Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Nos situamos en el momento en el que Shikamaru, Ino, Choji, Sakura y Sasuke estaban esperando a que Bakugo regresara de su persecución a Dosu. Shikamaru vio en el cielo humo negro (N/A: este humo salió fruto de la explosión que le hizo a su alucinación de All Might)

—¡Chicos! ¡Mirad!—exclamó Shikamaru.

—Ese humo ... puede ser consecuencia de las explosiones de Bakugo. Para indicarnos donde está —comentó Sasuke. —Pero está muy lejos de aquí. Bakugo no es de los que tiene un mal sentido de la orientación.—

—Puede que no sea él ...—dijo Sakura, sin saber realmente si se trataba de él o de un enemigo.

—O puede que sea él y esté en problemas. —dijo Ino al borde de un ataque de nervios.

—¡SILENCIO!—chilló Choji, que estaba muy concentrado en oír algo.

Los otros cuatro se quedaron perplejos ante el grito de CHoji, ya que era un tipo muy calmado. Obedecieron sin rechistar y gracias a eso pudieron escuchar, aunque con dificultad debido a la gran distancia que les separaba, el sonido de una explosión. (N/A: esta ruido que escucharon fue provocado por la gran explosión de Bakugo al All Might gigante que se fusionó con el resto de sus alucinaciones)

—¡BAKUGO!—gritaron los cinco.

—¡En marcha!—ordenó Sasuke encabezando la comitiva en búsqueda de su compañero.

Los cinco fueron lo más rápido posible, alternando turnos para llevar la espada de Bakugo, en dirección a la explosión que escucharon. A decir verdad, los únicos que la cargaban eran Shikamaru y Choji, ya que Sasuke y Sakura aún estaban heridos e Ino estaba demasiado histérica como para atender a las peticiones de sus compañeros de equipo de turnar la carga de la espada.

Tardaron unos cinco minutos hasta que vieron a Bakugo en mitad del bosque tumbado en un agujero provocado por su gran explosión.

—¡Es él! ¡Es Bakugo!—dijo Ino medio emocionada y medio alarmada porque no parecía estar consciente.

—Quietos, puede ser una trampa y que el del sonido esté acechando. —dijo Shikamaru mirando alrededor en busca del paradero de Dosu.

—¡Deja de decir chorradas, Shikamaru!—le espetó Ino. —¡Tenemos que ayudarle!—

Cuando estaba por avanzar hacia el rubio, se quedó petrificada al ver que Bakugo se levantaba con las piernas temblorosas. No fue la única petrificada. El resto también se quedó congelado al ver el estado de Bakugo. La sangre le salía de los oídos y de los ojos. La tonalidad de su piel había perdido color quedando casi blanca, de no ser por todas las manchas de sangre seca que estaban por toda su cara y su torso desnudo. Además, la herida de su hombro había ennegrecido producto que estaba empezando a pudrirse por dentro.

Pero el aspecto de Bakugo no fue lo que más les impresionó, fue el como les miraba. Tenía una mirada enfermiza y desequilibrada, parecía un zombie sacado de una serie de ficción de terror.

—Bakugo ...—susurró Sakura, tapándose la boca con la mano angustiada.

—¿Quién cojones sois?—preguntó Bakugo con una mueca y los ojos entrecerrados

—Bakugo, somos nosotros.—le respondió Ino con lágrimas —He traído esto para curarte. —se acercó cogiendo la bolsa donde guardaba la pasta triturada de acacias y enebros.

—Habla mi jodido idioma, mmm... ¡no sé que eres pero habla mi puto idioma!—ordenó Bakugo, elevando el tono.

—¿Eh? Bakugo te he dicho que ...—empezó a decir Ino que seguía acercándose. Pero la detuvo Sasuke al ver la actitud hostil de Bakugo.

—Esto no me gusta un pelo ... —dijo Sasuke, pensando que algo muy malo le estaba ocurriendo a Bakugo para que estuviera así.

—Viejo ...—dijo Bakugo mirando a su izquierda donde no había nadie.

—¿Qué le pasa?—susurró Choji a Shikamaru.

—No soy un experto médico, pero creo que está teniendo alucinaciones ...—comentó Shikamaru, sin saber como actuar.

—Bien dicho, viejo. Acabaré con ellos. —dijo Bakugo con una mirada enfermiza y mostrando sus dientes.

—¿Le habrá puesto Dosu en un genjutsu?— preguntó Sakura al resto del grupo.

—No lo creo, Sakura. Está perdiendo mucha sangre. Puede que la pérdida de sangre sea la causa de sus alucinaciones. —comentó Sasuke preocupado.

—Cof, cof, cof. Me encantaría mandaros a volar con mis explosiones, cofcofcof. —tosió Bakugo. Después de limpiarse un poco la sangre de la boca, mostró sus dientes con rastros de sangre. —No estoy en mis mejores momentos, pero me sobro con mis puños y mis pies para acabar con vosotros. —

—Bakugo, tienes que calmarte. Somos nosotros. Hemos venido a ayudarte —intentó Ino calmar a Bakugo.

—¡CUÁNTAS VECES TENGO QUE DECIR QUE HABLÉIS MI PUTO IDIOMA! —Bakugo saltó de su posición y se lanzó contra el nubarrón del centro. —¡SHINEEEEE!—

Kagemane no Jutsu (N/A: jutsu de imitación de sombra)—exclamó Shikamaru.

