Hola a todos y todas. Antes que nada, quiero compartir con vosotros mis sentimientos acerca del coronavirus. Soy de España y hoy el Gobierno Español ha decretado el Estado de Alarma. La situación está mucho peor de lo que pensaba. Os mentiría si os dijera que no tengo miedo. No solo por la salud, sino por la economía, el trabajo, el abastecimiento de productos etc.
Os digo esto, porque para los que leen esta historia la mayoría sois de latinoamérica y allí la situación no está tan mal como aquí. Pero no os lo toméis a broma y seguid el consejo de las autoridades sanitarias.
Para darle un tono optimista, sé que después de unos meses malos, resurgiremos gracias a nuestro compromiso cívico para salir de esta crisis.
Un saludo y un beso a todos. Os dejo con el capítulo.
Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Bakugo desabrochó el cinturón que sostenía a Kubikiribōchō y apuntó con la punta de la espada al cuello del matón. Ahora tenía la fuerza suficiente para sostenerla con una mano, aunque eso hacía que se cansara más de la cuenta.
—Ya has oído a la chica de los moños, bastardo. No hagas que me ponga violento. —amenazó Bakugo, entrecerrando los ojos.
El matón sonrió al ver la actitud de Bakugo.
—Bakugo ...—pensó Lee, con los ojos como platos al ver de nuevo al que consideraba como su primer amigo.
—Bakugo. —dijo Sasuke tocándole el hombro. —No es necesario usar la violencia con estos tipos. Son examinadores que nos están poniendo a prueba y por eso han puesto un genjutsu. —
—¿Un genjutsu?—pensó en voz alta un genin con la cabeza rapada que estaba viendo desde el fondo lo que estaba ocurriendo.
—¿Eh? ¿De qué cojones está hablando? —pensó Bakugo, torciendo el rostro.
A diferencia del cabeza rapada, Bakugo se guardó para sí lo que pensaba. No quería quedar como un idiota. Guardó la gran espada y empezó a mirar disimuladamente a todas partes para ver donde podía estar la ilusión. Sobra decir que fue un esfuerzo inútil, ya que si por algo se caracterizaba Bakugo es que era incapaz de discernir los jutsus oculares.
—Je. Así que te has dado cuenta ... —murmuró el matón que había golpeado a la chica.
—Exacto. Así que anulad el genjutsu porque ya lo hemos descubierto. —dijo Sasuke dando un paso al frente. —Vamos a la tercera planta.—
—¿Pero no estamos ya en la tercera planta?—cuchicheó el cabeza rapada con una compañera suya.
—Díselo, Sakura. Seguro que tú lo has visto antes que nadie. —dijo Sasuke, girando su rostro en dirección a la pelirrosada.
—¿Eh?—dijeron a la vez Bakugo y Sakura.
—Tú tienes la vista más aguda y la que tiene mejores conocimientos acerca del genjutsu. —siguió diciendo Sasuke.
—Sasuke-kun ... —pensó Sakura enrojeciendo y con una sonrisa. —Gracias ...—
—¡Así es!—la expresión dubitativa de Sakura se transformó en una de seguridad absoluta. —Me he dado cuenta enseguida. ¡Estamos en la segunda planta!—
Bakugo alzó una ceja extrañado, pero se volvió a guardar para sí mismo lo que pensaba. Y más confuso estuvo cuando el cartel que mostraba el 301 pasaba a ser el 201.
—Bien visto, era una ilusión. Pero a ver cómo reaccionáis a esto. —dijo el mató con unas tiritas en la cara.
Después, el matón entrecerró los ojos y dio una patada lateral buscando golpear la cabeza de Sasuke. Éste vio sus intenciones y alzó su pierna para lanzar otra patada. Bakugo, que aún estaba en shock por el genjutsu, solo pudo ver como Lee se interponía entre ambos y paraba cada patada con sus manos.
—El cabrón del cejotas es rápido. —pensó Bakugo, sonriendo al ver como Lee se había hecho lo suficientemente rápido y fuerte para detener a ambos sin esfuerzo alguno.
