Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—¡Ninpo! ¡Oboro bunshin no jutsu! (técnica oculta: multiplicación difuminada)—gritaron los tres genins de la niebla, juntando las palmas de las manos.—

Una gran pantalla de humo apareció de la nada. Cuando el humo se despejó, había 20 Kagaris, 20 Mubis y 20 Oboros.

—No, no cambia nada que seáis 3, 60 o 200 extras. —dijo Bakugo blandiendo la Kubikiribōchō como un bate de béisbol. Quería golpearlos por el ancho de la espada y no por la punta para no matarlos. —¡MORIDDDD!—gritó dando a más de cinco de ellos. Pero para su pesar, la espada los atravesó como si fueran hologramas.

—No deberías dar la espalda a tu enemigo. —uno de los Kagaris saltó, kunai en mano, para clavárselo en el pecho a Bakugo.

—Mierda. —maldijo por lo bajo Bakugo. Clavó a Kubikiribōchō en la tierra e inmediatamente después elevó las piernas en el aire usando el mango de la espada como apoyo. También se trataba de un clon ya que las piernas de Bakugo atravesaron el cuerpo de Kagari. El kunai del Kagari también atravesó el cuerpo de Bakugo sin hacer contacto alguno—¡Así planeáis derrotarme, malditos extras! ¡Con jodidas ilusiones!—

—No exactamente. —dijo el Mubi real que salía de la tierra.

El genin de la niebla le propinó un fuerte puñetazo a Bakugo, mandándolo al suelo y partiéndole el labio. El Mubi real volvió a esconderse debajo de la tierra.

Bakugo, desde el suelo y rodeado de clones, escupió sangre. Se limpió la sangre del labio con el dorso de la mano y mostró sus dientes con rastros del fluido rojo.

—Je. Ya veo cual es suestrategia. —pensó Bakugo con una sonrisa siniestra. —Mientras yo me canso con estos estúpidos clones, los verdaderos están escondidos como ratas bajo tierra esperando una apertura para atacarme. Esto me conviene, así no tengo que controlarme para no matarlos por equivocación—

La cabeza del Oboro real se asomaba tímidamente de la tierra. Observaba con atención los movimientos de Bakugo, y al ver esa sonrisa siniestra ensangrentada un escalofrío recorrió todo su cuerpo.

—Kagari, Mubi. Vámonos. Este chico seguro que no tiene el rollo. Estamos perdiendo el tiempo. —dijo Oboro, con temblor en la voz por lo asustado que estaba.

—No me importa que no tenga el rollo—dijo un clon de Kagari. —Solo quiero que nos suplique por su vida y después matarlo. —

Oboro no podía decir lo que rondaba su cabeza para no quedar como un cobarde. No había lógica que sustentara su instinto, pero su instinto le decía que se habían equivocado de presa. O más bien, su instinto le decía que ellos se habían convertido en las presas.

—Me quedaría jugando con vosotros un ratito más. Pero no sé donde están mis compañeros y sin mí están perdidos, y eso es malo para mi. Así que ...—se guardó a Kubikiribōchō en el cinturón de la espalda. —...Es hora de de que os de una paliza. Os aconsejo que no abandonéis vuestro escondite si no queréis morir—

Bakugo reunió mucho chakra en los pies y se puso de cuclillas. Liberó su chakra y saltó, logrando elevarse a más de 15 metros de altura. En el aire apuntó al suelo con la palma izquierda de su mano mientras que la mano derecha sujetaba su muñeca izquierda para mitigar el retroceso.

—¡KING EXPLOSION MURDER! —gritó Bakugo creando una explosión tan grande como la que hizo en el festival deportivo contra Uraraka.

EL trío de genins de la niebla que estaban bajo tierra no pudieron hacer nada para esquivar el ataque. La explosión fue tan grande que hizo que también el impacto les afectara a ellos. Después de esa gran explosión, una gran humareda negra envolvía el escenario de la pelea.

—No iba a dejar que un nombre tan genial como King Explosion Murder quedara en el olvido. Ya que no voy a poder ser un héroe, al menos que sirva para nombrar una técnica tan asombrosa. —pensó Bakugo, con orgullo de su técnica. Ese sentimiento se sustituyó por sufrimiento, al sentir un dolor agudo en su brazo por usar tal devastadora explosión. —Joder, como duele. —

Bakugo aterrizó en el suelo con una pirueta. Con su mano derecha empezó a masajearse el antebrazo izquierdo para aliviar el dolor. Cuando se disipó el humo negro, había un gran cráter en el suelo con los genins de la niebla inconscientes y magullados en él. Bakugo se acercó al trío de la niebla y se puso a examinar sus cuerpos en busca del rollo. Finalmente, lo logró obtener después de quitárselo a Mubi que lo tenía en su portakunais. Después de conseguirlo, Bakugo ató al trío de genins de la niebla a un árbol con una cuerda y les acercó una cantimplora para que no murieran deshidratados

El rollo que consiguió Bakugo era uno blanco, por lo que se trataba de otro rollo del cielo como el que tenía Sasuke.

