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Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 3800

Rating: NC-17

Chapters: 33/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music:

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Marinette fue a casa directo del departamento universitario y no esperaba que esa vista la recibiera en la sala.

De pie, con los ojos bien abiertos y boca ligeramente entreabierta, completamente insegura de qué decir o qué hacer.

Se miraron, sin hablar. Adrian nunca habría pensado que estaría de pie entre su ex esposa y su amante actual. En cierta forma se sentía irreal y todo lo que quería hacer era desaparecer y fingir que nunca pasó.

Pero bueno, ¿por qué era que se sentía culpable en primer lugar? Era claro como el día que no había estado engañando a nadie. Sin embargo, el encuentro era muy intenso... y difícil.

Kagami hizo una reverencia y Marinette imitó su acción.

—Ha pasado mucho tiempo, Señorita Marinette.— Sonrió un poco, tratando de abatir el tenso silencio.

Marinette lucía como si acabara de salir de su estupor y asintió.

—No esperé verla aquí, Kagami-san. Yo... bueno, ¿ya comieron? Ah, ¿pero qué digo? ¡Cocinaré de inmediato!— sintiéndose inquieta de golpe, rápidamente dejó su bolso en el sofá y se preparó para cocinar.

Una mano se estiró hacia adelante y tocó la de ella. Mirando la delicada mano antes de dirigirla al rostro de la mujer, Marinette frunció el ceño.

—No hay problema, Señorita Marinette. Estaba por irme... pero gracias por la oferta.— Ahora mirando sus orbes azules, se dio cuenta lo increíble y feliz que Marinette lucía desde la última vez que la vio.

Cuando volvió a hablar su tono se había suavizado, aunque aún estaba algo tenso.

—¿Ah sí?— miró al hombre en la habitación. Adrian estaba extrañamente en silencio, pero se movió para tomar su abrigo y llaves del auto. —¿Vas a llevarla, Adrian?

—Sí.— Después de algunos segundos por fin la miró a los ojos. —¿Puedes preparar la cena mientras tanto? Prometo regresar y ayudarte.

—Sí, claro.— Respondió casi secamente, pero se sorprendió cuando Adrian se inclinó y la besó en la mejilla. Kagami no lució para nada perturbada. De hecho, parecía entretenida por la súbita muestra de afecto.

—Ya regreso.— Adrian susurró, y la gentileza en su voz la calmó de inmediato.

—Ok.— Se despidió de Kagami y los vio irse de la casa, aun temblando por el encuentro inesperado. Alejándose de la ventana, Marinette decidió cocinar y pensar menos en la situación hasta que Adrian regresara.

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El regreso al hotel en donde Kagami estaba quedándose solo tomó media hora. Adrian aparcó en la entrada, ambas manos estaban en el volante con algo de presión. Cuando Kagami se despidió e hizo el amago de salir del auto, Adrian rápidamente giró y dijo.

—Lo pensaré.

Kagami asintió con lágrimas en los ojos.

—G-gracias, Adrian. Significa mucho para mí.— Sonrió suavemente antes de abrazarlo. Adrian se tensó por un momento antes de suspirar y devolver el abrazo. —¿Eres feliz?— preguntó, —¿Eres feliz con Marinette?— se alejó y lo miró a los ojos. —Porque si no lo estás, entonces siempre puedo encontrar a alguien más para ti.

Adrian soltó una pequeña risa.

—Si aún no es obvio cuán enamorado estoy de ella, entonces no sé lo que es.

—Es bueno saberlo entonces.— Dijo. —Y no te atrevas a lastimarla o yo le encontraré una chica o chico decente, solo para que lo sepas.— Rió ante la indignación en el rostro de Adrian antes de abrir la puerta y salir. Con un movimiento de mano, Adrian pisó el acelerador y se fue.

Cuando el auto negro desapareció, Kagami de súbito se sintió cansada, casi al borde del desmayo, pero definitivamente aliviada. Inesperadamente, todo había salido bien.

—Kagami,— giró y encontró un par de oscuros ojos mirándola.

—Yuu...— dijo sonriendo mientras iba a él y lo abrazaba con fuerza. Yuu rió y besó su mejilla. —¿Cómo salió todo?

—Creo que bien.— respondió con un alce de hombros.

