el título de este cap se debe a una mezcla del título de la película Salvar al soldado Ryan (que os recomiendo que la veáis por cierto) con las tareas que manda Kabuto a los genins de la hoja.
Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—Uuuugugfuu—Bakugo trató de dar una bocanada de aire, pero no pudo y escupió sangre en el rostro de Ino. Luego se quedó con los ojos en blanco inconsciente.
—Está vivo ...—primero fue un susurro de Ino lo que alertó el resto, para que posteriomente se transformara en un rugido. —¡ESTÁ VIVO! —
Los genins de la hoja se quedaron con los ojos como platos ante la revelación de la rubia, pero el más sorprendido fue Kabuto que resumió la situación que estaba sucediendo.
—Imposible ...—dijo Kabuto con la voz temblorosa. Rápidamente le tocó el cuello y comprobó que volvía a tener pulso. —No puede ser ... Es un milagro—
—¡Kabuto, haz algo! ¡Sigue sin poder respirar! —le apresuró Ino. Kabuto comprobó que la genin del equipo 10 tenía razón y su mente empezó a trabajar a toda rapidez.
—El veneno ha hecho que se le cierre la tráquea, no va a poder respirar por sí solo hasta que su organismo quede prácticamente libre del veneno. —cogió de su portakunais una jeringuilla y se la inyectó en la vena del rubio. —Esto es un antídoto que sirve para el veneno de todas las serpientes descubiertas del mundo. Pero aún tardará en hacer efecto. Debe volver a recibir oxígeno.—
—¿Le vuelvo a hacer el boca a boca?—sugirió Ino.
—No es suficiente con ello. Necesito ...—después de pensar unos segundos se giró en dirección a Choji. —¡Antes de empezar el examen te he visto con un zumo! ¿Aún lo tienes?—Choji asintió algo asustado por el tono exigente del gafotas. Y se lo lanzó.
—¡No es momento de pensar en zumos, Kabuto!—protestó Sakura
—No es el zumo lo que me interesa ...—le aclaró Kabuto. —Es la pajita. —le quitó la pajita para sorber. —Con esto Bakugo podrá respirar por su cuenta de forma temporal.—
Inmediatamente después, con su bisturí le hizo un tajo en el cuello en la zona de la tráquea y le insertó la pajita en el agujero que le había hecho.
—¡Pero sigue sin estar consiente! ¿Qué podemos hacer?—preguntó Ino, ansiosa.
—Aún tiene mucha fiebre producto del veneno y de la infección de su herida del hombro. Necesito mucha agua para poder desinfectarle. Lo llevaría al río, pero tengo miedo de moverle y que su cuerpo no lo pueda tolerar y muera. —comentó Kabuto, con sudor en la frente.
—¡Yo iré al río! —se ofreció Choji.—Con mi Baika no Jutsu (técnica de la hinchazón) puedo transportar gran cantidad de agua.—
—No es lo más conveniente que lo lleves dentro de tu cuerpo con la mezcla de saliva, pero en fin. Es mejor eso que transportarlo allí. Hazlo. ¡Deprisa!—le ordenó Kabuto.
—¡Hai!(Sí)—contestó Choji haciendo un saludo militar y desapareciendo del lugar.
—Bakugo va a estar incapacitado unos días. Necesito una hoguera para cuando anochezca que no le de una hipotermia. —dijo Kabuto.
—Déjame eso a mí. —dijo Sasuke, con ánimos renovados por volver a sentirse útil. Luego se fue en busca de leña.
—Sakura tu mantén la pajita en perpendicular. Necesito las manos libres para aplicarle los jutsus médicos. —ordenó Kabuto.
—¡Hai!—obedeció sin rechistar Sakura.
—Ino, tú ve en busca de un recipiente para depositar el agua que traerá Choji en su cuerpo. —dijo Kabuto.
—¿Pero dónde voy a encontrar un recipiente en mitad del bosque?—preguntó Ino, agobiada.
—¡Yo que sé! —respondió Kabuto. —Si no, creálo con madera y la juntas con hilo de chakra. —le dio parte de su hilo que portaba en su portakunais. —¡Venga, es urgente!—
—¡Vale! ¡Vale! ¡No me agobies que ya bastante lo estoy sin necesidad de prisas!—replicó Ino, y luego fue por el bosque a encargarse de la tarea asignada por el genin de las gafas.
—¿Y yo qué hago?—preguntó Shikamaru, que era el único que no tenía tarea designada.
