Para Milton la biblioteca, aparte de ser uno de sus lugares favoritos de EAH, siempre había sido de gran ayuda para consultar todo lo que no entendía. Sin embargo, el día de hoy no sirvió para nada leer y leer frases, párrafos, páginas, capítulos enteros… No había encontrado en sus lecturas algo parecido a un cambio físico de edad como el de él en ningún lado. Estaba molesto, no parecía que volver a su aspecto que correspondía a su edad, fuera rápido y sencillo. Él no encontraba nada y su hermano o Baba Yaga tampoco porque si no le habrían llamado ya o dado al menos una noticia de haber descubierto algo de utilidad.

Dio un suspiro de cansancio cerrando el libro que acababa de terminar y miró hacia la pila de libros que había desechado y la otra que eran los que le faltaban revisar de los que había cogido antes. Sabía que ninguno tendría algo que pudiera explicar lo que le había pasado, pero aun así lo tenía que comprobar por si acaso.

"¿Por qué no te tomas un descanso de cinco minutos? Llevas tres horas mirando un libro tras otro. Necesitas un descanso, voy a ir a por dos cafés de avellana y uno es para ti" Apple le dijo mientras se levantaba para ir hacia la máquina de cafés.

No necesitaba ningún descanso, porque para Milton parar de leer significaba perder tiempo de conseguir encontrar algo. Pero no quería ofender a Apple White por lo que por un rato considero, que podía descansar y tomarse ese café con ella. Llevaba tres horas perdidas leyendo nada de utilidad para él, así que perder un rato más no iba a afectar en nada a su investigación.

"Gracias ¿Cuánto es? Yo pago el mío" Preguntó cuando regreso.

"Nada, te invito. Considéralo otra vez mis disculpas por lo que hizo Daring ayer, en serio me sentí muy mal porque yo te dije que te sentarás con nosotros y él vino y menuda vergüenza me hizo pasar"

Milton no necesitaba perdonar nada a la princesa rubia, ella solamente había sido muy encantadora y le había invitado a comer con ella para que no estuviera solo en su "primer día" en EAH. No tenía que pedir perdón por la maleducada actitud de su novio de nuevo, no era culpa de Apple. Pero ya con su experiencia con el sexo opuesto sabía que nada les hacía cambiar de opinión, por lo que decidió cambiar de tema, porque este para Milton estaba olvidado ya.

"La riqueza de las naciones de Adam Smith" Leyó en voz alta el título del libro que había estado leyendo delante de él, después de terminar un trabajo de princesología diría, sobre cuidado de la piel y la belleza.

"No me pega estar leyendo esto en vez de no sé, novelas románticas, ¿verdad?" Comentó Apple divertida al ver su expresión de desconcierto.

"Admito que tu lectura es una interesante elección" Ciertamente Milton no había esperado ver ese libro como su lectura personal, como había dicho ella, le pegaba más otro tipo de géneros.

"No me malinterpretes, yo soy una romántica y está bien un libro de romance de vez en cuando, pero saber sobre cómo mejorar la economía de un país o cómo va la bolsa me encanta mucho más. Me parecen mucho más útiles para el futuro y más interesantes, qué cómo se enamoraron una chica y un chico ficticios y que nunca me pasará. Lo siento, soy más que otra bonita princesa en otro bonito vestido como sé que me ven" Apple bromeaba de la opinión que sabía que generalmente había sobre ella, aunque a veces también llegaba a pensar que realmente era así de simple como los demás la veían, una princesa de adorno más.

Las palabras de la royal le sorprendieron, Milton desde que la había conocido cuando entró a secundaria nunca la había visto como se había descrito ella. "A mí nunca me has parecido eso únicamente, quiero decir, eres mucho más que una princesa bonita ¿lo sabes verdad?"

Apple no pudo evitar sonreír ante su halago, quería recordar aquellas palabras de Milo cuando de nuevo le hicieran sentir que solo valía para tener una cara bonita. Porque a veces en su castillo, en su familia, con su pareja, en el reino, creía que sonreír ante los demás era solamente para lo que servía. "A veces me hacen sentir que solo sirvo para ser guapa y de revista"

"Oye, eres más que esas dos cosas. No creas eso, tu cabeza es mucho más que el soporte de una preciosa corona real" Le dijo no queriendo que creyera de verdad en esas tontas inseguridades.