—¿Qué te dijo?

—Me pidió que le diera algo de tiempo... y estoy dispuesta a dárselo.

—Ya veo. Eso es bueno— Tomando su mano, Yuu caminó con ella.

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Marinette estaba esperando pacientemente hasta que vio el familiar auto frente a la casa. Adrian salió con su traje negro y sus elegantes zapatos. Marinette lo saludó en cuanto abrió la puerta y lo ayudó a quitarse el blazer.

Adrian sonrió agradecida antes de besarla.

—Gracias, amor.

Marinette lo llevó hacia donde la comida estaba servida. Adrian comió en silencio, una o dos veces mirándola antes de seguir comiendo en silencio.

Dada la actitud de Marinette, Adrian no estuvo sorprendido cuando la menor ni siquiera lo llenó de preguntas.

La verdad era que, Marinette estaba esperando al momento adecuado hasta que Adrian estuviera listo para hablar de todo. Y el abogado amaba eso.

—Quiere llevarse a Louis a Japón en las vacaciones de verano.— Adrian comentó en silencio, mirando la reacción de Marinette ante las noticias.

—Ya veo... ¡Eso es genial! — Marinette seguía comiendo y lucía más aliviada que sorprendida.

—¿Eso es todo?— Adrian preguntó incrédulo. —¿Eso es todo lo que puedes decir?

Ella alzó la mirada y parpadeó.

—¿Qué quieres que te diga?— arqueó la ceja y no hizo caso al agrio hombre. —Ella es la mamá de Louis. Si quiere llevarse a su hijo con ella supongo que no hay nada malo en ello.

Mirándola enojado, Adrian expresó su negación.

—Esto es más complicado que un simple viaje a Inglaterra, Marinette. Cuando Kagami y yo nos divorciamos, ella me dio la custodia completa de nuestro hijo. Si dejo que haga esto entonces tendré que hacer algo con los papeles de la custodia, cambiarlo y dejar que ella haga lo que quiera.

—Nunca dije que fuera simple. Es solo que no entiendo por qué estás tan enojado.— Marinette razonó, —Ella no ha visto a Louis en meses, lo menos que puedes hacer es tratar de entenderla. Kagami-san como todas las madres ama a su hijo, igual que tú lo haces.

Con un pequeño gruñido, Adrian cubrió su ofendida expresión al beber otro vaso de agua y dejó la mesa con rapidez.

—No todas las madres son así.— Había definitivamente una implicación en lo que dijo, y aunque haya causado dolor, a Adrian no le importó..., ni siquiera cuando vio el dejo de dolor en los ojos de Marinette.

Enojada por la forma en la que Adrian se fue infantilmente hacia la otra habitación sin decir nada, Marinette cerró los ojos por un momento y apretó sus cubiertos. Aunque Adrian era mucho mayor que ella, a veces podía ser tan inmaduro..., en especial cuando no se salía con la suya.

Debía haber habido una o dos ocasiones en donde sus discusiones habían empezado porque Adrian decidía ser infantil y al final tenía a Marinette yendo tras él.

Para controlar sus emociones, Marinette lavó los trates, esperando que fuera suficiente para distraerse. Para cuando los platos, vasos y demás estuvieron lavados y secados, salió de la cocina en busca de su amante.

Lo encontró sentado en el balcón. Estaba enfundado en un pants, camiseta sin mangas de color blanco y pantuflas. Las noches de verano eran usualmente más frescas que las mañanas, pero no tan frías como para usar ropa gruesa.

Descalza, caminó y se sentó en la silla al lado de él. Adrian tenía el rostro enterrado entre sus manos y ni siquiera se molestó en alzar la mirada cuando la ropa de Marinette rozó su desnudo brazo.

—Lo siento.— Gruñó frotando su sien. —No debí decir eso.— Por fin bajó las manos y giró para mirar a la menor. —No fue mi intención, Marinette. Lo siento tanto...

—Lo sé...— Marinette dijo con un roce afectuoso en su cabello. —Lamento haber intervenido. Esto es entre tú y Kagami-san y –

Inclinándose, Adrian acarició su oreja con sus labios.

