Black Panther y sus personajes no son propiedad mía sino de Marvel y Disney, lo único de mi intelecto es el desarrollo de historia aquí presentada.
Prompt: Imagina descubrir que tu peor enemigo estaba tan desconsolado que le pidió a una bruja que le quitara el corazón. Y tú logras sobornar a esa bruja para que te lo venda en el mercado negro pensando que es la manera perfecta de arruinarlo, sólo para descubrir que eres la causa de la angustia inicial.
Este prompt fue tomado del usuario de Twitter, Fran, galacticidiots. Todos los créditos correspondientes.
Shuri nunca esperó que nuevas noticias sobre Talokan y su gobernante llegaran tan pronto a sus oídos.
Ella se había refugiado en Haití en el hogar de Nakia desde la horrible -y casi fatídica- pelea que tuvo contra Namor y los Talokanes por su impulso de venganza. Al inicio, su viaje inició porque necesitaba despejarse, aclarar sus sentimientos, asimilarlos, dejarse guiar por ellos para poder superarlos.
Pero después, cuando las semanas pasaron y pudo ver las cosas de manera más fría, se dio cuenta de todo lo que había hecho, y ya no solo era la tristeza quien la acompañaba: Una enorme sensación de culpa y vergüenza llenaron los espacios vacíos de su conciencia.
"Por mi culpa murieron más de cien personas", Se decía a sí misma cada noche al recordar la imagen de todas las personas que subieron en el Leopardo del Mar en busca de derrotar a Namor en el océano. Al final, cuando ambos anunciaron su alianza, el exceso de adrenalina no la dejó comprender que ya sólo quedaba una décima parte de todos sus guerreros. "Por mi estúpido rencor, más de cien personas no regresaron a su hogar. Sacrificaron su vida en una lucha inútil contra una potencia con quien terminamos siendo aliados al final del día".
—Cómo desde un inicio se tenía pensado. —Soltó en voz alta, de nueva cuenta no podía dormir.
Se cubrió el rostro con el antebrazo intentando cubrir una luz inexistente. Estaba acostada en su pequeña recamara que compartía con Toussaint, sin embargo, el niño usualmente se colaba en las noches a la hamaca que se encontraba justo al lado de la puerta que daba a la terraza de la casa, por lo que en ese momento estaba sola.
Nakia contó que desde muy pequeño Toussaint deseaba dormir al aire libre, porque decía que así sentía una mayor conexión con la naturaleza y su padre. Ella lo entendía, pero también se escandalizaba cada vez que él se escapaba sin avisar, por lo que llegaron a un acuerdo de que le instalaría su propia hamaca dentro de la casa frente a la puerta, que era de malla mosquitera metálica (mentira era de Vibranio, y estaba conectada a las perlas de Kimoyo de su madre) y así él podría dormir sintiendo la brisa del mar sin preocuparse de que un insecto ponzoñoso le llegase a picar en las noches -o un terrorista lo quisiera secuestrar-.
Así que Shuri aprovechaba esos momentos de soledad para llorar por lo bajo. Cuando estaba acompañada a lo largo del día, los pensamientos intrusivos llenos de culpabilidad no llegaban, pero justo antes de dormir, en lugar de relajarse, se tensaba pensando en todas aquellas cosas que pudo haber hecho para evitar tanto derramamiento de sangre.
Tal vez sí no hubiese forzado a M´Baku que la ayudase y lo hubiese escuchado en su lugar.
Tal vez sí Namor no hubiese atacado particularmente a su madre.
Tal vez sí su madre y Riri hubiesen huido cuando lo vieron cara a cara.
Tal vez sí hubiese evitado que Nakia le disparase a la Takolan que la resguardaba.
Tal vez sí su madre no hubiese caído en la desesperación de mandar ir por ella.
Tal vez sí ella se hubiese mostrado más segura cuando le ofreció la primera alianza a Namor.
Tal vez sí en primera instancia no demandaría ir a conocerlo.
Tal vez sí hubiese despertado más rápido en el puente y así pudiese ayudar a Okoye.
Tal vez sí no hubiese ido a buscar a Riri y hubiese aceptado entregarla en primer lugar.
~Esto podría haber sido diferente~
Se detuvo, por supuesto que no se arrepentía de defender a Riri. En lo absoluto, no.
