Antes de empezar con el capítulo, comentar que ir de farol es una expresión muy usada en España que significa mentir o exagerar, haciendo creer algo sin fundamento, con el fin de engañar.
Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Unos minutos antes de la pelea entre Sakura y el trío del sonido, Bakugo estaba tratando de encontrar a sus compañeros de equipo.
La fiebre le hacía sudar copiosamente, y su cara estaba empezando a coger un tono de color blanquecino. Por si fuera poco, su improvisado vendaje del hombro no estaba funcionando lo bien que a él le gustaría. Le dolía horrores y empezaba a sentir el olor del pus de la carne infectada.
—Debí haber atendido más en las clases de la vieja besucona. Vaya mierda de doctor estoy hecho. —pensó Bakugo. Intentaba recordar el lugar donde se habían separado. La fiebre y el dolor de cabeza no le dejaban pensar con claridad. —¡Joder! ¿Dónde cojones os habéis metido?—
Estuvo más o menos un minuto merodeando por la zona que creía que era donde fue la última vez que los vio, aunque ahora ya no estaba tan seguro. Se echó la mitad del agua de la cantimplora, que había rellenado en el río, para despejarse y para limpiarse el sudor. Estuvo tentado de subir a la copa de un árbo, pero solo el hecho de pensar que tenía que trepar en su estado le daba náuseas.
Sus sentidos se alertaron cuando oyó el grito de una chica al oeste de su posición.
—Esa voz ... —pensó Bakugo girando el rostro. —Tiene que ser la frentona. Eso significa que está viva, pero debe estar en problemas. En mi estado no sé si podré derrotar a quien sea que esté allí. Tendré que hacerles creer que estoy en perfectas condiciones. Tsk, eso significa que ...—se miró el vendaje.. —me tengo que deshacer de esto. —
Se quitó su aparatoso vendaje, y para cubrir el hueco de su hombro usó su cinta quitándosela previamente de la frente.
—Espero que quien sea que me encuentre piense que tengo un horrible gusto para vestir y que no trato de esconder algo. —pensó sin ser muy optimista sobre ello.
Se bebió todo lo que quedaba de agua y se dirigió rápidamente a donde estaba Sakura, a pesar de que con ello hacía que cada zancada fuera como si le clavaran una aguja en el hombro.
—EL dolor es mental. No pienses que te duele el hombro. —pensó mientras seguía corriendo. —No pienses que te duele ... JODER. A quien quiero engañar, esto es peor que una patada en los huevos. —
Cuando estaba a punto de llegar, oyó una voz que no reconoció.
—¡ERES UNA PUTA LOCA! —gritó esa voz. —¡ESTÁS MUERTA! ¿ME OYES?—Bakugo trepó a un árbol ignorando el dolor que estaba sintiendo y centrándose en la tarea de trepar—¡TE MATARÉ A TI Y A TUS DOS AMIGUITOS CON MI JUTSU MÁS POTENTE!—
Cuando estaba en lo alto de una rama de ese árbol, echó un rápido vistazo para comprender la situación.
Lee y Sasuke estaban inconscientes detrás de Sakura que estaba de pie como un escudo humano y con el cabello cortado y la cara destrozada. Una rabia tremenda se apoderó del cuerpo de Bakugo, haciendo que momentáneamente no sintiera ningún dolor. Más ira sintió cuando comprobó que los causantes de aquello eran los seguidores de Orochimaru.
—¡BASTARDO PELOPICNHO! —gritó Bakugo, mirando con odio a Zaku —¡AQUÍ EL ÚNICO QUE VA A MORIR ERES TÚ! ¡ Y TUS COMPAÑEROS TAMBIÉN RECIBIRÁN LO SUYO COMO ME TOQUEN LOS HUEVOS!—Acto seguido saltó de la rama y aterrizó delante de Sakura clavando la gran Kubikiribōchō en la tierra. —Y si ella te parece loca, es porque aún no me has conocido cabreado ...—susurró esto último destilando odio y con una sonrisa de desequilibrado.
—¿Bakugo?—dijo Sakura, incrédula y con el rostro magullado por el fuerte puñetazo de Zaku viendo la espalda de Bakugo. —¿Realmente eres tú?—
—¡Pues claro que soy yo, frentona! ¿No me digas que ese bastardo te ha pegado tan fuerte que te has vuelto tonta?—preguntó Bakugo medio en broma medio en serio, volteando la cabeza y mirando con preocupación el estado en el que se encontraba su compañera.
—Sí que eres tú. —replicó con una tímida sonrisa. Luego se fijó más detenidamente en el rostro de Bakugo. Estaba pálido y su frente repleta de sudor. —Estás hecho un asco. —comentó preocupada.
—Mira quien fue a hablar. —dijo Bakugo rodando los ojos.
—Vaya, vaya. No sabía que Konoha estaba repleto de niñatos con aires de grandeza. —comentó con tono burlón Zaku. —Primero ese tipo raro de las cejas y ahora tú. Lo único que has conseguido es acompañarles en el descanso eterno.—
—Tsk. —Bakugo masculló, pero decidió no contestarle. Tenía asuntos más urgentes que atender. —Frentona, tienes que llevarte a Sasuke y al cejotas de aquí.—susurró para que no les escucharan el trío del sonido
—¿Eh?—dijo Sakura sin comprender. —¿Y qué pasa contigo? —
—Yo me encargo de este trío de extras. Ahora llévatelos, frentona. —ordenó en un susurro Bakugo, sin apartar la vista de Zaku.
