Nota:
Murtilla:
¡Hola! Un mago necesita aceptar su naturaleza para poder lograr su transformación, Draco al sentir dudas sobre sus acciones con Harry está constantemente revaluándose, por lo tanto, no puede aceptarse ni encontrar su forma animaga.
Gracias por comentar, estoy muy alegre por leerte
QUIDDITCH
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23 de octubre.
Otra luna llena completada, Draco saco la hoja de mandrágora de su boca y la puso dentro de la poción de animago.
No se dejó disfrutar mucho de la frescura en su boca y coloco otra hoja en su paladar, era amargo admitir que esperaba otro fracaso. Ahora solo tenía otros dos intentos antes de que acabara el año.
Miro la poción carmesí y la guardo en la bolsa que Ellie le dio, pues la luz no debería tocarla para que fuera efectiva.
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31 de octubre.
Draco sabía que el Samhain era perfecto para sus visiones, el hecho de que el mundo detrás del velo estuviera tan cerca del mundo mágico provoco que fuera un día especialmente lleno de visiones lucidas.
Desayunando vio al profesor Snape entrando al cuarto del tercer piso, un cerberus lo mordió, pero el hombre mantuvo la calma y se fue.
En trasformaciones noto que Granger no estaba y un breve vistazo de la niña llorando en un baño le dijo el porqué.
Fue después de que Quirell se desmayara y avisara del troll que Draco se preocupó, Quirell como Draco odiaba conocer estaba del lado de Voldemort y cualquier "advertencia" del tipo seguramente era un plan para algo más macabro.
—Todos conserven la calma—llamo Dumbledore alzando las manos y usando un encantamiento sonorus, el gran comedor calmo sus susurros y el viejo director sonrió—Dejen que sus prefectos y jefes los lleven a sus casas.
La indignación estallo en Slytherin y Hufflepuff, Draco observo como Gryffindor y Ravenclaw se iban sin problemas hacia las torres donde residían siendo los puntos más seguros ahora que un troll estaba en los niveles más bajos de Hogwarts.
Draco miro al director que parecía imperioso con su decisión, lo enojo, mientras se formaba con los demás que estaban igual de nerviosos e incomodos por la decisión de su director, una visión lo tomo.
Estaba sentado de nuevo, un gran festín estaba en las mesas y el salón estaba pintado de los colores de Slytherin, en su mesa todos celebraban por el esfuerzo conjunto de obtener la copa de las casas.
Su alegría se disolvió cuando Dumbledore hizo un anuncio, entonces Gryffindor recibió puntos sobre puntos hasta que el gran salón quedo en silencio.
El director tomo de su copa y cuando la alejo de su boca, una sonrisa satisfecha estaba en sus labios.
—Por lo tanto, los colores deben cambiar—con un aplauso el verde y plata fue remplazado por el rojo fuego y dorado de Gryffindor, los leones estallaron en aplausos mientras las otras casas lo procesaban, lentamente Ravenclaw y Hufflepuff se unieron a los aplausos—¡Felicidades Gryffindor!
Un frio estallo en sus venas y apretó la mandíbula viendo al director, dejo que las puertas se cerraran detrás de ellos y mientras Hufflepuff aún estaba con los Slytherin dijo en voz alta.
—Bien pudimos quedarnos en el gran comedor.
Blaise a su lado lo volteo a ver y asintió, Gregory y Vincent estuvieron de acuerdo, aunque fuera más porque ninguno había terminado de cenar.
A su otro lado iba la fila de Hufflepuff, Susan Bones, sobrina de la Jefa del Departamento de la Aplicación mágica lo miro.
—Pudimos claro, pero tal vez nos quedaríamos todos ahí por horas hasta que saquen al troll del castillo—le dijo con tranquilidad, Draco admiro su temple.
—El riesgo no equivale a la recompensa—Draco respondió, Bones medito por unos momentos y se decidió a decir.
—No, en realidad no lo vale.
Draco sintió la inquietud en todos los de primer año y siguió hablando, porque si bien estaba en contra de Dumbledore de nada le serviría ser la persona que inicio el pánico.
—Nuestros profesores son nuestra gran defensa—dijo seriamente, Bones asintió y juntos hablaron por un momento de los extraordinarios logros defensivos de sus jefes de casa, llenando el silencio y calmando los nervios de sus compañeros.
Cuando llego el momento de separarse, Bones lo reconoció con un cabeceo y una sonrisa que Draco correspondió.
Llegaron sin problemas a su entrada secreta, con su jefe de casa y prefectos contándolos a todos. Draco esperaba que Bones hubiera tenido la misma suerte, aunque solo fuera por su breve platica, parecía ser alguien agradable.
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Fue solo en el momento en que entro en su habitación escuchando los quejidos de Vincent y Gregory sobre dormir sin haber terminado de cenar que lo golpeo otra visión.
Harry esquivando un garrote y pasando por debajo de las piernas de un troll, Granger gritando un hechizo que Weasley conjuro y ellos viendo como el troll estaba inconsciente.
Tomo su almohada y se la puso en la cabeza.
