Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—Qué ganas tengo de machacar a la momia, al tapón sin cejas y a ese gilipollas de ojos raros ... —murmuró Bakugo y entrando el último de los alumnos a la habitación 201. Aún le quedaba algo de camino y una escalera para llegar a la habitación 301 que sería donde se desarrollaría el examen a chunin.

Bakugo caminó por la estancia, pero sin rumbo fijo ya que no sabía donde estaba la habitación 301.

—Mierda, a este paso voy a llegar tarde al examen. —pensó Bakugo, disgustado.

—¡No lo hagas, Sasuke-kun! ¡Solo nos queda media hora para que comience el examen y aún no hemos encontrado a Bakugo! —Bakugo oyó la aguda voz de Sakura a su izquierda

Bakugo se dirigió corriendo al lugar de donde provenía la voz y entró en una sala enorme de dos pisos. Él se encontraba en el piso de arriba, y abajo se encontraban Sakura, Sasuke y Lee, éste último en pose de combate. Bakugo se quedó expectante y no anunció su entrada, no quería interrumpir la pelea que estaba a punto de suceder.

—Relájate. Terminaré con él en menos de 5 minutos. —dijo Sasuke confiado.

Sasuke corrió a por Lee directo a darle un puñetazo, pero cuando estaba por alcanzarle, Lee desapareció con una velocidad increíble para colocarse detrás del superviviente del clan Uchiha.

—¡Konoha senpu! (remolino de la hoja) —Lee lanzó una serie de patadas bajas y altas, Sasuke esquivó casi todas pero al final tuvo que cubrirse pero fue inefectivo ya que en el último momento la patada cambió de dirección y le golpeó en el rostro.

—¡Sasuke-kun!—gritó Sakura preocupada viendo que Sasuke caía al suelo por el impacto en el rostro.

Bakugo estaba con los brazos cruzados y miraba, desde lo alto del segundo piso, con atención el duelo. Estaba sorprendido de lo rápido que era Lee. Aún se movía más rápido que cuando paró al matón y a Sasuke antes. Sasuke se levantó y sonrió con soberbia.

—Je. Estaba esperando probar esto. —dijo Sasuke mostrando el sharingan con dos aspas en cada ojo.

—Ya se me había olvidado que le tenía que preguntar acerca de esos ojos cuando se los vi cuando peleaba contra el niño-niña. ¿Cómo ha conseguido tener los ojos de Itachi y del tuerto?—pensó Bakugo torciendo el rostro.

Sasuke fue de nuevo corriendo a toda velocidad a por Lee, pero esta vez, confiado en que su sharingan copiara el jutsu que estaba haciendo el niño de grandes cejas. El resultado no cambió, una patada en la mandíbula mandó a Sasuke a volar.

—¡Será imbécil! ¡No puedes copiar la velocidad de alguien, subnormal!—pensó Bakugo, molesto por el plan tan malo del Uchiha.

—¿Cómo es que ha conseguido alcanzarme? ¿Qué jutsu ha sido? —pensó Sasuke adolorido mientras estaba en el aire.

—Yo no uso ni ninjutsu ni genjutsu. Aunque puedas leer mis movimientos con tus ojos, tu cuerpo no es lo suficientemente rápido para reaccionar a mi taijutsu. Así que me da igual que tus ojos sean rápidos, porque tu cuerpo no está a mi altura, por lo cual tus ojos se vuelven inútiles. —explicó Lee, luego saltó y se puso debajo de Sasuke que seguía estando en el aire. —¡KAGE BUYO! (sombra de hoja danzante). Te demostraré que el trabajo duro vence a los genios.—

—¿Cuál será el siguiente movimiento?—pensó Sasuke, empezando a preocuparse de verdad.

No hubo siguiente movimiento, ya que un molinillo de papel con una aguja atravesó una de las vendas de Lee incrustándose en la pared. Lee se separó de Sasuke y con una pirueta aterrizó en el suelo sin dañarse

—¡Ya es suficiente!—exclamó una enorme tortuga.

—¿Qué cojones? ¿Acaba de hablar una tortuga gigante?—pensó Bakugo, alzando una ceja sorprendido.

