Hola, buenas madrugadas ...
Cómo verán, estoy publicando capítulos más cortos pero con mayor frecuencia, creo que me vienen mejor :) Antes que nada, quería agradecerles por la buena aceptación que le han dado a este fic, sé que somos muy poquitos y eso a veces me desanima a seguir escribiendo (pienso que nadie me lee xD), pero recuerdo con cariño cada uno de sus mensajes y alimenta mis ganas de darle más hilo a la imaginación, que al final creo que se trata de eso 3
Estos días de cuarentena me han venido bastante raros ... con mucho trabajo y demasiada inspiración, supongo que siempre he trabajado mejor bajo presión ... En fin, de igual manera quería pedirles de favor me recomendaran algún grupo (si es que hay dentro de) de Neji-Saku, siento que nuestro pequeño fandom muere T_T no quiero sentir que muere, me gustaría conocer más de nuestra especie o fics Neji-saku que me pueden recomendar.
De igual manera, esta semana me leí la novela de Sakura-Hiden y la Sasuke-Redsuden y bueno, ACLARO QUE JAMÁS HE ESCRITO Y JAMÁS ME HA NACIDO ESCRIBIR UN FIC SASUSAKU, y no porque no me guste, de hecho es mi pareja canon favorita ... pero encontraras cierto trasfondo tóxico que conociéndome, sabía que no sería capaz de manejar adecuadamente. Pero he quedado sorprendida con ambas historias que me he visto tentada a caer en las garras del SasuSaku. Aún no sé si escribiré algo al respecto, pero ya veremos sobre la marcha ...
Sorry si las cosas médicas de sakura los aburre, soy médico y no puedo evitar enzañarme con eso xD trato de mezclar las cosas médicas reales con algunas cosas fumadas del Naruto verse para hacerlo lo más real y creíble posible, o como creo que funcionaría en el Verso de Naruto.
Y aprovechando esta cuarentena, quería tratar de acercarme un poco a ustedes, sentir que no soy solo la loca del NejiSaku xD, así que déjenme saber sus opiniones al respecto de las historias, dudas, tomates, flamers, lo que quieran.
Bendiciones a todos, y recuerden # QuédateEnCasa
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: NARUTO NO ME PERTENECE, ES PROPIEDAD DE M. KISHIMOTO
I
—Estará bien —informó Sakura—. Afortunadamente lo han traído rápidamente a la aldea y he podido revertir la intoxicación. Tardará un par de días en recuperarse por completo. Pero lo hará —le aseguró—. El resto de tu equipo está estable y podrán irse a casa un poco antes, los valoraré de nuevo por la mañana.
Sai asintió en silencio y su rictus tenso se relajó un instante. Sin embargo, aunque Kiba estaba fuera de peligro, Sakura podía apreciar la preocupación aún latente en el rostro de su amigo. La mirada seria casi vacía y sus labios fuertemente apretados se lo confirmaban. Sai había estado a cargo de la misión después de todo, era entendible que se sintiera especialmente culpable de la situación.
Ya no eran tiempos de guerra pero los conflictos de las villas que se independizaron cerca de las fronteras eran un problema constante. Lo que al principio eran simples riñas internas pasaron a convertirse en verdaderas peleas militares. Quienes no crean estado de acuerdo con la política instaurada posterior a la guerra se situación exiliado ciudades independientes.
Konoha había respetado su autonomía. Pero tenían sospechas que las demás aldeas no pensaban de la misma manera…
Esas pequeñas revueltas que terminaban pacíficamente se habían ido acrecentando tanto en violencia como en armamento, y era algo que a Konoha le llamaba la atención. El armamento era demasiado sofisticado para ciudades que no terminaban de prosperar, de algún lugar lo tenían que sacar.
«O alguien tenía que proporcionárselo… alguien que deseaba reavivar las antiguas asperezas que se habían limado en La Gran Guerra. Después estaba el ataque hacia el equipo de Sai, que no había sido una emboscada cualquiera, casi podía jurar que se trataba de un ataque químico…
Querían matarlos sin confrontación, con "algo" más elaborado que un simple envenenamiento.»