—No. Yo...estaba enojado y confundido. Necesitaba que dijeras algo y me mantuvieras firme...cuerdo.— Susurró suavemente. Su mano tomó la de Marinette y la apretó. Sonrió cuando ella tomó la iniciativa y lo besó, de alguna forma quitándole todas las preocupaciones. Por lo que parecieron minutos, los dos se acomodaron en la calidez del otro. De cuando en cuando, Adrian depositaba besos en la frente de Marinette y ella ronroneaba feliz.

—Cuando me dijo que quería llevarse a nuestro hijo a Tokio..., Pensé cosas horribles.— Adrian le dijo. —Como que lo usaría para quitármelo para siempre.

—Piensas mucho.— Marinette dijo con una risa divertida antes de retroceder y picar la frente de Adrian, como si al hacerlo ayudara a calar en su mente. —Kagami nunca haría algo así. Ves mucha TV, Adrian.

—Mi preocupación era altamente plausible.

—Y muy abstracta si me lo preguntas.— Marinette respondió con un alce de hombros. —Si huye con Louis sin tu permiso, fácilmente puedes rastrearla con la cantidad de contactos que tienes.— Alzó sus piernas y movió los dedos. —No creo que alguien tan lista como ella haga algo tan drástico.

Adrian bajó la mirada, asintió y colocó una pierna sobre las de la menor.

Con el peso agregado, Marinette no tuvo más opción que empujarlo..., lo cual fue inútil para ser honesta – con la forma en la que el mayor estaba tratando de tenerlos a los dos en el mismo lugar.

—Tienes razón.— Adrian por fin cedió y bajó la pierna. Se recostó contra la silla y miró el oscuro cielo. La súbita aparición de Kagami desordenó su cerebro y las emociones que oscurecieron su juicio se alocaron..., era como si estuviera regresando a ser el hombre que solía ser..., frío, calculador, sospechoso y egoísta.

Sin importar cómo lo viera no había nada malo en lo que ella había propuesto. Supuso que la idea de que Louis viajara tanto sin él le molestó mucho. No había estado separado del niño en los últimos casi diez años. Algo como eso sería muy difícil considerar, dado que su matrimonio terminó poco placentero.

Por centésima vez, Adrian Agreste agradeció al cielo por bendecirlo con Marinette. De verdad no sabría cómo lograría superar esto sin ella a su lado. Y por lo que él sabía, Kagami tenía un tiempo muy limitado.

Las vacaciones de verano de Louis oficialmente empezarían el siguiente fin de semana y el viaje de negocio de Kagami terminaría por la misma fecha.

Marinette golpeó unas veces su muslo, efectivamente llamando su atención.

—¿Y qué vas a hacer?

Adrian la miró en silencio.

Tras no recibir respuesta, la menor golpeó tres veces su muslo.

—Adrian, hablo en serio.— Dijo, empezando a lucir estresada. —¿Qué pasa por tu mente? ¡Dime!

—Le preguntaré primero a Louis y ya veré luego, ¿qué te parece?— no estaba esperando un abrazo por parte de Marinette, quien de paso rió emocionada. Era imposible no sonreír.

Rió cuando ella retrocedió y besó todo su rostro.

Parecía que esta noche sería muy gratificante para él.

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Con emociones intensas apenas palpable en el aire, y con Kagami y Adrian de pie en el colegio, Marinette codeó a su amante, mirándolo con advertencia. Adrian devolvió la mirada, pero no dijo nada.

Aparentemente, su feliz novio había tenido la brillante idea de llamar e informar a Kagami sobre la llegada de Louis.

Flashback

—Será una bonita sorpresa para mi Principito.— Marinette dijo con una sonrisa marcada – era su forma de decirle que se callara y aceptara.

—¿No sientes celos, Marinette Dupain-Cheng? Deliberadamente estás empujando a tu pareja hacia su ex esposa.

—Bueno, ¿estás enamorado de ella?

—No.

—Entonces esta conversación terminó.

Fin del flashback

Mientras Adrian recordaba la extraña conversación que tuvieron esa mañana, se dio cuenta de la verdad en las palabras de Nathaniel. Adrian estaba comiendo de la mano de Marinette.

Louis definitivamente estuvo emocionado cuando vio a su mamá. Habló mucho, hizo exagerados gestos y sus ojos brillaban mucho. No mucho después, corrió hacia Marinette y la llenó de besos antes de por fin ir con su padre y jalar su mano incesantemente.