—¡Sasuke-kun!—gritó Sakura, viendo que Sasuke iba a caer de una gran altura corrió para cogerlo al vuelo. —¿Estás bien, Sasuke?—

—Grrr. —dijo Sasuke, enfurecido y adolorido al mismo tiempo concentrando su mirada en Lee que miraba al suelo arrepentido.

—Sasuke está conmocionado. No ha sido capaz de moverse para caer bien. —pensó Sakura.

—¿Has visto lo que hemos hecho?—preguntó Lee, temblando de miedo.

—Lee, esa último jutsu estaba prohibido. Tú lo sabes. —le regañó la tortuga.

—Lo siento, no quería hacerlo. —dijo Lee, arrepentido.

—Bueno, creo que la pelea ya ha acabado. —pensó Bakugo, viendo con incredulidad como Lee se disculpaba ante una tortuga.

Bakugo se subió a la barandilla del piso de arriba donde se encontraba y saltó al piso de abajo donde estaban todos. Lee, Sakura y Sasuke se sorprendieron ante la presencia de Bakugo.

—Bakugo ... —dijeron al mismo tiempo Lee y Sakura.

—Desde lo del país de las olas que te he querido hacerte esta pregunta ¿Por qué tienes los ojos del tuerto, Sasuke?—preguntó Bakugo, pero su atención estaba con la gran tortuga parlante. Aunque la verdadera pregunta que quería hacerle era por qué tenía los mismos ojos que Itachi.

—No eres el único que tiene un kekkei genkai, Bakugo. —dijo Sasuke, incorporándose y separándose de los brazos de Sakura. —El clan Uchiha se caracteriza por el sharingan.—

—¿Entonces el tuerto es un Uchiha?—preguntó volteando la cabeza momentáneamente, recordando el sharingan de tres aspas de Itachi y de Kakashi.

—No que yo sepa. —respondió con sinceridad Sasuke.

—Mmmm. —Bakugo decidió no decir nada más.

—Tiene sentido que no sea un Uchiha. A diferencia de Sasuke e Itachi, el tuerto solo lo tiene en un ojo. ¿Pero cómo lo consiguió si es una barrera de sangre que se transmite por herencia? Aunque esa cicatriz y que siempre que muestre ese ojo sea con el sharingan ... ¿Se lo habrán transplantado mediante una cirugía? Y si es así ... ¿de quién proviene ese ojo? Joder, otro misterio relacionado con los Uchiha. Porque estoy seguro que si se lo pregunto al tuerto me dará evasivas. —pensó Bakugo.

Mientras Bakugo estaba en trance tratando de solucionar ese rompecabezas, la tortuga y Lee intercambiaban reproches y disculpas respectivamente. Una pantalla de humo apareció sobre el caparazón de la tortuga. Cuando se disipó el humo salió un adulto que era una copia exacta de Lee solo que más musculoso, más alto, con un chaleco, y con las cejas aún más pobladas.

—¿Cómo os va a todos? ¿Estáis viviendo vuestra juventud con energía?—preguntó con una pose ridícula.

Sasuke, Sakura y Bakugo mostraron, sin disimulo alguno, cara de asco.

—Ahora ya sé de donde viene ese mal gusto del cejotas. —pensó Bakugo con cara de asco.

—Vaya par de raritos ...—susurró Sakura.

—No me puedo creer que me haya derrotado este ser. —pensó Sasuke.

—¡Cejotas, no me jodas! ¿Este friki es tu maestro?—preguntó Bakugo señalando al adulto.

—¡Ey! ¡No insultes a Gai-sensei, Bakugo! ¡Aunque seas mi amigo no te perdonaré si lo menosprecias! —exclamó enfadado Lee y apretando el puño.

—¡Te he dicho que no ...!—gritó Bakugo, pero no acabó su frase porque se quedó en shock al ver que Gai le daba un fortísimo puñetazo en todo el rostro a su alumno haciéndole sangrar en abundancia.

—¡¿EHHHH?!—dijeron los tres estudiantes de Kakashi estupefactos.

