You Really Got Me
Capítulo 05. Descenso.
La primera vez que la vio fue en el puente que conecta a Piltover y Zaun. Había sido un día de mierda en su existencia de mierda, pero cuando las frambuesas que tenía por ojos se toparon con esa turista tomando fotografías, fue como si el sol se asomará para ella después de semanas enteras. No se lo pensó dos veces, bajo lo más rápido que pudo del autobús golpeando a unos cuantos en el camino sólo para correr a donde estaba esa radiante chica, que la atraía como las lámparas a los mosquitos.
¡Vamos!
¡Corre!
¡Se irá!
¡Ya no estará!
¡Corre maldita sea!
El solo pensar que al llegar al exacto lugar ya no la encontraría le daba pánico, por suerte era lo suficientemente atlética como para llegar rápidamente y darse cuenta de que aún estaba ahí, mirando el bello atardecer.
Un sol admirando a otro sol pensó inmediatamente Jinx. En ese instante se olvidó de todo, incluso las voces constantes en su cabeza guardaron silencio, lo único que le importaba era seguir vislumbrando el resplandor de esa chica.
Realmente no se dio cuenta de lo que hacía en un principio, ella sólo era una polilla atraída por la luz de esa chica, podría considerarse acoso, Acosadora, en especial si trataba de no ser vista mientras la seguía, No dejes que te vea, pero no se atrevía a presentarse en ese momento, menos con las fachas que se obligaba a vestir para evitar el despido en su trabajo.
¿Cómo se llamará?
Parece de mi edad.
¿De dónde vendrá?
Jamás la había visto por aquí.
¿Le gustará la fotografía?
Podría hablar de eso con ella.
No. Sería muy creepy iniciar la conversación con uno de sus gustos, tonta.
Rascaba con sus dientes el esmalte de sus uñas mientras aceleraba el paso para no perderla entre el mar de gente,No la pierdas. no podía evitar sentirse ansiosa por querer conocer cada aspecto de ella, desde lo más interesante hasta lo más trivial. Porqué así las cosas resultaban más sencillas, así no había momentos incomodos, así podía agradar.
Necesito su nombre, sólo su nombre. Pensó insistentemente, su mente trabajaba obsesivamente tratando de averiguar cómo lo lograría. -¡Luxanna!- La respuesta llegó gratuitamente mientras ambas esperaban la cena que había ordenado la rubia en aquella cara cafetería. Los dioses estaban de su lado.
Luxanna repitió para sí misma, deleitándose con cada silaba.
Luxanna no dejo de seguirla, afortunadamente su nuevo blanco era muy impresionable y estaba más ocupada disfrutando de los alrededores como para darse cuenta de que alguien la observaba.
Luxanna de que alguien la seguía.
Luxanna de que ese alguien no podía apartar sus ojos de su rubio y resplandeciente cabello.
Luxanna de esa delgada pero torneada figura que se escondía bajo esa camisa grande, jeans rotos y holgados.
La siguió hasta el hostal donde se quedaba, permaneció afuera, observando el edificio por más de una hora sólo para asegurarse de que ya no saldría.
Luxanna.
Luxanna.
Luxanna.
Luxanna.
Luxanna.
Luxanna.
Luxanna.
XXX
-Esto ya no está funcionando. - murmuro Jinx, mirando a la chica que se encontraba arrinconada con evidente terror en sus ojos –Tenemos que terminar, conocí a alguien más. – suspiro, soltar aquella verdad representaba un dolor en el pecho de la zaunita.
-No me mires así, hice de todo para que funcionara, pero tú jamás cooperaste. - frunció el ceño al ver como la otra comenzaba a llorar, negando con la cabeza, negándose a aceptar las palabras de Jinx.
- ¿Ahora lloras? – soltó una risa sarcástica -¿Ahora temes perderme?- su risa de hiena llenaba cada centímetro de la habitación –¡Te dije que eras muy afortunada por tenerme! – gritó, dejando de reír. Luego llego a ella y le tomo de los cabellos –Era obvio que me iba aburrir de arrastrarme por afecto. – arrastro a la chica por el departamento que intentaba desesperadamente soltarse del agarre, pero estaba muy delgada y sus golpes apenas se sentían. Suplicaba aterrada, pero Jinx la ignoraba. –¿Quieres saber cómo se llama? Tiene un nombre precioso: Luxanna. – canturreo el nombre emocionada.
