Este es un capítulo distinto, en éste, el protagonista es Shikamaru. Por otro lado, el Shogi es el ajedrez japonés, pero como no sé jugar al Shogi usaré terminología del ajedrez occidental. Espero que os guste.

Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Shikamaru Nara era una niño de 11 años al que las clases le parecían una lata (expresión para decir muy aburrido). Era de los pocos que no se burlaban de Katsuki Bakugo por su incapacidad de manipular chakra, básicamente porque eso también le parecía una lata. Bueno, a decir verdad, casi todo le parecía una lata. Lo único que le apasionaba era mirar las nubes y jugar al Shogi y al Go. Una discusión entre Bakugo y Kiba le despertó de su sueñecito habitual en clase.

—¡Eres patético, Bakugo! ¿Por qué no abandonas de una vez por todas?—sugirió Kiba después de verle fracasar de nuevo en la técnica de transformación.

—¡Vete a tomar por culo, cara de perro! —le respondió Bakugo mostrándole el dedo corazón.

—Vaya lata ... —suspiró Shikamaru.

—Déjalo en paz, Kiba. —ordenó Ino.

Shikamaru alzó una ceja sorprendido, no se esperaba que de entre todas las personas, fuera Ino la que se pusiera de parte del rubio ceniza. No fue el único, Bakugo y Kiba la miraron con una cara extraña.

—¿Y tú por qué lo defiendes ahora, Ino?—inquirió Kiba, molesto.

—¡No lo estoy defendiendo! ¡Sólo que estoy harta de que siempre se repita la misma historia!—contestó Ino.

—No lo comprendo... ¡Pero si tú eres la primera que le llama perdedor! —exclamó Kiba señalando al rubio ceniza. —¡Es un inútil y no se merece estar con nosotros!—

Shikamaru se fijó en el colgante de Bakugo, el cual sostenía con fuerza. Era una ficha de Rey de su juego de mesa favorito, el shogi. Dejó de prestar atención a la discusión, ahora entre Ino y Kiba, y se centró en Bakugo. El rubio se mantuvo callado, estaba demasiado concentrado en su colgante.

Después de clases, Choji acompañó a Shikamaru al parque como de costumbre. A lo lejos, el del clan Nara vislumbró a Bakugo.

—Choji, ¿puedes ir hoy tú solo? Será una lata, pero hay una cosa que necesito saber.—dijo Shikamaru con un bostezo.

—No te preocupes, Shikamaru. —le contestó Choji comiendo una bolsa de papas. —¿Nos vemos luego?—

—Sí, por supuesto. No creo que tarde mucho. —respondió Shikamaru.

Después de despedirse de Choji, Shikamaru siguió a Bakugo a paso ligero para alcanzarle rápidamente. Bakugo sintió su presencia y volteó la cabeza molesto.

—¿Eh? ¿Por qué me sigues, bostezos?—preguntó Bakugo con el ceño fruncido.

—Vaya lata, hombre ¿No te acuerdas de mi nombre, Bakugo? —dijo Shikamaru.

—No has respondido a mi pregunta. —exclamó Bakugo.

—Ni tú a la mía. —dijo Shikamaru entre medio de dos bostezos. Bakugo entrecerró los ojos mirándole con cara aterradora. —Vale, vale, tú ganas. He visto que tienes una ficha de Shogi como colgante.—

—Ve al grano, bostezos. Me estás haciendo perder demasiado tiempo. —dijo Bakugo.

—Vaya lata, sí que eres complicado. Me preguntaba si te gusta el Shogi. —exclamó Shikamaru rascándose la cabeza.

—Tsk. —masculló Bakugo. —Que te quede claro que te voy a contestar para que me dejes en paz, pero no vuelvas a molestarme en mi vida. No es que me guste el Shogi, ¡es que soy el jodido mejor jugador de shogi del mundo!—

—Ja. —dijo Shikamaru.

—¿No me crees, bostezos? —dijo Bakugo alzando el puño. —¡Pregúntales a los del orfanato, gilipollas! ¡Cuando vivía allí les daba unas palizas de cuidado !—

—Hay una forma mejor de averiguarlo. Juega contra mí. —dijo Shikamaru.

—Tsk. —masculló Bakugo dándole la espalda. —Si estás aburrido juega con tu amigo el seboso o con cualquiera de los otros extras, a mí déjame en paz.—

—Menos mal que Choji no le ha escuchado. —pensó Shikamaru.—Voy a tener que ir a por su orgullo si quiero que cambie de opinión.—

—¿Me tienes miedo, Bakugo? —preguntó Shikamaru. Tal y como había planeado Shikamaru, Bakugo mordió el anzuelo y se giró hacia el del clan Nara.

—¡Una partida, bostezos! ¡Cuando te dé una paliza, no quiero que me vuelvas a molestar en tu jodida vida!—exclamó con furia Bakugo.

—Vamos a mi casa que está muy cerca de aquí, Bakugo. No será una lata ya que mis padres no están hoy en casa—dijo Shikamaru.

Durante el trayecto, Bakugo estuvo quejándose del tiempo que le estaba haciendo perder Shikamaru.

—No vives del todo mal, bostezos. Creí que eras un pobretón. —dijo Bakugo echando un vistazo a los alrededores de la casa de Shikamaru.

