéndola a los ojos cuando ella giró hacia él y lo vio caminando en silencio desde el porche..., hacia ella.

Hubo un brillo de alivio en el rostro de la mujer cuando él se detuvo luciendo tan atractivo como siempre.

—Hola, Adrian...— si sentía una onza de nervios, no lo mostró. Su espalda estaba derecha, su mentón alto en señal de elegancia. —Es bueno volver a verte.— Dijo de forma breve.

—Sí.— Adrian asintió pensativamente, inseguro de cómo lidiar la inesperada situación en la que estaba.

Su ex esposa estaba frente a su puerta. Kagami estaba aquí frente a él y Adrian no sabía por qué había decidido visitar sin avisar. Tras años de estar juntos, ellos nunca habían desarrollado una amistad platónica. Eran más como un par de extraños viviendo en la misma casa.

La sonrisa de Kagami tembló un poco.

—¿P-puedo pasar?

Recuperándose del shock ante su súbita apariencia, Adrian asintió.

—Claro. Está también solía ser tu casa.

Kagami lo miró y movió la cabeza.

—Solía, Adrian. Ya no es más mi casa... y no tengo la llave.— Explicó serenamente.

—Claro.

Cuando la puerta fue abierta, Adrian tomó su corbata, la aflojó y entró a la casa. Kagami casi se detuvo, pero se obligó a seguir caminando como si este tipo de situación no se sintiera nada raro. Le ponía nerviosa ver a Adrian a otra vez. De verdad que sí. Pero había ido con un propósito. No había viajado desde Japón solo para que sus nervios la traicionaran.

—Yo...— Adrian giró hacia ella, incapaz de enfocarse y verla a los ojos. —Prepararé algo de té.

Kagami mordió su labio nerviosamente y asintió. Estaba algo entretenida con la forma en la que Adrian fue a la cocina, dejándola en la sala que era tan familiar para ella. No lucía muy diferente. De alguna forma, no se sentía tan fría como antes. Sus ojos vieron las fotos enmarcadas.

Sonrió con ternura al ver una de Louis pescando. Tomó el cuadro en su mano, y amorosamente trazó el rostro del niño al que ansiaba ver desde hace año y medio. Las llamadas por Skype no eran muy satisfactorias y siempre le dejaban un vacío en el corazón.

Con sentimientos de vergüenza e infelicidad, giró hacia la imagen enmarcada y vio otro set de fotos a su lado. Un par de ellas llamó su atención de inmediato. Las fotos de Adrian y Marinette al lado del otro le hizo darse cuenta de que tan deshecho estaba su matrimonio con Adrian.

Nunca habría funcionado entre ellos, y ella estaba agradecida de que ambos hayan decidido dar un paso al lado.

Ella estaba genuinamente feliz ante el prospecto de por fin ver esa sonrisa en el rostro de Adrian..., después de tantos años de vivir juntos. Y parecía que podía decir lo mismo de Marinette. Raras veces había tenido la oportunidad de hablar con ella, pero cada vez que lo hacía, Kagami siempre estaba feliz de escuchar noticias sobre Louis y todo lo que involucraba la vida de su hijo.

Consciente de la presencia de Adrian en la sala, Kagami giró y vio al hombre que solía amar.

—Te ves bien.

Aunque algo sospechoso, Adrian sonrió ante el halago.

—Tú también.

Esta iba a ser una larga noche.

—》《—

A kilómetros de ahí, Louis Agreste empezó a empacar su ropa, sintiéndose algo enojado con el hecho de que tenía mucho que guardar – más que sus dos compañeros juntos. Su Nani era algo extrema con la ropa y ahora Louis estaba teniendo problemas para guardar todo.

—Es mucha ropa.— Lucien remarcó.

—Sí, ya me di cuenta.— Louis movió la cabeza e ignoró el resto del comentario de su amigo, enfocándose en la tarea a la mano. Estaba a mitad de subir el zipper cuando su celular sonó.

Lucien estuvo sorprendido al ver a Louis sacando un nuevo celular. Por alguna razón, su paranoico padre le había comprado un nuevo modelo, uno táctil y con GPS. Difícilmente le importaba lo caro que lucía. Era molesto escribir mensajes en comparación con su celular antiguo.

Bueno lo único que le gustaba de eso era el hecho de que podía recibir videollamadas.

Presionó el botón verde y en menos de un segundo, el rostro de Marinette apareció en la pantalla.

El chismoso de Lucien se asomó por su hombro, curioso por ver el caro dispositivo. Louis, rápidamente caminó al balcón y cerró la puerta. Lucien frunció el ceño y siguió haciendo lo suyo.

—¡Hey, Nani!

—¡Príncipe!— Saludó emocionado. —¿Cómo estás, amor?

El pequeño niño sonrió corriendo a la banca más cercana.

—Estoy bien. Nos iremos en un par de horas.

—¡Oh, qué bueno! Tu papá pasará por ti mañana por la mañana.

—Nani~

—¿Mm?

—La comida es horrible aquí. ¡Quiero comer tu comida!

Los brillantes ojos de Marinette se mostraron en la pantalla.

—Ok, cocinaré para ti.

Los siguientes minutos de su llamada consistieron en Louis enseñándole el bonito escenario desde el balcón del hotel.

Su nostalgia incrementó cuando la llamada terminó. Caminando de regreso a la habitación, encontró a Lucien y a otro compañero con sus bolsos. Rápidamente cerró el suyo y pronto, estuvo tras Lucien, corriendo por el pasillo.

—¿Con quién hablabas?— Lucien preguntó.

Louis sonrió y respondió.

—Con mi mamá.— Palmeó el hombro del otro niño, sintiendo que sus pies ansiaban moverse al sentirse ligero. —¡Carrera al elevador! ¡El que llega último es un huevo podrido!— y así, salió corriendo con Lucien siguiéndolo de cerca.

No podía esperar a regresar a casa.

Continuará...


Amo lo dulce que es este fic, lo tranquilo y lo bonito de la relación de los personajes~ tengo ganas de subir otro con bebés, en cuanto términe este... Creo qe me quedaban 2 más si no mal recuerdo pero tmb quiero dejarlos descansar y que los esperen con más ansias~

Además que no hemos subido nada de Omegaverse y aquí su autora acaba de descubrir el Cakeverse y anda bien emocionada creando bosquejos para unir eso con lo que ya conocemos~ porque ese universo tiene más libertad al ser "CASI" nuevo, entonces ando buscando a ver que hacer~

De cualquier forma espero lo hayan disfrutado, se hayan divertido y nos leemos la próxima semana~

Besitos de murciélago para todos!!!