Genial, ahora Granger y Weasley podían ser el doble de molestos juntos.
También tendría que aceptar que otro molesto Gryffindor se unía a las filas de amistad de Harry, si tan solo su amigo no tuviera prejuicios ambos estarían compartiendo casa y evitando a los leones.
Draco tomo su varita de su túnica y con la almohada aun sobre la cara murmuro un hechizo para que las cortinas alrededor de su cama se cerraran.
Debería estar feliz por Harry consiguiendo otro amigo sincero, él no podía extenderle esa misma voluntad al niño que vivió.
Sabía que Quirell tenía en su nuca al asesino de los padres de su amigo, entendía que en su próximo juego de quidditch Harry estaría en peligro y tenía la certeza de que Voldemort volvería a una forma más independiente en algunos años.
Pero confiarle a alguien el conocimiento del futuro, o al menos algunas de sus posibilidades lo hacían sentir incomodo, debido a que perdería la ventaja en muchas situaciones. Eso si dejara de lado el exponerse y arriesgarse a ser una bola de cristal para manos codiciosas.
Draco retiro la almohada de su cara y se pasó las manos por su cabello, despeinándolo de su suave caída sobre sus cejas.
Desearía que fuera más fácil.
¿Si se lo hubiera contado desde el principio a sus padres estaría en la misma condición?
¿Aun estaría dudando de compartir información con Harry?
Solo conocía al chico desde hace tres meses, no había entendido la amenaza que en realidad era Harry Potter.
Amable, divertido y muy distinto a sus visiones del adolescente con mecha corta que le regresaba los insultos sin dudar.
Harry termino siendo una persona increíble como lo era Ellie y sus padres.
Sin embargo, aún no era suficiente, Draco cerro los ojos y trato de desvanecer el conocimiento que afectaría al niño de ojos verdes.
No podía contárselo, no cuando ponía en riesgo sus intereses.
Draco no confiaba en que Harry no se alejara después de ocultarle algo tan grande y eso pondría en peligro a su familia.
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1 de noviembre.
Todos notaron los puntos menos de Gryffindor, pero siendo la casa de los irrazonables no resalto mucho, perdían puntos por cada pequeña acción "valiente" que cada poco se le ocurría a alguno de sus miembros.
Draco almorzó después de defensa contra las artes oscuras donde para su sorpresa Bones tomo asiento a su lado, al contrario de con los Gryffindor, las clases con los Hufflepuff y Ravenclaw eran zona libre donde su casa podía mezclarse.
Slytherin se mezclaba fácilmente con los agradables Hufflepuff y los inteligentes Ravenclaw, visto que una casa no podía vivir aislada la amistad entre cualquier casa que no fuera Gryffindor era bien recibida para fortalecerse.
Sin embargo, nacidos muggles y sangres puras no se mezclaron.
Bones y el no hablaron mucho, pero intercambiaron algunas ideas sobre la clase, lo que francamente alivio algo en Draco que no sabía que sentía.
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Fue después de la cena que Harry lo encontró y le pidió que caminaran juntos.
Ningún Slytherin los miro por mucho tiempo, conscientes del ejemplo que era Marcus Flint, Graham Montangue y Vincent Crabble.
Draco se alejó con Harry, mientras de nuevo pensaba en Pansy, tendría que lidiar con ella de alguna manera.
Tuvo que pensar en los consejos de Ellie y relajarse, conseguiría que Pansy se arrepintiera sin hacer algo drástico como con los otros tres.
Salieron del castillo y en vez de sentarse, caminaron alrededor del gran lago, ya estaba oscuro y reflejaba las estrellas del cielo.
Harry desde que se alejaron del castillo comenzó a contarle sobre su aventura con el troll, Draco fingió sorprenderse y escucho los detalles que no pudo ver. Pero estaba perdido por algo.
—¿Por qué Granger estaba ahí?—le pregunto curioso y sin darse cuenta pateo una piedra.
Harry parecía avergonzado cuando admitió—Ron estaba molesto con Hermione por corregirlo tanto y primero no sabía que Hermione escuchaba así que se quejó de ella, luego Hermione lo enfrento y ambos terminaron discutiendo.
Draco metió sus manos en su abrigo—Pensé que Granger era más dura que eso.
—Draco—Harry se detuvo y él se dio la vuelta para estar enfrente de su amigo—No fue bueno lo que Ron dijo sobre Hermione—aclaro, Draco se encogió de hombros sin entender.
—Es obvio que no fue bueno—reitero—Pero no puedes desmoronarte por un comentario.
Harry lo miro, la luz de Hogwarts apenas iluminaba la mitad de sus facciones, algo en sus ojos pareció endurecerse.
—Tienes razón—dijo e inmediatamente se corrigió—Pero eso no importa, las personas pueden llorar a veces.
—Entonces lloro—comento Draco, aunque ya lo sabía y Harry hizo una mueca, antes de que hablara levanto una mano y lo tranquilizo—Esta bien, no lo comentare Harry.