—¿Pasa algo, Sakura? —le preguntó Sai, al verla absorta en sus pensamientos.
Ella negó con la cabeza.
—No, no es nada —musitó. Y quiso tranquilizarlo con una sonrisa—. Es solo que algunas cosas no me quedan claras, puedes contarme ¿quién los atacó? ¿y con qué? —intentó sonar lo más tranquila posible, pero su voz inquieta la delató.
Tan pronto como lanzó la pregunta, ambos volvieron a guardar silencio. Esa era una buena pregunta.
—Tenemos nuestras conjeturas, pero no lo sabemos con seguridad —reconoció Sai, mirándola seriamente—. Completamos la misión con éxito en la ciudad de Los Ríos y procedimos a escapar. El lugar es pequeño y en un principio no contaban con ninjas en sus filas. Al menos no con los suficientes para tener escuadras activas, pero los ninjas que se han exiliado del país del Rayo o La Roca han encontrado en estas ciudades independientes un hogar donde empezar de nuevo. Las ciudades entre las fronteras no son propiedad de ninguna nación, son tierra de nadie y se han convertido en el nido para gente buena como mala. Y es custodiada por esos ninjas. Para evitar una confrontación innecesaria optamos por internarnos en el bosque y un par de kilómetros antes de pisar el País del Fuego nos emboscaron dos pelotones, eran ninjas bien entrenados que se situaron alrededor y nos lanzaron una especie de bombas explosivas…
—¿Bombas? —lo interrumpió, Sakura— ¿estás seguro que eran bombas?
Sai se quedó callado, dubitativo. Ella honestamente lo dudaba, las bombas explosivas convencionales eran elaboradas a base de bióxido de carbono comprimido y rara vez daban cuadros clínicos como el que había tratado en Kiba y en el resto del equipo ANBU.
—No estoy seguro, solo vi que las ocupaban como bombas explosivas, aunque Kiba mencionó que una de ellas lo golpeó y el contenedor era de metal, como un pequeño recipiente de metal que después de golpearlo se activó liberando un gas que cubrió las copas de los árboles. Después de eso todos empezamos a sentirnos mareados, mantuvimos una pelea en tierra pero al ver que Kiba cayó frente al enemigo optamos por retirarnos y traerlo a la aldea… El resto del equipo aguantó a llegar al hospital antes de desplomarse…
Sakura frunció el ceño con preocupación. Ahora le hacía más ruido que nunca la intoxicación por organofosforados que había sufrido el equipo ANBU. Los signos y síntomas de Kiba al llegar a la aldea le sonaban compatibles con un síndrome colinérgico que trató con un extracto concentrado de belladona de manera satisfactoria.
No obstante, era invadida por el interés casi tangible de averiguar donde se había sintetizado la droga, quién la había elaborado y con qué finalidad. Su instinto de médico la obligaba a averiguar a fondo.
Conocía las fortalezas y debilidades médicas de la mayoría de las naciones. Día a día Tsunade-sama y ella recibían peticiones urgentes de otras aldeas para ayudarlos a identificar enfermedades raras en sus habitantes, antídotos para envenenamientos o tratamientos que en sus aldeas no contaban. Con frecuencia accedían a cambio de hierbas medicinales que eran raras o difíciles de cultivar en Konoha.
Pero no tenía sentido…
No recordaba que le hubiesen descrito un caso similar en alguna de esas peticiones, entonces, vagamente se le vino a la mente haber atendido a un par de campesino con síntomas leves de la aldea del Arroz, pero esos casos se había explicado por la incorporación reciente de fertilizantes e insecticidas en sus campos un par de meses atrás. La situación no había pasado a mayores, los aldeanos habían respondido a dosis pequeñas de atropina y…
Algo hizo clic en la cabeza de Sakura.
—La aldea del Arroz está cerca de la ciudad de los Ríos.
Sai parecía no entender a qué venía aquella observación de su parte, pero lo confirmó de cualquier manera. Sakura lo dirigió rápidamente a su oficina y empezó a buscar entre los expedientes los casos que había reportado del País del Arroz.
