Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Kabuto se acercó al cuerpo de Bakugo para cambiarle el paño húmedo que le cubría la frente al rubio ceniza. Pero cuando estaba por hacerlo, sintió un fuerte agarre en la muñeca. Ojos carmesí se clavaban en la pupila del canoso. Su rostro pálido y empapado de sudor mostraba una furia que haría retroceder a cualquier mortal.

—¡Qué cojones crees que estás haciendo, cuatro-ojos!—dijo Bakugo con voz grave, producto que aún tenía algo dañadas las cuerdas vocales.

—Vuelves a exceder mis expectativas, Bakugo. —dijo Kabuto colocándose sus lentes con la mano libre.

Bakugo vio impotente como Kabuto se zafaba de su agarre. Estaba muy débil para librar un combate y si no tomaba algún alimento pronto se volvería a desmayar. El rubio ceniza se levantó a duras penas. Jadeaba por ese simple acto ya que le suponía un gran esfuerzo.

—No deberías levantarte en tu estado, Bakugo.—comentó Kabuto poniendo sus brazos en jarra.

—¡No me digas lo que puedo hacer, cuatro-ojos! —Bakugo se tocó la garganta ya que le dolió el haber elevado el tono de su voz. Notó algo raro al tocarla. Eran los puntos que le había practicado Kabuto mientras él seguía inconsciente. Pero lo más raro que notó fue que apenas le dolía el hombro derecho. —¿Qué mierdas ...?—dijo una vez que se miró el torso desnudo.

Primero se fijó en su hombro. Ya no tenía pus ni un agujero en él. Lo único fuera de lo corriente era una gran cicatriz (N/A: como las que tiene Deku en BNHA) que cubría esa parte de piel. Pero volvía a tener hueso y músculo en esa parte de su cuerpo. Luego se percató que también en la zona del estómago que había sido atravesada por el kunai de Zaku también se había curado, con otra cicatriz más pequeña en su lugar.

—Siento lo de las cicatrices. Era lo máximo que podía hacer con mi habilidad actual. Pero bueno, creo que no eres de los que se preocupa mucho del aspecto así que no creo que te afecte tener esas cicatrices de por vida.—comentó Kabuto, señalándole con el índice.

—¿Tú me has curado?—preguntó Bakugo, con una especie de tic en el ojo por la incredulidad de esta revelación.

—No hace falta que me des las gracias.—dijo Kabuto con una sonrisa.

—¡No te las iba a dar, jodido gafotas!—replicó Bakugo, teniendo muchas preguntas en la cabeza.

Y más se le formaron cuando vio a Sakura que venía en su dirección cargando en sus brazos con numerosas bayas.

—¿Sakura?—dijo Bakugo, con una ceja levantada no comprendiendo nada.

Sakura al oír la voz de su compañero desvió la mirada hasta donde se encontraba su compañero ceniza. Al verlo de pie puso los ojos como platos y dejó caer las bayas de sus brazos

—¡Bakugo!—gritó con alegría Sakura. Corrió hacia él para abrazarlo, pero Kabuto viendo las intenciones de la pelirrosa la detuvo agarrándola del brazo.—¿Qué haces, Kabuto?—se quejó, molesta por no poder abrazar a su compañero.

—Bakugo aún está muy débil para abrazos.—le reprendió Kabuto.

—Tienes razón. Lo siento, me emocioné.—dijo Sakura arrepentida.

—¡DEJAOS...—empezó chillando Bakugo, pero viendo que sus cuerdas vocales se resentían bajó la voz. —¡Dejaos de mierdas y que alguien me explique que está pasando aquí!—El colmo para Bakugo fue ver a Sasuke cargando unos cuantos peces y en perfecto estado. —¿Tú no estabas medio muerto, Sasuke? —

—El único que ha estado medio muerto has sido tú, Bakugo. —replicó Sasuke con media sonrisa, contento de ver que Bakugo había recuperado la conciencia. —Je. Hierba mala nunca muere.—recitó el refrán refiriéndose a Bakugo.