Intentó tranquilizarse, sin embargo, aquellas ideas anhedonias se fortalecían conforme la noche transcurría, sin olvidar que cuando era princesa y hermana de la Pantera Negra, estaba consciente de que un buen gobernante debía de ver por todas las vidas de su pueblo, ninguna era más valiosa que otra. Pero al decidir salvar a Riri, condenó a su gente que no sólo perdió a sus familiares, sino también sus hogares a causa de la inundación por el ataque del K'uk'ulkan.
Suspiró, y al quitarse el antebrazo del rostro, se percató que ya varias lágrimas silenciosas se habían escapado de sus ojos. Bast, nunca había sentido tanta culpa desde que había partido su hermano T´Challa, con ella encerrada en su laboratorio sin poder encontrar una cura, y sin poder acompañarlo en sus últimos momentos…
El recuerdo la hizo sentir peor. La garganta le ardió al saber que estaba conteniendo su llanto, pero ella sabía que si empezaba a llorar no iba a parar, y no quería, enserio no quería hacerlo, porque ya ni siquiera sabía porque lloraba. Tal vez lloraba por nada, o tal vez por todo. Estaba demasiado cansada, aún seguía herida.
"Mañana sería otro día". Se empezó a decir mentalmente mientras se concentraba en su respiración. La línea de sus pensamientos estaba llegando a un punto bastante desagradable que debía de detener. "Esta noche ya no pienses en nada, mañana volverá a salir el sol". Siguió diciéndose mientras sentía como sus dedos apretaban las sábanas que la cubrían, su cabeza estaba empezando a doler.
No supo cuento tiempo pasó hasta que por fin sus respiraciones comenzaron a ser regulares nuevamente. Aun así, eso no impidió que sus ojos volvieran a lagrimear y la cabeza le doliera de tal forma que una sensación de agotamiento comenzó a invadirla, no era como lo deseaba, pero por fin lograría dormir esa noche.
Tristemente, antes de caer en la inconsciencia, un pensamiento volvió a atacarla antes de que todo se pusiese negro. "Mañana todo será igual, incluso un poco peor".
Sin darse cuenta se quedó dormida.
…
"A pesar de que me duele admitirlo, T´Challa realmente entendía cómo funcionaba la guerra y el valor de las vidas". Le dijo N´Jadaka en el plano astral. "Cuando se enfrentaron a esos alienígenas aquí en Wakanda, hubo bajas, pero sabemos que esas bajas salvaron a cientos de millones. Yo hubiese hecho lo mismo". Dijo, mientras Shuri lo veía de nuevo en el trono que nunca debió de pertenecerle. "Sí no puedes salvar todas las vidas de tu gente, por lo menos salva a la mayoría, creo que en eso ambos estamos de acuerdo".
"Pero entonces, tú, primita, tomaste el manto de la Pantera Negra, e hiciste todo lo contrario". Su rostro empezó a contraerse de forma desagradable "¡Tú! Hiciste que la vida de esa científica valiera cien de los tuyos, ella, ¡Una extranjera! ¡Te importó más que cien hermanos tuyos! Tú deber como Pantera Negra es proteger Wakanda, ¡No usar a sus habitantes como piezas de guerra e intercambio!".
No sabía que tan conectado estaba Killmonger junto con los pensamientos de culpa que la acompañaban, pero cuando soñó aquello, -cuando alguien externo le dijo todo aquello que pensaba y callaba-, no lo soportó más y se despertó gritando y llorando.
Nakia fue la primera en llegar a su lado, intentó tranquilizarla, pero Shuri estaba tan absorta en su pesadilla que muy apenas podía escuchar la voz de su hermana.
"Mejor una bruja demente entendió que era mejor sacrificar la vida de una persona, a pesar de que era su único amado, a condenar a gran parte del mundo que no tenía la culpa".
Volvió a aparecer la voz de su primo. Y a pesar de que estaba a punto de caer en la locura también, la mano de Toussaint justamente se posó sobre su hombro, y ella se giró para ver al legado más importante de su hermano.
—¿Tuviste una pesadilla? —Preguntó él, y todas las sombras oscuras que la cubrían se disolvieron.
—Sí —Dijo con la voz quebrada, y de inmediato se giró para abrazar a su sobrino, que, a pesar de estar adormilado, se mantuvo firme para recibir aquel gesto desesperado.
—Yo también tengo muchas pesadillas, a veces. Mi mamá dice que es normal tenerlas. Lo importante es saber que sólo son eso, pesadillas, sueños malos que no se harán realidad.
Shuri por primera vez en la noche vio realmente a Nakia, que miraba enternecida la escena. Bast, que suponía que ellas eran hermanas, pero la mujer parecía que veía a dos hijos suyos que se consolaban mutuamente sin su intervención.
