Unos incisos antes de comenzar con el capítulo.
Lo primero, creía que la expresión ir de farol solo se decía en España, pero una lectora mexicana (Lisseth) me ha aclarado que también se usa en México. De todas formas, por si acaso algún país latinoamericano no la usa, vuelvo a remarcar que es exagerar para engañar a alguien, usándose sobre todo en el poker. En estos tres capítulos, se le aplica a Bakugo ya que hace creer que no está herido para asustar al trío del sonido.
Lo segundo, éste es el último capítulo con el nombre IR DE FAROL. Es la primera vez que divido un capítulo en partes, pero sino se me quedaba muy largo. No descarto en un futuro que otros capítulos tengan también estén estructurados en partes.
Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Nos situamos unos minutos antes de que Kin capturara a Ino y Choji, desde la perspectiva de los gennis de Asuma del equipo 10.
—¡Ino debemos actuar ya! ¡O si no morirán Lee, Sasuke y Sakura! —exclamó Shikamaru. Éste veía con preocupación como su compañera estaba petrificada—¡Reacciona!—
—Yo, yo ...—dijo Ino, cuando estaba a punto de actuar oyó una voz que le resultaba muy familiar.
—¡BASTARDO PELOPINCHO! —gritó Bakugo desde lo alto de una rama.—¡AQUÍ EL ÚNICO QUE VA A MORIR ERES TÚ! ¡ Y TUS COMPAÑEROS TAMBIÉN RECIBIRÁN LO SUYO COMO ME TOQUEN LOS HUEVOS!—Acto seguido saltó de la rama y aterrizó delante de Sakura clavando la gran Kubikiribōchō en la tierra.
Lo último que dijo no lo pudieron escuchar ya que lo susurró y estaban demasiado lejos
—¡Bakugo! —exclamó aliviada Ino.
—Yo no estaría tan aliviada, Ino. Esos tipos son fuertes, no sé si Bakugo podrá hacerles frente. —susurró, preocupado Shikamaru.
—¡Debemos irnos antes de que nos descubran!—insistió un muy asustado Choji.
—¡No! —reaccionó Ino, ya sin nervios y dispuesta a luchar si era necesario. —Nos quedamos aquí, debemos estar preparados por si Bakugo y Sakura necesitan nuestra ayuda. —
—Me alegro de este cambio de actitud, Ino.—dijo sonriendo Shikamaru. —Será una lata luchar, pero sería peor abandonarles sin haber hecho nada para ayudarles.—
—Espero que tengáis razón con respecto a las habilidades de Bakugo, y que pueda encargarse de esos tipos del sonido. —dijo Choji mordiéndose las uñas, era el único que no le hacía ninguna gracia el tener que pelear.
—Mmmm. —Ino no escuchó lo que decían sus compañeros, estaba más centrada en intentar averiguar lo que le estaba susurrando Bakugo a Sakura. —¿Qué le estará susurrando? —se preguntó Ino, algo molesta por la cercanía de la pelirrosa y el rubio ceniza.
—¿Quizás un plan de escape?—dijo Choji, ya que eso era lo que él haría en su situación.
—Vaya lata, desde esta posición no oímos nada. Pero si nos acercamos más, seguro que nos descubren. —añadió Shikamaru.
Unos segundos después oyeron el grito de Zaku.
—¡YA ME HE CANSADO DE ESPERAR! —gritó Zaku corriendo en dirección a Bakugo.
El equipo 10, contempló estupefacto, como del brazo izquierdo salía una gran explosión dirigida a Zaku, que apenas pudo esquivar con una voltereta lateral.
—¡¿NANI?! (N/A: significa QUÉ, en japonés)—dijo Choji. —¿Vosotros sabíais que Bakugo podía usar ninjutsu?—
—No. Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que lo vi, pero aún así estoy sorprendido que pueda realizar algo así cuando hace apenas 6 meses no sabía ni realizar una copia de sí mismo. —meditó Shikamaru en voz alta.