—Gracias—le dijo su amigo, comenzó a caminar a su lado y su tensión bajo—¿Cómo te va en Slytherin?
Draco imagino que lograr chantajear a tres de sus compañeros, dos de quinto y uno de primero no era el éxito que esperaba un Gryffindor y endulzo sus palabras.
—Muy bien, ya tengo algo de estabilidad en Slytherin.
Harry alzo las cejas o eso le pareció ver en la tenue oscuridad—¿Cómo funciona eso?—le pregunto con curiosidad.
—Puedo tomar decisiones sobre mi casa—explico Draco, saco una de sus manos del bolsillo e hizo un gesto—Soy de primero así que mi influenza se debe más a mis padres que a mis acciones, pero mientras siga estableciendo mi posición no solo como el Slytherin más prominente si no como el primero del año deberán de escucharme más, así podre influir en quienes entraran a las actividades extracurriculares con el fin de ganar la copa de las casas.
Harry hizo un ruido intrigado—¿Así que a eso te referías cuando dijiste que tenías algo que ver con el equipo de Slytherin?—Harry hizo una pausa donde pareció encontrar una piedra y luego la pateo al lago donde se hundió—¿Hiciste de Vanity la capitana?—pregunto sorprendido.
—Si—confeso Draco y salto cuando Harry comenzó a reír—Oye no me siento muy genial si te ríes de mi logro.
—Eres ridículo Draco—le dijo aun riéndose, codeo a su amigo y por fin se calmó—Entonces ¿el plan de dominar al mundo es muy enserio?
Draco resoplo y se cubrió la boca antes de quitarla y fanfarronear—Por supuesto que si ¿Por qué crees que me hice tu amigo?— soltó y se congelo, Harry se lo tomo en broma y sin saberlo lleno de culpa a Draco.
—Porque soy la persona más agradable que has conocido—recito un Harry sonriente, Draco negó.
—De mi edad, lo deje muy en claro.
—Si eso te hace sentir menos sentimental, está bien, comprendo—dijo falsamente razonable.
—Eres insoportable—le dijo a Harry, pero su amigo se dio la vuelta y comenzó a caminar—¿Qué haces?
—Ganándote en una carrera—dijo y se lanzó hacia el castillo, Draco se quedó parado por un momento y luego lo persiguió.
—¡Eres un tramposo Potter!
—¡No seas un mal perdedor Malfoy!
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4 de noviembre.
Emma Vanity lo invito a la práctica de quidditch, estaban a dos semanas del primer juego por la Copa de Quidditch, Slytherin contra Gryffindor, uno de los más esperados por la mítica rivalidad.
Draco sabía que ahora Vanity y el estaban del mismo lado, su jugada social movió a la chica al puesto como capitana, así Vanity necesitaba mostrar su valía a Slytherin y Draco mostrar que su movimiento, aunque personal había resultado positivo para la casa.
Entonces ahí estaba, a lado de la nueva capitana mientras les ordenaba seguir jugadas que sin duda antes de ella nunca hicieron, según Adrián el equipo solo se caracterizaba por dos cosas, fuerza bruta y tácticas sucias.
Mientras practicaban una jugada que Emma llamo "Nundu" le hablo a Draco, sus ojos nunca dejaron de seguir a sus jugadores como un grifo a su presa.
—He tenido apenas mes y medio para entrenarlos—dijo, su larga coleta llena de rizos castaños se balanceo en el viento—Y no son lo suficientemente buenos para mí.
Draco fijo su mirada en los jugadores, eran bruscos en sus movimientos, más poder que verdadero equilibrio. Recordó momentos antes cuando Emma estaba en el aire, girando y guiando a través de la jugada, era fácil ver porque Marcus Flint no la quería en el equipo, la diferencia entre ellos era abismal.
—Puedo ver eso—le respondió Draco, la brisa levanto algunas hierbas—Pero también te vi Vanity—la reconoció Draco—Estas empleando nuevas tácticas, entrenándolos para ser flexibles y sobre todo intensificando sus puntos fuertes.
Emma asintió—Obviamente no es tu primera vez viéndonos—observo sin acusación en su tono.
Draco se encogió de hombros y lo acepto—No me gustan las sorpresas.
—De todos modos—volvió al tema anterior—No tengo el tiempo para moldearlos y asegurarme de que su bravuconería no se sobreponga a su cerebro. Aun así, los llevare a la victoria—aseguro firme.
—Te apoyare en lo que necesites—pronuncio suavemente.
Ambos se necesitaban, el primer movimiento hacia el reconocimiento era vital.
Emma sonrió, sus ojos por fin se conectaron con los suyos—¿Qué tan rápido puedes conseguir material de quidditch?
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15 de noviembre.
Las veces que veía a Harry se redujeron, entre las prácticas de quidditch y sus otros dos amigos.
Normalmente hablaban entre clases, se reunían para ver a sus aves cada vez que Draco enviaba una carta, lo que era al menos tres veces por semana, mientras que sus paseos por el lago seguían siendo casi diarios.