Apple estaba tímida para agradecerle verbalmente la subida a su autoestima gracias a sus palabras. Pero habían llegado a dentro de ella, pensaría en cómo la veía Milo cuando Daring le dijera que debería ser más guapa y un poco más lista o cuando su madre le exigiera más perfección y más ser como ella.

La tarde restante hasta la hora de la cena tampoco encontró Milton nada de utilidad para él. Pero no sintió el día perdido en la biblioteca, había vuelto a probar el café de avellana que tan adictivo de tomar le hizo en su primera secundaria y los descansos con Apple White le gustaban. Ambos, cansados de tanto leer, paraban unos minutos y conversaban un rato entre ellos sobre cualquier tema, antes de volver a lo que cada uno hacía mientras les envolvía un cómodo silencio.

La biblioteca estuvo casi desierta de no ser por Faybelle Thorn y ellos dos hasta que las bibliomadrastras dijeron que era la hora de cerrar. Por lo que la chica rebel salió rapidísimamente de ahí mientras ellos tardaban un poco más en recoger por culpa de Milton que quería llevarse unos pocos libros de préstamo para adelantar un poco más la búsqueda de resultados útiles. Apple le esperó para ir juntos a la cena, aunque luego no se sentarán juntos, por lo que estaban un poco más atrás cuando vieron lo ocurrido. Faybelle estaba justo pasando al lado del despacho de la reina Blanca cuando unos alumnos corriendo decidieron llamar a su puerta dando unos fuertes golpes antes de marcharse y desaparecer por el pasillo justo en el momento en que se escuchaba a la profesora de princesología irritada levantarse enfadada de su escritorio por ser molestada de esas formas.

Apple sabía que cuando saliera la reina Blanca, ya estaba de mal humor hoy y eso le habría molestado aún más de lo que en un día normal lo haría. Y sabía que vería a Faybelle y apenas le dejaría tiempo a explicarle lo que verdaderamente había ocurrido ante de imponerla un castigo. Así que decidió andar más rápido y cuando el rostro enfadado de la reina Blanca abrió la puerta, vio a la princesa rubia.

"Perdón por llamar así profesora, tenía una duda urgente del trabajo de cuidado de la piel y belleza" Apple pidió disculpas mientras la profesora estaba desconcertada de verla a ella durante los segundos, antes de retomar su actitud de enfado.

"¿Crees que son horas para consultar una duda o llamar así a mi despacho, señorita White? ¿No te he enseñado modales de cómo ser una dama en mi clase? Quiero un trabajo de diez páginas en mi mesa mañana bien argumentado sobre las razones de por qué tener una rutina facial de belleza por las noches"

"Mañana lo tendrá en su mesa, por supuesto. Perdón por molestarla en serio" Apple volvió a disculparse antes de que la reina Blanca cerrará la puerta.

Milton no entendía nada de por qué Apple White había decidido adelantarse y decir que había sido ella quien llamó, cuando podía no haber intervenido como había hecho él. Se preguntaba mientras llegaba hacia donde estaba ella y comenzaban a caminar de nuevo juntos.

"¿Por qué has hecho eso? Podías haber no hecho nada y no te habría castigado con ese trabajo"

"Lo sé, pero en vez de verme a mí habría visto a Faybelle y su castigo habría sido mucho más duro que el mío, estoy segura. Y no merecía que toda la frustración y enfado que ya tiene la reina Blanca, lo volcará tomando de excusa haberla llamado a la puerta tan tarde y la castigará. Faybelle ya tiene un castigo por estar en el sitio equivocado, en el momento equivocado cuando pasaba molesto el anterior director y ahora tiene que recatalogar todos los libros de la biblioteca cada tarde"

De repente, Milton se acordó de que había castigado a la rebel duramente porque quiso imponer su autoridad "Pero es una rebel, no es para tanto ¿no?"