Ino estaba en shock con los ojos como platos. Intuía que ese chico rubio era especial, pero el comprobar que tenía razón no rebajó el grado de sorpresa que sentía en ese momento.
—Bakugo ...—pensó Ino, con admiración.
Luego, vieron como Sakura cargaba a Sasuke y Lee y salía corriendo del lugar.
—¡¿A DÓNDE TE CREES QUE VAS, PELIRROSA?! —oyeron como gritaba Kin, que saltaba de árbol en árbol para detenerla. Pero otra explosión de Bakugo, hizo que se detuviera y mirara aterrorizada al causante de la explosión.
—¿Qué está haciendo Sakura?—preguntó Choji.
—¡Espero que a esa macrofrente no se le ocurra dejar a Bakugo ahí solo contra el peligro!—dijo Ino, apretando el puño molesta.
—Esto debe ser consecuencia de lo que le ha susurrado Bakugo. —razonó Shikamaru. —Ahora que sé que Bakugo es realmente fuerte, me parece una buena idea.—
—¿Y por qué es una buena idea, Shikamaru?—preguntó Ino, irritada. Aún no le parecía bien que su compañera abandonara al rubio ceniza.
—Si Sakura se hubiera quedado, solo le crearía problemas a Bakugo. Lee, Sasuke y Sakura están heridos o inconscientes, no les sería de ninguna utilidad. —razonó Shikamaru. —Viendo lo que he visto, esos del sonido juegan sucio. Sería más problemático para Bakugo lidiar con ellos a la vez de asegurarse que no dañan a Sakura, Sasuke y Lee. Así puede concentrar todas sus energías en derrotarlos. —
—No lo había pensado desde ese punto de vista. —dijo Ino, cambiando su sentimiento de irritación por la pelirrosa por el de orgullo. Entendió que a Sakura no le habrá sido fácil el dejar aquí a Bakugo.
—¿Y ahora qué hacemos?—preguntó Choj. —¿Vamos con Sakura o nos quedamos aquí?—
—Nos quedamos aquí- —dijo Ino, sin ningún atisbo de duda. —Si Bakugo cae aquí, irán a por Sakura, Lee y Sasuke. Tenemos que observar para ayudar a Bakugo si es necesario.—
—Sí. Yo creo que también lo más inteligentes es quedarnos aquí. —dijo Shikamaru, dando la razón a su compañera.
Después, vieron como transcurrió la pelea. El trío del sonido le atacaron a la vez, pero el rubio con la ayuda de su espada y sus explosiones detuvo sus ataques. Dosu fue el primero en recibir un golpe de Bakugo en su mandíbula mandándolo a volar. Luego, Zaku se caería al suelo y estaría inmovilizado por el pie de Bakugo en su cuello.
—¡Va a ganar! —dijo con alegría Choji. —¡Qué bien! ¡No tendremos que luchar!—
—Ja. Ya te lo dije, no debiste subestimar a Bakugo. —dijo Ino, con altanería.
—Y tú no debiste subestimar a Sakura. Esa chica ha demostrado, a diferencia de nosotros, tener muchas agallas. —dijo Shikamaru mirándola inquisitivamente.
—Es cierto que Sakura me ha sorprendido. ¡Pero yo también hubiera sido tan valiente! ¡Estaba a punto de ir ayudar, pero Bakugo apareció justo en ese momento! —se defendió.
—Shhh.—ordenó callar Choji. —No consigo escuchar de lo que hablan.—
—Maldición, yo también quiero oír lo que están comentando. —dijo Ino. —Por la cara de Bakugo, parece algo muy serio.—
—Voy a acercarme para oírlos. —anunció Choji.
—¿Eh?—dijo Ino, perpleja. —¿No eras tú el que hace unos minutos solo deseaba huir de aquí?—
—La historia ha cambiado. Bakugo ha vencido, así que aunque me descubran no pasará nada. Y me muero de curiosidad de lo que están hablando.—dijo Choji, avanzando de cuclillas sin hacer el menor ruido.