Aun así, hoy solo hablaron una vez. Justo en este momento mientras salían de trasformaciones e iniciaban su viaje a través del castillo hacia el lago. Draco no quería monopolizar a Harry, pero ser desplazado lo asustaba.
Eso y que mañana era el partido de Slytherin contra Gryffindor lo pusieron tenso.
Draco no quería ser paranoico, pero dado que la actitud nerviosa de Quirrel se había reducido conforme se acercaba el partido solo podía pensar que lastimar a Harry calmo al hombre.
Fue inquietante el conocimiento.
Así que tal vez fue que estaba hiper consciente puesto que noto la rápida mirada preocupada de Harry hacia la cabaña de Hagrid.
—¿Pasa algo con Hagrid?—le pregunto mientras bordeaban el lago, el calamar gigante estaba activo a pesar de ser temprano en la tarde, sus tentáculos ondularon la superficie del agua.
Harry lo miro y de inmediato noto que su amigo se estaba decidiendo sobre si decirle la verdad o no.
—¿Guardarías el secreto?—le pregunto al fin.
Draco asintió sin dudarlo—Le puso una cola de cerdo a tu primo, le tengo más que un poco de respeto al tipo.
Harry exhalo una risa—Si, dejó una huella con eso—hizo una pausa y por fin le dijo—Tiene el huevo de un dragón en su casa.
Se atraganto con su saliva y fue tan poco digno que sintió a sus antepasados decepcionarse de él, Harry le dio unas palmadas en la espalda y se recompuso.
—¿Él está consciente que su cabaña es de madera?—cuestiono incrédulo alzando una ceja y fingiendo que nunca se ahogó con su saliva.
Harry hizo una mueca—Esta demasiado emocionado para que le importe.
—Vaya—Draco se cruzó de brazos desconcertado.
—Estamos tratando de convencerlo de que se deshaga de el—continuo Harry, el lago era demasiado enorme para rodearlo, si continuaban derecho se alejarían de Hogwarts así que regresaron y dieron la vuelta hasta que sucediera lo mismo—No es fácil porque Hagrid de verdad se encariño con el huevo.
—¿Cómo es?—pregunto curioso.
—Es totalmente negro—esta vez no se atraganto con su saliva, pero casi lo hace, miro con los ojos muy abiertos e incrédulos a Harry, quien tenía una expresión similar y al mismo tiempo algo divertida—Ridgeback noruego según Ron y Hagrid.
—Debe estar clasificado hasta arriba en el nivel de peligro de criaturas mágicas—dijo Draco pálido, su amigo le paso el brazo por los hombros.
—Lo tenemos bajo control Draco—lo tranquilizo.
Él no estaba nada tranquilo.
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16 de noviembre.
Era su primer partido de quidditch, Harry estaba adentro de los vestuarios con el equipo de Gryffindor terminándose de preparar.
Según le habían informado podría llevar su anillo a partidos, al ser un anillo mágico no se le caería, Wood había estado en contra al ser un regalo de un Slytherin, pero cuando Harry le conto lo tranquilo que lo hacía sentir su capitán lo califico de amuleto y lo aprobó.
Aparte del anillo otro regalo inesperado que recibió fue una nimbus 2000 de parte de su jefe de casa, la profesora McGonagall había llegado a verlos practicar en su primera semana como equipo y lo sorprendió agrandando la escoba y regalándosela.
Si antes era rápido con la endeble escoba de Hogwarts ahora era otra snitch por el cielo.
Junto a su equipo salió al campo y observo con asombro como los asientos estaban llenos, Gryffindor y Slytherin resaltaban por sus carteles de apoyo a los equipos.
Draco fue fácil de encontrar en la primera fila con su cabello plateado reluciendo, intercambiaron sonrisas y su amigo le guiño.
Harry se giró para escuchar la charla motivacional de su capitán que incluía entre muchas otras cosas, que estaba vez conseguirían la copa de quidditch.
Animados se reunieron con el otro equipo, donde Madam Hooch sostenía la quaflle, les dijo las reglas e hizo que se dieran la mano con los Slytherin.
Harry sostuvo la mano de un chico rubio que no parecía nada impresionado con él, lo que supuso era una ventaja, un rival que lo subestima bajaría la guardia y haría más fácil obtener la snitch.
La tensión se disparó cuando su capitán y la capitana de Slytherin se sostuvieron las manos por más tiempo del debido.
Madam Hooch tenía una ceja arriba pero no interfirió al no ver agresión.
—Tengamos un juego limpio—sonrió Vanity, su largo cabello rizado estaba trenzado y le caía por el hombro, su capitán le regreso la sonrisa.
—Vamos a ver que tanto controlas a tus serpientes.
—Lo suficiente para no hacer llorar a tus leones—le respondió y sus manos se soltaron.
Su capitán inclino la cabeza y la estudio, Vanity como los otros Slytherin exudaba confianza y con facilidad alejo a su equipo.
—¡Vamos a mostrarles quienes son los ganadores!—grito su capitán, Harry monto su escoba y alzo el vuelo con su equipo, Madam Hooch hizo sonar el silbato y lanzo la quaffle.
