Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Bakugo estaba en su cuarto jugando tan tranquilamente con su muñeco de All Might cuando alguien tocó a la puerta.

—Katsuki, cariño. Voy a entrar. —dijo una voz femenina.

—Pum, pum ,pum . ¡Y All Might vuelve a ganar! —dijo Bakugo con una voz muy infantil ignorando los toques a la puerta.

Cuando la puerta se abrió, surgió de ella la figura de Mitsuki Bakugo.

—Hijo, ¿sigues jugando con eso? La cena está lista desde hace 10 minutos.—dijo Mitsuki.

—¡Calla vieja! ¡Me estás desconcentrando! —se quejó Bakugo, que hacía planear al muñeco de All Might.

—Venga, hijo. —dijo Mitsuki mientras le pellizcaba la mejilla.

—¡Ay! ¡Aparta que me haces daño! —se quejó Bakugo, apartando la mano de su madre con un aspaviento. Mitsuki volvió al ataque pellizcándole la otra mejilla. —¡Ay! ¿Pero no me has oído?—

Pero Mitsuki seguía apretando la mejilla de Bakugo con más fuerza que nunca.

—¡HE DICHO QUE TE APARTES VIEJA BRUJA!—gritó Bakugo.

Pero la voz del rubio ya no era tan infantil y ya no estaba en su cuarto, sino en el bosque de la muerte. Además, a quien gritó no era a su madre sino a Ino que le estaba aplicando un unguento en la mejilla para rebajarle la inflamación de sus heridas en la cara provocadas por Zaku.

—¡A quien le estás llamando vieja bruja! —gritó Ino, con una vena hinchada sosteniendo el potingue con una mano mientras con la otra se lo aplicaba en la cara.

—Cálmate Ino, ¿no ves que acaba de despertarse? Vaya lata. —dijo Shikamaru, rascándose la nuca.

—¡Eso no es motivo suficiente para insultarme! —dijo indignada Ino. Pero al ver la cara de estupefacción que ponía Bakugo, se alarmó. —¿Te encuentras bien, Bakugo?—

—¿Ha sido un sueño? —pensó Bakugo, aún algo aturdido. El dolor en el hombro le volvió a la realidad —Joder, es verdad ..., el puto hombro de los cojones.— luego se percató de que podía ver así que se palpó la cara, y se dio cuenta que ya no la tenía tan inflamada. —Se me ha rebajado la hinchazón. Debe ser esa mierda que me está poniendo la perra rubia.—

—¿Cuánto he dormido?—preguntó Bakugo, con un dolor de cabeza terrible por la fiebre.

—Apenas media hora. —contestó Ino, que siguió con su tratamiento en la cara del rubio.

—Psss. —se quejó Bakugo al sentir el escozor que le provocó. —¡Aparta eso de mi cara, ya estoy bien!—

—¡No estás bien!—le replicó Ino, volviendo a la carga y poniendo la pomada debajo del ojo derecho del rubio.

—¡Ay! ¡Te he dicho que ...!—Bakugo intentó apartar a Ino, pero ésta le miró de manera autoritaria haciéndole callar por la sorpresa de esa actitud.

—¡Deja de comportarte como un bebé llorón!—le replicó Ino. —¡No estás bien!—

—Tsk. —masculló Bakugo.

—Además, ya no tienes que preocuparte por esos del sonido. Están atados e inconscientes a ese árbol. —dijo Ino, señalando al árbol de detrás del rubio ceniza. —Shikamaru detuvo al de las vendas y yo dejé inconsciente a la chica. Y tú ... bueno, casi matas al otro tipo.—

—Bakugo ...Ten—dijo Choji de manera tímida dándole un rollo de la tierra.

—¿Eh?—dijo Bakugo, aún procesando la información.—¿Por qué me das esto?—

—Te quería dar las gracias, por salvarme la vida. Yo ..., me moría de curiosidad por ver de lo que estabas hablando y traté de acercarme. Por mi culpa casi nos matan a todos. —explicó Choji. —Es el rollo que les hemos quitado a los del sonido después de atarlos. Sé que no es suficiente después de lo que has tenido que pasar ...—

—No necesito tu puta compasión ni tu puto agradecimiento. Quedároslo vosotros, que falta os hace. —dijo Bakugo de malas maneras, masajeándose la cabeza para calmar el dolor. Parecía que le iba a estallar en cualquier momento.

