Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—Traeré de vuelta a Bakugo.—pensó Kirishima. Su mirada reflejaba una convicción incluso mayor de la que mostraba Bakugo cuando afirmaba que sería el héroe número 1 .—Cueste lo que cueste. —

Al día siguiente había escuela y Kirishima fue directo a por Aizawa para exigirle explicaciones por lo que le comentó Mitsuki Bakugo acerca del abandono de la búsqueda de Bakugo. Lo vio acompañado de Hitoshi Shinso, alumno de la clase de Educación General. La última vez que lo vio fue cuando hicieron equipo Kanimari, Tsuyu, Koda, él y el propio Kirishima para enfrentarse en un combate entrenamiento a alumnos de la clase B (N/A: Capítulo 195 del manga)

—Aizawa-sensei, hay algo que quiero comen ...—Kirishima se quedó a mitad de la frase ya que fue interrumpido por el propio Aizawa.

—Ahora no, Kirishima. En clase me preguntas lo que quieras. —dijo Aizawa.

—Pero ...—intentó Kirishima, pero fue interrumpido de nuevo.

—En clase.—sentenció Aizawa.

Cuando Kirishima entró a la clase, ya estaban todos salvo Aizawa. Pocos segundos después, apareció Aizawa acompañado de Shinso.

—Aizawa ...—volvió a intentar el pelirrojo, pero Aizawa le hizo un gesto con la mano indicándole que luego. Resignado, se fue a su pupitre.

—Sentaos todos. Tengo que comunicaros algo importante. —anunció Aizawa.

—¿Es sobre Kacchan?—preguntó Midoriya.

—¿Han encontrado a Bakugo-kun?—se interesó Uraraka con un gesto similar al rezo.

Kirishima agudizó sus sentidos para enfocarse en lo que iba a decir su profesor.

—No. Lamento decir que todavía no hay rastro de Bakugo. Os quiero informar que de ahora en adelante Hitoshi Shinso deja la clase de Educación General para formar parte de la clase 1-A, es decir, pasa a ser compañero vuestro. —anunció Aizawa. —Puedes sentarte en el pupitre libre.—continuó, señalando el pupitre donde se sentaba Bakugo.

Cuando Kirishima vio como señalaba el pupitre de su amigo, un arrebato de furia le entró al comprobar que lo que dijo Mitsuki Bakugo acerca de que daban por perdido a su amigo era cierto. Era tal la rabia que activó su quirk sin pretenderlo.

—¡NOOOOO!—gritó Kirishima. Golpeó su pupitre destrozándolo por el endurecimiento de su quirk.

Tuvo un instante de culpa y remordimiento por destrozar material escolar, pero ese sentimiento no duró mucho ya que volvió a sentir la ira al ver a Aizawa y a Shinso.

—¡Kirishima! ¡No me obligues a usar mi quirk contigo y cálmate! Ya sabes que me reseca los ojos.—dijo Aizawa.

—¡Pues dile a ese que se vaya por donde ha venido! —replicó Kirishima mosqueado. —¡Ahí se sienta Bakugo!—

—Kirishima, yo no he venido a quitarle el puesto a Bakugo. Me he ganado el derecho de estar aquí. —dijo Shinso.

—Kirishima-chan. Shinso-chan tiene razón, no es su culpa lo que le ha pasado a Bakugo-chan. —comentó Tsuyu.

—¡No me importa que Shinso esté aquí! ¡Lo que me molesta es lo que implica! ¿No lo veis? —preguntó retóricamente el pelirrojo. —¡Ya han dado por perdido a Bakugo! ¡Se han rendido!—

Hubo un minuto de silencio de toda la clase. Los ánimos estaba bajo mínimos.