De inmediato Harry alzo el vuelo y vio cuando liberaban al snitch y la bludger.
Los gemelos como los bateadores que eran se movieron a los lados de las cazadoras, mientras Wood cubría los aros.
Los Slytherin permanecieron juntos excepto por el buscador contrario que estaba en una posición alta igual que Harry.
Pronto Lee Jordan amigo de los gemelos comenzó a narrar.
—¡Slytherin tuvo un cambio de capitán este año, parece que fue una buena decisión! ¡Vanity toma la delantera 10—0!
Harry se la paso vigilando al otro buscador y siguiendo de cerca a la snitch, su capitán había sido firme sobre en qué circunstancias debía tomar la snitch y hasta ahora una de ellas ya se había cumplido.
1—El equipo contrario tenía una ventaja excesiva.
2—El buscador contrario la obtendría de otro modo.
3—La energía del equipo descendió.
Al ser su primer juego Wood dejo en claro que buscara su señal para obtenerla, demasiado desconfiado de su buscador principiante.
Harry no se ofendió, no cuando vio lo enserio que se tomaba el juego el capitán, según los gemelos y Angelina se debía a que Wood quería jugar como profesional algún día y necesitaba demostrar un buen juego.
Sin embargo, tal vez esa misma motivación de demostrar que podía jugar bien lo estaba haciendo demasiado obstinado.
Estaban perdiendo. 170—50 a favor de Slytherin.
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Pasaron otras tres anotaciones hasta que Wood al fin le hizo el gesto, Harry asintió, pero en ese momento su escoba empezó a mecerse de un lado a otro, impidiéndole seguir la snitch y provocando que se aferrara fuertemente.
Mantuvo el equilibrio como pudo, y Jordan hizo una pausa en su narración para mencionar el extraño estado del buscador de Gryffindor.
—¡¿Qué está pasando con Potter?! ¿Los Slytherin por fin vuelven a sus antiguas practicas? —acuso sin tacto, las demás casas abuchearon, pero Harry se concentró en no caer.
De un momento a otro dejo de mecerse y por fin tuvo el control de su escoba, sin perder el tiempo y querer ver el estado de su equipo se lanzó por la snitch.
—¡Potter ha visto la snitch, parece que al fin se recupera! ¡Higgs va detrás!
La snitch se metió en medio de los bateadores de Slytherin y Harry la siguió con Higgs detrás de él, había una mueca maliciosa en la cara de uno de ellos que reconoció de su primo, así que se agacho a tiempo para evitar el bate.
Las gradas abuchearon.
—¡Maniobra evasiva de Potter! ¡Aunque no la necesitaría si el bateador no cometiera una falta!
La snitch se alejó y por un momento estuvo lado a lado con el buscador de Slytherin, Higgs.
—¡Los buscadores van por todo o nada! ¡Veremos quien consigue los codiciados 150 puntos de la snitch! ¡O mierda, mientras nos distraíamos con los buscadores, Slytherin y Gryffindor meten la quaffle! ¡200—80! Slytherin sigue a la cabeza.
Cuando la pelota dorada subió más allá de los aros y las gradas, comenzó una caída abrupta que provoco que el otro buscador apretaba los dientes y que Harry sujetara con fuerza su escoba, totalmente concentrado en no perder de vista a la snitch. Cayeron en picada con la vista del suelo cada vez más cerca, para cuando Higgs se hizo a un lado saliendo del camino por miedo a la colisión, Harry ya estaba listo.
Tomo el extremo de su escoba y se impulsó, sus pies se equilibraron en la madera y se levantó.
De pie en su escoba solo busco capturar la snitch, se inclinó más cerca, con la snitch revoloteando en su mano cuando su equilibrio lo lanzo de frente, se atraganto y golpeo, mientras se levantaba se cubrió la boca.
—¡¿Dónde está la snitch?! ¡No puede ser, Potter va a vomitar!
Hubo un ruido de asco en las gradas y por fin pudo escupir lo que tenía en la boca, lo tomo con una mano y las tenues alas doradas de la snitch se calmaron entre sus dedos, alzo la mano para que la vieran, el silencio lleno el estadio hasta que los gritos de euforia de Gryffindor y las otras dos casas no rivales lo rompieron.
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Cuando salió de la enfermería Ron y Hermione lo tomaron de los brazos y lo llevaron a la sala común mientras le contaban lo que sucedió.
—¿Incendiaron la túnica de Snape?—Harry sonrió mientras Ron asentía divertido, Hermione se cruzó de brazos preocupada.
—Estaba maldiciendo tu escoba—aclaro seria, Harry le lanzo una mirada de disculpa y se ablando—De cualquier modo, deberíamos decírselo a la profesora McGonagall, no puede haber un profesor tratando de dañar a un estudiante—dijo escandalizada.
Ron negó desanimado—No nos van a creer Hermione.
Todos subieron la escalera camino a su sala común—Ron tiene razón, no tenemos pruebas.
