Para este capítulo, me he tomado la licencia de considerar que Best Jeanist murió en el ataque de All For One

Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

A la noche, Sasuke y Bakugo volvieron a la casa de Tazuna, donde también vivían Inari y Tsunami (la madre de Inari). Aún no habían conseguido alcanzar la copa del árbol, pero ya estaban cerca ya que les faltaba menos de un tercio para lograrlo.

Tsunami preparó la cena, y cuando se sentaron a cenar, Bakugo y Sasuke volvieron a competir a ver quien comía más rápido.

—¿Vieja, no tienes nada picante?—preguntó Bakugo con la boca llena de comida.

—¡Bakugo, no seas grosero! —le amonestó Sakura.

—Jajaja, hacía mucho tiempo que no teníamos tantos invitados para cenar. —dijo Tazuna con una sonrisa.

Al acabar de cenar, Sakura se fijó en una fotografía a la que le faltaba una parte.

—Esta foto está rasgada, ¿a qué se debe?—preguntó Sakura. —Inari la ha estado mirando durante la cena. Parece como si hubiera alguna otra persona en la foto, pero hubiera sido arrancada. Es muy extraño.—Los cuerpos de Inari, Tazuna y Tsunami se volvieron tenson.

—Es mi marido. —respondió seria Tsunami mientras fregaba los platos.

—Era un héroe en esta tierra. —dijo Tazuna entristecido.

—¿Un héroe?—preguntó Bakugo, recuperando el interés por la conversación.

—¿Era?—dijo Sakura dándose de que había metido la pata.

Inari se marchó sin despedirse de nadie directo a su habitación.

—Inari, ¿a dónde vas?—dijo Tsunami, preocupada. Pero Inari no respondió y cerró la puerta con fuerza.

—¡Padre, no puedes hablar hablar sobre él delante de Inari!, ¡ya lo sabías! —dijo Tsunami, enfadada con Tazuna. Después de decir eso, se marchó del comedor para seguir a su hijo.

—Inari ... —dijo Sakura, arrepentida por lo de la foto.

—Cuéntanos la historia de ese héroe, viejo. —dijo Bakugo, interesado por si era de su mundo.

—Él no era su verdadero padre. Llegó a nuestra familia después y nos trajo mucha felicidad. Inari y él estaban muy unidos. En aquellos días, Inari estaba siempre riéndose. Pero entonces ... —le costó continuar a Tazuna ya que luchaba por aguantar las lágrimas. —Todo eso acabó. Ya no ha vuelto a reír ni a sonreír desde aquel día.—

—¿Qué le pasó a Inari?—preguntó Kakashi.

—Antes debéis conocer la historia de su padre, del hombre que nos enseñó el valor y que fue un héroe en esta tierra. —comenzó a contar Tazuna. —Él llegó aquí hará unos tres años ...

En los siguientes minutos, Tazuna contó como un pescador llamado Kaiza llegó al País de las Olas buscando mejor suerte. Se encontró a Inari en el agua y lo salvó de morir ahogado. Le enseñó al muchacho todo lo que él sabía acerca de la vida, haciendo hincapié en que debe proteger las cosas que son preciosas para él con toda su fuerza. Con el tiempo, se casó con Tsunami, y actuó como un modelo para Inari. Salvó a la aldea de una inundación cerrando la esclusa a riesgo de su propia vida. Luego apareció Gatoh que intentaba apoderarse del País de las Olas. Kaiza trató detenerlo, pero perdió contra los hombres del empresario. Gatoh decidió ponerlo como ejemplo para todos los que conspiren contra él. Para eso, los hombres de éste, le cortaron los brazos primero y luego lo ejecutaron públicamente.

—Siempre recordaré las últimas palabras que le dijo a Inari en medio del llanto antes de morir Kaiza. Que era un mentiroso por no cumplir su palabra de proteger la ciudad y a él. —finalizó Tazuna, no pudiendo reprimir más las lágrimas que salían sin control de su rostro.

Los héroes no existen

Esas palabras de Inari golpearon como un martillo la mente de Bakugo. Quería animar a Inari, pero a Bakugo nunca se le dieron bien las palabras, era más de hechos. Así que se levantó de la mesa y fue hacia la salida.