—No voy a endulzar la situación. —rompió el silencio Aizawa. —Todos tenéis más de 16 años y os considero lo suficientemente maduros como para afrontar la verdad. Ya os dije el primer día que nos conocimos que el mundo está repleto de injusticias. Una de ellas es lo que le ha pasado a Bakugo. Pero no solo él, su familia y vosotros están sufriendo. La ciudad, el país y el mundo está padeciendo las consecuencias del vacío que ha dejado All Might. Los villanos ya no se sienten intimidados por los héroes. Cada vez son más y cada vez son más los actos violentos que efectúan contra los civiles. —

Las palabras de Aizawa surtieron efecto en Kirishima, que miró al suelo avergonzado por no pensar en lo que estaba sufriendo la ciudad.

—A diferencia de Bakugo, los civiles no están entrenados ni preparados para enfrentarse a los villanos. Tenemos la responsabilidad y el deber de protegerlos de estas amenazas. Es por esta situación excepcional que todos vosotros disponéis de una licencia provisional. Para ayudar a los héroes y a la policía a proteger a la gente. —siguió diciendo Aizawa. —Es cierto lo que ha planteado Kirishima que la policía ha perdido la esperanza en encontrar a Bakugo y se centran en la Liga de Villanos y el grupo de liberación de quirks. Pero eso no quiere decir que yo haya perdido la esperanza. El Katsuki Bakugo que vosotros y yo conocemos no es del tipo de personas que se rinda. Yo creo en él. Al fin y al cabo es uno de mis alumnos. Cree en él tú también, Kirishima—

Kirishima mantuvo unos segundos la mirada fija en Aizawa hasta que finalmente torció el gesto resignado. El resto de compañeros recobraron la esperanza en que Bakugo volviera por lo último que dijo Aizawa.

—Bien. Pues aclarado esto, Shinso patrullará las tarde con Kirishima. —anunció Aizawa.

Uraraka viendo que Kirishima volvía a endurecerse por la ira, levantó la mano para calmar los ánimos.

—Aizawa-sensei. Si a Iida-kun y a Shinso-kun no les molesta, me gustaría ir a patrullar con Kirishima-kun.—dijo Uraraka, haciendo un gesto a Iida para que entendiera lo que estaba intentando.

—Sí, claro. —dijo Iida. —Yo patrullaré con Shinso-kun. Como delegado, es mi deber enseñarle todas las cosas nuevas que le esperan.—

—A mi me da igual.—dijo Shinso, rodando los ojos.

—Está bien. Aa por cierto. —le dedicó una mirada severa a Kirishima. —He dicho que estoy seguro que Bakugo volverá, Kirishima. Así que no actúes como su copia comportándote como él y alterándote por cualquier cosa. —le abroncó Aizawa.

Otro mes pasó desde que Aizawa anunciara a Shinso como nuevo compañero de la clase 1-A. En ese tiempo, toda la alegría y vitalidad que desprendía Kirishima desapareció poco a poco hasta volverse tan o incluso más callado que Todoroki. En las patrullas que tenía con Ding Dong (el héroe que se les asignó para patrullar) y Uraraka, ésta intentaba animarle con sus ocurrencias. Pero Kirishima le reconcomía la culpa y la vergüenza por sentir que no estaba cumpliendo con la promesa que le hizo a Mitsuki Bakugo. Así que no estaba para bromas.

Una tarde, los tres estaban disolviendo una manifestación después de que informaran a Ding Dong que había un multitud causando disturbios liderados por un agitador del movimiento de liberación de quirks. Cuando habían conseguido calmar las cosas, Kirishima distinguió entre la multitud una cara que reconocía más que incluso a muchos de sus compañeros.

Había pasado dos meses y medio desde que desapareció Bakugo.

Dos meses y una semana desde que Kirishima se enteró de su desaparición.

Dos meses desde que Aizawa les repartiera a toda la clase las fotografías del ya preso Dante Kotoru (alias Berous) y Tejo Tarada (alias Santel) y los retratos robot de Zelonda y Matahiri Todoroki le informara de la apariencia de los cuatro villanos del atraco.