Abrió la puerta del departamento, luego arrastro a la chica escaleras arriba, sin importarle si la lastimaba en el proceso, teniendo que patearla un par de veces en el estómago para que dejará de moverse tanto. Odiaba que siempre luchará tanto. Llegaron hasta el departamento número cinco.
-Como comprenderás ya no podemos vivir juntas. Sería muy incómodo para mi nueva relación así que, bienvenida a tu nuevo hogar. – entro con la chica al lugar que estaría totalmente desierto de no ser por los distintos grafitis que había en las paredes interna, toda obra de Jinx.
La chica suplicaba en el suelo, no podía dejar de temblar o mirar con terror a Jinx quien con una expresión totalmente falta de emociones se agacho para comenzar a atar con gruesas cuerdas a la chica que ya no luchaba, los distintos raspones, moretones y cicatrices en su cuerpo eran muestra de lo que pasaba si luchaba. Jinx, cansada de escuchar sus lloriqueos uso cinta plateada para acallarla mientras terminaba de atarla de una manera que quedará inmovilizada.
-Oh, vamos…- la tomo del rostro, acariciándole ambas mejillas con los pulgares –No deberías estar triste. Deberías alegrarte por mí, estoy muy entusiasmada porque es una chica muy linda, como tú alguna vez lo fuiste. - saco su celular con el único objetivo de enseñarle una foto que le había sacado desde lejos –Veras que ella sí me corresponderá, no es una perra como tú. –
XXX
Paso toda la noche investigando en internet. Afortunadamente Luxanna no era un nombre muy común y encontró relativamente rápido las redes de la chica que no contaba con muchas protecciones pues podía ver las publicaciones de su muro sin problemas, así como sus amistades e interacciones con ella. No parecía ser una adicta a las redes sociales, sus publicaciones eran espaciadas por varios días, sin embargo, cuando actualizaba lo hacía como una especie de diario con un montón de fotografías muy interesantes.
Fue así como aprendió mucho de ella. Se llamaba Luxana Crownward pero todos le decían Lux, tenía 21 años y era la hija menor de una familia adinerada del centro de Demacia. Tenía un hermano mayor, con el que parecía llevarse mejor que con sus padres, pero tampoco eran tan cercanos, no había ni una sola foto en la que estuvieran juntos. Era una activista en redes sociales, sobretodo de los derechos LGBT+ a tal punto de que había tenido una discusión con su padre en su muro respecto a sus publicaciones "inmorales". Por las respuestas dolidas de Lux se dio cuenta de que era perteneciente a la comunidad. No encontró ni una sola publicación acerca de la universidad, pero si muchas donde se cuestionaba la dirección de su vida. Probablemente era de esas niñas ricas que sus padres educan para encontrar un marido igual o más rico. Hacía casi dos meses había empezado un viaje por toda runaterra como manera de autodescubrimiento.
Mientras observaba una a una las fotos publicadas pensó en la manera de atraer a esta bonita chica. Sabía que sería sencillo, lucía muy impresionable. Aunque hubiera tenido tiempo de dormir no lo hubiera hecho, ella gobernaba sus pensamientos.
XXX
Jinx salió al amanecer de su casa y espero frente al hostal cuidando de no parecer sospechosa hasta que después de unas horas la vio salir y de nuevo la siguió. Ni si quiera tenía que tener mucha cautela, ella estaba completamente en su mundo, ajena al acecho de la Zaunita.
¿A qué olerá su cabello? Se preguntó, teniendo que contener el impulso de acercarse para intentar comprobarlo. Estaba segura de que podía lograrlo sin ser detectada.
Apégate al plan, apégate al plan, tenía solo una oportunidad para causar un verdadero impacto positivo en su presa.
Sus labios se alargaron en una sonrisa felina y depredadora al darse cuenta de que se dirigía a Zaun.
Mis dominios.
