Esa noche, Jason estaba en racha.
No solo había salvado a un grupo de niños de un vampiro de clase baja descontrolado, sino que también había encontrado uno de sus escondites. El lugar era desastroso y apestaba, tampoco era muy espacioso, pero era lo suficientemente grande como para que esas criaturas demoníacas se escondieran del sol —el cual, por cierto, ya no tardaría mucho en aparecer.
Los tomó por sorpresa, obviamente, y no tardó mucho en eliminarlos uno a uno con disparos directos al corazón.
Observó alrededor y arrugó la nariz bajo su máscara. El hedor a putrefacción era fuerte y pronto supo por qué al encontrar una pequeña montaña de cuerpos inertes apilados. Aunque hubiera visto cada uno de los reportes de desaparición que Bruce envió, le sería totalmente imposible reconocerlos.
Así que, Jason exhaló y llevó su mano al audífono en su oído derecho.
"Estaba por comunicarme contigo," solo para oír a la voz del otro lado hablar antes de que cualquier palabra saliera de su boca.
Jason frunció el ceño, extrañado.
"¿Sucedió algo?" él quiso saber y aunque no estaba viendo a Barbara, pudo imaginársela frente a la gran computadora de la cueva. Rodando los ojos, o recostando su peso totalmente en el respaldar de la silla.
"Hay algo de lo que debemos hablar. Batman quiere a todos en la cueva. A todos."
"¿Y no puede esperar?" él preguntó, divertido por el tono que Bárbara estaba usando —aunque consciente de que si Bruce estaba convocando a todos debía ser por algo importante —solo para continuar antes de que ella pudiera responder. "Tengo una montaña de cadáveres esperando ser identificados. Así que si pudieras enviar a los polis a mi ubicación—"
"Damian trajo una vampiresa a la cueva."
Jason parpadeó una vez. Y luego otra vez. Y entonces tuvo que retroceder los pasos que había avanzado, como si eso fuera a tener algún efecto en lo que acababa de oír.
"¿Que el niño hizo qué?"
"Ugh! ¡Solo ven!" ella repitió y entonces cortó la línea de comunicación.
Bueno, Jason no necesitaba que se lo dijera una tercera vez.
No fue sorpresa que para cuando dió un paso fuera del elevador, todos voltearon a mirarlo. Bruce, parado desde una posición de clara superioridad, dándole la espalda a la gran pantalla de la cueva, con Dick a su izquierda y Damian a su derecha. Bárbara estaba sentada con ambos brazos apoyados sobre la mesa mientras que Tim, frente a ella, estaba recostado sobre el respaldo de su asiento.
La única extraña en la cueva, que estaba sentada a una segura distancia de Tim y Bárbara, y le daba la espalda al elevador, fue también la única que no volteó para mirarlo. Quizá era tímida, pero la fuerte tensión en el ambiente le dejaba claro que no se debía a algo de introversión.
Jason caminó rápidamente hasta su asiento al lado de Tim. Su mirada posándose brevemente en la que sería la vampiresa la que Bárbara había mencionado cuando jaló la silla.
Ella no tardó en responder, manteniendo la mirada por el más breve segundo antes de volver a mirar al frente.
Él frunció los ojos. Fue solo por una fracción de segundo, pero Jason había sentido la instintiva necesidad de sacar sus armas, o de al menos poner una mano lista sobre alguna de ellas, por más de que ella apenas se había movido. Era raro, por lo que él se preguntó si es que todos en la cueva se sentían así.
No lo dijo en voz alta, sin embargo, ya que Bruce habló.
"Explica la situación, Damian," su padre ordenó al volver a mirar a su único hijo de sangre.
Damian tuvo que aguantar el suspiro que amenazaba con salir de sus labios y en su lugar solo mantuvo el ceño fruncido. Si se trataba de su padre, él estaba seguro que de algún modo ya sospechaba lo que había pasado y solo quería que él lo confirmara frente a todos.
"Es tal y como parece, padre," él contestó simplemente. "Ustedes tardaban. Tuve que actuar y ella me ayudó. El culpable era un vampiro de clase alta y—"
"Entonces, ¿básicamente ella te salvó el trasero?" Damian giró a fulminar con la mirada a Jason, quien lo había interrumpido sin pena. Con los brazos ahora cruzados sobre su pecho, dando la apariencia de que la presencia de Raven no lo molestaba en lo absoluto, aun cuando probablemente todos en esa habitación sabían que no era así.
"Jason—" Dick intentó intervenir.
"No, no, déjalo hablar," pero luego fue Bárbara la que lo interrumpió, moviendo una mano de un lado al otro como si el fastidio de Damian fuera algo sin importancia.