—Supongo que podría ser peor... —dijo Shikamaru, para posteriormente ir a donde tenía el tablero de Shogi. Luego, lo llevó al exterior de su casa donde esperaba Bakugo. —Empieza tú, Bakugo.

—Como quieras. Pero te recuerdo que solo jugaremos una partida, bostezos. —dijo Bakugo. —Peón E4.—

Por cada movimiento Bakugo se ponía cada vez más tenso. Shikamaru, en cambio, seguía igual de tranquilo. Después de 30 movimientos, Shikamaru le hizo Jaque Mate.

—Alfil G3, Jaque Mate. —anunció Shikamaru.

—Grrrr. —gruñó Bakugo. —¡Otra! —ordenó.

—Creía que solo querías jugar una partida, Bakugo. —dijo Shikamaru bostezando.

—¡No me toques los huevos, bostezos! ¡Esa partida ha sido meramente suerte y te lo voy a demostrar!—exclamó Bakugo dando un golpe al tablero con la palma.

—Vaya lata. Creo que al final no ha sido buena idea jugar contigo. —dijo Shikamaru con los ojos casi cerrados.

—¡Empieza a jugar de una puta vez!—ordenó Bakugo.

—Vale, vale ... Caballo C3 —dijo Shikamaru. 35 movimientos después, le daba jaque mate al rubio ceniza. —Reina B8, Jaque Mate.—

—¡Me cago en todo! ¡Otra! —10 minutos después volvió a perder. —¡OTRA! ... ¡ OTRA! ¡OTRA!

Estuvieron todo la tarde jugando al Shogi. Bakugo mejoraba partida tras partida, pero aún no había podido ganarle ni una al genio del clan Nara. Shikamaru estaba impresionado con el rubio ceniza. Nadie le había puesto tan difícil las cosas, a excepción de su padre que era tan hábil que nunca había conseguido derrotarle. No quería admitirlo, y menos delante de Bakugo, pero estaba disfrutando muchísimo de estas partidas. Le suponían un reto y mostraban su competitividad oculta, ya que se esforzaba al máximo para no permitir que Bakugo le superara.

En la última partida, Bakugo vio algo extraño. Shikamaru cerró los ojos, se puso de cuclillas y dibujó un círculo con sus manos. Bakugo no sabía que era su pose para concentrarse y diseñar una estrategia eficaz para superar situaciones adversas.

—¿Qué cojones estás haciendo, bostezos? ¡Deja de hacer el payaso y mueve de una vez, que en ésta seguro que te gano!—dijo Bakugo mostrando sus dientes, confiado ya que contaba con dos piezas más que el moreno.

30 segundos después, Shikamaru abrió los ojos e hizo su siguiente movimiento. 5 jugadas después, Shikamaru le volvió a dar Jaque Mate.

—¡JODERR! ¿CÓMO MIERDAS HAS REMONTADO ESTA PARTIDA? —gritó Bakugo levantándose con furia. —¡Bah da igual! ¡Ya he perdido suficiente tiempo en esta mierda! ¡Queda menos de un año para el examen para genin y sigo siendo incapaz de hacer Ninjutsu o Genjutsu! ¡Cuando supere el examen me tomaré la revancha, bostezos!—

Bakugo fue hacia la salida con las manos en los bolsillos y dando una patada a una piedra por la frustración. Shikamaru se puso algo triste por tener que dejar de jugar al Shogi.

—¡Bakugo !—llamó Shikamaru.

—¿Eh? ¿Qué te pasa ahora, bostezos? —Bakugo volteó la cabeza molesto.

—No es muy común que haya ninjas que no sepan Ninjutsu o Genjutsu. —dijo Shikamaru

—¿BUSCAS PELEA, CABEZA PIÑA? —gritó Bakugo, rojo por la ira.

—Vaya lata ...—resopló Shikamaru. —Déjame terminar, Bakugo. —Bakugo se calmó un poco pero lo miraba con desconfianza. —Como iba diciendo, no es común que haya ninjas que no sepan Ninjutsu o Genjutsu. Sin embargo, los examinadores también valoran otras cosas, como los conocimientos teóricos o el Taijutsu. —

—¡No me mientas para tratar de animarme, cabeza piña!—exclamó Bakugo.

—Es cierto. Es más, mi padre me ha dicho que la semana pasada aprobó un chico que no sabía ninguna técnica de Ninjutsu ni de Genjutsu. —explicó Shikamaru.

—Mmmmm. —Bakugo entrecerró los ojos. —¿Cómo se llama el que ha aprobado? —

—No me lo dijo. Solo me dijo que era un chico raro y con las cejas muy pobladas.—dijo Shikamaru haciendo memoria. Luego, el del clan Nara alzó una ceja al ver como sonreía con orgullo el rubio ceniza.

—Je. Sabía que ese rarito cejudo lo conseguiría... —susurró Bakugo para sí mismo. —Hasta luego, cabeza piña. Y no te preocupes por mí. Aprobaré cueste lo que cueste. —

Shikamaru vio como Bakugo se alejaba más y más hasta desaparecer de su vista. Ayer si le hubieren hecho apostar por alguien que no se convertiría en genin sería, sin duda alguna, Katsuki Bakugo. Hoy ya no estaría tan seguro de eso.