—¡Espera, te acompaño!—susurró Ino, imitando a su compañero.
Shikamaru estaba tan concentrado en analizar los gestos del trío del sonido y Bakugo, que no se percató que Choji e Ino habían salido del arbusto. Se fijó que el rostro de Kin, había cambiado por completo. Antes estaba abatida, y ahora estaba sonriendo.
—¿Qué ha cambiado para que sonríe de esa manera?—pensó Shikamaru sin comprender. Luego vio como se acercaba a Dosu a susurrarle algo. Los dos genins del sonido fijaron su mirada en algo que no era Bakugo. Shikamaru siguió la trayectoria de donde estaban mirando y comprendió que habían descubierto el paradero de Choji e Ino, que estaban unos metros más adelante que él. —¡Esos idiotas!—
Un segundo después, un hilo con forma de lazo rodeó a Choji e Ino y los atrajo a la posición de Kin y Dosu. Shikamaru vio con impotencia como amenazaban con cortarles el cuello.
—¿Y ahora qué hago?—pensaron al mismo tiempo Bakugo y Shikamaru.
Ino y Choji, miraban con ojos vidriosos a Bakugo, que se mantenía con el ceño fruncido, contrariado por este cambio de acontecimientos
—Ya te lo dije, las tornas han cambiado. Y todo gracias a Kin que ha hecho salir a estas ratas de su escondite. —dijo Dosu.
—Lo siento... —susurró Ino, avergonzada por haberse dejado atrapar por su curiosidad.
—¡Silencio, niñita! —amenazó Kin, apretando el filo de su kunai en el cuello de la rubia ocasionándole un hilillo de sangre.
—Joder, es hora de poner cara de póker y marcarme un farol. —pensó Bakugo, sin inmutarse por lo que estaba sucediendo.
—Ja. ¿Es que te has vuelto imbécil? —dijo Bakugo, mostrando sus dientes y sacando un kunai de su portakunais. Luego agarró del pelo a Zaku y le apuntó en el omoplato con el arma punzante. —¡No han cambiado las tornas! ¿A mi que más me da que mates a esos extras? ¡Me harías un favor eliminando a la competencia, tarado!—
—¿Eh? No puede ser, este no es el Bakugo que conozco. —pensó Ino, no pudiendo reprimir las lágrimas.
Por otra parte ante esta declaración, Choji casi se mea encima y Kin empezaba a volverse a preocupar. El único que no se dejó engañar fue Dosu (N/A: Shikamaru estaba muy lejos como para escuchar algo)
—Tus palabras dicen una cosa y tus actos otra, rubito. —dijo Dosu sonriendo debajo de sus vendas. —Antes has salvado Sasuke, la pelirrosa y al cejotas ... No me creo que ahora seas un ninja frío y calculador. —
—Por si te has olvidado, si dejaba que los mataras yo no aprobaría este examen. Esos era mis compañeros, estúpida momia. Esa perra y ese gordo no me importan una mierda. —mintió Bakugo.
Choji estaba demasiado asustado para enfadarse, e Ino demasiado decepcionada para reaccionar. Por un momento, Dosu dudó, pero se recobró enseguida.
—A los de Konoha os gusta a jugar a ser héroes. Primero el cejotas, luego la pelirrosa y ahora tú. Estoy seguro que no vas a dejar morir a tus compañeros de villa—dijo Dosu, convencido.
—Estoy harto de esta conversación estúpida. Tienes dos opciones. Opción A: liberas a la perra y al gordo. Ellos os atan. Os arrebato el rollo y os dejo cerca de un río para que no muráis de sed. Y cuando se acabe el examen, los examinadores os liberan y os vais a casa. —explicó Bakugo. Y antes de comenzar a explicar la Opción B, puso su cara más terrorífica. —La Opción B es más sangrienta. Vosotros matáis a esos dos idiotas y luego yo os mato a vosotros tres de una forma muy dolorosa y os arrebato el rollo de vuestros cadáveres. En las dos opciones salgo ganando. Yo de ti escogería la Opción A, momia bastarda.—
A Kin le temblaba el pulso después de las alternativas que había dado el rubio ceniza.