—¡No te voy a dejar aquí solo, Bakugo!—replicó indignada Sakura. —¡Además, no estás en condiciones de luchar!—
—Shhhh. —se giró Bakugo irritado, mandándola callar. No quería que supieran los del sonido que no se encontraba en perfectas condiciones. —He comido algo que estaba en mal estado, eso es todo. Estoy en perfectas condiciones, frentona. —minitió Bakugo.
—Aún así ... —dijo Sakura.
—Escúchame Sakura. —dijo Bakugo poniéndose serio , poniendo sus brazos en sus hombros. —No puedo enfrentarme a esos gilipollas y a la vez estar pendiente que no os ataquen.—
—¡No! —negó con la cabeza Sakura con lágrimas en los ojos. —¡Han derrotado a Lee en un abrir y cerrar de ojos! ¡No puedo dejarte aquí con ellos!—
—Te creía más lista, Sakura. Si estáis aquí tendré que controlar mis explosiones. Ahora mismo sois un estorbo para mí. Necesito que te vayas y te los lleves de aquí. —ordení Bakugo, empezando a perder la paciencia.
—Pero ...—dijo Sakura, siendo interrumpida por Zaku.
—¿Cuanto tiempo vais a estar cuchicheando, tortolitos?—preguntó Zaku, cruzado de brazos.
—Llévatelos a la puerta número 12, de donde entramos en este jodido bosque de mierda. —susurró Bakugo ignorando la impertinencia de Zaku.
—¿Por qué tan lejos? —preguntó Sakura.—¡Allí no podremos ayudarte cuando se recupere Sasuke si necesitas ayuda!—
—Mira el estado en el que se encuentra. —dijo Bakugo señalando a Sasuke. —No soy médico, pero eso tiene una pinta de mierda. —
Sakura estaba dubitativa, por un lado lo que decía Bakugo tenía sentido, pero por el otro no quería abandonarlo aquí.
—Antes has protegido a ese par de idiotas. —dijo Bakugo señalando a Lee y Sasuke. —Aún te queda trabajo por hacer, frentona.—
—Está bien. —dijo Sakura resoplando. —Tú ganas. Te estaremos esperando en la puerta 12.— luego se agachó y cargó a su espalda al par de chicos inconscientes.
—No. —dijo Bakugo, reprimiendo un gemido de dolor por su hombro maltrecho.
—¿Cómo que no?—dijo Sakura sin comprender.
—Si Sasuke no mejora cuando llegues allí, trepas la verja o la destruyes si es necesario y lo llevas junto al cejotas al hospital.—dijo Bakugo, poniéndose en guardia ya que veía que Zaku se acercaba.
—¿Y qué pasa con el examen? ¿Y qué pasa contigo?—preguntó Sakura.
—¡Que le follen a esta mierda de examen! Y de mí no debes preocuparte, preocúpate de este trío de extras. Les voy a dar tal paliza que no les van a reconocer ni sus madres.—dijo Bakugo con una sonrisa arrogante fingida. Lo cierto es que no creía mucho en sus posibilidades de ganar en su actual estado de salud.
—¡YA ME HE CANSADO DE ESPERAR! —gritó Zaku corriendo en dirección de Bakugo.
El rubio ceniza extendió su brazo sano, el izquierdo, y lanzó una gran explosión. Zaku, sorprendido por el ataque, lo esquivó a duras penas con una voltereta lateral.
—¡Vete de una jodida vez, Sakura! —dijo Bakugo, reprimiendo de nuevo el dolor que sentía por el retroceso de la explosión.
—Sí . Ya voy. —dijo Sakura con los cuerpos de Lee y Sasuke en su espalda. —Estoy segura que Sasuke despertará, así que te estaremos esperando. Más te vale venir rápido si no quieres que te golpee con todas mis fuerzas.—
—Je. —sonrió Bakugo. —Cuando reviente a estos extras, seré yo el que te golpee por no hacerme caso a la primera.—
Sakura le echó una última sonrisa de complicidad, y se fue con toda la velocidad que le permitía su cuerpo magullado y sobrecargado con dos cuerpos.
—¡¿A DÓNDE TE CREES QUE VAS, PELIRROSA?! —gritó Kin saltando de árbol para detenerla. Pero otra explosión de Bakugo, hizo que se detuviera y mirara aterrorizada al causante de la explosión.
—¿No me oíste cuando os advertí de que no me tocarais los huevos, perra del sonido?—dijo Bakugo, con las venas del cuello hinchadas por el esfuerzo de reprimir el dolor.
—Grrr. —gruñó Kin.
—Déjales que se vayan. —dijo Dosu mirando fijamente al rubio ceniza.
—Pero ... ¿y qué pasa con la misión?—preguntó Kin sin comprender.
—Ahora mismo este niño con malos modales debe ser nuestra prioridad. Cuando le derrotemos, haremos que nos diga a donde ha mandado a la pelirrosa con Sasuke. —contestó Dosu, mostrando su brazo de metal con orificios.
—Esta momia bastarda es la que derrotó al cuatro ojos en la sala del examen escrito. ...—pensó Bakugo. —Y también debe ser el que ha derrotado al cejotas. Joder, si al menos no estuviera tan jodido del hombro ... —
Bakugo trataba de pensar en un plan A para salir airoso de allí, ya que ahora mismo solo tenía un plan B si las cosas salían mal.
Otro de los motivos por los que quería que Sakura se llevara a Sasuke y Lee era su plan B. Ese plan consistía en crear un mini Big Bang con todas las fuerzas que le quedaban arrasando con todo lo que estuviera a su paso, provocando la muerte de todos los que estuvieran cerca de la explosión. Y eso le incluía a él.
