Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—¡Katsuki!—gritó Mikoto con el cuerpo ensangrentado. —¡Sálvameeee!
Bakugo corrió hacia ella, pero por cada paso que daba. más lejos estaba. Sin comprender, veía como Itachi se acercaba a él, pero por cada paso que daba era un metro más alto. Cuando se puso a la altura de Bakugo era un gigante más de 20 metros.
—Aquí no eres nada, Bakugo. No eres nadie. Eres solo un niño asustadizo. —dijo la voz
—¡MMMMMM!Bakugo intentaba insultar, pero no podía hablar. Notaba algo extraño, ya que ni siquiera podía abrila. Se palpó la cara y comprobó que no tenía boca.—¡MMMMMMMM! —asustado dio unos pasos atrás hasta chocarse contra una pared.
—¡Por favor, Katsuki! ¡Ayúdame! —oyó a lo lejos la voz de Mikoto.
Esto hizo que por un segundo se desconcentrara y dejara de mirar al gigante Itachi para ubicar donde provenía la voz. Cuando volvió a posar su mirada en la del gigante, éste ya había desaparecido, su lugar lo ocupaba una gran luna llena. Una luna que se iba tornando anaranjada, hasta que al cabo de unos segundos era completamente naranja con un cráter en la parte superior derecha. Manchas oscuras desiguales aparecían en la luna. Esa imagen le recordaba a algo, pero no sabía a ciencia cierta el qué. De pronto la luna naranja se transformó de nuevo en Itachi que corría hacia con katana en mano.
—Hasta nunca, Katsuki Bakugo. —le susurró Itachi al oído atravesándole el corazón.
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Bakugo se despertó de golpe de la cama de hospital empapado de sudor. Había sido una pesadilla. Aunque la realidad era casi tan terrorífica que la pesadilla. Recordó todo, las luces apagadas, el tipo de la máscara naranja, los cadáveres en la calle, los destrozos ... y también los cuerpos sin vida de Mikoto y Fugaku Uchiha. Pero lo que más recordaba con nitidez era esos intimidantes ojos rojos con tres pupilas negras provenientes de Itachi Uchiha.
—Mikoto ... —pensó con los ojos vidriosos Bakugo.
Sus pensamientos fueron interrumpidos con la llegada de una enfermera, el Hokage y un tipo viejo con la mitad de la cara vendada. La enfermera se marchó después de hacer una reverencia.
—Bakugo, ¿cómo te encuentras? —preguntó con preocupación el Hokage.
—Bien ... —respondió secamente Bakugo, quería que le dejaran en paz.
—¿Qué hacías en la mansión del líder del clan Uchiha?—preguntó el viejo desconocido. Aunque más que preguntar parecía que le estaba interrogando.
—Lo que Danzo ha querido decir ... —dijo Minato mirando con dureza al viejo —... es si recuerdas algo de lo que sucedió ayer.
—Vi como Itachi tenía su katana clavada en el corazón de Mikoto. —dijo Bakugo ausente, mirando a la nada. —Luego, no sé como, pero me noqueó.
—¿Algo más? ¿Recuerdas por qué estabas allí? —preguntó Minato
—Fui a dar una vuelta y vi que las luces del barrio Uchiha estaban apagadas. Entonces vi ...—dijo Bakugo.
Pero se detuvo un momento por el temblor que sentía. Cuando iba a proseguir y decir lo del tipo de la máscara naranja miró a los dos adultos. Algo ocultaban. No sólo el viejo misterioso. También el Hokage ocultaba algo. Había algo que no encajaba ¿Por qué Itachi mataría a sus padres? Le vino de golpe la primera impresión de Fugaku Uchiha, fue la impresión de un hombre que ocultaba un secreto horrible. Lo dejó pasar por Mikoto, pero sabía que algo andaba mal. Y sospechaba que ese secreto lo sabían tanto el Hokage como el viejo misterioso. Y su instinto le decía que tenía algo que ver con el comportamiento de Itachi.