—El grupo de campesinos que atendí hace tiempo presentaron síntomas leves en comparación a tu equipo —le dijo, a esas alturas un par de cosas empezaban a encajar— Ellos por lo regular emplean fertilizantes orgánicos y nunca habían tenido problemas, pero mencionaron haber cambiado los fertilizantes por uno de menor precio y aparentemente mejor calidad. Posterior a eso sus problemas comenzaron…
—¿Y los fertilizantes que tiene que ver con nosotros, Sakura? —seguía sin entender.
La razón era simple.
—La intoxicación de tu equipo no fue por el gas en sí mismo, fue por el compuesto de ese gas. Los organofosforados están presentes en fertilizantes e insecticidas, por ello no se nos hizo raro verlo en campesinos… Pero ahora no estoy tan segura que sea una coincidencia, el País del Arroz se ha dedicado a los cultivos desde hace décadas. No son nuevos en este tipo de actividades, tampoco recuerdan cuadros similares con anterioridad, pero ellos y tu equipo respondieron al mismo tratamiento a diferente dosis…
Quería asegurarle que habían sido atacados por la misma sustancia en diferente concentración, pero no podía dar fe de ello.
No aún…
Muy probablemente había alguien detrás y para llegar a él tendrían que investigar a fondo…
Bajo esa premisa no encontraba raro que los casos leves del País del Arroz se hubiesen tratado de una prueba de la sustancia o el diseño experimental de la misma en personas vulnerables, muertes de personas que nadie investigaría, defunciones casuales…
Gente de campo de la que nadie se preocuparía en indagar, y Sakura sintió que el corazón se le encogía. Que Kami la perdonara si sus ideas eran extremistas, pero si sus conjeturas resultaban ser ciertas, que le diera la lucidez suficiente para llegar con los culpables antes de que un desastre ocurriera…
—A la par que traté a esos campesinos conseguí aislar una pequeña porción del organofosforado de su cuerpo —comenzó a explicar, rememorando todos los detalles en su mente—, la muestra fue apenas perceptible; existen diversas estructuras de la sustancia pero la base molecular es la misma. Necesitaríamos obtener una muestra de la sustancia con la que fueron atacados y compararlas, de ser compatibles tendríamos que buscar al responsable —acotó, visiblemente preocupada.
—¿Y no puedes hacer eso con Kiba? —inquirió, entendiendo el punto.
Sakura negó con pesar. Cómo si no lo hubiese pensado…
—En esa ocasión los aldeanos venían ligeramente más estables, les hice un perfil toxicológico previo a la administración de atropina. Con tu equipo no me permití esa libertad… En cuanto a los culpables, hay pocas aldeas con conocimientos bioquímicos que sean capaz de inferir la toxicidad de los compuestos y las dosis máximas de letalidad… pero no es algo imposible de lograr.
No, no lo era…, se dijo, Tsunade-sama y ella trabajaban a diario desarrollando nuevos medicamentos, no dudaba que existieran ninjas médicos que trabajaban en su antítesis para el mejor postor.
—Me encargaré de informarle a Naruto de la situación —musitó, Sai, apretando fuertemente el pergamino que habían rescatado de la misión— Aún no le doy el informe.
—Te acompaño —señaló, Sakura. Necesitaba hacerle saber sus inquietudes personalmente a Naruto, y que le permitiera comprobar si sus sospechas estaban infundadas o no…
II
El séptimo Hokage se reclinó hacia delante y entrelazó las manos a la altura de su barbilla en señal de preocupación.
Había escuchado atentamente a sus amigos y si las sospechas de Sakura resultaban ciertas tendría que tomar medidas contra la nación que resultara responsable, si es que había una nación involucrada…
—Quizá se trate de una organización independiente —se aventuró a decir Naruto, como las que Sasuke hacía referencia en sus cartas. Sicarios… renegados, organizaciones que se dedicaban al tráfico de armas y que llevaba combatiendo desde las sombras.