—¿A dónde vas, Bakugo? —preguntó Sakura.

—A fuera. —respondió Bakugo abriendo la puerta.

—¿Estás loco o qué te pasa? —dijo Sakura, incrédula. —¡Está lloviendo a cántaros!

—Tengo que demostrar a ese crío que los héroes sí existen. Pero para ello, no solo se necesita el deseo de salvar a la gente. Se necesita la fuerza para ganar. Y yo aún no tengo esa fuerza para ganar al bastardo sin cejas. Así que conseguiré esa fuerza cueste lo que cueste. —contestó Bakugo con la misma determinación con la que se prometió ser Hokage para descubrir la verdad de la masacre Uchiha.

—Bakugo ... —dijo Sakura, asombrada por la madurez del rubio ceniza.

—Este chico ... —dijo Tazuna, limpiándose las lágrimas

—Me alegro haberme equivocado con mi impresión inicial de Bakugo. Le tengo que dar las gracias a Minato por designármelo. —pensó Kakashi con una sonrisa debajo de su máscara.

—Un momento, Bakugo. —dijo Sasuke, levantándose de la silla.

—¿Qué quieres?—preguntó Bakugo, volteando el rostro.

—Si estás tú solo, con lo idiota que eres seguro que acabas muriendo por una pulmonía. Te acompaño. —dijo Sasuke, acompañando al rubio ceniza.

—¿Tú también, Sasuke?—dijo Sakura, con preocupación.

—Ja. Tú lo que no quieres es que te supere y por eso vas a vigilarme, Sasuke. —dijo Bakugo saliendo de la casa.

—Lo que tú digas. —replicó Sasuke, rodando los ojos. Después de salir, cerró la puerta dejando a Sakura, Kakashi y Tazuna solos en el comedor.

—Me equivoqué con tus estudiantes, Kakashi. Sobre todo con el rubito—comentó Tazuna con una sonrisa.

—No eres el único, Tazuna. —dijo Kakashi.

Pasaron los días, avanzando sin prisa pero sin pausa en el entrenamiento. Finalmente, al atardecer del sexto día de entrenamiento, tanto Bakugo como Sasuke consiguieron llegar a la copa del árbol.

—¡Enhorabuena, Sasuke! —dijo Sakura con alegría. —Sabía que lo lograrías. —luego miró a Bakugo. —A ti no te doy la enhorabuena, seguro que lo has hecho de chiripa. —

—Tienes suerte que soy una balsa de aceite y no me afecta nada. —dijo Bakugo.

—Finalmente has madurado, Bakugo. —pensó Kakashi con orgullo.

—¡Y una mierda diría algo como eso, te vas a enterar maldita frentona! —gritó Bakugo saltando del árbol haciendo explotar sus manos.

—O puede que no. —pensó Kakashi, con una gota en la nuca.

—Aaaaaa, ¡sálvame Sasuke!—gritó Sakura, corriendo en círculos siendo perseguida por Bakugo.

—Idiotas. —dijo Sasuke, con un suspiro.

—Si sigo cuerdo al acabar la instrucción será todo un milagro. —pensó Kakashi.

Al día siguiente, Kakashi ya estaba recuperado de la fatiga por el uso del sharingan. Por orden suya, él, Sasuke y Sakura fueron al puente a proteger a Tazuna. Y Bakugo se quedaría en casa protegiendo a Inari y a Tsunami.

—Márchate. Aún estás a tiempo de no morir asesinado por los hombres de Gatoh.—dijo Inari a un Bakugo que estaba comiendo el desayuno que había preparado Tsunami.

—¿Eh?—dijo Bakugo alzando una ceja.

—Todo ese estúpido entrenamiento no es más que una pérdida de tiempo. —dijo Inari, sollozando. —Gatoh tiene un ejército entero. Os vencerá y luego os destruirá. El fuerte siempre gana y el débil siempre pierde. —

—No me va a pasar lo mismo que a tu padre, mocoso. —replicó Bakugo.

—¡No hables de mi padre! ¡No le conoces! —gritó Inari golpeando la mesa.