"¿Ah, yo por ser royal tengo privilegios? Milo hablas como Daring y es horrible, ya sé que hay preferencia por los royals, pero no por eso debemos fomentarla y dejar que hagan diferencias. Para mí rebels y royals son iguales. No somos superiores porque nosotros tengamos un final feliz siempre y ellos nunca lo vayan a tener" Habló Apple muy ofendida de haberle escuchado poner a los rebels como estudiantes inferiores.

Milton se sintió por primera vez muy avergonzado de haber dicho lo que pensaba de los rebels, no había visto una mirada tan decepcionada hacia él como Apple White le dedicaba ahora mismo. Además, se sintió muy mal al escuchar que decía que opinaba como Daring Charming.

"Oye, yo tampoco creo que seamos diferentes" Mintió intentando salvar la nueva opinión que parecía hacerse Apple con su expresión dura, sobre cómo era él ahora.

Y al instante de escucharle la princesa rubia se relajó y volvió a sonreírle. "Menos mal. No soporto a quienes piensan así tan cretinamente, y tú no me has parecido un cretino en ningún momento, sabía que no podías ser así, por eso me ha extrañado tu comentario clasista, pero ya lo he olvidado. No te has explicado bien, a veces puede pasar, no te preocupes, a mí, también me ocurre"

Apple retomó el tema del que estaban hablando antes de que hubieran visto como esos alumnos llamaban a la puerta de la reina Blanca, hasta que llegaron a la cafetería y se despidieron, yendo cada uno por su lado. Y cuando le sirvieron la cena a Milton, se sentó con Dexter Charming y sus amigos que estaban hablando del campeonato de tiro con arco. Quería enterarse de la conversación, pero solamente podía acordarse de Apple White mirándole muy disgustada y defraudada con él cuando soltó que tampoco era para tanto porque era una rebel. Siempre había pensado de ese modo y nunca se había cuestionado si estaba mal, después de todo algo de razón tenía sobre que los royals eran mejores que los rebels. En fin, ellos eran los héroes, los buenos de los cuentos, los que tenían el final feliz y el amor de todos, mientras que el otro bando eran los villanos y malos de las historias, lo de corazón frío y sin sentimientos, quienes primero pensaban en ellos y luego en el resto. No podían ser iguales, rebels o royals incluso aunque Apple White creyera que no eran diferentes, la realidad mostraba que no era así.

Sin embargo, Milton sí que opinaba que Faybelle Thorn estuvo en el sitio equivocado y en el momento equivocado, cuando él estaba enfadado y pagó su malestar con ella sin razones, ya ni se acordaba de su injusticia. Y ahora se sentía mal porque había hecho que se tuviera que pasar todas las tardes recatalogando libros, cuando una chica de diecisiete años debía estar disfrutando y no encerrada por un castigo estúpido. Mañana mismo después de clases iría a ver a Giles y decirle el castigo de la rebel para que se lo quitará.

"Señor director, el señor de Oz" Le anunció la secretaria por el teléfono a Giles antes de dejarle pasar al despacho.

Desde antes de ayer que casi no le dejaba pasar la señora TrollWorth a ver a su hermano, Giles le informó que iban a tener tutorías privadas y que siempre le permitiera pasar, aunque estuviera ocupado con otros asuntos.

"Milo ¿Cómo vas? He visto que te sientas con Dexter Charming y sus amigos, estoy contento de que hagas amistades" Giles comentó alegre.

"Hacer amistades adolescentes de diecisiete años no es algo que necesito" A Milton le irritaba muchas veces Giles, retroceder en el tiempo y hacerse amigos de veinticinco años menos que él no estaba en su lista de cosas que hacer en la vida. "Veo mucho papeleo en la mesa, aun en el montón sin leer"

"Voy algo atrasado, lo sé, estoy haciendo las cuentas para dar el presupuesto de este curso que aún no los tenemos, tengo que hacer el informe de los resultados académicos de este primer trimestre y ahora además hay que empezar con las reformas del auditorio que nos han aceptado el permiso de obra. Tengo algunas noches de insomnio esta semana, yo creo, pero no pasa nada" Todo iba a estar para las fechas fijadas, se encargaría de ellos, aunque durmiera poco para llevar todo al día.