Dos meses estudiando el aspecto de los fugados Santel, Zelonda y Matahiri. Noche tras noche, Kirishima memorizaba sus caras con la esperanza de reconocerlos en caso de que los viera por la calle patrullando.

Y esa esperanza se convirtió en realidad esa tarde. Esa tarde entre la multitud reconoció a Santel. No estaba calvo como en la fotografía, pero Kirishima estaba convencido de que se debía a que llevaba peluca para pasar desapercibido.

—Santel ...—susurró para sí mismo Kirishima, que tenía los ojos como plantos.

—¿Eh?—Uraraka que estaba a su lado no oyó lo que dijo su compañero. Pero sí vio como usaba su movimiento más poderoso, el Red Riot Unbreakable, para transformarse en el monstruo que se enfrentó a Kendo Rappa en la batalla contra los Ocho Preceptos de la Muerte liderados por Kai Chisaki. —¿Red Riot?—

Uraraka no pudo detener a Kirishima que se movió con rapidez entre la multitud hasta golpear a un desprevenido Santel que le mandó a volar hasta golpearse con varias personas y finalmente con violencia contra una pared.

La multitud se dispersó asustada provocando una estampida y con ello varios heridos leves por los empujones y pisotones.

—¿Qué cojones ...?—dijo Ding Dong sin comprender que estaba pasando.

Kirishima hizo caso omiso a los gritos de la gente y de sus compañeros de patrulla que trataban de calmar a la gente para que no hubiera más heridos. Sus ojos estaba fijados en Santel, que se le había caído la peluca por el impacto.

Santel se levantó del suelo y sacudió la cabeza para recuperarse del mareo que sintió por lo imprevisto del golpe. Cuando recuperó la compostura, trató de averiguar quién había sido el que le había golpeado. Al ver a Kirishima en su forma monstruosa y que le estaba mirando con una fiereza animal, se asustó y se le hizo un nudo en la garganta. Recurrió a su quirk y de su espalda salieron dos manos hechas con los huesos de sus costillas, tal y como había hecho con Todoroki para escapar.

Kirishima, que se sabía de memoria la historia de como escapó de Todoroki, vio las intenciones de inmediato y se agachó para coger impulso.

—¡URAVITYYYY!—gritó Kirishima mirando con intesidad a Uraraka

Uraraka que seguía intentado calmar a la muchedumbre, dejó lo que estaba haciendo al oír el rugido de su compañero y comprendió al instante, como si le leyera el pensamiento, lo que quería de ella a pesar de que aún no sabía el por qué. Pero no se lo cuestionó y tocó a Kirishima para que dejara de pesarle sobre él la gravedad.

Kirishima saltó con todas sus fuerzas, dañándose en el proceso, y gracias al quirk de Uraraka podía volar y perseguir por los aires a Santel. Solo tardó cinco segundos en darle caza, el villano estaba aterrado por la imagen del monstruo a escasos centímetros de su cara.

Uraraka por fin pudo descubrir el motivo de los actos de su compañero. Estaba enfrentándose a un villano, y no a uno cualquiera, sino Santel. Uno de los villanos del atraco al banco que describió Todoroki. Lo supo, a pesar de la distancia, por el quirk tan peculiar y nauseabundo del villano de usar su esqueleto como alas tal y como se lo describió a la clase el hijo de Endeavor.

—¡Liberar!—desactivó Uraraka su quirk cuando vio que Kirishima había capturado a su presa en el aire.

Kirishima y Santel cayeron al vacío desde una altura cercana a los 20 metros. Durante la caída, el pelirrojo y el villano forcejearon y al final el que acabó mal parado fue Kirishima ya que su espalda fue lo que primero impactó contra el suelo. Aunque gracias al quirk en su máximo poder de Kirishima, apenas sintió una pizca de dolor.

Kirishima no perdió tiempo y se posó encima de Santel inmovilizando cualquier movimiento del villano.

—¿DÓNDE ESTÁ BAKUGO, SANTEL?—gritó Kirishima con una ira que desconocía que tenía en su interior.