—No lo sabremos hasta no investigar —intervino Shikamaru, cruzado de brazos desde una esquina de la oficina—. Si estamos en lo correcto, no sería raro que la ciudad de los Ríos haya contaminado los campos de arroz a propósito. Pero antes de acusarlos necesitamos obtener la muestra con la que atacaron a tu equipo, Sai, y que Sakura determine si estamos ante un enemigo en común o si se trata de una desagradable coincidencia…
Pronto, la oficina del Hokage se quedó en silencio, presa de las ideas y de las distintas posibilidades que flotaban en el aire. Y todo se quedaría en suposiciones si no actuaban rápido.
—Alertaré a Sasuke de la situación —indicó Naruto—. Quizá él pueda investigar algo al respecto o proporcionarnos rumores de la zona.
Al escuchar el nombre de su antiguo compañero, Sakura sintió una ligera opresión en el pecho. Ya no dolía, pero quedaba el vestigio en su corazón de lo que había sido…
De lo que pudo ser y no fue…
—¿Estás de acuerdo, Sakura? —inquirió Naruto con real interés al ver el rostro cabizbajo de su amiga.
La aludida asintió al instante más por instinto.
—H-hai. —respondió, y le dedicó una tenue sonrisa tratando de reconfortarlo.
—Bien —continúo el séptimo— Sai, tú te harás cargo de regresar al lugar donde los atacaron en busca de los contenedores, Sakura-chan dice que esa sustancia antes de convertirse en gas tuvo que ser líquido … —realmente no entendía como funcionaban esas cosas, aunque Sakura ya se había encargado de explicarlo con anterioridad— Un equipo de raíz te acompañará, en lo que tu escuadrón se recupera, eres el único que conoce el sitio exacto así que serás su lider. Analicen la zona en busca de cualquier material que pueda ser de utilidad a Sakura-chan.
Todos asintieron y acordaron los detalles finales de la misión. Shikamaru apoyaba la idea de los aerosoles de Sakura y por lo tanto esperaban recuperar algún recipiente, si es que los atacantes no habían limpiado la zona adecuadamente.
Esperaban que no.
—Puede ser de cristal… —informó— Los organofosforados son peligrosos y deben mantenerse en un recipiente que evite su evaporación y de preferencia a temperaturas frías para preservar la estabilidad del compuesto, idealmente sería un contenedor de metal...
Como había referido Kiba, se dijo.
Sakura terminó de darle las indicaciones y las características de todo lo que podría serle de utilidad y cuando las dudas estuvieron zanjadas, dieron por terminada la reunión.
—Sakura-chan… ¿puedes quedarte un momento? —le pidió Naruto, con cierto nerviosismo en la voz. Sakura pudo notar que no se encontraba cómodo.
—¿Qué pasa?, ¿estás enfermo de nuevo? —interrogó ella, ligeramente exasperada—. Te he dicho que te laves las manos antes de comer.
—¿QUÉ?¿Ah? ¡No!, no es eso… —negó al instante, abochornado. Sakura sonrió y aligeró su expresión severa al ver como la mirada azul cielo de su amigo se posaba sobre ella con cierto pesar.
Podía darse una idea de lo que se trataba. Ambos se conocían a la perfección y no necesitaban de palabras para inferir lo que le ocurría al otro o para saber sus sentimientos.
—He visto tu cara al mencionar a Sasuke… ¿tú aún…?-
—¡Naruto! —lo interrumpió Sakura de golpe— ¡Quítate esas ideas de la cabeza! Entiende que no tienes nada que ver en esto. Lo sucedido entre Sasuke y yo fue nuestra responsabilidad. Lo intentamos, ¿de acuerdo? Lo intentamos pero no fue suficiente y eso no se debió a ti. Entiendo perfectamente que su misión no se encuentra en esta aldea…
No conmigo.
—Está allá afuera…
Lejos de mi.
—Y que es más grande que "esto".
Más grande que yo,
Más grande que él.
Más grande que nosotros.
¿Entonces por qué estaba llorando?
Naruto se levantó de su asiento y se acercó a ella, cuyas lágrimas gruesas y amargas escurrían por los bordes de su rostro. Naruto la abrazó y ella se aferró a su pecho como si de un salva vidas se tratara. Permanecieron así largos minutos hasta que el último sollozo de Sakura cesó.