Se movió rápido para adelantarse, pero sin perderla de vista, aprovechando que conocía el lugar como la palma de la mano. Se detuvo en un puesto de frutas, su mirada se detuvo en las frutillas.
¡Fresas! Exclamo una de sus voces, era la fruta favorita de Lux, lo había visto en su Instagram junto a una fotografía de ella presumiendo un vestido rosa con estampado de esa fruta "Me encantan las fresas" decía el pie de foto.
Desde donde estaba podía verla, caminando descuidadamente, con un gran mapa frente a ella, no podías ir así en Zaun, podías ser víctima de un carterista con facilidad.
¡Qué suerte tienes de que yo haya puesto mis ojos en ti!
Con las frutas recién compradas, su celular y un par de libros de arte entre sus manos camino hacia ella.
Ahora o nunca.
Deliberadamente choco contra ella, soltando sus cosas apropósito y que estas cayeran al suelo. Estaba nerviosa, sentía el corazón en la garganta, desde donde estaba podía percibir el suave aroma a flores típico del champú y las cremas hidratantes.
Huele delicioso.
Mira esas pestañas, son tan espesas y largas.
¡Mira esa piel! ¡Necesito tocarla!
Oh, esos labios.
Aunque por dentro Jinx fuera un desastre de pensamientos y sentimientos, por fuera actuaba completamente natural y hasta divertida, años haciendo enmascaramiento hacían de aquello una tarea muy sencilla y efectiva.
En el momento en que Lux comenzó a disculparse tanto supo que era perfecta. No había vuelta atrás. Aun así, hizo unas pequeñas pruebas, hasta ahora sabía que era extremadamente amable, pero necesitaba medir su confianza y por ello le ofreció de las frutas que había comprado, sonrió apenas perceptiblemente al ver que sin desconfianza tomaba una fresa y la mordía.
¡Hay que comportarnos!
Mejor no.
¡Que sí!
Se dijo así misma cuando el jugo de la frutilla descendió por la comisura de esos regordetes y rosados labios. Lo que hubiera dado por usar su lengua para limpiarle. Pero tenía que apegarse al plan y entonces sí, ofrecerse como guía de la ciudad.
No resulto sorprendente que aceptara, la había estudiado tan bien que casi podía predecir que pensaba en ese momento en que aceptaba con tanta efusión su simple ofrecimiento.
Te tengo.
XXX
Relájate, estamos en Zaun, tú conoces mejor que nadie los lugares interesantes de aquí.
Jinx se tranquilizaba a sí misma, le gustaba cuando sus voces le ayudaban y no eran unas hijas de puta con ella. Le hacían más fácil la vida, más fácil fingir que no era un fenómeno.
Llévala a la cafetería.
Le gustara.
Sabes que le gustara.
Sonrió al ver a Lux tan impresionada por su mural. Era un trabajo del que estaba orgullosa, que incluso personas como Caitlyn que no estaban interesadas en ese tipo de arte le habían elogiado.
Lo sabía.
Sabía que a Lux le gustaría, pero aun así no espero que se sintiera tan… reconfortante. Por eso no dudo en señalar el retrato de Seraphine y pavonearse discretamente, una de las pocas cosas que la hacían sentir segura era su arte.
Eso es, mírame, soy genial.
¿A que soy genial?
La más cool.
Quería la atención de Lux sólo para ella, deseaba que esos ojos celestes solo se fijaran en ella, no podía soportar la idea de que mirarán de manera similar a alguien más. No lo permitiría.
Lux tenía algo que era sencillamente adictivo para Jinx, incluso más que las drogas que cargaba consigo siempre.
No puedo dejarla ir.
Su voz.
Su aroma.
Su figura.
Su todo.
No puedo dejarla ir.
Nada en su exterior daba indicios al caos en su interior, la escuchaba atenta, con un deje de comprensión en su mirada ante sus inquietudes y preocupaciones sobre su futuro, sobre lo su sexualidad y familia. Tenía que ser genial, tenía que meterse en los pensamientos de Lux, tenía que ser inolvidable.
Oh, mira cómo te mira. Esta impresionada. Casi babea. Es un libro abierto, seguramente cree que ha encontrado a su otra mitad en esta pútrida ciudad.