—¿Eh? Pensaba que era un debilucho, pero es tan rápido como Sasuke. —pensó Sakura, sin comprender esta cualidad de Lee.
—Ha detenido mi patada como si nada. Debe haber concentrado muchísimo chakra en el brazo. —pensó Sasuke retirando la pierna y observando el brazo vendado de Lee.
—¿Qué ha pasado con el plan? . — dijo un chico de piel clara y cabello castaño oscuro, lo tenía largo hasta la espalda, pero recogido en la punta por una cinta. Llevaba la frente vendada y rodeada con una cinta negra y sus ojos eran idénticos a los de Hinata. Vestía una chaqueta blanca, unas pantalones cortos negros y unas sandalias azules. Llevaba vendado su brazo y su pierna derechos; además, de portar dos bolsas con armas Ninja en su pierna derecha y en la cintura.—Fuiste tú el que dijiste que fuéramos discretos para que nadie descubriera nuestro nivel.—
—Lo sé, pero ...—dijo Lee viendo a Bakugo. —No podía permitir que mi gran amigo Katsuki Bakugo me viera como un perdedor.—
—¿A quién cojones le estás llamando amigo, cejotas?—gritó Bakugo, avergonzado.
—Este es el famoso Katsuki Bakugo que tanto menciona Lee. —pensó el chico de ojos lilas, estudiando a Bakugo detenidamente.
—¿Conoces a este bicho raro, Bakugo?—preguntó Sakura en un susurro, acercándose a Bakugo.
—Bah. —Bakugo decidió no responder, le daba demasiada vergüenza ajena el nuevo aspecto de Lee, con su pelo a lo tazón y esa extraña licra verde que vestía como para admitir que lo conocía.
—Además ...—prosiguió Lee ignorando a Bakugo y centrándose en Sakura. Caminó lentamente hacia ella con las mejillas enrojecidas. —Me llamo Rock Lee ... Tú eres Sakura, ¿verdad?—
—¿Eh?—dijo Sakura, algo incómoda por la cercanía de Lee.
—¡Por favor, sé mi novia! —exclamó Lee, guiñando un ojo, con una sonrisa y alzando un pulgar.—¡Prometo protegerte con mi vida!—
—Definitivamente no conozco a este imbécil. Debe de ser el hermano gemelo subnormal del cejotas que conocí hace más de 3 años. —pensó con cara de disgusto Bakugo.
—Ni hablar. —dijo Sakura al instante y con cara de asco.
—¿Por qué?—preguntó, entristecido Lee.
—Porque eres un bicho raro. —contestó Sakura otra vez inmediatamente.
Lee miró al suelo, desolado. Pero levantó la vista al ver que los matones abrían la puerta dejando paso a todos los alumnos que estaban esperando.
—¡Sasuke-kun! ¡Han abierto! ¡Vamos! —dijo Sakura cogiendo a Sasuke del brazo y arrastrándolo hacia la puerta. Estaba siendo tan brusca porque estaba incómoda de tener a Lee tan cerca y quería marcharse de ahí cuanto antes.
—¡Ey, no me arrastres! —se quejó Sasuke.
—¡Vamos Bakugo, o te dejaremos atrás! —gritó Sakura para que lo oyera Bakugo ya que ya estaban a más de diez metros de distancia del rubio ceniza. No se giró para comprobar si Bakugo los seguía ya que la pelirrosa no quería volver a tener contacto visual con Lee.
Bakugo se puso las manos en los bolsillos y empezó a seguirles, pero fue detenido por el compañero de Lee de ojos lila.
—Antes que vayas con tus compañeros. Tú y yo tenemos que hablar, Katsuki Bakugo. —dijo el chico colocándose a escasos centímetros de Bakugo.
—¿Eh?—dijo Bakugo haciendo una mueca de disgusto porque ese chico le detuviera el paso. —¿Quién cojones eres tú?—
—Neji Hyuga. —respondió Neji con soberbia, mirando a Bakugo con desprecio.