Marinette los miró a los tres, sintiéndose melancólica. Verlos juntos le hacía sentir algo no querida..., pero eso era comprensible. En cierta forma, no deseaba que las cosas fueran diferentes. Había una razón para todo.

Kagami lucía mucho más feliz ahora mismo. Louis no lucía compungido como antes cuando lo conoció en aquel parque.

Y Adrian...

Adrian había cambiado frente a sus ojos.

Un ligero jalón a su ropa llamó su atención. Bajó la mirada y encontró a un pequeño niño de la misma edad que Louis, mirándola maravillado.

—Disculpa, señorita, pero... ¿nos hemos visto antes?— preguntó.

Marinette sonrió.

—No lo creo. ¿Por qué lo preguntas?

El niño parpadeó un par de veces antes de responder.

—Te ves familiar...— 'y bonita', pero eso lo mantuvo consigo mismo.

—¿En serio?

El niño asintió.

—¡Lucien!

El niño giró hacia la voz y encontró a su madre llamándolo. Se excusó y rápidamente corrió hacia ella. Marinette rascó su nuca antes de que Louis tomara su mano y la llevara al auto.

Mientras Lucien se acercaba a su madre, sus ojos se abrieron grandes y sus pasos se detuvieron tras reconocer el rostro de Marinette. Aunque quería regresar para asegurarse, su madre estaba impacientándose cada segundo. Pero bueno, ahora ya sabía dónde había visto a la chica. Era a quien Louis se había referido como 'Mamá' en aquella llamada.

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Todos decidieron ir al restaurante cercano para almorzar juntos. Louis era el más emocionado tal como todos esperaban. Las historias sobre su campamento de súbito se hicieron infinitas, y no mucho después, empezó a hacerle preguntas a su madre en su segunda lengua materna. Kagami las respondió todas con afecto, de cuando en cuando acariciando el cabello de Louis y besando su frente.

Sintiendo la incomodidad del mayor, Marinette decidió distraerlo un poco,.

—No es tan malo, ¿no?— susurró.

Adrian se movió en su sitio y asintió.

—No lo es...

Momento después, Adrian se puso de pie y llevó a Louis con él al baño para lavarse las manos, dejándola con Kagami en un amigable silencio. Sorbiendo su té, Kagami trató de conversar con ella. Aunque habían compartidos algunas llamadas telefónicas y también e-mails, se sentía extraño actuar cómodas con la otra.

—Creo que nunca terminaré de agradecértelo, Señorita Marinette.

—Ah... bueno, siempre podemos empezar a dejar los honoríficos.— Rascó nerviosamente su nuca, —¿Está bien si solo usamos nuestros nombres de pila?

Encontrando la situación altamente entretenida, Kagami rió y asintió.

—Me encantaría. Y sí, lo prefiero así.— Sonrió.

Ambas sorbieron su té mientras otro silencio las llevó aunque no uno pesado.

—Para ser honesta, estaba algo nerviosa de venir con ustedes.— Kagami comentó mientras Marinette daba su último sorbo a su bebida.

—A decir verdad te invité sin que Adrian lo supiera..., bueno de hecho, hasta que estuvimos yendo al colegio.— Explicó. —Puede que no lo parezca pero estoy segura que no está completamente en contra de la idea.

Kagami la miró a los ojos.

—Adrian y yo hablamos y me dijo...— dudó por un segundo y brevemente miró el pasillo que llevaba al baño. Parecía que tanto padre como hijo aún estaban ahí. —...me dijo que podía llevar a Louis a Japón en las vacaciones de verano.

Los ojos de Marinette se abrieron grandes.

—¿Eso está bien? Es decir, no quiero ser metiche pero-

Parpadeando confundida, Kagami movió la cabeza y le sonrió.

—Esperaba que te contara de ello, Marinette. Eres la única en quien más confía. Y después de todo, es sobre Louis. Se supone que lo sepas.

—¿Oh?— la menor entendió de inmediato. —Adrian estaba preocupándose por ello. Debiste escuchar lo que me dijo anoche.— Tras contarle la conversación con el mayor, el rostro de Kagami se puso serio.