—...—Choji miró al suelo, avergonzado y triste por la respuesta de Bakugo

—Bakugo, por favor ...—le pidió Ino. —No nos sentimos con fuerzas de continuar si no aceptas esto. Es lo mínimo que podemos hacer para no sentirnos tan culpables.

—Mmmm... —Bakugo miró primero a Ino, y luego a Choji. Hizo una mueca, pero aceptó. —Está bien, dame esa mierda de rollo.—

Luego Bakugo se levantó para recogerlo, pero casi se cae del mareo que tenía. A punto estuvo de vomitar.

—Joder, si vuelvo a ver a la cara-redonda no volveré a meterme con ella por sus estúpidas náuseas. —susurró Bakugo.

El rostro le chorreaba y estaba más pálido que un vampiro. Por otra parte, la sangre de la cara se le había secado. En definitiva, daba bastante pena verlo.

—¿Cara redonda? ¿Quien es cara-redonda?—preguntó Ino alzando una ceja.

—Nadie. —respondió Bakugo recogiendo el rollo de la mano de Choji. —Ahora me piro. Me muero de ganas de perderos de vista.—

—De eso nada. Tú te quedas aquí. Te he cosido la herida del estómago. Si te mueves, se abrirán los puntos del estómago.—dijo Ino.

Bakugo se miró el cuerpo, estaba con el torso desnudo y abrió los ojos como platos al descubrir que estaba con el torso desnudo. En el estómago, tal y como dijo Ino, tenía puntos de sutura.

—¿Quién me ha desnudado de vosotros, panda de pervertidos?—preguntó Bakugo molesto.

—¡No pienses nada raro!—dijo Ino, ruborizándose. —¡Tu herida necesitaba cerrarse y la camisa estaba por medio! Así que bueno ... ¡Pero eso no es importante! —trató de desviar la conversación.—Lo importante es que debes permanecer aquí. He visto acacias y enebros al sur del bosque. Iré a recogerlos y te ayudarán con la infección del hombro.—

—Así que además de una friqui de las flores eres toda una pervertida. —dijo Bakugo con una sonrisa burlona. Que se ensanchó aún más al ver como Ino se ponía aún más roja.

—¡Ya te he dicho que ...!—Ino trató de defenderse, pero se quedó callada al ver a Bakugo que ponía un rostro serio.

—¿Por qué tantas molestias? Soy vuestro rival... —primero observó a Ino y Choji y luego se centró en Shikamaru. —De estos dos idiotas, (refiriéndose a Ino y Choji) podría entenderlo. Pero tú eres listo. Sabes que lo más inteligente habría sido quitarme el rollo del cielo que les arrebaté a unos pesados de los clones, y haberos quedado con el rollo de la tierra de estos tres capullos del sonido. —explicó Shikamaru.

—Mmmm, vaya lata. A ver como te lo explico ...—dijo Shikamaru. —Es cierto que eso hubiera sido lo más astuto. Pero jamás podría volver a mirarme en el espejo sabiendo que te dejé tirado después de sacrificar tu salud para ayudar a mis compañeros. Además, si vuelvo y les cuento eso a mis padres seguro que me hubieran matado por ello.—

—Mmm.—Bakugo se quedó callado, esas palabras le recordaban a un amigo de un pasado muy remoto. Aunque ese amigo habría dicho la palabra varonil al menos un par de veces. (N/A: ¿sabéis a quién me refiero, no? jeje)

—¡Y yo no soy una idiota!—dijo Ino cruzándose de brazos y haciendo pucheros.

Bakugo se echó al suelo lentamente y luego se tumbó. Se notaba muy cansado.

—Haced lo que queráis. —dijo Bakugo. —Voy a tumbarme un momento ...—cerró los ojos.

—Choji, tú quédate con él. Shikamaru, te vienes conmigo. —ordenó Ino.

—¿Por qué tengo que ir contigo? Yo no sé nada de plantas .—se quejó Shikamaru.