Milton recordó que debido al tema de Raven Queen y el Consejo Escolar, y la presión a la que estaba sometido, solo pensaba en cómo solucionar la revolución. Así que había ido dejando pasar los días para realizar las cuentas económicas de los presupuestos lo más lejos posible porque su cabeza solo pensaba en una cosa. Todo lo demás a su alrededor se le olvidaba: su hermano, su pareja, hacer los presupuestos, el informe, la reforma del auditorio… En su cabeza solo estaba contentar a Blancanieves y que le dejará de atosigar junto con los demás padres. Y ahora era culpa de otra vez de su ineficacia como director que Giles tuviera que hacer todo lo que él no había hecho en estos últimos meses, junto con las cosas de su trabajo de subdirector que ya hacía él.

"Lo siento, quisiera ayudarte, pero sería raro si alguien me viera haciendo esas cosas internas de la administración de EAH" Tenía que volver ya, rápidamente, a su edad natural.

"No te preocupes, Baba Yaga me ayuda. Tú puedes centrarte en avanzar en la búsqueda de reconvertirte en un hombre de cuarenta y dos años, que está siendo algo difícil de momento. Yo estoy leyendo e investigando los ratos que tengo un poco de tiempo libre y Baba Yaga está releyendo su biblioteca personal de libros mágicos, pero actualmente nada hemos encontrado de utilidad. ¿Tú en la biblioteca has encontrado algo?"

"Nada aún, ahora voy a ir" Escuchar que ninguno de los tres había leído algo relevante para su problema, no le gustaba oír.

"Lo vamos a solucionar Milton, tarde o temprano vas a volver" Sonrió Giles apoyando su mano en uno de sus hombros al ver el rostro de su hermano al escucharle, la esperanza era lo último que se perdía y ellos habían podido siempre con todo: contra su amiga la reina Malvada, con Gigi y Whisp… Milton no iba a volver a empezar una vida nueva con diecisiete años otra vez.

Milton le agradeció su apoyo sonriéndole también, esto no era para siempre, se repetía antes de pensar en marcharse. Había venido para contarle a Giles el castigo que le puso a Faybelle Thorn, quería contárselo, pero a medida que pasaban las horas le daba más vergüenza tener que contar su injusticia que hizo con una rebel por ser, rebel. Aunque si Milton al final no se atrevía a decírselo a su hermano, ya apareció la reina Malvada a contarlo por él, lamentablemente el hechizo de Baba Yaga no era permanente y a las horas el espejo volvió a ser mágico.

"Milton, ¿no vas a contarle a Giles lo que hiciste? Ojalá, Apple White, hubiera sabido ayer que delante de ella tenía a quién castiga injustamente a rebels y que le ha mentido en toda su cara bonita: yo tampoco creo que seamos diferentes" Repitió las palabras que él dijo ayer.

"¿Cómo qué has castigado a una rebel injustamente? Dime que eso no es verdad" Preguntó queriendo pensar que su examiga había malinterpretado la situación.

"Fue un impulso, no sé por qué lo hice. Ni siquiera me acordaba al día siguiente que la había puesto un castigo tan duro, yo estaba mal y ella estaba en el momento equivocado y en el lugar equivocado, lo siento" Milton admitía que eso fue un abuso de su autoridad como director, lo sabía y lo sentía mucho ahora, quería quitárselo inmediatamente.

"Me está pareciendo increíble todo esto, dime qué rebel es que voy a ir a pedirla disculpas ahora mismo" De nuevo Giles se sorprendía de cómo de lejos podían llegar los prejuicios de su hermano mayor.

"Faybelle Thorn, la ha castigado a recatalogar todos los libros de la biblioteca después de clases" Contestó por él la reina Malvada.

Al escucharlo Giles, Milton vio una mirada especial de defraude en su hermano menor, peor que la de Apple White, pues era igualita a la que puso su madre cuando se enteró de la relación extramatrimonial de su padre. A él ni siquiera le pudo mantener verle esa mirada, sus ojos verdes se quedaron mirando al suelo, sintiendo una gran vergüenza más incluso que ayer. Giles salió del despacho corriendo hacia la biblioteca para pedir disculpas a Faybelle Thorn mientras él, que también iba ahí, decidía ir por el camino largo a la biblioteca. Avergonzado de haber hecho lo que hizo hacía unos días.