—¿Por qué los mató?—preguntó Bakugo. Danzo y Minato se miraron mutuamente, Bakugo pudo percatarse de la culpa que mostraba los ojos de Minato.
—No lo sabemos. —dijo Minato. —Esperábamos que tú o Sasuke nos pudierais resolver la duda.—
—Miente. ¿Por qué miente? ¿Quizás porque se piensa que solo tengo 8 años? No, hay algo más. Se siente culpable. El tipo de la máscara, Itachi, el secreto de Fugaku ... Todo está conectado. —pensó Bakugo, analíticamente.
La buena impresión que le había dejado Minato desapareció por completo. Ahora sentía rencor por el ninja que ostentaba el título más importante de la aldea. Sentía rencor porque presentía que pudo hacer algo para salvar a Mikoto, pero no lo hizo. La pregunta otra vez era la misma ¿Por qué?
—¿Y entonces que viste? —le apresuró Danzo.
—Vi ... vi kunais y shurikens tirados por todos lados. Así que fui directo a la casa de Mikoto—dijo Bakugo.
—¿Por qué fuiste directo a su casa? ¿Qué relación tienes con Mikoto?—preguntó Danzo
—¿No saben que estaba a punto de adoptarme? ¿Debo decirlo? No. Que les follen. Les mentiré. Si el Hokage y la momia quieren mentirme, que lo hagan. Yo también puedo jugar a ese juego. No debo desvelar lo del tipo de la máscara ni lo de la adopción.—pensó Bakugo
—Me caía bien. Me gustaba ganarla al shogi. —mintió Bakugo, con toda la frialdad que pudo reunir.
—¿No viste nada más, Bakugo?—preguntó Minato.
—Nada más. —volvió a mentir Bakugo
—Si necesitas cualquier cosa, no dudes en decírmelo. —dijo Minato con tristeza.
—Lo haré. —dijo Bakugo entrecerrando, no pudiendo disimular del todo el rencor que sentía hacia el Hokage.
Después tanto el Hokage como Danzo se marcharon del cuarto de los pacientes. Nada más le dieron el alta, Bakugo fue en dirección al barrio del clan Uchiha. Estaba lloviendo a cántaros. No le extrañó ver a Sasuke parado enfrente de su casa, ignorando que la lluvia le estaba empapando. Bakugo se acercó a él
—Sasuke.. —Sasuke al fin se percató que tenía a Bakugo al lado. —Yo ...lo siento. —dijo Bakugo con la voz entrecortada.
—Creía que tú nunca te disculpabas. —dijo Sasuke, molesto con la presencia del rubio. Bakugo no dijo nada y esperó a que Sasuke se desahogara. —¿Y por qué lo sientes? —preguntó Sasuke sin dignarse a mirar a Bakugo. —Tú mismo lo dijiste, no querías saber nada de nosotros. Dijiste que kaasan no era tu madre. Que no eramos tu familia. ¿Por qué lo ibas a sentir?
—Pues porque ...—Bakugo decidió no decir nada acerca de la reconciliación de Mikoto y él, temiendo que podía hacerle más mal que bien si lo interpretaba mal. —Porque yo pude haberlo impedido—dijo apretando los puños por la rabia
—¿De qué estás hablando, Bakugo?—preguntó con rabia Sasuke, mirándole por primera vez en la conversación.
—Yo estaba allí cuando sucedió. —dijo Bakugo entrecortadamente, agarrándose el pecho por la ansiedad. —Si hubiera llegado un minuto antes ...—
—¡NI SE TE OCURRA DECIR QUE ES CULPA TUYA, BAKUGO! —gritó Sasuke cogiéndole del cuello de la camiseta. —¡ITACHI TE DEJÓ VIVO, PORQUE NO ERES UNA AMENAZA PARA ÉL! ¡NO ERES NADA! ¡UN INÚTIL QUE NO SABE HACER EL MÁS SENCILLO DE LOS JUTSUS! —Sasuke dio un empujón que tiró al suelo a Bakugo, manchándose de barro. —¡ESTO ES ASUNTO MÍO Y SÓLO MÍO! ¡DEMOSTRARÉ A ITACHI QUE SE EQUIVOCÓ DEJÁNDOME VIVO! ¡Sigue auto-compadeciéndote si quieres, pero no te metas en mi camino! —
Sasuke pasó de largo dejando a Bakugo en el suelo pensativo.