—¿Hyuga? ¿Dónde he oído ese nombre ...?—pensó Bakugo, haciendo memoria. —¡Aaa, claro! ¡La ojos raros de la academia! Ahora que veo a este bastardo de cerca ..., sus ojos son iguales a los de ojos raros.—
—Luego nos pondremos al día, Bakugo. —dijo Lee con la mirada perdida en la dirección en la que se habían ido Sasuke y Sakura y sin reparar en la confrontación que estaba sucediendo a escasos metros de él. —Antes, hay algo que tengo que comprobar. —Lee desapareció de ahí en un instante.
—¿Y de qué mierdas quieres hablar conmigo, bastardo?—dijo con actitud engreída Bakugo.
—Lee no para de decir lo fabuloso que eres y de lo mucho que le ayudaste para llegar a ser quien es. Sin embargo, como sé que a Lee le encanta exagerar he investigado sobre ti. —dijo Neji.
—¿Es que eres un jodido acosador?—dijo Bakugo alzando la ceja.
—Je. —Neji negó con la cabeza. —Nada de eso. Necesitaba comprobar si era verdad que podías ser un rival digno para mí ... Fue una decepción descubrir que eras un perdedor. Sin ninguna habilidad para realizar jutsus, con la nota más baja del examen práctico de tu promoción. Quizás es por eso que Lee te tiene en tanta estima. Los dos sois unos negados para ser ninjas.—
—Repítelo si tienes cojones, jodido bastardo de mierda ...—dijo Bakugo chirriando los dientes. Estaba tan cabreado que puso una mano sobre su espada dispuesta a usarla contra Neji. Neji activó su Byakugan en respuesta a la acción del rubio ceniza
—Neji ... Olvida a este chico. Tenemos que ir ya a la habitación 301 o llegaremos tarde. —dijo su compañera de los moños castaños, tratando de calmarle.
—Tienes razón, Tenten. No merece la pena. —dijo Neji desactivando su barrera de sangre y empezando a caminar al interior de la habitación 201.
—¡Reza todo lo que sepas para que no me toque luchar contra ti en el examen, bastardo de los ojos raros! —gritó a todo pulmón Bakugo. Neji volteó la cabeza un instante
—Je. No tienes nada que hacer contra un genio como yo.
—Te daré un consejo, niñato. —dijo Bakugo señalándole con el dedo. —Si todo lo que haces es menospreciar a la gente, no podrás reconocer tus propias debilidades.—
—No dice mucho esto, viniendo de ti que solo haces que insultar a la gente. —respondió Neji con razón.
—Je. —dijo Bakugo mostrando su característica sonrisa engreída. —Pero es que resulta que yo no tengo debilidades, así que puedo menospreciar a quien yo quiera. A diferencia de ti, yo sí que soy un genio.—
—Ja. ¡No me hagas reír!—Neji activó su Byakugan para reírse al descubrir la bravuconería del rubio ceniza. Su Byakugan era como un detector de mentiras. Pero dio un paso atrás, algo impresionado, al comprobar que Bakugo pensaba realmente lo que decía. —¡No me puedo creer que de verdad te pienses las tonterías que estás diciendo! ¿No te das cuenta que eres un don nadie sin jutsus?—
—Pues a este Don Nadie sin jutsus va a ser al que implores clemencia cuando te esté dando una paliza en el examen.—dijo Bakugo señalándose a sí mismo.
Se quedaron mirando mutuamente sin pestañear, Tenten miraba a ambos chicos con cara de preocupación.
—Ya nos veremos, Katsuki Bakugo. —Neji fue el primero en abandonar ese duelo de miradas. Tenten suspiró aliviada y ambos se adentraron en la habitación.
—Qué ganas tengo de machacar a la momia, al tapón sin cejas y a ese gilipollas de ojos raros ... —murmuró Bakugo y entrando el último de los alumnos a la habitación 201. Aún le quedaba algo de camino y una escalera para llegar a la habitación 301 que sería donde se desarrollaría el examen a chunin