Lo que, considerando que pasaba muy seguido, probablemente así era.
Pero Jason solo se encogió de hombros antes de apoyar sus codos sobre la mesa y fue Tim quien decidió continuar en su lugar, mirando a Damian.
"Dejaste que una vampiresa te salvara y luego la trajiste a la cueva. Las únicas razones por las que Bruce permitiría eso son: o ella es una gran amenaza o alguien a quien podemos usar. Y viendo que no tiene ninguna clase de restricción física, podemos asumir que es la segunda opción, ¿o no es así? Sin embargo, fallo en comprender por qué es que todos somos necesarios para esto."
La mirada de Jason cayó a la mesa. "En lo que a mí respecta, no hay razón para unir fuerzas con un vampiro."
"Pero sí la hay," la vampiresa de la que habían estado hablando habló después de haber estado todo ese tiempo escuchando.
Todas las miradas obviamente se dirigieron a ella, pero Raven no sé intimidó en lo absoluto.
"¿Qué quieres decir?" Barbara preguntó entonces.
Pero fue Damian, con el ceño fruncido, como si estuviera recordando algo, quien habló.
"Es por lo que dijo ese vampiro…" él sospechó, mirando a Raven y cuando ella asintió, Damian volvió la mirada a su padre. "¿La Reina? ¿Sabes a lo que se refería?"
"Es lo que estábamos investigando," Dick contestó por Bruce, pronto caminando hacia la computadora para mostrar algunos archivos e imágenes en pantalla. Si Jason, Barbara y Tim no habían estado realmente interesados en la conversación, ahora estaban totalmente inmiscuidos.
Bruce también asintió entonces, mirando hacia la presentación de Dick.
"Había escuchado sobre ella durante una pelea contra Slade Wilson," él empezó a explicar. Todos excepto por Raven —que obviamente no lo conocía —hicieron una mueca entre enojada y asqueada al escuchar el nombre del vampiro mercenario de clase alta. "Pero en el momento no había suficientes datos, así que envié a Dick a investigar."
"Hemos estado reuniendo pistas desde entonces," él dijo. "Mayormente rumores. Uno de ellos era que lo que sea que estaba pasando, lo estaba haciendo en Jump City."
"Pero ya no es así," Raven se levantó del asiento en el que estaba, sus manos apoyadas firmemente en la mesa. "Yo vine hasta aquí siguiendo su rastro. Ha estado convirtiendo a personas malas sin parar en vampiros de clase alta y media, y estos han estado creando sirvientes a su gusto. Inocentes pagan por eso. Es repugnante. Quiero detenerla tanto como ustedes."
"Eso es adorable," Jason comentó, casi a modo de burla, antes de volver a recostar la espalda en el respaldo de su asiento y mirar con los ojos fruncidos a Raven. "¿Pero cómo sabemos que no eres uno de ellos y solo nos estás llevando a una trampa?"
"Cierto," Barbara apoyó. "No hay nada acerca de ti en ninguna base de datos a las que tenemos acceso. Y créeme, tenemos muchas."
Raven se quedó callada unos segundos. Si bien su plan de ir hasta ahí había sido efectivo y había estado preparada para contestar tantas preguntas como pudiera, sabía que le sería difícil lograr que cazadores confiaran en ella el primer día de conocerlos.
No los culpaba en lo absoluto, pero ser rechazada no era el sentimiento más ameno.
Así que ella apretó los labios y tomó aire antes de continuar.
"Puede que no de mí, pero sí de mi madre," ella decidió confesar. "Arella Roth. Ella no era la persona más… estable. No me registró cuando nací, no me envió a la escuela. Y, um, ella temía que cazadores fueran a alejarme de ella, por lo que me escondió lejos."
Una vez más hubo silencio. Un silencio que solo fue llenado por el sonido de los dedos de Dick tipeando en la computadora. Raven tomó aire y exhaló, tratando de calmar los latidos de su corazón mientras ellos intentaban corroborar su información. Pronto, la imagen, relativamente antigua, de una mujer delgada de largo cabello negro apareció en la pantalla. Estaba más joven y más saludable que la última vez que Raven la había visto, pero era Arella sin lugar a dudas.
Su parecido con Raven era innegable.
Pero Dick frunció los ojos.
"No hay suficiente información," él informó, frunciendo el ceño en confusión hacia la pantalla. "Ni para negar, ni para confirmar la información."
"¿Qué hay acerca de tu padre?" Barbara preguntó.
Raven tuvo un segundo de duda en el que abrió la boca, pero pronto la cerró y agitó la cabeza. "No tengo idea," ella admitió.