Hermione suspiro—Bien, es cierto, pero el profesor Snape es demasiado sospechoso—señalo y Harry le dio la razón, después de ver la mordida en su pierna aquel día que entro el troll, compartió una mirada con los dos y subió una ceja.
—¿Y si él quiere lo que sea que este en el tercer piso?—les dijo en un susurro a sus amigos mientras bajaban de la escalera, cuando ellos lo miraron el continuo—El troll entro y distrajo a toda la escuela, tal vez necesitaba crear otra distracción y planeo que me lastimara—dedujo.
Sus amigos lo pensaron y parecían convencidos de ello, sin embargo, tenían planes para el resto de la semana, así que se mantuvieron atentos al profesor de pociones mientras intentaban convencer a Hagrid de la mala idea que era tener un dragón.
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17 de noviembre.
Estaba en la lechuzería, por primera llegando primero que Draco, Hedwig y Helios volaron de inmediato hacia él y se sentaron a su lado, era un domingo temprano y ambas aves parecían tener aun sueño, así que cerraron los ojos mientras Harry pasaba sus manos por sus plumas.
Cuando apareció Draco parecía muy contento, Harry tenía que admitir que no sabía que esperar del otro porque era muy claro para el que estaba apoyando a Vanity y su perdida repercutiría en su posición en Slytherin.
Estaba vibrando de emoción cuando su amigo se sentó a su lado y sin meditarlo lo abrazo. Draco se rio.
—Felicidades por capturar la snitch—le dijo alegre, cuando ambos se separaron tenía una pequeña sonrisa.
—Casi me la trago—le conto, su amigo asintió.
—Admito que no esperaba eso, pero fue efectivo—se burló Draco, Harry lo empujo—Va a quedar en la mente de todos.
—Bueno, espero que entonces cambien eso del niñ .vivio por el buscador más joven.
Draco alzo una ceja—Te recordaran por tragarte la snitch en tu primer partido—aclaro y Harry se encogió de hombros, bueno ahí iba su reputación—Tal vez te llamen el Gryffindor que se tragó la victoria.
—Es un mal nombre—resoplo Harry, su amigo lucio divertido y saco algo de su abrigo, un pequeño paquete negro con elegantes patrones plateados—¿Un regalo?—subió las cejas Harry, vio a Draco encogerse de hombros y lo acepto.
Seguro que su amigo tenía una extraña costumbre, probablemente nacida de los adultos con los que más interactuaba.
Harry imagino que cada logro de su amigo era recompensando, y que ahora Draco imitaba eso dándole un regalo por cada logro que tenía, había notado la confusión en la cara del otro por como reacciono con el primer regalo, como si no entendiera porque para Harry era tan raro recibir algo.
Sabía que su amigo lo había entendido un momento después porque se veía avergonzado, ahora se veía mucho más tranquilo al darle el paquete.
Lo abrió para ver unos deliciosos dulces, ocho de ellos, de distintos colores y diseños, Harry se preguntó cuanto le habría costado, miro hacia arriba notando lo contento que se veía y se dio cuenta que no importaba.
Si esta era la forma en que Draco mostraba su cariño por alguien, entonces Harry recibiría con gusto más de ellos.
Valdría la pena adaptarse si eso hacia feliz a Draco.
Tomo uno y lo probo, el sabor estallo en su boca y cerró los ojos saboreando el chocolate y la nata de vainilla.
Harry le ofreció la caja y Draco tomo uno, su amigo parecía satisfecho con el sabor.
—¿Es de tu agrado?—le pregunto serio.
Harry se rio—Claro que lo es—y comió otro, era demasiado bueno, después de ese bocado le pregunto—¿Cómo te va a afectar que Vanity perdiera el partido?
—¿Viste a los Slytherin?—le pregunto de regreso con incredulidad, Harry se encogió de hombros y mastico placenteramente—Estaban adulando a Vanity, jugo excelente, hasta el narrador que era Gryffindor estuvo a su favor—una sonrisa arrogante salió de sus labios—Estamos abajo por diez puntos, nada está decidido hasta que terminen los otros juegos, la victoria es nuestra.
Harry subió las cejas y asintió, demasiado concentrado en el dulce para contradecir a su amigo, cada una de las delicias tenía un sabor diferente, pero eran geniales.
—¿Por cierto, me viste casi caer?—pregunto.
—Si—dijo su amigo e inclino la cabeza—¿Piensas que fue Slytherin?
—¡No!—aclaro rápidamente y tosió cuando el dulce se fue al lugar equivocado, Draco le dio unas palmadas y el asintió en agradecimiento—Se que fue Snape.
Draco frunció el ceño, pero lo relajo mientras hablaba—¿Estás seguro?
—Si, Ron y Hermione lo vieron—lo aclaro Harry, su amigo desvió la mirada, Harry comió otro dulce—¿Piensas distinto?
Draco se congelo y no lo volteo a verlo cuándo dijo—No, si ellos lo vieron debió ser así.
Harry asintió y cambio de tema no quería que fuera más difícil para Draco, él no se hubiera imaginado que su amigo tuviera una imagen buena de Snape debido a como trataba a Gryffindor, sin embargo, nunca lo vio ser así con algún Slytherin, así que debió ser mucho más agradable para la casa de la que era jefe, concluyo.