—Sí, tienes razón. —Dijo mientras se soltaba de su abrazo para limpiarse las lágrimas de su rostro con los dedos. —Tienes toda la razón.
—¿Qué soñaste? —Preguntó Toussaint —Mi última pesadilla fue sobre que un dinosaurio me iba a comer y yo no quería. Corría y corría, pero siempre me alcanzaba. Me desperté asustado, mi mamá me dijo que eso no podía pasar porque los dinosauros ya no existen. Me tranquilizó, pero también me prohibió ver películas de acción después de las nueve de la noche.
Shuri miró a su sobrino divertida, luego a su cuñada, y de nuevo a él, todo era tan inocente cuando se trataba de él, quería protegerlo de todo, de ella misma incluso si era necesario. El pequeño la miraba expectante, aun esperando la descripción de su mal sueño. Ella tomó aire, si él se había abierto con ella, era de esperar que también fuese honesta sobre su sueño.
—Soñé con un hombre malo. —Inició, alternando la mirada entre él y Nakia. La mujer rápidamente entendió que le estaba diciendo algo más. —Ese hombre se portó muy mal en el pasado.
—¿El que tiene alas en los pies? —Preguntó mucho más despierto, Shuri se limitó a negar con la cabeza. Cuando recién llegó a Haití, los primeros días se mantuvo reacia a meterse al mar, y cuando él le preguntó porque, ella le dijo que ahí dentro vivía un tritón muy fuerte y malvado, que, en lugar de tener una cola, tenía alas en los pies; ella peleó contra él y le ganó, pero aún tenía miedo de que en algún momento la fuese a volver a atacar.
Con el tiempo él descubriría la verdad, pero en ese momento ella pensó que sería una buena historia. Grave error, a pesar de que Toussaint le lanzó una piedra al mar al mismo tiempo que decía que él iba a protegerla de cualquier villano, a los pocos días de ese encuentro, encontró un dibujo donde se veía el océano con un hombre con la misma descripción de Namor, al parecer con lo que contó, dio rienda suelta a su imaginación y ahora él fantaseaba sobre el hombre-pez al que su tía derrotó.
—No, ese era otro hombre malo. —Le dijo, y decidió volverlo a abrazar. —Ese hombre quemó un jardín que tenía una flor que me importaba mucho. Causó mucho dolor al hacer eso. Desde… hace un tiempo, he estado soñando con él.
No necesito girar su rostro para saber que Nakia la estaba viendo.
—Mi mamá dice que es malo dañar a las plantas, porque ellas nos dan vida. Ese también es un hombre malo.
—Muy malvado —Confirmó mientras disfrutaba su abrazo, Bast, su hermano realmente hizo bien en alejarlo de toda política Wakandiana. —En mis sueños él me dice cosas. Cosas que me duelen y lastiman.
—¿Qué te dijo?
—Cosas feas. —Simplifico —Es como cuando alguien no quiere jugar contigo y te dice que no te quiere porque eres muy alto, o muy bajo. O porque te gusta algo que a los demás no y se burlan de eso, cosas así.
Toussaint se separó un poco para mirarla a los ojos, tenía ese gesto cálido que tanto había extrañado de T'Challa.
—No te debe de importar las cosas que digan sobre ti.
Shuri suspiro con el pecho y apretó sus labios, por favor, apenas se había calmado, no quería volver a llorar.
—Lo sé, pero a veces no controlo mis sueños, y a pesar de ser mentira, cuando duermo creo que lo que dice ese hombre es verdad.
—Como cuando yo creí que de verdad me iba a comer el dinosauro.
—Exacto. —Ella lo volvió a abrazar, pero lo soltó rápido para poder hacerle así un poco de cosquillas. Ambos rieron. —En ese momento da mucho miedo ¿Verdad? Pero ahora que estoy despierta, contigo, y yo sé que ese hombre malo decía mentiras. Muchas gracias por salvarme.
—¡Del hombre-pez! ¡Del hombre que quema plantas! ¡De todos te protegeré!
Shuri no sabía que un amor hacia un sobrino podría ser tan grande, lo amaba de una forma indescriptible, aunque por ese mismo amor, se regañó al recordar que ella soñaba con quemar el mundo, sin saber que Toussaint formaba parte de él.