De reojo vio la mano de Lux descansando sobre la mesa.
Tomala.
No, es demasiado pronto.
¡Que la tomes carajo!
Deslizo su mano lentamente hasta la de Lux y la coloco encima, apretándola suavemente con sus ojos atentos a cualquier reacción negativa. Era un gesto de comprensión, cercanía y entendimiento. Pero lo único que en verdad quería Jinx era tocarla, averiguar si su piel era tan suave como fantaseaba, lo necesitaba. Y vaya que lo era, a comparación de su piel que era áspera por los distintos materiales con los que trabajaba su tacto era tan suave que ese simple toque que ella propicio mando descargas eléctricas por todo su cuerpo.
Serás mía.
Serás mía.
Serás mía.
XXX
No.
No puedes irte.
¡Tienes que quedarte carajo!
¡No puedes dejar que se vaya!
Casi pierde el control cuando Lux le informo, demasiado tarde a su ver, que al día siguiente partiría hacía Jonia. No se lo esperaba. No lo había anticipado. Ella siempre había publicado sus destinos con tiempo en su muro. ¿Por qué esta vez había sido diferente? Detestaba cuando las cosas no eran como debían ser. Quería gritar, hacer un berrinche monumental, espetarle un montón de cosas a la cara. Apenas logro mantener la compostura e intercambiar sus números telefónicos. Por supuesto le hubiera encantado aceptar su invitación para pasar más tiempo con ella pero no podía.
No deben verte.
No puedes ser vista.
Regreso a Zaun con un semblante sombrio, derrotada y un caos en su cabeza.
Debiste anticiparlo. Debiste preguntar, pero claro, no podías dejar de pensar con el coño, no podías dejar de mirarle las tetas. Ahora será más trabajo porque eres una idiota y no pudiste pensar en eso antes.
Estúpida, estúpida, estúpida, estúpida, estúpida, estúpida, estúpida.
Con una de sus manos comenzó a golpear repetidamente su cabeza, en el área de la cien, intentando acallar esas malditas voces que no la dejaban en paz, que siempre marcaban sus errores porque para ellas jamás hacía algo bien.
Por eso tú padre las abandono con esa perra loca que se hace llamar tu madre. Porque eres estúpida. Se irá, te abandonará también, dale un par de días para que se olvide de ti. Ya verás.
Desesperada busco en los bolsillos internos de su chaqueta hasta que encontró una bolsa de plástico transparente con un montón de pastillas de colores. Tomo un par y se las paso así en seco. Prefería drogarse para intentar acallar las voces porque sus medicamentos la dejaban tonta, inútil, jamás había podido pensar tras tomar su tratamiento medico. Necesitaba pensar con claridad cuál sería su siguiente paso. Debía tranquilizarse para poder pensar.
XXX
- ¡YA NO POR FAVOR! -
Jinx le había quitado la cinta de la boca a la chica del departamento cinco para poder escuchar sus gritos, saber que alguien más sufría igual o peor que ella le ayudaba mucho a tranquilizar su ansiedad.
-No te estaría contando mis cosas si Vi me contestara el celular, sé que después de un rompimiento lo mejor es que ambas partes tomen su distancia. – con la otra mano tenía inmovilizada a la chica, presionando en la parte del pecho mientras que con la otra hacía cortes repetidos en un área específica, tallando como lo haría en una madera por ejemplo, arrancando alaridos de la pobre chica tambaleante –Sólo quiero un consejo. – la miro, totalmente ajena al dolor que le estaba causando - ¿Crees que debería llamarla y pedirle que se quede? ¿Sería muy raro? –
- ¡Oh diosa Janna! – gimió la mujer, mirando a Jinx estupefacta, sabía muy bien lo que era capaz de hacer, pero aun así siempre lograba sorprenderla. Acostumbrarse al dolor era algo de lo que no había sido capaz. –No lo sé… no lo sé…- moqueaba.