—Por lo que ha contado el borracho de tu abuelo, fue un héroe. Pues da la casualidad que yo también soy uno, así que es posible que conozca mejor que tú, criajo. —dijo Bakugo con su característica sonrisa de superioridad.

—¿CUÁNTAS VECES TE TENGO QUE DECIR QUE LOS HÉROES NO EXISTEN PARA QUE LO ENTIENDAS? —dijo a moco tendido Inari. —¡Mi padre no fue un héroe y tú tampoco lo eres!—

—Sí que lo fue. —contestó Bakugo con un tono tan severo que hizo asustar al pequeño Inari. Se puso tan serio al recordar a su maestro en prácticas que murió a manos de All For One. —Que tu padre haya muerto y no pudiera cumplir su promesa, no le quita el hecho de que fue un héroe. Un héroe de los que salvan vidas.—

—¡Cállate! ¡No sabes nada! —gritó Inari, marchándose corriendo fuera de su casa.

Intentó correr hasta perderse en el bosque, pero se chocó con un cuerpo pesado que hizo que se cayera de culo.

—Vaya, vaya. Mira tu por donde. No vamos a necesitar usar la espada para abrir la puerta. —dijo un espadachín, con el cuerpo tatuado y con un parche en su ojo izquierdo.

Detrás de él, habían por lo menos 15 hombres que también portaban espadas.

—Dile a tu madre que salga. Queremos hablar con ella. Jajajajaja. —rió el tatuado, posteriormente reír el resto de hombres.

—Son los hombres de Gatoh. Quieren a mi madre. Tengo ... tengo ... —pensó Inari cubriéndose el rostro.

—¿Eh? ¿Qué es eso?—preguntó un espadachín viendo que un objeto se acercaba peligrosamente a la cara. Era un bol de ramen que iba a una velocidad alarmante e impactó en su cara dejándole inconsciente.

—¿QUIÉN HA SIDO? —dijo el tatuado molesto. —¡DA LA CARA! —

—¡X-CATAPULT! —gritó Bakugo, volando con sus explosiones hacia el grupo de espadachines.

Mientras estaba en el aire, Bakugo agarró al tipo tatuado con uno de sus brazos, luego se impulsó en un movimiento giratorio disparando explosiones con su brazo libre. Una vez que ganó suficiente impulso, Bakugo lanzó con fuerza a su oponente con la ayuda de otra explosión en dirección al resto de espadachines, haciéndoles caer como si fueran bolos. Solo quedaron un par conscientes, pero Bakugo les mandó a dormir con unas pequeñas explosiones

—¡Bakugo!—dijo Inari, alegrándose que Bakugo arreglara la situación.

—Tsk. Mierda, si estos extras están aquí ... Eso significa que el bastardo sin cejas está en el puente peleando con mis compañeros. —luego voló con ayuda de su quirk, a lo Iron Man, para ver si quedaba algún matón más. Al comprobar que no, aterrizó en el suelo—Pequeñajo, quédate con tu madre. Yo voy a ajustar cuentas con un bastardo. —

—Bakugo, antes de que te marches... —dijo Inari avergonzado. —Dijiste que mi padre fue un héroe que salvaba a la gente, y que tú también eres un héroe. ¿Qué clase de héroe eres?—

Bakugo meditó unos segundos su respuesta. Viniéndole a la mente algo que le dijo All Might

Joven Bakugo, para ser un gran héroe se necesita tu deseo de ganar pero también se necesita el deseo de salvar del joven Midoriya.

—Yo era de la clase de héroe que solo tenía el deseo de ganar. Pero para ser el número 1, tengo que ganar y tengo que salvar. Por eso tengo que salvar el culo a los inútiles de mis compañeros. Cuando vuelva, dile a tu madre que cocine algo picante. Estoy harto de la comida tan sosa.—dijo Bakugo.

—Lo haré ... —eso fue lo último que oyó Bakugo ya que se fue a toda prisa en dirección al puente. —Y gracias... —dijo esto último en un susurro.

—Más les vale no haber muerto, él único que puede matar a los inútiles de mis compañeros soy yo. —pensó Bakugo, preocupado.