—Joder, si hubiera sido el de la tierra ya podría superar este estúpido examen. De todas formas lo guardaré, no me fío de que Sasuke conserve nuestro rollo. —pensó Bakugo, guardando el rollo en su portakunais. —No sé donde estarán la frentona y Sasuke. Lo mejor sería esperar aquí un rato. Estoy seguro que habrán visto, donde sea que estén, esa explosión y sabrán donde estoy. El único problema es que no solo ellos lo habrán visto, también lo habrán visto mis rivales. Bueno, da igual. Así puede que consiga el rollo de la tierra.—

De las sombras que proporcionaba el frondoso bosque surgió una figura de aspecto espeluznante. Con la cara toda quemada, menos la parte que cubría su ojo izquierdo que era totalmente pálida, además que su ojo no quemado era idéntico al de un reptil.

—Vaya, vaya, que jutsu tan impresionante Bakugo-kun. —expresó divertido el misterioso ninja dando vueltas su larga lengua y lamiéndose los labios quemados.

—Tú voz no es la misma que cuando atacaste a la perra pervertida ¿Quién cojones eres tú?—preguntó Bakugo al ver la cinta del sonido del ninja. —Solo había tres aspirantes de tu villa. La momia, el pelo pincho y la perra de cabello castaño. Y tú no eres ninguno de ellos.—

—Kukuku. —rió con una risa muy peculiar el extraño. —Muy observador Bakugo-kun. Yo me llamo Orochimaru y esos tres de los que hablas son mis estudiantes. —

—¡Me importa tres mierdas como te llames, rarito! —exclamó Bakugo. —Si no eres un genin, ¿qué cojones haces aquí?—

—Eso no te lo puedo decir aún, Bakugo-kun. Puede que si nos volvemos a ver te lo diga. —respondió Orochimaru con una sonrisa perturbadora.

—Hoy es tu día de suerte, tengo que encontrar a mis compañeros así que pírate de mi vista antes de que cambie de opinión y te reviente la cabeza. —dijo Bakugo, mirando en todas direcciones para ver si Sakura y Sasuke se acercaban a su posición.

—Mmmm, es curioso que hables sobre tus compañeros. —mencionó Orochimaru pasándose la lengua por la cara con tono de burla. Bakugo entrecerró los ojos cabreado.

—¿Qué les has hecho, bastardo?—dijo Bakugo sacando su espada con tono amenazante.

—No te pongas tan nervioso, Bakugo-kun. Tu amigo Sasuke-kun me ha impresionado, así que le he dado un regalito de despedida. —comentó Orochimaru. —Y ahora has sido tú el que me ha impresionado, así que te daré el mismo regalo que a él.

—Tsk. —masculló Bakugo, preocupado por sus compañeros pero intuyendo que de este combate no se podía librar. —Antes he dicho que hoy era tu día de suerte ... Pues he cambiado de opinión. Estás muerto.—

—Kukuku. —río Orochimaru mostrando su larga lengua.—Bakugo-kun, confío en que me divierta contigo tanto como con Sasuke-kun. ¡Jagei Jubaku! (jutsu de la Autoridad de Serpientes )

De las mangas de Orochimaru, salieron dos gigantescas serpientes blancas. Se abalanzaron a toda velocidad a por Bakugo abriendo su grandes bocas y mostrando sus colmillos con veneno en la punta. Bakugo dio un salto mortal hacia atrás para esquivar el ataque y cuando aterrizó en el suelo dio un mandoble con su Kubikiribōchō cortando ambas cabezas de los reptiles.

—Que espada tan interesante que tienes, Bakugo-kun. —dijo Orochimaru, con admiración. —¿De dónde la sacaste?—

—¿Crees que voy a contestarte, jodida serpiente?—dijo Bakugo, observando con atención cualquier movimiento inusual de su rival. —

—Bueno, en realidad no tiene tanta importancia. No hay espada que supere a mi Kusanagi. —comentó Orochimaru.

Orochimaru abrió su boca, y de ella surgió una serpiente. A su vez, la serpiente también abrió la boca y de ella emergió el mango de una katana. Finalmente, Orochimaru sacó la katana del interior de la boca de la serpiente y el reptil volvió al interior del ninja.