—¿No irás a dejar a una dama sola en el bosque?—fue lo último que oyó Bakugo antes de volver a quedarse dormido.

De nuevo, la fiebre le estaba jugando una mala pasada a Bakugo en su sueño. Sin embargo, lo que parecía una desgracia ya que no podía mantenerse dormido mucho rato, fue una bendición. Ya que al despertarse con sudores fríos, pudo evitar su muerte prematura.

Dosu estaba sobre él con un kunai a punto de clavárselo en el corazón. Bakugo solo tuvo tiempo para poner su mano izquierda entre medias y hacer fuerza para impedir que el kunai siguiera avanzando hacia el vital órgano. Como consecuencia, el kunai atravesó la palma de Bakugo.

—¡Argggg! —se quejó Bakugo, haciendo fuerza para alejar el kunai de su corazón. —¿Tú no estabas atado, jodida momia? ¿Y qué has hecho con el gordo?—La cara la tenía totalmente roja debido al esfuerzo

—Se ha internado al bosque encontrar algo de comida. Ha sido lamentable cuando he oído cuando le rugían las tripas. —dijo Dosu, empujando hacia abajo el kunai con ambas manos. . —Estuve tentado de llevarme a mis compañeros e irme de aquí. Pero esta oportunidad no se me presentará otra vez. Eres el obstáculo más grande que se interpone para matar a Sasuke y debo eliminarte, aquí y ahora. Maldice a esos idiotas que has salvado desde el otro mundo por ser tan malos haciendo nudos ... —

El kunai iba subiendo y bajando sin clara predicción de que bando ganaría. Parecía una especie de pulso.

—¡Debiste aprovechar para escapar, subnormal! ¡Haré que te arrepientas de esto!—dijo Bakugo, a pesar de su peliaguda situación.

—Deja de luchar, Bakugo. —dijo Dosu, viendo que perdía terreno. —Te estoy haciendo un favor. Tu muerte será rápida. En cambio si hubiera escapado, seguirías sufriendo para morir eventualmente. Te mentí cuando te dije que Kin te podría haber ayudado. Estás acabado, Bakugo.—

Dosu cambió de estrategia al darse cuenta que a cada segundo que pasaba, más lejos estaba el kunai del corazón de Bakugo. Así que quitó una mano de la empuñadura del kunai, y la usó en su lugar para oprimir la herida del brazo derecho.

—¡AAAAAHHHHHH!—gritó Bakugo, perdiendo gran parte de sus fuerzas.

El cambio de estrategia fue todo un acierto para Dosu. El kunai bajaba hasta rozar la piel del torso desnudo del rubio.

—Quiero que sepas que esto no es nada personal, Bakugo. Solo soy un soldado con una misión que ha de cumplir. Has luchado bien, te prometo que solo haré que Sasuke te acompañe a la tumba. A la rubia, a la pelirrosa, al gordito y al resto los dejaré con vida.—dijo Dosu, con la punta del kunai ya clavada en el torso del rubio ceniza.

Fue en ese preciso momento que Bakugo se dio por vencido, no había nada que pudiera hacer. A decir verdad, se sentía aliviado. Muerto ya no volvería a sentir dolor.

—¡NIKUDAN SENSHA!(bola de cañón humana—gritó Choji que había vuelto de su viaje para encontrar comida.

El genin del equipo 10 se transformó en una gigantesca bola que iba a toda velocidad hacia donde se encontraban Bakugo y Dosu.

—Mierda ...—maldijo Dosu que fue golpeado bruscamente por el jutsu de Choji, haciendo que se estampara contra el tronco de un árbol.

—¿Cuántas veces he estado entre ayer y hoy al borde de la muerte?—pensó Bakugo, quitándose con dolor el kunai que tenía incrustado en la palma de la mano. —No sé si tengo muy buena suerte o muy mala suerte. —

Choji deshizo la técnica y señaló con el dedo a Dosu que le costaba levantarse.

—¡Y QUÉ SEPAS QUE NO ESTOY GORDITO, SOLO ESTOY UN POCO RELLENITO!—gritó Choji enfadado.

—Mentira.—pensaron a la vez tanto Dosu como Bakugo.