Jinx alzó una ceja, esa mirada suya parecía brillar en la oscuridad, era obvio que esa respuesta no le había satisfecho. –Sé lo que estás pensando. Pero no va suceder. – murmuro Jinx, con un tono de voz helado –Ahora que ella se va piensas que podemos regresar. Seguramente estas feliz de que se vaya. ¡Tienes que entender que ya no siento nada por ti!- mientras le hablaba, con una voz carente de emoción, movía la navaja para hacer más y más cortes irregulares por todo el área alrededor del ombligo arrancándole gritos desesperados a la chica que no podía hacer nada más que observar como la martirizaba.
- ¡Un mensaje! ¡Deséale buen viaje! – chilló de pronto y logro hacer que Jinx se detuviera. –Necesitas seguir escribiéndote con ella, que no te olvide…- no podía parar de sollozar -…estoy segura que si eres constante volverá. Créeme, tienes mucho encanto. - ella bien lo sabía.
Jinx guardo la navaja, sonriendo y entonces busco su celular con sus manos temblorosas, no estaba nerviosa por lo que acababa de hacer, era la adrenalina de haber consumido una dosis alta de éxtasis. - ¡Eres un sol! – dijo dándole un sonoro beso en la frente - ¿Ves cómo podemos seguir siendo amigas? - se alzó mientras tecleaba para mandarle un bonito mensaje a Lux, manchando de sangre la pantalla de su celular.
XXX
No, su nariz era un poco más respingada.
Creo recordar perfectamente como era su nariz, gracias.
¿Entonces porque esta tan chata?
No lo está, es un boceto, imbécil. Aun no lo termino.
¿Si sabes que te va olvidar?
No lo hará. Ella va volver.
¿Qué te hace pensar eso? Debiste llevarla a tu departamento ayer, a veces te tomas demasiado tiempo.
¡Cállate! ¡Sé cómo es su puto rostro! ¡Sé porque hago las cosas así! ¡Deja de estar jodiendo y déjame tranquila por un minuto!
La mano de Jinx se movía frenética haciendo trazos, tratando de plasmar lo mejor que podía el rostro de esa chica, tratando de mantener en su obra esa luz que tanto le atraía hasta que alguien puso sus manos sobre sus ojos. Su mente pensó de inmediato en Vi, era muy probable que después de las quince llamadas que le había hecho sin parar anoche estuviera un poco preocupada tratando de encontrarla.
No tuvo que esperar mucho para darse cuenta que no era Vi, ni Caitlyn o cualquier otra persona. Su corazón se detuvo por un momento, las voces en su interior chillaron emocionadas por lo que su mente era un desorden total en ese momento y apenas pudo hablar, manteniéndose en personaje lo mejor que podía.
La diosa Janna te ha bendecido, ha vuelto, ha vuelto, ha vuelto.
Por favor, esta vez no la cagues.
Eso es, continúa siendo una chica cool, intrigante, no demuestres tu emoción demasiado.
Silencio, debo pensar, si no queremos que se vaya esta vez, necesito pensar.
Esta vez las voces obedecieron, tenían un objetivo en común, así que su mente trabajo a toda potencia mientras conversaba con Lux la manera de hacerla quedarse. A veces se desconcentraba, no podía evitarlo, saber que esa chica, su luz en la oscuridad se había quedado en la ciudad por ella la hacía sentir en las nubes.
Debe ser cosa del destino.
Te pertenece.
No puede irse.
Mientras dibujaba y conversaba con Lux lo planeo todo. Necesitaba prolongar su estadía ahí lo más que pudiera y la excusa perfecta era el dibujo que estaba haciendo. Afortunadamente la rubia estaba muy entusiasmada por verlo acabado, así que trabajo a un ritmo que garantizaba que lo acabarían cuando ya estuviera muy oscuro.
Al mismo tiempo continuaba siendo agradable. Tejía una red de amabilidad, atracción y confianza lentamente alrededor de Lux que se encontraba tan apantallada que no veía las claras señales de alerta.
-Está bien, tú no puedes detener tu vida por mí. Mientras tanto puedo dar una vuelta por Piltover. – había dicho Lux y ella alzó la mirada para observarla, trato de evitarlo, pero de todas formas sonrió, quizás no con malicia y burla como había sido su primera intención, pero seguramente había resultado en una sonrisa extraña.
