Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Antes de que la serpiente huyera, con los cadáveres de Kin y Zaku en su interior, había devorado parte del estómago de Dosu y rasgó el brazo izquierdo de Bakugo con su colmillo.
Bakugo, que suspiraba aliviado de no enfrentarse a la bestia, se centró en Dosu que estaba despierto tumbado en la tierra. Parecía entero salvo por el pequeño detalle que le faltaba medio estómago y estaba a punto de morir desangrado.
—Joder... —maldijo Bakugo. —Momia, quédate quieto mientras intento detener la hemorragia. —ordenó acercándose y posando sus manos en el ensangrentado costado del genin del sonido.
—¡Apártate! —empujó de malos modos Dosu al rubio ceniza.
—¡No seas imbécil! ¡Esto me gusta tan poco como a ti, pero tengo que hacer esta mierda para que no mueras!—dijo Bakugo.
—¡Preocúpate de tus asuntos y déjame en paz! —siguió en sus trece Dosu.
Bakugo le miró un instante y resopló con fuerza.
—¡Bah! Es tu jodida vida, si quieres morir en un lugar tan lamentable, allá tú. Debí imaginar que eres un perdedor que se rinde ante cualquier adversidad—dijo Bakugo, esperando que la psicología inversa funcionara y aceptara su ayuda.
—No me estoy rindiendo. Solo aceptando la realidad. —respondió Dosu mirando al cielo, tendido en el césped del bosque maldito.—Voy a morir aquí, cuanto antes lo acepte mejor.—
Viendo que era inútil hacerle cambiar de opinión, se fue a unos metros de Dosu y empezó a cavar un hoyo con sus manos.
—¿Qué haces?—preguntó Dosu, que seguía con la mirada puesta en el cielo, pero su oído seguía igual de fino que siempre.
—Pues cavar una puta tumba para tu estúpido cadáver. —respondió Bakugo, ignorando el dolor que sentía en el hombro al cavar.
—Je. Después de intentar matarte a ti y a tus compañeros y después de torturarte, has intentado salvarnos y ahora cavas una tumba. —dijo Dosu.
—Tsk. —masculló Bakugo, siguiendo con su acción.
—Déjalo, mocoso. Me he alimentado toda mi vida de animales. Es justo que ahora que muero se alimenten ellos de mi. —razonó Dosu.
—Como quieras. —dijo Bakugo, deteniéndose.
Se acercó al genin del sonido que yacía tumbado y le miró con una pequeña pena y tristeza. Sentía una incomprensible culpa por la situación en la que se encontraba Dosu. Si no les hubiera perseguido, el genin del sonido podría haber esquivado el ataque de la serpiente y salvar su vida y la de sus compañeros
—Cof, cof. —tosió sangre Dosu, empezando a empeorar bastante de su salud. —¿Vas a quedate ahí parado hasta que me muera?—preguntó con ironía.
—Quiero asegurarme que no me vas a tocar los huevos más. —mintió Bakugo para no mostrarle sus remordimientos. — Así que muérete ya. —replicó
Dosu tumbado, observó con detenimiento la imagen de Bakugo. Estaba echo un asco. Sangre seca, pus, barro, la propia sangre de Dosu al tratar de detener la hemorragia y una extrema palidez anormal adornaban la piel del rubio.
—Cof, cof. Ahora entiendo más la pregunta que me hiciste sobre si vi a algún experimento que no parecía ser de este mundo. —Bakugo le miró con atención. Se había olvidado que el motivo de su persecución, además de para impedir que atacaran a sus compañerso, era obtener información de los experimentos de Orochimaru. —Cof, cof, me hiciste esa pregunta porque tú mismo no provienes de aquí. Y no lo digo solo por tu resistencia anormal y esas extrañas explosiones. Tu actitud no es ... cof, cof ... propio del mundo ninja. Después de intentar matarte a ti ... cof, cof ... y a tus compañeros y después de torturarte, ... cof, cof has intentado salvarnos y te has preocupado por cavarme una tumba.—
Por cada segundo que pasaba, las toses de Dosu eran más frecuentes. Su vendaje de la cara ya había tomado una tonalidad rojiza por ello.