—¿Me odiarías si dijera que Adrian tenía razón? ¿Que pensé en muchos planes para quitarle a Louis?— Kagami preguntó.

En ese momento, Marinette sintió que el aire se le quedaba en los pulmones.

¿Había confiado en la persona equivocada? ¿Había sido muy optimista y no había sido capaz de ver las acciones de Kagami?

—¿A qué te refieres?— la miró con libre sorpresa.

Viendo la mirada de Marinette, Kagami rápidamente interrumpió y ondeó la mano frenéticamente.

—Todo está en el pasado. De hecho...— aclaró nerviosamente su garganta. —...la primera vez que pisé la casa en la que solía vivir y vi muchas fotos de ti, de Louis y Adrian juntos..., me di cuenta que no necesitaba preocuparme por nada después de todo. Los amas a ambos tanto como yo y esa es una verdad absoluta.— Estiró la mano sobre la mesa y tomó las de Marinette. Dándoles un ligero apretón, Kagami habló con sinceridad, —No solo cambiaste la vida de Adrian, Marinette.— Sonrió. —Nos has hecho un favor a todos.

Con la extraña carga de preocupación siendo alzada de sus hombros, Marinette por fin respiró. No se había dado cuenta que había estado conteniendo el aliento.

—No hice todo yo sola. Pero gracias. Eso significa mucho para mí.— El entendimiento se mostraba en sus ojos, y giró hacia la mujer quien una vez amó a Adrian por mucho tiempo.

Ella quizá era la única persona que no había expresado sus pensamientos sobre el tema. Escucharla decir eso le daba una sensación de cierre..., y eso le hacía feliz.

—Cuídalos por mí, ¿sí?— Kagami soltó su mano y se acomodó en su sitio. Antes de que Marinette pudiera responder, Adrian y Louis regresaron del baño.

Cuando estuvieron por dejar el restaurante, Adrian tomó la oportunidad de preguntar.

—¿Pasó algo mientras no estuve?

—Hablábamos de tus raros y asquerosos hábitos.— Marinette rió ante la expresión de Adrian. —Bromeo, amor. Relájate y vive un poco, ¿sí?— colocó un brazo alrededor de la cintura del mayor mientras Adrian colocaba el suyo sobre sus hombros. Ambos caminaban tras Kagami y Louis, quienes estaban metidos en otra conversación sobre su campamento.

Su extraña relación significaba mucho para cada uno y Marinette no podía estar más feliz ahora mismo.

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Marinette se detuvo en la estación cerca del supermercado, esperando pacientemente el bus con un par de bolsas de compras en sus manos. Había planeado una cena para Luka y Chloé antes de que viajaran a ver a la mamá del modelo al día siguiente. Adrian estaba actualmente en la corte, defendiendo a uno de sus clientes en un caso relacionado al dinero mientras que Louis estaba de compras con su madre.

Ella tenía la casa para sí sola y por eso salió con la idea de la cena. Todavía tenía algo de tiempo para preparar todo así que no tenía prisa en regresar.

Unos minutos después, el bus giró la esquina y se detuvo. Las puertas se abrieron y Marinette subió, sentándose cerca de la ventana. Revisó su celular en busca de algún mensaje y encontró un par de Chloé y Adrian. Cuando terminó de leer y responder, lo guardó en su bolsillo...cuando de súbito sonó. Un número desconocido brilló y Marinette frunció el ceño.

—¿Hola?— respondió, insegura y con cautela.

—Marinette.

Parpadeando, Marinette sonrió.

—¡Hey!— seguido de una pausa, —Claro. Supongo que puedo ir.— Los árboles pasaron mientras pasaba por el puente y luego hacia el túnel. Se suponía que debía bajar en la siguiente parada, pero tras recibir la inesperada llamada, Marinette rápidamente se puso de pie cuando el bus llegó al centro.

Aunque debía ir al café, hizo un giro rápido y buscó la única veterinaria en la zona. Le tomó solo diez minutos llegar al pequeño edificio blanco que tenía diferentes establecimientos.

Había una enorme ventana que mostraba un total de seis adorables cachorros ladrando y saltando al verla en la puerta frontal. No parecía que el lugar estuviera abierto aún.

Marinette alzó la mirada y rió ante la vista de una pequeña y tradicional campana sobre la puerta. Jaló ligeramente la pequeña cadena unida a la campana y tocó tres veces.