Ambos jugaron un poco, el pequeño sin saber lo que pasaba por la mente de ella, pero entonces Nakia intervino para recordar que pasaba de la media noche y él tenía que ir a la escuela al día siguiente. Ambos se separaron, Toussaint parecía que quería hacer un berrinche, pero rápidamente Shuri le dijo que, si se dormía rápido, más rápido iba a ir a la escuela, por lo que más rápido iba a regresar, y si tenía energías después de clase, ella le iba a contar más historias, incluida la historia de cuando visitó el lugar donde vivía el Tritón malvado.
Su sobrino fue corriendo hacia su hamaca sin dudarlo.
—Tienes un gran talento con los niños. —Soltó Nakia cuando terminó de revisar que su hijo realmente estuviera durmiendo. Era lo malo de ser hijo de una espía exmiembro de los Perros de Guerra, no podías fingir que hacías algo porque rápidamente lo descubriría. Pobre de él si en algún futuro intentaba emborrachase a escondidas.
—Tengo un gran talento con ese niño en particular. —Contestó mientras aun en la cama, levantaba sus rodillas para que quedaran a la altura de su pecho para así recargar sus brazos y cabeza en ellas.
—Y él también tiene un gran talento contigo —Agregó Nakia mientras se sentaba al lado suyo —Con dos preguntas cortas y una historia sobre su última pesadilla a lo Jurassic Park, logró que te abrieras de una forma que yo no lo hice.
Shuri se enfocó en canalizar todas sus emociones.
—Al parecer sacó la empatía de su padre, y la persuasión de su madre.
Ambas sonrieron, aunque guardaron silencio, sabían lo que seguía a continuación.
—…Así que, Killmonger.
—Sí.
—¿Desde cuándo?
—Desde la primera vez.
Silencio.
—¿Alguna vez has visto a alguien más aparte de él?
—Sólo a mi madre, una única vez. Me detuvo de matar a Na… —Se detuvo, a pesar de poder pensar en su nombre, no se creía capaz de pronunciarlo —A él.
—¿Y después?
—Sacrifiqué un centenar de nuestros guerreros por un deseo de venganza implementado por las ideas del loco de mi primo muerto. —Volvió a sollozar —M´Baku me lo advirtió, mi madre no habría deseado una guerra eterna. Pero no lo escuché, le dije que ella estaba muerta y sus sueños, sus anhelos, todo lo que deseaba para mí ya no existía, no importaba, y sólo importaba lo que yo quería. Cuando estuve a punto de asesinarlo, ella se me pareció, me dijo "Demuéstrale quién eres" porque ella sabía que yo no era así, y no quería que lo fuera, Bast, sus sueños estaban más vivos que nunca. —Se detuvo para tomar aire, de nuevo la voz se le quebraba. —Tuvimos muchas bajas ese día, y todas fueron por mi irresponsabilidad de no escuchar a mi madre, ni aquí ni en el más allá.
Shuri comenzó a hipar, en un intento de controlar sus lágrimas, Nakia la abrazó, su abrazo era firme, pero su cuerpo tenía breves espasmos, ¿Acaso ella también se había dado cuenta? ¿Todos se habían percatado de la ineptitud de la princesa y nueva Pantera Negra? La culpa la volvió a hacer llorar, aunque de una forma silenciosa para no despertar a Toussaint.
No volvería a Wakanda, no creía poder soportar en algún futuro (ni próximo ni lejano) la mirada de reproche de los ancianos y el pueblo sobre ella. Era su protectora y sólo los utilizó para sus deseos egoístas. Tal vez ni siquiera toleraría su propia mirada sobre el reflejo del espejo al día siguiente.
Pero al destino, y probablemente a Bast también, le gustaba ser irónico. Y al día siguiente, después de despertarse aun abrazada a Nakia, con los ojos pequeños, hinchados, y llenos de lagañas, se percató que ambas tenían un mensaje en sus perlas de Kimoyo. Era de M´Baku, y sus palabras las confundieron de sobremanera:
"Sí, bueno, tenemos un informante, en La Habana, Cuba. Dice que un hombre con orejas puntiagudas fue con una Iyalocha de la Santería e hizo una solicitud muy interesante: le pidió que le quitara el corazón. Los testigos aseguran que creyeron que se refería sus sentimientos de amor, pero la bruja lo recostó en una cama, y con un procedimiento que no quiero explicar, realmente le quitó su corazón, físico, tangible. Varios asistentes se desmayaron al ver que, a pesar de no tener corazón, el hombre se volvió a erguir como si nada, después otros más se desmayaron cuando se dieron cuenta que se fue volando de ahí, porque tenía alas en los pies. ¿Le suena a alguien?"
Shuri sudó frío, ¿Namor? Imposible.