—Deberíamos liberarlos y salir de aquí lo antes posible. Este niño es un demonio, me entra escalofríos. —dijo Kin, muy asustada.
—Elijo la opción C. —dijo Dosu, divertido con la situación.
—No hay opción C, subnormal. —dijo Bakugo, frunciendo el ceño. La actitud de Dosu no le gustaba un pelo.
—Ohhh. Por supuesto que la hay. La opción C es que tú liberas a Zaku, obedeces todas mis órdenes, y a cambio ...—dijo Dosu señalando con el kunai a Ino y Choji. —Estos dos críos de tu villa salen de aquí con vida.—
—¿Es que te has vuelto loco, Dosu? ¿Por qué le enfureces? ¡Nos va a despedazar!—dijo indignada Kin
—Haz caso a tu compañera, momia bastarda. Elige sabiamente—dijo Bakugo, mostrando sus dientes.
—Kin, si este mocoso no libera a a Zaku en 10 segundos, mata a la rubia. —dijo Dosu.
—Pero...—dijo Kin, dudando.
—¡Haz caso a Dosu, Kin!—gritó Zaku que seguía sujeto por el cabello con un fuerte agarre de Bakugo. —¡Oigo los latidos de su corazón! ¡Está latiendo muy rápido! ¡Está preocu ...!—no pudo acabar la frase ya que Bakugo le impactó el rostro en la tierra rompiéndole la nariz.
—¡Eso es porque tengo unas ganas terribles para mataros y estoy controlándome para no hacerlo!—gritó Bakugo, pero Kin notó como le tembló por un momento la voz y recuperó la confianza en el plan.
—Je. Eres muy buen actor, niñato. —Kin apretó aún más el kunai rasgando la piel de Ino y haciendo que le saliera sangre de ahí.
—Ah. —emitió un gemido de dolor Ino
—¿Es que acaso os habéis vuelto locos? ¡No valoráis vuestras vidas!—gritó Bakugo perdiendo la compostura. —¡No me conocéis! ¿Cómo apostáis vuestras vidas tan fácilmente?
—Tú mismo lo has dicho. Es una apuesta. Y yo apuesto a que no vas a permitir que les matemos. Es más, me da la sensación que nunca has matado a nadie. —dijo Dosu—Ya ha pasado el tiempo. Mátala, Kin. —
—¡Noooo! —gritó Ino, cerrando los ojos esperando la muerte.
—¡Alto!—gritó Bakugo soltando a Zaku y siendo derrotado en esa peculiar apuesta. —¡Detente, joder!—
—Lo sabía. Como dice el dicho perro ladrador poco mordedor. —dijo Dosu. Kin sonrió complacida y no profundizó en la herida.
—Bakugo ...—susurró Ino, no pudiendo contener las lágrimas.
—¿Así que te llamas Bakugo, eh? —dijo Dosu. —Bien, ahora Bakugo ... vas a obedecer todo lo que te ordene. Lo primero que vas a a hacer es tirar ese kunai que tienes en la mano al suelo.—
Bakugo le miró con odio, con el rostro desencajado por la rabia y la impotencia que sentía, pero obedeció la orden.
Zaku se incorporó del suelo y se reubicó el tabique nasal que le había roto Bakugo, haciendo un horripilante sonido al recolocarse el hueso.
—¡Au! ¡Eso ha dolido!—dijo Zaku, limpiándose la sangre con la mano que le había salido de la nariz. Se agachó un momento para coger el kunai que había lanzado Bakugo y se acercó a Bakugo con una sonrisa siniestra. —Pero prefiero una nariz rota a esto. —
Por primera vez desde el ataque de Orochimaru, Bakugo sintió dolor en un lugar diferente a su hombro derecho. Se trataba de su estómago que había sido perforado por su propio kunai empuñado por Zaku.