Ante el tercer jalón, la puerta de súbito se abrió y la vista de Le Chien Kim, enfundado en una bata blanca y guantes celestes, la recibió.

—¿Marinette?

Ella ondeó la mano.

—Lamento molestar.

Kim movió la cabeza.

—No, no hay problema. Yo solo..., estoy sorprendido. No estaba esperando que vinieras.— Sostuvo la puerta abierta y dejó que Marinette entrara. —Se supone que debíamos vernos en el café.

Marinette se alzó de hombros.

—Quería ver tu clínica, así que aguántate.

Kim rió

—Ok.— Subieron las escaleras hacia el segundo piso en donde toda el área se unía a una sola habitación. Había menos animales ahí que en el primer piso.

Varios sonidos de animales retumbaron por las paredes blancas tan pronto como Marinette, una extraña, entró a su santuario.

—¿Quieres café?— Kim dijo desde algún lado de la habitación.

—Agua está bien.— se sentó en una de las sillas libres; sus ojos estaban mirando todo con fascinación. Nunca había estado en una clínica veterinaria antes ya que no había tenido la oportunidad de tener una mascota.

Una enorme y blanca cosa..., la distrajo de inmediato cuando lo encontró recostado al lado de la mesa de Kim.

Se puso de pie y lentamente se acercó con cautela. Al principio pensó que era una alfombra..., hasta que se movió y alzó la cabeza. Marinette gritó y retrocedió de un salto.

—¿Marinette estás bien?— Kim corrió a su lado tan pronto como escuchó el ruido. —¿Qué pasó?

—M-me asustó.— Marinette explicó y señaló la cosa peluda que acababa de moverse.

Kim rió cuando vio hacia dónde señalaba.

—Ese es Kuma.— Se detuvo y llamó al enorme perro. —Ven aquí, Kuma. Tenemos una invitada hoy. ¿Quieres conocerla, amigo?— cuando el perro los miró en silencio y se echó fingiendo ser una alfombra, Marinette rió.

—Ah, él siempre es así.— Kim suspiró. —No es un perro muy social para ser honesto.

—Es perezoso.— Marinette comentó. Ladeó la cabeza y miró el tamaño de Kuma. Era tan grande como una vaca..., sin embargo su rostro lucía similar al de un cachorro, —Pero es adorable.

Kim asintió.

—Su dueño no podía tenerlo más..., bueno como podrás ver, es bastante grande para tenerlo en un piso. Y él no está hecho para vivir en un pequeño departamento.

Un frunce de ceño se coló en el rostro de la chica.

—¿Lo abandonaron?— su voz salió casi aguda.

¿Cómo alguien podía tener un cachorro y abandonarlo cuando ya no era pequeño y adorable?

Marinette sentía simpatía por Kuma. Involuntariamente, se arrodilló y acarició el pelaje del perro. Los ojos de Kuma se movieron hacia ella pero no se movió.

—Me pidieron que lo cuidara hasta que alguien lo adopte. Créelo o no, Kuma recién ha cumplido 2 años y ya es así de grande.— La expresión del doctor se suavizó al ver a Kuma girando la cabeza y mirando a la extraña que había tomado cariño a su pelaje.

Marinette sonrió cuando Kuma alzó sus patas como si le pidiera que también acariciara su vientre. Decidiendo que quizá no haría daño pasar más tiempo con el adorable perro, Marinette alzó la mirada y preguntó.

—¿Podemos llevarlo con nosotros al café? Quiero darle un paseo, ¿sí?

Sorprendido, Kim la miró por varios segundos antes de asentir.

—Claro, ¿por qué no? A Kuma le hará bien algo de ejercicio.— Cuando puso el collar alrededor de Kuma, Marinette sacó al perro del edificio con un bastante emocionado Kim tras ellos.

El joven veterinario tocó su cuello, sintiendo la rápida calidez de felicidad después de ver la sonrisa de Marinette.

Continuará...


Listo~

Ya vine a dejarles el de hoy~

Espero lo hayan disfrutado tanto como yo~

Esta vez fue uno de los capítulos laaaaaaargos jajaja, casi 4k palabras.

Nos leemos la próxima semana~

Besitos de murciélago para todos~