El silencio fue incómodo por un momento, al menos hasta que Tim volvió a hablar;
"Y a todo esto," él dijo, llamando la atención de todos. "Esta… Reina, ¿qué es lo que quiere?"
Raven se enderezó en su sitio.
"No estoy segura," ella decidió contestar con honestidad. "Solo sé que ha estado buscando vampiros dispuestos a ir hasta el fin del mundo por ella. Ya sea por voluntad propia o porque les promete algo a cambio."
"Los cuáles ella puede encontrar fácilmente aquí," Damian se cruzó de brazos, sabiendo a ciencia cierta que la única razón por la que la existencia de los vampiros en Gotham seguía siendo un secreto a voces era suerte y mucho trabajo por parte de los contactos de Wayne Enterprises. "Además de los que ha traído consigo."
"Una armada…" Tim concluyó, con una mano en la barbilla y vista fija en algún punto de la mesa frente a él.
Raven asintió.
"Creo que podemos trabajar juntos, al menos en esto…"
Todos volvieron a mirar a Bruce. Al final él era quien tenía la última palabra cuando se trataba de algo que los involucraba a todos, por más de que no siempre estuvieran de acuerdo, era un consenso al que habían llegado muchos años atrás.
Él mantuvo su expresión severa.
"No podemos arriesgarnos a que alguno de nosotros sea convertido," él dijo, su mirada fija en Raven, con una postura que parecía normal, pero que cualquiera en la cueva podía decir que en realidad estaba en guardia. "Así que no podemos confiar en ti."
Raven tragó saliva, aunque quiso intervenir, la objeción no pudo salir de sus labios cuando Bruce volvió a hablar:
"Sin embargo, vale la pena verificar la información que tengas," él le dió un asentimiento a Barbara y ella correspondió levantándose y dirigiéndose a la computadora junto a Dick. Luego, Bruce volvió a mirar a Raven. "Fácilmente podrías unirte a su plan y ayudarla, ¿pero por qué decidiste venir con nosotros?" él quiso saber. "¿Por qué quieres involucrarte?"
¿Por qué decidió ir con los humanos?
Ella parpadeó y desvió la mirada al suelo, su mano derecha apretando su codo izquierdo. Si lo pensaba, no era una respuesta difícil de dar. Quizá sí difícil de comprender, pero no esperaba que ellos lo hicieran.
"No quiero… que más personas inocentes sufran," ella contestó.
Decidieron que Raven se quedaría con ellos, al menos hasta verificar la información que ella les proveería. La votación no fue exactamente unánime, pero tampoco hubo mucha objeción. No era como que pudieran ignorar a aquella que se hacía llamar Reina.
Mientras se dirigían a la salida, Bruce se quedó unos pasos atrás.
"Damian," su padre lo llamó, logrando que se detuviera, y que los demás —a excepción de Barbara que seguía en la computadora— les prestaran atención. A él no le importó en lo absoluto. "Mantenla vigilada."
"¿Por qué yo?" él demandó, frunciendo el ceño.
Dado su historial, Damian sabía que su padre no confiaba lo suficiente en su juicio o en sus habilidades, en cualquier caso, su padre probablemente pensaba que él tenía un sobre exceso de confianza, por lo que Damian pensaba que sería más sabio dejarle el trabajo de niñera a Grayson, o a Tim. Más bien, esperaba que Dick se ofreciera.
Sin embargo, su padre solo mantuvo la expresión de firmeza y Dick se encogió se encogió de hombros.
"Eh, no me mires a mí, tú la trajiste," su hermano mayor levantó las manos.
"Exactamente," Damian alzó ambas cejas en incredulidad cuando su padre habló. "Mientras nos mantengamos en ignorancia, la situación será urgente. Jason y Tim harán el trabajo de campo. Barbara, la investigación. Busquen cualquier cosa que pueda darnos un indicio de lo que está pasando. Yo hablaré con unos viejos conocidos y Dick volverá a Jump City en busca de algo que quizá se le haya escapado de las manos."
"¿Es esta alguna clase de castigo?" él cuestionó, pronto volviendo a fruncir el ceño. ¿Es esta tu manera más efectiva de decirme que estoy castigado sin patrullar?
Pero su padre no respondió a eso.
"Mantén un ojo en ella."
Curiosamente, Damian no tuvo tiempo de objetar, ya que Jason decidió intervenir, dando un par de pasos hacia ellos y apoyándose en una pierna.
"¿Estás seguro de que es una buena idea, Bruce?" él preguntó. "¿Dejar al niño a cargo de la chica de quién-sabe-cuántos-años?"