—El enano tiene razón. Desde que estoy aquí no he hecho más que quejarme porque no puedo usar mi quirk. No soy tan débil como para depender solo de mi quirk. Hasta Deku hubiera mostrado más agallas que yo si estuviera en mi lugar. —pensó Bakugo. —Tengo que saber el por qué de anoche. Necesito hacerlo. Y la forma más fácil para hacerlo es ...—
—Para saber la verdad, o bien, le pateo el culo a Itachi y le obligo a que me la cuente, o ... —dijo Bakugo en voz alta.
Nunca en la vida Bakugo había estado tan determinado en hacer algo. Ni siquiera con ser el héroe número1 en su otra vida.
Empapado y lleno de barro fue directo al edificio del Hokage. Los guardias que custodiaban la puerta no le detuvieron y dieron un paso atrás al ver la mirada del pequeño. Tenía una intensidad en la mirada que asustaría hasta la más grande de las bestias. Entró abriendo la puerta de golpe.
—Bakugo ... ¿va todo bien? —preguntó Minato , deteniendo su pluma de escribrir.
—Antes dijiste que si necesitaba cualquier cosa, te lo dijera. —dijo Bakugocon una seguridad y una fiereza que hasta asustó al más grande de los ninjas de la aldea de la Hoja
—Así es. —dijo Minato.
—Pues quiero que me inscribas en la academia de ninjas de Konoha. —no era una sugerencia o una petición. Era una orden.
Minato viendo la determinación del chico no pudo negarse ni posponerlo debido a la experiencia traumática del chico.
—Está bien, Bakugo. ¿Pero me puedes decir por qué? Creí que no querías ser ninja. —dijo Minato
¿Por qué no vas a la academia ninja? ¡Yo no quiero ser ninja, eso es para perdedores!
Recordó la pregunta de Itachi y su contestación como si fuera ayer. Es verdad que pensaba eso. Es verdad que lo sigue pensando. Pero antes Bakugo no tenía una meta. Ahora sí. Ahora iba a descubrir la verdad costara lo que costara. Se lo debía a Mikoto. Se lo debía a su madre.
Si para ello debía renunciar a sus ideales de ser héroe. Que así sea. Ya daba por imposible la vuelta a su mundo.
Si para ello debía convertirse en ninja. Que así sea.
¿Y qué pasa si no puede usar chakra? Aún tenía su ingenio y su experiencia en combate. Sólo tenía que entrenar 10 veces más que el resto. Hasta que su cuerpo se rompiera. A Porque Bakugo no quería convertirse en un ninja normal y corriente. Un ninja normal y corriente no tendría acceso a la verdad. El único que sabía todos los secretos de la aldea era el que ostentaba el título más alto entre los ninjas.
—¡Porque voy a ser el Quinto Maestro Hokage! —exclamó Bakugo de tal forma, que pareció un anuncio al mundo de lo que iba a suceder en un futuro.
Sin esperar respuesta de Minato, Bakugo volvió por donde había tormenta no le importó a la hora de dirigirse a la montaña de las cabezas Hokages en lugar de al orfanato. Empezó a escalarlas con las manos desnudas, a pesar de lo peligroso que era al estar las rocas resbaladizas por la lluvia. Cuando llegó a la cima, jadeando y con las manos ensangrentadas, rugió como si fuera un lobo. Un lobo que había perdido a su madre.
Su camino empezaba hoy. El camino sería difícil y peligroso. Pero Bakugo se juró a sí mismo que lo único que evitaría el convertirse en el Yondaime, y con ello descubrir la verdad, sería su muerte.