Mientras Milton andaba cabizbajo por los pasillos, a medida que pasaba por las aulas de música vacías, escuchaba más alto unas voces procedentes de algún aula.

"Venga, vamos que llegaré tarde al entrenamiento de croquet y soy la capitana" Dijo una voz femenina entre risas mientras se escuchaban sus pasos dirigiéndose a la puerta.

"Maldito entrenamiento de croquet y de libroball" Respondió otra voz, esta vez masculina.

"Luego nos podemos volver a ver" Esta segunda frase, hizo ya que Milton dedujera por lo menos quién era la chica. Además, de que ya estaba más cerca de donde venían las voces y podía identificarlas.

Aunque Milton ya no necesito intentar averiguar a ciegas quiénes eran porque se abrió la puerta y salieron Lizzie Hearts primero y detrás de ella Daring Charming riéndose. Ella parecía que tenía que darse un repaso a su pintalabios y el príncipe rubio tenía los labios un tono de rojo un poco raro.

"Hola sabelotodo" Le saludó con superioridad el príncipe cuando pasó al lado de él, detrás de la otra royal, no pareciendo importarle que le acabará de ver en esa situación.

Milton, mientras retomaba su camino hacia la biblioteca, rememoraba cómo acababa de encontrar al novio de Apple White besándose en un aula vacía con otra chica, royal, al menos. Pero le estaba siendo imposible de creer, cómo podría estar haciendo eso cuando tenía su final feliz con otra princesa ya. Encima, ni le daba vergüenza disimular algo o haber visto que él acababa de saber qué pasaba entre él y Lizzie Hearts. Cuando llegó a la biblioteca, ahí únicamente para su disgusto o alegría solo estaba la princesa rubia con su libro. No había rastro de su hermano mayor o Faybelle Thorn recatalogando libros.

"Hola Milo, parece que nos quedamos solos, hace un rato ha venido el director Giles y ha pedido disculpas a Faybelle después de quitarle ese castigo injusto que tenía. Con eso, ya me ha alegrado el día" Le informó la royal con una sonrisa mirándole por encima de su libro de economía.

Apple White tenía una bonita sonrisa y acababa de decir que su día estaba siendo alegre, Milton no quería quitarle esa felicidad al decirle lo que acababa de intuir que pasaba entre su novio y otra compañera. Sin embargo, debía decírselo, merecía saberlo y sobre todo si él había sido quién lo había visto. Milton conocía ese sentimiento de sentirte traicionado por la persona que le gustaba y sabía que a la princesa rubia le dolería enormemente saber lo que hacía su cretino novio a sus espaldas.

"Apple, tengo que decirte una cosa que acabo de ver: Daring estaba saliendo de un aula vacía de música con Lizzie Hearts. Lo siento" Le estaba doliendo mirarla mientras le decía cada palabra.

Pero Milton no podía con los engaños e infidelidades en las relaciones de pareja y tenía que contárselo inmediatamente porque en un matrimonio de tres alguien siempre salía herido y Apple no tenía que sufrir como lo sufrió su madre. Aunque ahora llorará, sintiera su mundo destrozarse, defraudarse con amor de su vida… Tenía que saberlo y conocer que los príncipes también mienten y hay amores que no son puros.

Sin embargo, Apple White al escucharle solo disminuyo un poco su sonrisa, parecía que ya sabía la noticia. "Oh, ahora se ve con Lizzie. Gracias por decírmelo. Aunque esto es un secreto que solo lo saben nuestros amigos, verás Daring y yo llevamos unos meses siendo una relación abierta"


He cambiado un poco la edad de Milton para hacerlo menos mayor. Mejor tiene cuarenta y dos años, por lo que han pasado veinticinco años desde que estaba en el instituto.

PD: No sé qué opinaréis, pero me gusta como está yendo la historia. Gracias por leer.