Su tono bromista camuflaba la preocupación por su hermanito con facilidad, pero eso no impidió que Damian volviera a fulminarlo con la mirada.
"Ya basta con eso, Todd. Tengo 19," él contestó, no esperando el silencio impactado que siguió tras sus palabras. Damian los miró a todos con confusión.
Sí sabían que tenía 19, ¿o no?
"Espera. Espera… ¡¿19?!" Jason se tomó unos segundos, como si recién estuviera asimilando la información recibida antes de llevarse una mano a la cabeza y buscar a Dick con la mirada tan pronto como pudo. "¡Amigo, eso nos hace antiguos!"
Dick de pronto también pareció aturdido. Demasiado como para responder cuando Tim rió y Damian solo rodó los ojos ante lo inmaduros que podían llegar a ser. Incluso su padre había suavizado su expresión. Por lo que antes de que decidieran incluirlo en la conversación, él caminó hacia el elevador, asintiendo hacia Raven para que ella lo siguiera. Era más que seguro que Alfred ya había preparado una habitación para ella.
Incluso sin mirarla, Damian podía sentir su mirada en la nuca mientras caminaban.
"¿Qué?" él demandó, un poco tosco, cuando ambos estaban en el elevador. Raven tenía una pequeña sonrisa, era apenas una curva en sus labios, pero era claramente una sonrisa para Damian. Sincera y casi divertida, aun cuando ella ya no lo estaba mirando.
"Debe ser divertido… tener una familia así," ella comentó.
Pero Damian solo frunció el ceño, no importándole parecer tan confundido. "¿Eso es lo que parece? ¿Que es divertido?"
Ella asintió y entonces las puertas del elevador se abrieron, mostrando uno de los inmensos pasillos de la mansión Wayne. Uno de los pasillos a los que la gente, cuando a Bruce le tocaba hacer alguna de sus fiestas de caridad, nunca tenía acceso por obvios motivos.
Damian fue el primero en salir, acostumbrado a la magnificencia de su familia, pero se detuvo en cuanto Raven tardó en seguirlo. Él no frunció el ceño, sin embargo, cuando su mirada se posó en el rostro de ella, totalmente maravillada y embelesada por la decoración. Sus labios rojizos ligeramente entreabiertos le dejaron claro que no era algo normal para ella y casi, solo casi, Damian pensó que parecía una chica humana común e ingenua, como algunas de las chicas que sus hermanos habían llevado a la mansión en ciertas ocasiones.
"No sabía que eran millonarios," ella comentó, observando los cuadros que adornaban las paredes.
Observando todo lo que podía de hecho, adelantándose solo unos cuantos pasos a él.
Esta vez Damian sí frunció el ceño.
"¿Nunca habías oído de Bruce Wayne?"
Llámenlo arrogancia, pero Damian siempre había creído que su familia era una de las más conocidas del mundo. Ya sea por los que solo conocían a los Wayne como empresarios o por los que conocían sus actividades nocturnas.
Pero entonces ella se detuvo y se encogió de hombros al mismo tiempo que decía: "Déjame refrasear eso. No sabía que la familia del Murciélago era la multimillonaria familia Wayne. Mi madre me escondió lejos, ¿no lo había dicho ya?"
Damian asintió una sola vez, notando que no era algo sobre lo que ella quisiera hablar. Sin embargo, había cosas que no le estaban cuadrando y sentía que debía entenderlas primero antes de intentar formar cualquier alianza con ella.
No pudo preguntarle en ese momento, aunque, porque justo se cruzaron con el mayordomo de la familia, quien hizo una leve inclinación a modo de saludo cuando notó a Raven.
"Querido muchacho, señorita," él saludó. "El señor Wayne me indicó que preparara una de las habitaciones de huéspedes en el segundo piso."
"Gracias, Pennyworth. Yo la llevaré," él se ofreció y, aunque Alfred pareció sorprendido por su iniciativa, no se opuso en lo absoluto y en cambio, solo dio un asentimiento para que todos pudieran seguir con sus respectivos caminos.
Ellos siguieron de frente y no fue difícil encontrar la habitación a la que se refería Alfred, ya que la puerta no estaba cerrada y el interior había sido limpiado y ordenado eficazmente.
Como todas las habitaciones, esta contaba con un baño personal y una televisión, además de la cama de dos plazas y una ventana que daba a los jardines de la mansión. La ventana de Raven probablemente no se abría, sin embargo. Conociendo a su padre, sabía que si la chica quería escaparse a escondidas de la mansión no se lo dejaría fácil.
Raven se sentó en la cama y paseó sus manos por el suave edredón antes de levantar la mirada hacia él otra vez, curiosa.