Un instante después, Bakugo estaba petrificado, no podía moverse.

—¿Por qué no me puedo mover?—pensó en voz alta el rubio ceniza.

—¿Qué hacemos ahora?—preguntó Sakura a punto de darle un ataque de ansiedad.

—¡QUÉ CLASE DE QUIRK HAS USADO PEDAZO DE ESCORIA! —gritó fuera de sí Bakugo. —SOY KATSUKI BAKUGO Y OS JURO QUE OS MATARÉ. ¡ME HABÉIS OÍDO! ¡ESTÁIS MUERTOS! —poco a poco iba pudiendo ganar movilidad

—Daos prisa, apenas puedo contenerle —dijo Shikamaru con gesto de hacer un gran esfuerzo. Había usado su técnica del clan Nara. Pero no comprendía como Bakugo estando más muerto que vivo podía tener aún tanta fuerza.

—Antes de hacer cualquier movimiento debemos saber lo que le está ocurriendo —le contestó Sasuke

—Está envenenado —anunció una figura que surgió detrás de Bakugo.

—Kabuto ...—dijo Sakura sin comprender que estaba haciendo allí.

—No aguantaré mucho más ...—dijo Shikamaru, su técnica empezando a perder efecto.

—¡OS ARREPENTIRÉIS DEL DÍA EN QUE DESAFIASTEIS A KATSUKI BAKUGO, PERRAS! —cuando estaba apunto de moverse, Kabuto le dio un golpe seco en la nuca dejándolo inconsciente.

—¡Pero que demonios estás haciendo, Kabuto! —dijo Ino, indignada.

—Le está saliendo sangre tanto de las glándulas lacrimales como de los oídos. Eso significa que está envenenado. Las alucinaciones deben ser producto de la fiebre que tiene por el veneno. Necesito que no se mueva para poder sanarlo. —dijo Kabuto. —Puede que no lo parezca, pero tengo altos conocimientos en medicina y jutsus médicos.—

—¿Pero se pondrá bien? ¿No?—dijo Ino con la voz quebrada por la angustia.

Kabuto se acercó al cuerpo inconsciente de Bakugo y le examinó el cuello. Luego miró el cuello de Sasuke

—Imposible, ¿por qué no lo tiene? Debe ser uno de ellos ...—susurró Kabuto. Era la única posibilidad que se le venía a la mente a Kabuto del por qué no tenía el sello maldito de Ororchimaru. Debía ser originario de otro mundo.

—¿El que no tiene?—preguntó Sakura, que escuchó el susurro de Kabuto.

—¿Eh?—dijo Kabuto, avergonzado de haber expresado en voz alta sus pensamientos. —Pulso, no tiene pulso. —salió airoso de la situación. —No le queda mucho tiempo. —y tenía razón, ya que tampoco estaba respirando.—Esto es malo...—

—¿Qué le pasa, Kabuto?—dijo Ino, arrodillándose al lado de donde estaban Kabuto y Bakugo.

—Necesito concentrarme. Así que guardad silencio. —le replicó Kabuto.

Kabuto le empezó aplicar la reanimación cardiopulmonar. Complementaba las compresiones torácicas con una respiración boca a boca para tratar de proveerle de oxígeno a los pulmones de Bakugo.

El primer beso de Bakugo. Bueno ..., técnicamente no era un beso como tal, ya que Bakugo estaba inconsciente y sin pulso y Kabuto estaba intentando salvarle la vida. Pero, lo que si es cierto es que fue la primera vez que los labios de Bakugo tocaban los labios de otra persona.

Después de más de medio minuto intentado revivir a Bakugo, Kabuto se dio por vencido emitiendo un largo suspiro.

—Lo siento, chicos.—Los cinco genins de la clase de Bakugo sintieron como si les hubieran dado una paliza con un bate de béisbol con las palabras de Kabuto.— Vuestro amigo está ...—Ino no le dejó acabar la frase, ya que lo interrumpió con furia en los ojos.

—¡Ni se te ocurra acabar la frase! ¡No está muerto! ¡Aparta!—gritó Ino, empujando a Kabuto.

—Ino ...—sollozó Sakura.

—¡No está muerto! —le gritó Ino también con el rostro lleno de lágrimas. —¡No puede estar muerto! ¡Está así por proteger a Choji y por protegerme a mí! —

Sasuke golpeó una piedra con una violenta patada, furioso consigo mismo por no haber podido hacer nada por salvar a Bakugo. Otra vez alguien preciado para él moría sin que él pudiera remediarlo.

En otro lugar, en un interminable túnel completamente oscuro salvo una pequeña luz al final se encontraba el alma perdida de Bakugo.

—Mmm, que extraño. No siento dolor. —dijo mirándose el hombro que estaba completamente curado. —¿Cómo es posible? ¿Quién me ha curado? Y lo que es más importante ...¿dónde estoy?—preguntó a nadie en concreto.

—En el purgatorio, Katsuki Bakugo. —dijo una figura algo más alta que Bakugo que no tenía rostro.

—¿Quién eres? ¿Eres otra jodida alucinación?—preguntó Bakugo.

—No, no lo soy. Soy un emisario de Kami-sama (N/A: Dios en japonés). Estoy aquí para guiarte —respondió con voz solemne.

—¿Estoy muerto?—preguntó Bakugo algo temeroso.

—No, aún no. Pero lo estarás. —respondió la figura sin rostro.