—Sasuke y tú tienen un deber —musitó, Sakura, enjuagándose ferozmente los ojos con el envés de sus manos—. El deber de Sasuke está lejos de aquí, porque el mundo lo necesita. Tú deber y el mío, a diferencia del suyo se encuentran aquí, porque Konoha nos necesita.
—Sakura…
—No digas nada, Naruto, ya te dije que no ha sido tu culpa.
Ella sonrió amablemente.
Su relación con Sasuke había terminado hacía un año y habían permanecido juntos poco más de tres. Debido a las constantes misiones de él fuera de la aldea sus reuniones eran esporádicas, por no decir nulas.
—Las flores que no se riegan, perecen… —le había dicho Ino en alguna ocasión—. El amor es como una flor, Sakura. Tienes que regarlo constantemente si quieres que florezca.
Nuestro amor estaba destinado a perecer, se dijo. Lo supo desde la primera vez que lo vio partir y no lo vio si no un año después...
Dos únicas cartas le llegaron de sus halcones en ese tiempo. ¿Qué se suponía que debía hacer con ellas?
Su carta más larga había sido felicitando a Naruto por su nupcias. Nada más, ni una sola palabra destinada a ella o a sus sentimiento, ni una sola.
No, en definitiva Naruto no tenía la culpa de nada.
—Las misiones que Sasuke realiza fuera de la aldea no fueron el impedimento para nuestra relación—dijo Sakura reconociéndolo, finalmente podía reconocerlo en voz alta—. Nunca fueron las misiones, Naruto, fue la falta de interés.
Sakura abrazó los expedientes con fuerza sobre su pecho y lo miró con determinación. Sus ojos intensamente verdes lucían rojos, pero con una chispa cálida que recordaba haber visto en ella con anterioridad.
Valentía.
—Sakura…
—Extrañar a alguien especial es un dolor constante para el corazón, pero eso no significa que dolerá toda la vida…—le explicó— poco a poco me voy acostumbrando y por el bien las futuras generaciones debemos seguir adelante. Sasuke, tú y yo siempre seremos el equipo siete, ¿de acuerdo? Eso nada ni nadie lo podrá cambiar.
Ni siquiera un corazón roto.
O los vestigios de él.
III
Sakura salió de la Torre Hokage dejando a un Naruto atónito ante sus palabras. Estaba segura que no había conseguido tranquilizarlo, ni siquiera ella se sentía tranquila, pero no sentía que fuera oportuno tener esa clase de conversación, no aún…
«Naruto...», Sakura chaqueó la lengua, ¿por qué tenía que ser tan testarudo?
¡Era lógico que ella aún le quería!
¿Aún le quieres?, una vocecita en su cabeza le hizo eco. ¡Por supuesto que sí!, se dijo.
Sasuke había sido una parte importante en su vida y su fallida relación una herida que estaba en proceso de cicatrización. Y a pesar de ello no recordaba un momento más feliz en su vida que el reencuentro del equipo siete en el Valle del Fin. Sasuke se había disculpado sinceramente y ella lo había perdonado de corazón.
Instintivamente se llevó una mano al pecho. El momento más feliz de su vida había sido ese.
El reencuentro del equipo siete.
Y una tristeza inusual la volvió a invadir, haciendo que bajara la mirada, ni siquiera se le vino algún momento particularmente feliz a lado de Sasuke como pareja.
«¿Realmente le quería?»
—¡Sakura-san! —pero no le dio tiempo contestarse, porque la voz se una de sus discípulas la sacó de sus pensamiento. La joven médico corría ansiosa hacia su dirección— ¡Sakura-san, Sakura-san!, llegó un niño Hyuga, es importante que lo veas. Lo intentamos estabilizar pero no reacciona…
¿Un niño?, la sola mención del infante la alarmó. Las embarazadas y los niños eran prioridad "uno" dentro del hospital, eran considerados el corazón de la aldea.
—Vamos —musitó, dirigiéndose al interior del hospital.