"¿Quieres preguntarme algo, no?" ella comentó sin miedo, juntando sus manos sobre su regazo después de unos segundos.
Él asintió, decidiendo dejar la puerta abierta, pero recostándose en el marco.
"Si has estado escondida… ¿cómo supiste de nosotros exactamente?"
Ella mantuvo una pequeña sonrisa, no exactamente feliz, al desviar la mirada al suelo.
"Solo fue hasta que mi madre falleció —a manos de un vampiro, irónico, ¿no?" ella rodó los ojos al contarle antes de continuar, aunque Damian supo que solo lo hacía para que él no sintiera pena por ella. Era curioso, pero siendo algo similar a lo que él había pasado, comprendía por qué ella no quería profundizar más en ese lado de su historia. "Como sea, escapé y me quedé sola. Vagué por todo el país por un tiempo. Muy asustada como para hablar con humanos… y entonces me crucé con diferentes vampiros que me ayudaron. Uno me crió por un tiempo, los más jóvenes me ayudaron luego. Me acogieron y me contaron sobre ustedes —me contaron lo que necesitaba saber de ustedes, pero no su identidad secreta."
"Lo cuál," ella añadió. "Me sorprende que sean tan rápidos de revelar"
Él se mantuvo mirándola, con una ceja en alto. Esperaba que ella no creyera que su padre no ya tenía un plan de contingencia en caso ella decidiera exponerlos, o alguna otra acción estúpida. Sería muy ingenuo de su parte. No hubiera sido así de fácil si no fuera así después de todo. Pero ella pareció malentenderlo cuando añadió unos segundos después:
"Ah, son… buenos vampiros, no te preocupes."
Damian exhaló.
"¿Crees que tengan información que le pueda ser útil a Grayson?"
Pero Raven hizo una mueca, notoriamente incómoda.
"No lo sé, pero no creo que agradezcan el hecho de que le dé su ubicación a un cazavampiros."
"¿No que eran buenos vampiros?" la sospecha en su voz era clara, aunque no acusatoria.
Ella se quedó en silencio unos segundos, mirándolo fijamente, como si quisiera descifrar algo, antes de suspirar.
"Tú mismo lo dijiste: todos los vampiros son sus enemigos. La única diferencia es que algunos prefieren vivir en paz, como si nunca hubieran sido convertidos…"
Por más de que sea difícil, casi imposible, ella no agregó —aunque ambos sabían eso.
Él apretó las manos en puños imperceptiblemente. No tenía nada que responder a eso. Al menos nada bueno. En su experiencia, todos los vampiros con los que se había cruzado solo habían generado más caos que bien.
No solo en su experiencia de hecho.
Un vampiro descontrolado había convertido a la madre de Jason. Uno de clase alta había asesinado a la familia de Grayson solo para demostrar su poder. Un errático sirviente había matado a sus abuelos, los padres de su padre.
Su propia madre…
Damian exhaló.
La única excepción a esa regla era Raven, que lo había ayudado, pero eso no cambiaba las cosas. La verdad era que tampoco era muy afín a la idea de su padre.
Aunque él tampoco quería que más personas inocentes salieran lastimadas.
"Necesitamos la información," él le dijo, dejando de apoyarse en la pared para salir de la habitación. "Grayson los encontrará, nos des su ubicación o no."
Raven lo observó irse y mantuvo su mirada fija en su espalda por unos segundos hasta que cerró la puerta tras de sí.
La hostilidad con la que la había tratado en un inicio ya no era perceptible, pero la desconfianza y el rencor en sus palabras eran igual de notorias. Parte de ella quería saber por qué, hablar con él y comprender la razón del camino que su familia había decidido tomar. La otra parte ya lo sabía.
Ella se dejó caer en la cama y miró fijamente al techo, apretando la tela del edredón entre sus dedos antes de llevar sus manos frente a su rostro y observar sus palmas, ligeramente sudorosas.
Damian Wayne había sido lo suficientemente hábil y fuerte como para mantener el ritmo de la pelea contra ella. Era solo un humano, pero el aura que emitía era casi tan intimidante como el de un vampiro normal. No podía negar que se sentía intrigada por él.
Y solo podía imaginar qué tan fuerte eran sus hermanos mayores o su padre, que de por sí también daban un aura similar a las de los vampiros cuando se mostraban hostiles, por lo que entendía por qué sus amigos le habían advertido especialmente acerca de ellos, pero…
Raven dejó caer sus manos sobre la cama y suspiró.
Si tenía que bailar en las palmas de la compleja familia Wayne para detener a la Reina y obtener siquiera una diminuta posibilidad de vivir una vida normal, lo haría.