—Súbete a la copa de un árbol y vigila que no haya enemigos a la vista. Con todo el alboroto que ha montado Bakugo con esas explosiones no me extrañaría que mi atención haya llamado la atención de otros sujetos menos deseables. —explicó Kabuto.
—Vaya lata, no quiero volver a luchar hoy. —se quejó Shikamaru, pero obedeció a Kabuto y trepó a un árbol cercano para vigilar.
Después de todas las tareas asignadas, solo Kabuto y Sakura permanecían cerca del rubio. El canoso aplicando un jutsu médico y la pelirrosa sujetando la pajita que servía de respirador temporal para el rubio ceniza.
—¿Vivirá?—preguntó Sakura, temerosa de la respuesta ya que el aspecto de Bakugo no le daba
—No sabría decirte. Debía estar muerto ya. Pero aún así, élsigue batallando por seguir con vida. Si estuviéramos en el hospital tendría muchas más posibilidades de salir vivo de ésta. Haré lo que esté en mi mano.—contestó Kabuto seriamente. Pero luego se dibujó una mini sonrisa en su rostro.—Pero con lo testarudo que parece, Bakugo no dejará a la muerte que se lo lleve sin oponer resistencia. Si todo va bien, creo que vivirá. —esto último animó a Sakura escapándole una lágrima de alegría.
—No es que parezca testarudo, es que lo es. —dijo Sakura acariciando el cabello del rubio ceniza. —Es el mayor cabezón y baka (idiota) del mundo. Vivirá sólo para llevarle la contraria a la lógica.—
—No sería el primero de ellos que desafía toda lógica. —pensó Kabuto en voz alta acordándose de los experimentos de Orochimaru con sujetos de otro mundo.
—¿Qué no sería el primero de ellos? —preguntó Sakura extrañada. —Antes también te has referido a Bakugo como uno de ellos ...
—¿Eh?—dijo Kabuto. El genin de las gafas se reprendió mentalmente por volver a cometer un descuido. A veces se olvidaba que no estaba solo. —Aaaa. Me refería a pacientes que he visto que han superado enfermedades incurables. —mintió el canoso.
Sakura le miró intrigada no acabando de creerle del todo, pero no incidió más. Al poco tiempo llegó Sasuke con la leña para la hoguera. El de pelo azabache hizo una pequeña bola de fuego para prender la hoguera.
La siguiente en volver fue Ino que no necesitó crear nada ya que se encontró una gran olla que había abandonado algún equipo. Inmediatamente después, Choji regresó con el cuerpo enorme e hinchado a raíz de su jutsu y que portaba gran cantidad de agua. Kabuto e Ino le señalaron la olla para que depositara allí el preciado líquido incoloro.
Ahora estaban todos reunidos alrededor del cuerpo de Bakugo menos Shikamaru que seguí vigilando. Al cabo de media hora, Ino se acercó a tocarle la frente al rubio ceniza. Seguía ardiendo.
—¡Su fiebre no baja!—le advirtió Ino a Kabuto preopada. El canoso comprobó tocándole también la frente que la rubia tenía razón.
—Le he curado la infección. Además, le he inyectado el antídoto contra el veneno. Pero sigue teniendo mucho veneno en su sangre. El antídoto está funcionando más lento de lo que pensé. Debe ser porque su cuerpo está muy débil—dijo Kabuto, alarmando al resto.
—¿Y entonces? ¿Podemos hacer algo para ayudarle?—preguntó Ino, tocándose el pecho por la ansiedad.
—Hay algo que podría intentar ... —murmuró Kabuto.
—¡Pues hazlo!—dijeron a la vez Sakura e Ino impacientes.
—Es que presenta muchos riesgos hacerlo en un entorno así. Pero tenéis razón. Pero antes os tengo que preguntar si alguien sabe el tipo de sangre que es Bakugo.—dijo Kabuto.
—¿Eh?—dijo Choji. —¿Para qué necesitas saber eso?—
—Voy a hacerle sangrar y a la vez realizarle una transfusión de sangre. Así irá perdiendo sangre envenenada y ganará sangre limpia. Creo que junto el antídoto es el empujón que necesita para que le baje la fiebre de una vez por todas. —explicó Kabuto.
—¿Hacerle una transfusión de sangre? ¿En mitad del bosque?—dijo Sasuke, perplejo ante la ocurrencia de Kabuto.
—Ya dije que presenta muchos riesgos hacerlo en este entorno. Pero hay que hacer algo. Si la fiebre no baja ... En unas horas Bakugo morirá. Pero esta vez de verdad. Sus órganos dejarán de funcionar y ya no habrá reanimación milagrosa que le salve.—
Se quedaron en silencio unos segundos, Ino fue la primera en cortar lo hielo.