—Ya que vas a morir ...—dijo Bakugo. —Provengo de otro mundo y es por eso que necesito que me cuentes todo lo que sepas sobre ese extraño experimento.—
—Cof, cof, cof. Siento decirte que no voy a ser el único que va a morir. —dijo Dosu. —Me he fijado que la única herida que tienes reciente es esa que tienes en tu brazo izquierdo. Es un corte profundo y alargado, cof, cof.—
—¿Esto? —dijo Bakugo, mirando la herida que le había ocasionado el colmillo de la serpiente restándole importancia. —Bah. Es poco más de un rasguño, deja de irte por las ramas y cuéntame de una jodida vez lo que sabes de ese extraño experimento.—
—Cof, cof, cof, cof, cof. —tosió aún con más fuerza Dosu. —Te lo diré, pero antes dime si ya has notado como se te entumece el brazo. —
Bakugo empezó a preocuparse por las palabras del genin del sonido, era cierto que tenía un extraño entumecimiento que solo sentía en su brazo izquerdo.
—Cof, cof, Me lo imaginaba. —dijo Dosu, que dedujo la verdad por la cara que puso el rubio ceniza. —La bestia que ha matado a mis compañeros y que me va a ocasionar la muerte es una serpiente de la especie de los Agkistrodon piscivorus. Son muy comunes en las afueras de mi aldea. Es una especie muy venenosa. Cof, cof. A ti solo te ha rozado con su colmillo, pero la inmensidad de ese ejemplar hará que no puedas escapar de la muerte.—
—¡Bobadas!—dijo Bakugo no muy convencido.
—Cof, cof, cof. Un adulto promedio tarda menos de una hora en fallecer. Y tú eres un niño y además bastante herido y agotado. Pero es cierto que no eres una persona normal. Cof, cof, cof. Por eso apuesto que en unas dos horas me harás compañía allá donde vaya. Cof, cof, cof. —apostó Dosu.
—¡Que te follen bastardo! ¡Yo, a diferencia de ti, no voy a permitir que mi historia acabe aquí!—dijo Bakugo, a punto de marcharse sin esperar que muriera su enemigo.
—¿Te marchas ya? ¿No quieres saber lo que sé acerca de ese tipo extraño que me encontré hace más de 5 años? Cof, cof, cof., cof, cof, cof, cof, cof. —dijo Dosu, apunto de ahogarse con su propia sangre por los tosidos.
—¡Puto bastardo! ¡Solo quieres que me quede para que muera aquí contigo!—dijo Bakugo.
—No es eso. Vas a morir de todos modos. Solo te devuelvo el favor por contarme tu gran secreto diciéndote lo que sé. Aunque no te vaya a servir de nada. Cof, cof. —dijo Dosu, cerrando los ojos de lo cansado que estaba. —Como te dije antes. Lo vi en varias ocasiones cuando Orochimaru experimentaba con mi brazo. Estaba apartado y era enorme y con el cabello rubio. Cof, cof, cof, cof. —
Bakugo abrió los ojos como platos al oír esa descripción. En su mente solo existía una persona que reuniera esas características. All Might. Luego se agachó para estar a escasos centímetros de la cara de Dosu que estaba a punto de dormirse por la pérdida de sangre.
—¿Cómo se llamaba?—preguntó Bakugo, viendo que no respondía zarandeó el cuerpo con fuerza. —¿Se llamaba Yagi Toshinori? ¡No te hagas el dormido y responde una vez!—
—Cof, cof, cof, cof, cof. —tosió con una débil voz. —No sé su nombre, pero ...Cof, cof, cof—
—¿Pero? ¡PERO QUÉ! —gritó Bakugo perdiendo la paciencia.
—Cof, cof, cof. Tenía un mote, un mote muy peculiar. Je. Lo más curioso era que se lo puso a sí mismo. ¿Quién diablos se pone un mote a sí mismo? Lo suyo es que te lo pongas los demás ... —susurró Dosu, empezando a desvariar por la pérdida.