—En fin, quería acabar con tu vida rápidamente, ahora morirás agonizando de dolor por culpa de ese gordito...—dijo Dosu, yéndose al árbol donde se encontraban atados e inconsciente Zaku y Kin y los liberó de allí.

—¡TE HE DICHO QUE NO ESTOY GORDITO! ¡NIKUDAN SENSHA! —Choji volvió a rodar como una pelota gigante pero esta vez Dosu lo esquivó sin problemas llevándose consigo a Zaku y Kin. Choji se quedó incrustado en el árbol.

—Eres más idiota de lo que pensé si piensas que ese ataque tan directo puede alcanzarme. Antes tuviste suerte porque estaba desprevenido. Nos veremos de nuevo en el siguiente examen, Bakugo. —dijo Dosu, despidiéndose del rubio ceniza y alejándose del lugar.

—De eso nada, voy a hacer que me diga todo lo que sabe de los experimentos de Orochimaru y deternerle ahora mismo. —pensó Bakugo, concentrándose en la dirección en donde había escapado Dosu. —Estoy muy malherido, pero esa momia bastarda está llevando consigo dos cuerpos. Lo debería atrapar sin muchos problemas aún cuando no pueda usar mis explosiones para desplazarme más rápido.—

Bakugo, antes de ir a por Dosu, vio como Choji deshacía su técnica y se liberaba de estar incrustado en el tronco del árbol.

—Pero antes tengo que ocuparme de una cosa.—pensó Bakugo.

—Qué mareo más tonto he cogido ...—susurró Choji.

—Ey tú, rellenito. —dijo Bakugo con sarcasmo.

Acto seguido le lanzó los rollos del cielo y de la tierra que había conseguido el rubio ceniza. El del cielo tras la pelea con el trío de la niebla, Kagari, Mubi y Oboro; y el de la tierra después de que el equipo 10 se lo arrebatara al trío del sonido y se lo diera a Bakugo como agradecimiento. Choji los cogió al vuelo, pero le miraba sin comprender.

—¿Qué estás haciendo, Bakugo?—preguntó Choji.

—Sakura, Sasuke y el cejotas deberían estar cerca de la puerta número 12. Si no están allí, eso significa que Sasuke ha empeorado y la frentona lo ha llevado al hospital. —explicó Bakugo. —Quiero que les des esos rollo a mis compañeros, y si no están allí que os lo quedéis vosotros.

—Pero ...—objetó Choji, pero Bakugo le interrumpió

—La pervertida de la examinadora dijo que necesitamos estar en la torre los tres miembros del equipo para pasar. Así que si no están donde te he dicho, esos rollos no me sirven para una mierda. Si Sasuke sigue allí, dile a la friki de las flores que le ayude con sus conocimientos medicinales de las plantas. —dijo Bakugo, empezando a correr en la dirección en la que había ido Dosu, pero se detuvo al recordar una cosa. —Aaa, casi se me olvida. Llévate ese trasto de mierda. —señaló a su gran espada que estaba tirada en la tierra. —Es un peso que no puedo llevar si quiero atrapar a la momia bastarda.—

—¿Vas a ir en su búsqueda? No creo que sea buena idea, estás muy malherido ...—razonó Choji.

—Debo ocuparme de él y de su grupo antes de que vuelva a por Sasuke o alguno de vosotros. Además ...—dijo Bakugo, con cara seria sin desvelarle el otro motivo por el que debía ir a por Dosu. —Es igual. Os veré en la puerta número 12. —

Bakugo volvió a emprender la marcha dejando a Choji ahí con sus rollos y su Kubikiribōchō.

Mientras perseguía a Dosu, Bakugo se dio cuenta que el dolor no solo no había decrecido, si no que se había acentuado.

—Al final, va a tener razón la momia bastarda al decir que me estaba haciendo un favor cuando estaba a punto de matarme. —pensó Bakugo, intentado concentrarse en su objetivo en lugar del dolor. —El dolor es solo mental ...No hay dolor.. —no funcionó la psicología para calmar el dolor— No hay dolor... —seguía sin funcionar. —NO HAY DOLOR ... —se mordió el labio. —¡JODER COMO ME DUELE EL PUTO HOMBRO DE LOS COJONES, ME CAGO EN TODO LO CAGABLE!—