Cuando llegó al pabellón de urgencias se encontró con un pequeño Hyūga de aproximadamente diez años. Se hallaba tendido sobre la cama con la frente descubierta, con las líneas de su sello a flor de piel… y como había dicho Tsuki, no respondía a la palma sanadora de los médicos de guardia.
Ni lo hará, pensó.
—Sakura-san, se trata de Hiroshi Hyūga de diez años de edad, su padre refiere que se encontraba entrenando con su primo y recibió un golpe directo con el puño suave a nivel del temporal —dijo el médico encargado, presentándole al paciente—. Posteriormente perdió el conocimiento y su red de chakra no se ha logrado restablecer, al llegar aquí convulsionó dos veces, nos preocupa la actividad neuronal…
Sakura se arremangó la bata, se colocó los guantes y procedió a valorar al pequeño.
—Tsuki-chan, por favor, canalízale una vía y colócale una solución glucosada al cinco porciento —ordenó. Su discípula asintió y posteriormente, una vez que terminó de pasar la solución, Sakura empleó la palma sanadora sobre el pequeño Hyūga esta vez a nivel del abdomen. Con sorpresa tanto Tsuki como Iñaki observaron como Hiroshi comenzó a mover los dedos.
—Sakura-sempai, ¿cómo sabia qué tenía? —inquirió Tsuki, boquiabierta, al ver que el pequeño comenzaba a despertar.
Sakura sonrió.
—Las células del cuerpo necesita de manera esencial glucosa y chakra para funcionar, Tsuki, es un principio básico de fisiología. Cuando los niveles de glucosa bajan se puede compensar con ayuda de chakra que funge como energía vital para las céluas —le explicó— pero si los niveles de glucosa son demasiado bajos incluso para ser compensados por el chakra, el cerebro inevitablemente se apaga. Los entrenamientos del Clan Hyuga incluye el ayuno intermitente desde que alcanzan la edad suficiente para ser considerados shinobis… Hiroshi-kun recibió un juken en el temporal, inevitablemente la circulación de chakra hacia el cerebro se detuvo, eso hizo que la red que abastecía el cerebro de energía a falta de glucosa en su sangre se cortara de golpe y perdiera el estado de alerta. La palma sanadora no funcionó porque la red de chakra no era suficiente para alcanzar los requerimientos metabólicos del cerebro, sí para mantener vivas las neuronas pero no para reactivar sus procesos…
—Le hacía falta glucosa y le has ayudado perfundiendiendo el plexo solar ... —concluyó Iñaki, al ver como Hiroshi se comenzaba a incorporar con ayuda de una mano. Sin duda Sakura era una digna sucesora de Tsunade-sama, pensó para sí.
Tsuki asistió al pequeño, cuidando que no fuese a lastimarse con la venoclisis.
Sakura por su parte, los miró complacida. Después de la Guerra se había encargado de darle seguimiento a la recuperación de Neji hasta que éste recobró el cien por cierto de sus habilidad, durante ese tiempo aprendió un par de cosas de su Clan… Neji le había contado que él y su familia solían entrenar desde el alba al atardecer respetando y guardando el ayuno. El ayuno era parte indispensable de su entrenamiento como guerreros desde muy joven, moldeaba su disciplina y forjaba su temple.
Por supuesto, le había explicado, les ayudaba a tener control sobre los excesos y los placeres terrenales. Indispensable en su meditación para la precisión y manipulación de su chakra.
Sakura arrugó el entrecejo. Ella no estaba de acuerdo con esa práctica, el niños necesitaban comer, sus cuerpos a esa edad no estaban diseñados para realizar ayunos prolongados…
—Son ayunos intermitentes —la había corregido Neji, justificando el hecho— De seis a seis evitamos consumir algo más que agua y dedicamos ese tiempo para purificar nuestro cuerpo y mente a base de meditación y entrenamiento.
De pronto Sakura se sintió molesta.
Precisamente por situaciones como la de Hiroshi estaba en desacuerdo con ese tipo de prácticas. Pero el enojo que empezaba a sentir se vio interrumpido bruscamente por un olor suave.
Bastante conocido.
—Neji… —musitó, volviéndose a la puerta.
—Buenas tardes, Sakura-san…