—¡Dale mi sangre!—se ofreció Ino.
—Agradezco tu voluntad, Ino. Pero no podemos darle sangre a lo loco. El sistema inmunitario produce unas proteínas denominadas anticuerpos que actúan como protectores contra las células invasoras que entran en el organismo. En función del tipo de sangre que tengas, tu sistema inmunitario fabricará anticuerpos que reaccionarán contra otros tipos de sangre. Si a un alguien se le administra un tipo inadecuado de sangre, sus anticuerpos se encargarán inmediatamente de destruir a las células invasoras. En un cuerpo tan débil como está actualmente Bakugo, esta respuesta agresiva le causará la muerte.—explicó Kabuto. —Por eso os he preguntado el tipo de sangre que Bakugo. No podemos equivocarnos en darle una sangre inadecuada.—
—¡Pues no tengo ni idea que tipo de sangre es Bakugo! ¡Ni siquiera sé que tipo de sangre soy!—dijo Ino-
—¿En serio no sabes algo tan importante?—preguntó Sakura.
—¡No soy una repelente y una cerebrito como tú! ¡Nunca se lo he preguntado a mis padres! ¡No es un tema de conversación normal!—contestó Ino.
—Yo tampoco sé que tipo de sangre tengo. —dijo Choji avergonzado.
—No creo que nadie sepa el tipo de sangre de Bakugo. Como ha dicho Ino, no es algo muy normal que se dé en una conversación. —razonó Sasuke.
—Entonces las dos opciones son o no hacer nada y esperar que la fiebre le baje o jugar a la lotería y que la sangre que le demos sea la correcta. —analizó Sakura la situación.
—Hay otra opción. No sería una lotería si alguno de nosotros fuera donante universal. Es decir, que fuera O negativo. —dijo Kabuto. —Por desgracia, soy AB negativo. Y en mi mochila tengo bolsas de sangre de mis compañeros pero son O positivo y B positivo.—
—¿Para qué guardas bolsas de sangre de tus compañeros?—le interrogó Sasuke. —Por cierto, yo soy B negativo.—
—Por si acaso sufríamos hemorragias graves en alguna pelea. Hombre previsor vale por dos. —contestó Kabuto.
—¡Pues Choji y yo ya te hemos dicho que no sabemos que sangre tenemos!—dijo Ino —Solo nos queda ...—todos miraron a Sakura. Ésta bajó la cabeza con tristeza.
—Lo siento. Soy O positivo.—dijo Sakura con amargura.
—¡Maldición! —dijo Ino— ¿Entonces qué? ¿Nos la jugamos o esperamos a que mejore?—
—Un momento ...—dijo Choji. —No estamos todos aquí. ¡Falta Shikamaru!—todos miraron a lo alto donde se encontraba el pelo piña vigilando en la copa de un árbol.—¡SHIKAMARUUU!—gritó con todas sus fuerzas.
—¡Chhtttt!—le mandó callar Ino. —¿Estás tonto o qué te pasa? ¿Quieres que todo el bosque se entere que estamos aquí?—
—Lo siento...—susurró Choji.
Shikamaru oyó el grito de Choji y miró hacia abajo. Vio como sus compañeros le hacían señas para que bajara. De un par de salto consiguió situarse donde el grupo.
—¿Qué pasa?—preguntó el genin de las sombras.
—¿Qué tipo de sangre tienes, Shikamaru?—preguntó Kabuto.
—¿Eh? ¿Qué clase de pregunta es esa?—dijo Shikamaru.
—¡Contesta de una vez!—ordenó Ino, con una vena en la frente.
—Vale, vale. No seas latosa. Soy O negativo. ¿Algo más?—dijo Shikamaru. A todos le brillaron los ojos con la respuesta de Shikamaru. —¿Por qué me miráis todos así? ¿Qué está pasando?—
—Si fueras algo más atractivo, ahora te estaría cominendo a besos. —dijo Ino con una sonrisa.
—¿Qué diablos?—dijo Shikamaru dando un paso atrás.
—Enhorabuena, has sido escogido. —dijo Kabuto sacando sus herramientas para hacer la transfusión. Al ver el material, Shikamaru tragó saliva con dificultad. No le gustaba nada las agujas.
—¿Escogido para qué?—preguntó a punto de desmayarse el genin de las sombras.
—Para salvar la vida a Bakugo. —respondió Kabuto mostrándole un tubo muy fino a Shikamaru.