Fue triste decepcionar a su amigo.
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21 de noviembre.
Tener a Hermione como amiga provoco que entregara toda su tarea, Harry no estaba orgulloso de admitir que solo priorizaba los trabajos de las clases que tenía con Draco porque no quería que su amigo extremadamente ambicioso se decepcionara de él.
Lo que resulto en que siempre entregara sus tareas de transformaciones, pociones y astronomía, y olvidara las de historia y defensa.
Quirrel era muy amable con su falta de tarea, mientras que Binns apenas lo notaba.
Encantamiento y herbología vivían en un limbo donde por lo general solo entregaba lo mínimo. Pero desde que ese día con el troll, Hermione los arrastraba a la biblioteca para entregar algo más aceptable.
Las primeras veces que se encontró con Draco, su amigo parecía ocupado, su pila de libros era enorme y solo Hermione se le comparaba, Harry sabía que su amigo platinado era el heredero de dos viejas líneas mágicas, y por lo tanto se esperaba que sobresaliera en sus estudios, pensó que Hermione debía tener alguna motivación que desconocía pero que de igual manera debía ser fuerte.
H.O.G.W.A.R.T.S.
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23 de noviembre.
Harry salió del campo de quidditch junto con Ron y Hermione después de ver el partido de Hufflepuff contra Ravenclaw, ambos equipos habían tenido unas anotaciones por encima de los 250.
—Es una estrategia—dijo Ron, mientras los tres se dirigían a la cabaña de Hagrid donde el hombre los esperaba para beber té y ellos tratarían de convencerlo de que no era buena idea seguir manteniendo al huevo de dragón—La copa de quidditch la gana quien tenga el total de puntos más altos, Gryffindor y Slytherin tienen los jugadores más agresivos y cuando se enfrenten a ellos necesitaran esta ventaja para poder competir en puntos—conto Ron, Harry y Hermione debieron hacer expresiones muy asombradas porque las orejas de su amigo jengibre se pusieron rojas y espeto sin verlos—¡Vamos, era obvio!
Harry le sonrió—Fuiste el primero en notarlo Ron.
Hermione asintió y su amigo suspiro, pronto llegaron con Hagrid, timbraron y el curioso relinche acuático se escuchó, Hagrid les abrió y se acomodaron en la mesa mientras miraban la chimenea donde el huevo de dragón continuaba incubándose.
—¿Cómo conseguiste el huevo Hagrid?—le pregunto Harry a su amigo alto, el hombre que en ese momento les servía él te sonrió como si recordara algo bueno.
—Lo gane muchacho.
—¿Un huevo de dragón?—Ron alzo las cejas con duda—Es un gran premio Hagrid ¿Qué apostaste?
Hagrid se encogió de hombros y se sentó con ellos, Harry tomo la enorme taza y bebió un poco del dulce te, el hombre les empezó a contar sobre su apuesta y sobre una de sus mascotas que había prestado a Dumbledore.
Sus amigos y el intercambiaron una mirada, cuando la criatura que mordió a Snape se descubrió como un cerberus, un perro de tres cabezas.
—Hagrid—dijo Hermione preocupada, sus cejas se fruncieron mientras decía—¿No es peligroso contarle eso a extraños?
Harry y Ron asintieron, si el cerberus era lo que detiene a Snape de conseguir lo que sea que hubiera en el tercer piso, entonces contarles a extraños la manera de pasarlo no era bueno.
Hagrid bajo su taza y se notó nervioso—Puede que me haya dejado llevar—admitió decaído el hombre, pero una lenta sonrisa se apodero de el—Pero no hay forma que Dumbledore y Flamel solo dejen a Fluffy para proteger—en la última palabra su voz se cortó y los miro espantado—¡Niños! ¿están intentando sacarme información?—los vio con sospecha.
Harry sonrió inocentemente y negó—No por supuesto que no—sus amigos asintieron, pero Hagrid no les pareció creer, así que suspiro y saco otro tema alejado de sus mascotas y de lo que había escondido.
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26 de noviembre.
Resulto que el cumpleaños de Hagrid era en unos días, lo que envió a Harry a buscar ayuda de Draco para un regalo y paralelamente iniciar una investigación sobre Flamel con sus otros dos amigos.
Fue después de las clases del martes que se reunieron, ambos habían tomado el ritual de irse a cambiar antes de pasear si no compartían la última clase del día, si la compartían se irían en túnicas, pero este fue un día donde Harry tenía historia como ultima clase y Draco defensa.
Por lo tanto, ambos lucían jerséis ligeros de color gris y negro.
—Traje más catálogos—le dijo Draco, ambos estaban sentados debajo de un árbol sicomoro por los alrededores del lago negro, lo suficientemente lejos para perderse de las miradas de sus compañeros, que si bien estaban más acostumbrados a verlos juntos aun hacían pausas para observarlo.