—¡DÉJATE DE GILIPOLLECES Y DIME SU MOTE!—gritó Bakugo, olvidando por completo lo del veneno de la serpiente que le dijo un minuto atrás Dosu.
—Su mote ..., se hacía llamar ... era ...—esas fueron las últimas palabras de Dosu Kinuta que exhaló su última halo de vida.
—¡EY! ¡EY! ¡NO TE DUERMAS! —gritó Bakugo, sin darse cuenta que ya había muerto el genin del sonido —¿ERA ALL MIGHT? ¿VERDAD? ¡DESPIERTA DE UNA JODIDA VEZ Y DIME QUE SE TRATABA DE ALL MIGHT!
Bakugo posó sus manos en el tórax de Dosu e intentó reanimarlo con la maniobra de Heimlich, a pesar de que sabía que ya estaba muerto, seguía haciéndole comprensiones, esperando que ocurriera un milagro y resucitara para confirmarle que era All Might a la persona que vio. Casi un minuto después de que falleciera, Bakugo se dio por vencido y se apartó del cadáver del genin del sonido.
Se levantó y se quedó parado unos instantes, hasta que el entumecimiento del brazo se agudizó y recordó las palabras de Dosu.
Apuesto que en unas dos horas me harás compañía allá donde vaya
—Que le jodan. Que le jodan a él, a Orochimaru, a este puto bosque, al examen y a todas las putas serpientes del mundo. —pensó Bakugo. ...No voy a morir aquí. No sin antes descubrir si es verdad que All Might ha venido a este mundo. Y si es así, esta vez seré yo el que le salve. Además, aún tengo que descubrir la verdad de la matanza del clan Uchiha. Se lo debo a ella. —
Pensó en Mikoto unos instantes hasta que su cabeza trazó un plan para sobrevivir.
—Aún me quedan fuerzas para salir de aquí. No sé si podré llegar al hospital, pero con tal de que salga fuera de este bosque, podré lanzar una explosión y que algún ninja vea el humo y me lleve al hospital. —pensó Bakugo.
Y así fue como tomó la decisión de sacrificar su orgullo (de salir derrotado del examen y suspenderlo) para salir de allí con vida para poder cumplir sus grandes metas de descubrir la verdad del clan Uchiha y el posible experimento de All Might.
Pero cuando no llevaba ni cien metros de camino, un ataque de tos le hizo detenerse de inmediato. Fue tan fuerte que le hizo escupir sangre. Tenía los órganos internos dañados.
—Tengo que darme prisa, o si no ...—pensó Bakugo, limpiándose la sangre con el dorso de la mano prosiguiendo
Después de otros 300 metros, el cuerpo de Bakugo dejó de seguir las órdenes de su cerebro por un instante y cayó al suelo como un saco de patatas.
—Cof, cof, cof. —tosió de nuevo sangre tratando de levantarse. —Vamos, joder. ¡Reacciona que tú no eres un jodido perdedor!—
La arenga dio resultado ya que volvió a emprender el camino, pero esta vez ya no tenía fuerzas para correr así que caminaba sujetándose de vez en cuando a los troncos de los árboles para no caerse.
En una de sus numerosas paradas, cuando levantó la vista, vio algo que sus ojos no daban crédito.
—Imposible.—tartamudeó Bakugo.
La sombra de un hombre muy alto y musculoso con los brazos se vislumbraba a lo lejos. Cuando se acercó unos metros, vio que la figuraba portaba un cabello rubio peinado hacia atrás excepto por dos mechones al frente que se elevaban en pico. Su cara mostraba unos dientes totalmente blancos y perfectos que brillaban por sí solos. Y vestía con un traje de cuerpo rojo, blanco y azul con botas de color amarillo
La figura que se erguía en frente de Bakugo era sin lugar a dudas la figura de All Might en su máximo esplendor. Un momento ... ¿lo era?
