Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—Enhorabuena, has sido escogido. —dijo Kabuto sacando sus herramientas para hacer la transfusión. Al ver el material, Shikamaru tragó saliva con dificultad. No le gustaba nada las agujas.
—¿Escogido para qué?—preguntó a punto de desmayarse el genin de las sombras.
—Para salvar la vida a Bakugo. —respondió Kabuto mostrándole un tubo muy fino a Shikamaru.
Después de varios Vaya lata y Que fastidio Shikamaru se arremangó la camisa para que Kabuto pudiera sacarle sangre. Choji le sustituyó como vigilante e Ino pasó a sujetar la pajita de la tráquea que posibilitaba que Bakugo pudiera respirar ya que Sakura ya tenía los brazos cansados. Sasuke se fue al río para pescar y así traer algo de comida para el grupo.
A los pocos minutos volvió Sasuke, y el grupo cenó el pescado usando la hoguera para calentar a Bakugo, menos Kabuto que seguía concentrado en la transfusión. Kabuto tocó la frente de Bakugo y su semblante se alivió.
—Está funcionando. La fiebre le está bajando.—comentó Kabuto al grupo. Los genins suspiraron aliviados.
—Ni la muerte es capaz de matar a Bakago. Jiji—dijo Sakura con alegría.
—Qué bien que digas eso, frentona. Así puedo darle una somanta de palos a ese idiota sin preocuparme por si lo mato. —exclamó Ino.
—No bromees con eso, Ino. —comentó Kabuto con una gota de sudor en la frente.
—No bromeo. Es la verdad. Ese baka debió hacerme caso y así no estaríamos aquí en este lío.—replicó Ino.
Ino se separó del resto dándoles la espalda para que no vieran como lloraba de alegría. Al oír unos pasos que se acercaban, se apresuró a limpiárselas con el dorso de su mano.
—Ino, te estaré eternamente agradecida. —dijo Sakura seriamente.
—¿A qué viene esto ahora, frentona?—dijo Ino, incómoda y algo avergonzada.
—Fuiste la única que no perdió la esperanza con él. De no ser por ti, él estaría muerto. —explicó Sakura.
—Te equivocas, solo quería golpearle. Fue una coincidencia que con mis golpes recobrara la conciencia. —dijo Ino girando el rostro para que no vieran su rubor.
—Y besarle.—dijo Sakura con tono burlón haciendo referencia a su respiración boca a boca.
—¿Eh?—Ino la miró y su rostro cogió el color de un tomate. Era el primer momento en que su mente pensaba con la suficiente claridad, desapareciendo la adrenalina del momento. Recordó la respiración boca a boca. —¡Ni una palabra a Bakugo!—le amenazó Ino, aún permaneciendo la tonalidad roja de su rostro.
—¿No quieres que le cuente que le salvaste o que lo besaste?—dijo en tono pícaro moviendo los ojos la pelirrosa.
—¡Yo... yo no lo besé!—exclamó Ino con una sensación extraña en el estómago. Luego se quedó en shock al notar el abrazo de su vieja amiga.
—Estaba de broma, Ino. —le dijo Sakura. —Gracias, gracias. —lágrimas de la pelirrosa chocaban en el hombro de la rubia. Ino no contestó simplemente correspondió el abrazo con una sonrisa sincera.
El grupo hizo turnos de guardia para vigilar cualquier rastro de competidores o bestias. Por primera vez en mucho tiempo, la suerte les sonrió en ese aspecto. La noche fue la más tranquila de todas las que pasaron.
Por la mañana, Bakugo seguía estando muy pálido pero la fiebre había desaparecido casi por completo y ya no se movía por los escalofríos. Además, su nuevo estado le permitía respirar por su cuenta así que Bakugo le quitó la pajita de la tráquea y le aplicó unos puntos para cerrar el corte de la garganta. También suturó las heridas del hombro y del estómago.
—Ya ha pasado el peligro. Yo diría que entre hoy y mañana Bakugo recuperará la conciencia.—dijo Kabuto con una sonrisa. —Tenemos que guardarle algo de comida para que cuando despierte recupere las fuerzas.—
—Ahora que parece que Bakugo va a vivir. Tengo que preguntarte algo, Kabuto. ¿Por qué nos has ayudado? ¿Por qué le has salvado? Entiendo lo de Ino, Shikamaru y Choji por lo que ha dicho Ino de que les salvó la vida. Pero Bakugo no ha hecho nada por ti. ¿Por qué entonces?—cuestionó Sasuke. —¿Y dónde están tus compañeros?—
—No te preocupes, no quiero vuestros rollos. —respondió Kabuto.
—Supongo que no, si te interesara. Nos los habrías quitado durante la noche en tu turno de guardia. Has tenido muchas oportunidades.—le dio la razón Sasuke.