Pero tú si vas a detener tu vida por mí.
Aquel pensamiento cargado de malicia fue interrumpido por el regalo que le había comprado la rubia. Alzó la vista para verla, escucharla y sonreír genuinamente divertida por sus ocurrencias.
Lux era sin duda un ángel. Su ángel. Necesitaba ponerla bajo su resguardo, el mundo era un lugar muy peligroso, no se fiaba de nadie.
La protegeré.
Sera mía.
No se irá jamás.
Lux era tan buena para este mundo, tan soñadora e ingenua que no tuvo ningún problema para arrastrarla hasta su casa.
XXX
La emoción que sintió Jinx en el momento en que Lux puso un pie en su departamento fue inmensa, sabía por experiencia que una vez que las tenía ahí no había manera posible de que salieran. Tenía suerte de que la demaciana estuviera entretenida admirando sus cosas como para notar la sonrisa inquietante que se formó en su rostro.
La tengo.
Es mía.
Mía.
Aprovecho cuando entro a su habitación para cerrar muy bien la puerta, no planeaba mostrarse tal cual era a Lux todavía, aún estaba tejiendo su telaraña, sólo estaba siendo precavida. Luego fue a su habitación, se dio cuenta de que miraba los cerrojos de la ventana. Pensó que la rubia tenía un buen instinto de supervivencia, que en el fondo no era tan tonta lo cual vendría bien si quería sobrevivir.
La abrazó por la espalda, sabiendo que la acción la distraería y porque también moría por hacerlo desde que la vio en el puente. Podía sentir su suavidad, su aroma, su respiración y fuertes latidos del corazón. Deseaba devorarla en más de un sentido.
En cuanto tuvo la oportunidad lo hizo, haciéndole creer, como todo hasta el momento, que era su elección. Lux aprendería que la única con el poder de elegir era Jinx.
XXX
No podía dormir.
Era su tercer día sin poder descansar, no le preocupaba, no sería la primera vez que pasará días sin poder pegar el ojo. Al menos esta vez era por una razón que consideraba completamente valida: Lux. Incluso dormida era hermosa, cálida y brillante. No podía sacar de su cabeza los múltiples gemidos que le había sacado con su toque. Desde el principio sabía que ella era diferente a las demás, pero lo confirmo al ser la primera que se había entregado por voluntad propia y no sólo eso, había mucha necesidad y deseo en ella.
Sabía que era perfecta.
Y es mía.
Mía.
Salió de la cama con cuidado, fue hasta su estudio donde tomo un marcador negro y volvió a la habitación donde se quedó al pie de la cama, observando en completo silencio a la demaciana por mucho tiempo, casi una hora hasta que subió a la cama para hincarse a un lado de ella y poder escribir en su hombro descubierto la palabra "Mía". Permaneció otro rato observando su obra, con una sonrisa de suficiencia en el rostro hasta que decidió que era suficiente.
Tenía que preparar la casa para su huésped, no quería que se lastimará en su ausencia por lo que guardo bajo llave todos los objetos punzo cortantes, desde cuchillos hasta las espátulas que usaba para sus pinturas. Luego busco su celular, por suerte no tenía batería así que solamente tuvo que encontrar el cargador y doblarlo en repetidas ocasiones de la zona del conector, no se contuvo, fue brusca hasta que pudo sentir claramente que algo se partía, se aseguró de que quedara dañado antes de guardarlo en su lugar.
Termino justo a tiempo para tomarse una ducha, tenía que ir a trabajar.
XXX
Le costó horrores poder concentrarse en el trabajo, de echo hubo momentos de plano en los que parecía que no se encontraba en el planeta. No podía dejar de pensar en Lux, le hubiera gustado ver su reacción. La sola idea de saber que había logrado atraparla era excitante, tener el poder sobre su libertad la ponía a mil, podía sentir su centro arder con solo aquellos pensamientos.
El día se pasó jodidamente lento. Regreso muy ansiosa a casa, para hacer el camino más ameno reviso su celular.