Su amigo platinado le paso los catálogos y ambos pasaron por las imágenes en movimiento intentando hallar algo adecuado.
—Le podrían servir unos guantes resistentes al fuego—comento Draco con una sonrisa—O esta poción que evita que el cabello se ponga en llamas—continúo girando las páginas—También venden ungüentos para quemaduras.
Harry tomo el catálogo que Draco tenía y leyó su portada—¿"Protección para un mago en llamas"?—lo descarto separándolos de los demás, miro a su amigo—Eso le serviría más a Seamus que a Hagrid.
—No por mucho—señalo Draco y recostó su espalda en el tronco del árbol, sus piernas se estiraron mientras tomaba otro de los catálogos—Los ridgeback noruegos escupen fuego más rápido que cualquier otra cría de dragón—le informo.
Harry suspiro y volvió a tomar el catálogo—Bien, entiendo el punto, pero aun así le quiero regalar algo más que protección—pauso y comenzó a pensar—Tal vez un abrigo.
—Eso sería protección—dijo Draco, Harry enrollo el catálogo y lo golpeo en la rodilla sacándole una risa—Vamos, visitas al hombre cada semana debe haber algo que notaste quería—lo persuadió.
Harry lo pensó mientras jugaba con el catálogo enrollado, su mirada se fue al lago donde el atardecer pintaba las oscuras aguas de naranja y rojo.
—Quiere ser Magizoólogo—Draco tarareo alegremente y cuando lo vio, sus malditos hoyuelos estaban a la vista, Harry supuso que su amigo le encantaba ir dos pasos por delante de él, suspiro dramáticamente y se recostó en el césped a lado de las piernas de su amigo—¿Qué se te ocurrió?
—¿Has escuchado de Newt Scamander?—le pregunto, Harry negó con la cabeza aunque creía que Hagrid lo había mencionado alguna vez—Es el más grande Magizoólogo que ha habido y Hogwarts solo tiene admitido seis de sus libros, los demás no fueron aprobados y se volvieron solo para los más interesados o los coleccionistas.
—¿Tu abuelo tiene sus libros?—pregunto emocionado Harry pero luego se sentó y se acercó a su amigo para ver su cara—¿No quieres guardar su colección?
Draco asintió—Quiero, y posiblemente guarde la mayoría—se acomodó para estar sentado más cómodamente y recargo sus brazos en sus rodillas mientras hablaba—Hagrid en serio es un buen tipo, mi abuelo se emocionaba mucho, así que tiene al menos quince copias de cada libro en su biblioteca, si va a manos de alguien que lo atesorará tanto como el estoy seguro de que lo aprobaría—le sonrió.
—Me hubiera gustado conocer a tu abuelo—respondió Harry y luego asintió—Sera un excelente regalo, solo permíteme pagarte.
—No iba a ser gratis Potter—le dijo divertido Draco, Harry resoplo y su amigo movió la mano—Te daré el descuento de amigo, consuélate.
Volviendo a utilizar su catálogo enrollado golpeo suavemente a Draco—Montones de niños mágicos en el mundo y termine contigo como amigo.
—Que puedo decir—se encogió de hombros Draco—El destino fue muy terco.
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Ellie leyó la carta de Draco, el pequeño niño seguía siendo tan adorable como el primer día en que lo vio.
Había visto la pequeña cabeza plateada entrando por su tienda en un día de lluvia, su tierno corazón le hizo verificar que el niño estuviera bien y llamar a su ave a buscar a sus padres.
Seco al pequeño con un hechizo y lo llevo hasta un sofá a lado de su chimenea, fue la mirada del niño al recibir su te lo que la hizo prestar más atención.
Ellie lo reconoció, invisible e intocable, la ondulación de magia envolvió al niño y agudizo su mirada, mientras ella observaba fascinada el momento donde una visión se mostraba, el momento se fue y el niño volteo a verla.
—Gracias por él te—le sonrió el pequeño con un brillo que antes no había estado ahí, seguridad y confort, Ellie se preguntó que vio para hacerlo sentir tan relajado, una sonrisa suave se abrió entre sus labios y le ofreció una galleta, el niño lo acepto con entusiasmo y hablo antes de morderla—Lo siento por no presentarme antes, soy Draco.
—Ellie Lamour pequeño—le dijo y bebió un sorbo, cuando miro hacia arriba el niño la seguía mirando entusiasmado mientras masticaba sus galletas, Ellie subió una ceja y el pequeño se sonrojo—¿Qué pasa Draco?
—Nada—desvió la mirada y luego volvió a verla, se limpió la boca con un pañuelo en un gesto delicado y elegante—Solo estaba pensando que me encantaría volver a comer tus galletas—el pequeño, noto Ellie, parecía no resistir sonreír.
—Podemos arreglar eso—hablo con seriedad y le añadió un movimiento de varita que trajo algunos de sus otros postres—Es un hermoso día para hacer amigos Draco.
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Notas finales:
El lenguaje de amor de Draco es dar regalos ´ ▽ ` )ノ 🎁
Gracias por leer
****¡Hasta el próximo martes! ()╯****