—¡Los rollos!—exclamó Ino en alto. —Con todo esto de Bakugo ya había olvidado que solo tenemos el rollo del cielo del principio.—
—Vaya lata. Que fastidio va a ser enfrentarse a otro equipo.—se rascó la cabeza Shikamaru
—Es verdad, Ino. Nosotros ya tenemos los dos que consiguió Bakugo (el del equipo del sonido y el de los de la niebla que hacían clones) que nos ha dado Choji cuando nos encontramos. Debéis iros en busca de un rollo de la tierra.—le dijo Sakura.
—Pero Bakugo ...—se quejó Ino, no queriendo perder de vista al rubio ceniza.
—Ya ha oído a Kabuto, se pondrá bien. Tú ya los has cuidado y habéis perdido valioso tiempo para conseguir el rollo de la tierra. Deja que yo me ocupe de cuidarlo.—replicó Sakura.
Ino aún seguía dubitativa. Le importaba mucho más cerciorarse de que Bakugo se encontraba bien que de superar el examen.
—Sakura tiene razón, Ino. Tenemos que irnos—dijo Shikamaru poniendo una mano en su hombro.
—Está bien. —consintió a regañadientes la rubia. —Pero antes de irme...—fijó su atención en Sakura.—Sakura, me tienes que jurar que no dejarás que le pase nada malo en mi ausencia.—
—Te lo juro, Ino.—le respondió con seguridad. —Confía en mí.—
—Mmmm.—Ino volvió a darse cuenta de la actitud madura que ya había desplegado al defender a Lee y Sasuke del trío del sonido.—Has cambiado mucho en este poco tiempo de examen.—
—No he sido la única. —dijo Sakura, pensando en como Ino había salvado a Bakugo.
—Os veremos en la torre. —dijo Ino. Luego atrajo a Sakura consigo.—¡Y ni se te ocurra intentar algo con Bakugo ahora que está herido!—susurró.
—¿Con Bakugo? ¿No estabas coladita de Sasuke?—dijo Sakura, divertida por los sentimientos cambiados de su antigua amiga.
—¿Eh?—Ino se ruborizó al darse cuenta lo que había dicho.— ¡Ha sido un error! ¡Quise decir que no intentaras nada con Sasuke!—dijo Ino volviendo a avergonzarse. —¡Un lapsus!—
—Un lapsus ...—Sakura rodó los ojos.
—¡Pues sí! ¡Un lapsus! ¡No todo el mundo tiene una cabeza tan grande como la tuya que le permite no equivocarse nunca!—contraatacó Ino.
—Grrrrr. ¡Vete ya de una vez, Ino-cerda!—dijo Sakura, con la vena hinchada de la rabia.
—Grrrr. ¡No me llames Ino-cerda maldita macrofrente!—replicó Ino.
Después de varias rondas de intercambios de insultos finalmente Ino se fue donde Shikamaru y Choji.
—¡Frentona, haz algo útil y carga la espada de Bakugo!—dijo Ino señalando a la Kubikiribōchō. —Ya estaba harta de carga ese trozo de metal.
—¿Pero qué dices si hemos sido Choji y yo los que la hemos cargado todo este tiempo?—dijo Shikamaru indignado.
—¡A callar! Vamos a por un equipo débil a por el rollo de la tierra. No puedo suspender y que la frentona apruebe. —dijo Ino.
—No creo que haya nadie más débil que nosotros...—comentó Choji.
—¡He dicho que a callar! —exclamó Ino
Esto fue lo último que dijeron el grupo 10 antes de irse. AunqueIno se dio la vuelta un momento fijando su vista en el cuerpo inconsciente Bakugo para luego mirar a Sakura. La pelirrosa se limitó a asentir con una tímida sonrisa. Ino le devolvió la sonrisa y se fue finalmente.
Ya solo quedaban en la zona de las explosiones Kabuto, Sakura, Sasuke e Ino. Sasuke fue de nuevo al río por más peces para que Bakugo tuviera comida cuando despertara. Sakura fue en búsqueda de bayas por si Sasuke no tenía éxito en la pesca y de paso para tener algo de variedad de alimentos.
Solo quedaban Kabuto y el inconsciente Bakugo en el lugar. Kabuto se acercó al cuerpo de Bakugo para cambiarle el paño húmedo que le cubría la frente al rubio ceniza. Pero cuando estaba por hacerlo, sintió un fuerte agarre en la muñeca. Ojos carmesí se clavaban en la pupila del canoso. Su rostro pálido y empapado de sudor mostraba una furia que haría retroceder a cualquier mortal.
—¡Qué cojones crees que estás haciendo, cuatro-ojos!—dijo Bakugo con voz grave, producto que aún tenía algo dañadas las cuerdas vocales.