—¡Este ha sido tu castigo por tonto, Lee! —dijo Gai. Luego se acercó a donde yacía el cuerpo de Lee y se arrodilló.—Lo siento, Lee. Pero lo hago por tu bien.

—¡Sensei! —dijo Lee. Luego ambos se pusieron a llorar y abrazarse con fuerza.

—¡Lee! ¡Gai-sensei! ¡Lee! ¡Gai-sensei!—dijeron los cejotas sin detener el abrazo.

—¿Cómo he podido perder con alguien tan patético?—pensó Sasuke con un tic nervioso.

—Uaghhh. —dijo Sakura teniendo vergüenza ajena.

—Ya he tenido suficiente de estas mierdas. —dijo Bakugo a punto de vomitar. —¡Vámonos al examen antes de que vomite el desayuno!—ordenó Bakugo a sus compañeros.

Sakura y Sasuke obedecieron y caminaron en dirección a la habitación 301. Gai reparó en

—Ey, esperad un momento. —dijo Gai, cayendo en la cuenta que se trataban de los estudiantes de Kakashi.—¿Cómo está Kakashi?.

—Ignorad a ese friki y no miréis atrás. —dijo Bakugo tratando de olvidar la escena del abrazo y las lágrimas.

—Je. —dijo Gai con el rostro serio apareciendo casi como teletrasportándose en frente de los tres genins.

—¿Cómo?—dijeron Sakura, Sasuke y Bakugo a la vez, anonadados al ver que Gai estaba de golpe en frente suyo.

—Veréis...—dijo Gai cerrando los ojos y con una mano en su barbilla. —Mis número con Kakashi son 50 victorias y 49 derrotas. Gano por una. La gente nos llama los eternos rivales.—

—¿Este friki es más fuerte que el tuerto?—pensó Bakugo viendo con otros ojos a Gai. —A decir verdad ..., su velocidad no es ninguna broma. Y ha conseguido que el cejotas, que no sabe ninjutsu ni genjutsu, venza a Sasuke.—

—Bueno, me despido. Buena suerte, Lee. Hasta luego—se despidió Gai desapareciendo en una pantalla de humo y con él la tortuga gigante.

—Sasuke. —dijo Lee quitando el molinillo y colocándose las vendas. El susodicho se volteó para prestarle atención —No he sido del todo sincero contigo. He venido a probar mi habilidad contra ti porque no es cierto que sea el genin más fuerte. Ese puesto le pertenece a mi compañero de equipo.—

—¿El ojos raros?—preguntó Bakugo recordando a Neji.

—Si con ese nombre estás hablando de Neji ... entonces sí, Bakugo. —dijo Lee mirando con intensidad a Bakugo. —Bakugo, sé que somos amigos ...

—¡Cuántas...!—Lee desapareció de su vista colocándose en la espalda de Bakugo.

—Pero, durante el tiempo que lleve el examen para chunin seremos rivales. Así que no te contengas... porque yo no me contendré contigo, Bakugo. —dijo Lee muy serio y desapeciendo de la sala.

—Je. —sonrió Bakugo, temblando de emoción al pensar en Gaara, Neji y Lee. —Hacía mucho tiempo que no me sentía tan agitado ...—dijo apretando el puño. —Ni siquiera en el Festival Deportivo...—susurró esto último.

—¿Festival Deportivo?—preguntó extrañada Sakura.

—Es una historia muy larga y que pasó hace mucho tiempo, frentona. —dijo Bakugo, apretando aún con más fuerza el nudo de la cinta de la hoja de su frente. —Ahora en mi cabeza solo está el objetivo de alcanzar la cima y superar a todos esos extras que se han atrevido a retarnos. —dio unos pasos en dirección a la habitación 301. —¿Estáis conmigo? —más que una pregunta parecía una orden.

—¡Por supuesto! —dijo Sakura, contagiándose de la emoción que sentía Bakugo.

—Je. Nadie podrá con el equipo 7. —sonrió Sasuke

—Bien, porque solo estaré satisfecho con una rotunda y aplastante victoria. —exclamó Bakugo, mostrando sus dientes.