—Eres un jodido bicho raro. Te iría muy bien en el circo, bastardo. —dijo Bakugo, algo preocupado por el duelo de espadas que iba a tener. Durante este tiempo, Bakugo solo había conseguido dominar el peso de su espada y poder dar poderosos espadazos, pero nunca había tenido un duelo antes. —¡Voy a partirte en dos, serpiente!—

Bakugo no era mucho de pensar cuando peleaba como su rival Deku, a él le gustaba tomar la iniciativa en los combates y pelear con su instinto y sus reflejos. Así que decidió ir con todo a por Orochimaru lanzando potentes mandobles. A pesar de que la katana de Orochimaru era mucho más pequeña y ligera, el ninja del sonido conseguía bloquear los ataques de Bakugo sin aparente esfuerzo con su fina katana.

El rubio ceniza, viendo que su esfuerzo era inútil, cambió de estrategia. Empuñó a Kubikiribōchō con solo su brazo derecho , dejando su brazo izquierdo libre para lanzarle explosiones. Orochimaru, no pudiendo bloquear la espada de Bakugo y esquivar sus explosiones al mismo tiempo, dio un gran salto hacia atrás manteniendo una distancia prudencial con Bakugo de más de 20 metros..

—Maravilloso, Bakugo-kun. Simplemente maravilloso. Actúas como una bestia atacando sin parar. Eso te hace un rival temible en las distancias cortas con tus explosiones y ese espadón. —dijo Orochimaru. —Pero ahora verás porque tengo razón cuando digo que mi Kusanagi no tiene rival. —

La mirada de Orochimaru cambió radicalmente, un instinto asesino surgió de su pupila que hizo que Bakugo se quedara petrificado.

—Esta sensación es incluso peor a la que tuve con el jefe de los villanos (AFO) y a la que tuve en el primer encuentro con el bastardo sin cejas (Zabuza). No puedo moverme. —pensó Bakugo.

—Demuéstrame que no me he equivocado contigo, Bakugo-kun. Impresióname como tu amiguito Sasuke-kun hizo antes.—le desafió Orochimaru.

Orochimaru alzó su Kusanagi y apuntó a Bakugo con ella. El ninja del sonido se quedó quieto en su posición, pero el rubio ceniza vio, aterrado, como la Kusanagi de Orochimaru se extendía a gran velocidad y estaba a punto de clavarse en su pecho. Inmóvil, por lo petrificado que estaba por la mirada de Orochimaru, se sentía incapaz de salir de ahí con vida. Pero ese sentimiento de darse por vencido duró solo un instante.

—¡NO VOY A MORIR AQUÍ! —pensó Bakugo, cabreado consigo mismo. Luego, se mordió los labios con fuerza, el dolor que se infringió a sí mismo consiguió desparalizarle —¡MUÉVETE!—

La Kusanagi se clavó en su hombro derecho y siguió avanzando, atravesando músculo y hueso, hasta alcanzar un árbol que se situaba detrás suyo. La reacción de Bakugo fue tardía y por ello no logró esquivar el ataque de Orochimaru, pero al menos fue lo suficientemente rápido para evitar un daño mortal que hubiera sido si le hubiera atravesado en el pecho.

Orochimaru soltó su katana, y ésta se iba encogiendo con la misma rapidez a la que se extendió anteriormente. La katana seguía incrustrada en el hombro de Bakugo, pero ya no medía los más de 20 metros de hace un instante, volvía a tener un tamaño normal.

—Definitivamente vas a ser mío, Bakugo-kun. —susurró Orochimaru con una sonrisa macabra. Posteriormente, juntó sus mano formando un sello. Su cuello se estiró, como hizo antes la Kusanagi, y su cabeza fue directa a por Bakugo.

Bakugo que se encontraba clavado en un árbol por culpa de la kusanagi no tenía forma de esquivar el ataque de Orochimaru. Así que pensó que lo mejor sería atacar con su brazo libre.

—¡MUERE, JODIDO DEMONIO! —con la mano izquierda Bakugo creó multitud de medianas explosiones para detener el avance de la cabeza de Ororchimaru. Pero el cuello de Orochimaru era muy elástico y muy ágil y conseguía esquivar todas las explosiones con facilidad. Cuando estaba a escasos centímetros del cuello de Bakugo, Orochimaru abrió su boca y clavó sus colmillos en la parte izquierda del cuello de Bakugo.— ¡AAAAAAHHHHHH!—gritó de dolor el rubio ceniza.