"¿Todo está bien?" era el último mensaje que le había enviado Vi tras una serie de mensajes diferentes a causa de las llamadas que había hecho la noche pasada. Le respondió que sí, que iría a cenar un día de estos sumado a un emoji intentando calmar los nervios de su hermana mayor, que para ser francos estaban completamente justificados. Ya se encargaría de tranquilizarla luego, ahora mismo lo único en lo que podía y quería pensar era Lux.
Si era franca con ella misma, ni por un segundo pensó que la chica se creería tan fácilmente todas y cada una de sus mentiras.
Más que tonta, parece muy necesitada de que esto sea real. Susurró la voz más mezquina que tenía Jinx en su interior, con la que indudablemente tuvo que estar de acuerdo. Sin embargo, se consideraba muy buena mentirosa, por lo que para calmarla decidió que esa noche saldrían.
Para Jinx aquello era un juego, Lux era la rana en el fondo de la olla, no se daría cuenta de que el agua está caliente hasta que fuera muy tarde.
XXX
Lux se había quedado profundamente dormida acurrucada sobre su pecho, después de la salida, el alcohol y las drogas era comprensible, más cuando era obvio que no era su ambiente, que era una niña buena. Jinx se tomó la libertad de acariciar su espalda desnuda con la yema de sus dedos mientras ella y sus voces pensaban en muchas cosas a la vez.
De verdad se lo creyó, de verdad confía en ti.
Claro, ella no es como tú, ella es un ángel.
Ella es estúpida.
Cerro los ojos con fuerza, movió a Lux con toda la delicadeza de la que fue capaz debido a su estado para no despertarla, para que ambas quedaran de costado, ella mirando la espalda de Lux, ahí donde todavía tenía la palabra que le había escrito la noche anterior por lo que al abrir los ojos y verla gracias a las luces de la ciudad le ayudo mucho a calmarse.
No… ¡Ella me quiere! ¡Yo le gusto! ¿No la escuchaste? Ella no quiere que se acabe, ella quiere quedarse conmigo.
Apretó un poco más el abrazo, hundió su cara en el cuello de su amante, aspiro su dulce aroma y luego, tras días de no haber pegado el ojo en varios días, se permitió dormir, tranquila de saber que ya la tenía, de que no se iría.
XXX
Una pastilla de éxtasis le ayudo a sobrellevar el día en el trabajo rodeada de piltorvianos presuntuosos e insoportables. Hacía mucho que no tenía esas ganas de estar en casa, antes de Lux le parecía insoportable e incluso solía pasar días enteros sin regresar a su hogar. Pero ahora se la comían las ansias de estar allí.
Después de la breve conversación con Ekko se dirigió a casa sin hacer una sola parada, sus voces estaban calladas, tan expectantes y emocionadas como ella.
Subió las escaleras hasta su departamento dando grandes zancadas por la emoción, se detuvo en el apartamento tres, dirigiendo su mirada al departamento que estaba justo encima que era el cinco… quizás debería ir a ver como estaba e incluso subió un par de escalones, pero se detuvo y regreso al apartamento tres, esa podía esperar, primero debía ver a Lux.
La verdad es que no le sorprendió la actitud de la rubia al entrar al departamento, por eso estaba preparada y se aseguró de que no se le escapara.
Ow, ¡Mira sus ojitos! ¡Está asustada!
Eso no es tierno, quiere irse, nos quiere dejar. No vayas a dejar que se vaya.
Lo que si le sorprendió es ver el vidrio falso de la ventana quebrado y todos los vidrios esparcidos por su sala.
¡Quiso escapar! ¡Nos quiere dejar! ¡Mira el desastre!
Oh, vamos, sólo está asustada. Sólo necesita tiempo.
Pese a la dualidad que presentaban las voces en su cabeza logro mantenerse tranquila al principio, para poder irse a cambiar y pensar lo más estable que pudo hasta que Lux le hizo perder la paciencia. Estaba segura de que hubiera tolerado bien sus gritos mentirosa pero se atrevió a golpearla ni si quiera dolióy tuvo que ponerla en su lugar igual ibas a golpearla, cuando las personas entran en histeria a veces se tenían que tomar métodos drásticos porque te gusta lastimary ella tuvo que hacerlo.
Jinx volvió a la calma, pensando que, si ella se mostraba tranquila, Lux lo estaría y fue así hasta que la escucho hablar, pedirle que salieran a cenar ¿Acaso creía que era alguna clase de estúpida?
No seas cruel con ella, ¿Recuerdas porqué la elegimos?
Por su ingenuidad
Sinceramente no esperaba que la demaciana aceptara su destino fácilmente, podía llegar a entenderla, sin embargo, no se esperó en ningún momento que su instinto de supervivencia fuera tan terco y que tuviera que usar aquella arma que su cuñada le había regalado. "Vivir sola en ese edificio viejo puede ser peligroso" le había dicho ella, jamás había usado la teaser para defenderse, pero si para dar más de una lección. Era un buen regalo para alguien como ella.
Así como había algo en Lux que la atraía irremediablemente, había algo que la hacía enojar con facilidad, mucho más que las anteriores, sus sentimientos eran ambivalentes entre el deseo de tenerla, protegerla, no dejar que nadie más la tuviera a él verla llorar, destruirla e imponerse sobre ella. ¿Era así el amor? Tenía que serlo. Su obsesión por ella escalaba con cada lagrima derramada, se impulsaba a si misma a ser más violenta.
Fue en el baño, después de enseñarle esa captura de la falsa noticia que ella edito a su conveniencia, que realizo que realmente quería conservarla, que no sería como las demás, que ella era su otra mitad. Una descarga eléctrica atravesaba su cuerpo con cada sollozo, con cada mirada de miedo y entendió que no solo la necesitaba a su lado, que necesitaba romperla, amoldarla… después de todo ella era una artista plástica, podía crear cosas maravillosas de la nada.
Dejo que la excitación se apoderada de ella, simplemente no quiso resistirse a esos ojos azules vidriosos, a las mejillas mojadas y una de ellas marcada, a sus labios temblorosos y esos hipidos que se notaba no podía controlar. La beso, la manoseo, se la follo ahí mismo sin contenerse en sus palabras, siendo ella misma, musitando lo que sus voces decían… Lux debía aprender a amarla por cómo era en verdad.
XXX
Despertó a la chica del apartamento número cinco en el momento en que le arranco la cinta de la boca sin ninguna clase de delicadeza, arrancándole un estremecimiento por el susto y también un gritito leve.
-¡Shhh! – ordenó Jinx mirando a la muchacha desde arriba, llevaba consigo un plato con los restos del pesto que había preparado para la cena y una botella de agua. –Debes tener hambre y sed ¿Verdad? – Jinx se agacho, dejando las cosas en el suelo para ayudar a la otra a sentarse para que así pudiera comer mejor.
-Pensé… pensé que ya no vendrías. – la voz de la chica se notaba débil, así que Jinx abrió la botella de agua y le ayudo a beber.
-Estuve ocupada ¿Recuerdas que Luxanna se iba a Jonia? Bueno, decidió quedarse por mí. Y todo gracias al mensaje que me recomendaste mandar. – tomo el tenedor, enredo un poco de pasta en él y luego se lo llevo a la boca -¿Rico? – la chica se apresuró a asentir, Jinx estaba contenta, no debía hacerla enojar –Entonces he estado ocupada con ella, ya está conmigo. –
-Lo supuse…- la joven se hundió de hombros -…por los gritos. – se encogió más de hombros ante la mirada fría de Jinx.
-Tenía que amonestarla, quería golpearme. –
-No me refería a esos gritos. - trato de corregirse de inmediato la chica –En la tarde, estuvo toda la tarde gritando. -
Jinx entendió, tomo más pasta, la alimento mientras apretaba la mandíbula –Así que dices que es escandalosa. Bueno, no debes preocuparte por ello, me encargare. – luego arrugo la nariz –Apestas.- anunció de pronto –Mañana te daré un baño, ahora estoy cansada y quiero dormir.- le coloco de nuevo la cinta en la boca, tomo las cosas y salió del departamento numero cinco.
La joven trago con dificultad su bocado, esperando que el haber hablado de más no sea perjudicial para la nueva víctima.