—¡Otro qué tal con las gilipolleces!—dijo Bakugo malhumorado. —¡Ponedme al día de una puta vez!—

—Con lo calmado que estabas dormidito ...Es abrir la boca y solo salen sapos y culebras. —resopló Sakura.—Y pensar que en algún momento eché de menos tus palabrotas, Bakago...

Bakugo le miró entrecerrando los ojos. Entre los 3 le resumieron los hechos desde que lo vieron delirando y atacándolos confundiéndolos por enemigos.. Que Kabuto lo intentó reanimar, pero que no hubo manera. Que todos lo creían muerto pero Ino no se dio por vencida hasta que volvió a tener pulso. Y luego le explicaron lo de la transfusión de sangre y que el equipo 10 se había ido hace unas horas en busca de un rollo de la tierra.

Al oír lo de los delirios. Recordó vagamente como había intentado salvar a Dosu, Zaku y Kin de la serpiente y que en el proceso se había rasgado el brazo con el colmillo venenoso del reptil. También le vinieron imágenes borrosas de haber visto a All Might, a sus antiguos compañeros de clase de la 1-A, a algunos de sus enemigos y a un ejército de zombies. También recordó vagamente haber visto a sus padres. Después de eso solo le venía a la mente una extraña luz, pero nada más.

Después de oír toda la historia mientras devoraba el pescado que trajo Sasuke hizo la misma pregunta que hizo el de pelo azabache un rato atrás.

—¿Por qué has hecho todo esto, cuatro-ojos?—preguntó Bakugo, antes que pudiera contestarle siguió hablando. —No quiero deberte un jodido favor así que coge nuestros rollos y lárgate.—dijo fríamente y siguió comiendo un trozo de pescado

—¡No seas maleducado con él, Bakugo! ¡Te ha salvado la vida! Además ... no quiere nuestros rollos.—dijo Sakura.

—¿Es eso cierto?—cuestionó Bakugo al canoso.—¿Por qué no quieres nuestros rollos?—

—Verás, ya tengo los dos rollos. —respondió Kabuto sacándolos de su porta-kunais.—¡Mira!—las sospechas de Bakugo iban en aumento al comprobar que no tenía interés en sus rollos.—Mis compañeros y yo nos dividimos y yo me quedé con el rollo de la tierra. Nos separamos para ver si alguien encontraba a algún equipo con el rollo del cielo. Tuve suerte de encontrarme a unos principiantes que dejaron su rollo sin protección. Se los quité mientras dormían. Cuando lo conseguí hice una señal en el cielo para que mis compañeros supieran que ya lo había conseguido. Iba de camino a la torre a reunirme con mis compañeros. Pero en mi viaje escuché unas explosiones y me entró curiosidad qué o quién había sido el causante de aquello. Me escondí en un arbusto y vi como hacías explotar con tus manos el aire, pero no había nadie. Así que me oculté creyendo que estabas en un genjutsu para descubrir quien era el causante. Cuando vi a tus compañeros y como los atacabas descarté mi teoría del genjutsu y pensé en que estabas alucinando. —

—Aún no has contestado por qué me has ayudado. No recuerdo habértela pedido.—comentó Bakugo con el ceño fruncido.

—Bueno en parte ha sido porque soy médico. O al menos quiero serlo en un médico. ¿Qué clase de médico sería si veo a alguien herido y no le sano?—dijo retóricamente.

—Pero yo no soy un aldeano que necesite ayuda. Soy tu enemigo en este examen.—dijo Bakugo, recordando la mala espina que le dio el primer momento que lo vio antes del primer examen. Su desconfianza crecía cada vez más.

—Bueno, reconozco que no he sido del todo altruista. Jeje.—confesó Kabuto rascándose la cabeza.

—¡Sabía que querías algo a cambio! ¡Qué es!—exigió saber Bakugo.

—Bueno, me da un poco de miedo ir a la torre yo solo. Alrededor de ella habrá múltiples equipos preparando emboscadas a gente con rollos como yo. Así que te ayudaba, esperaba que tú y tu grupo me acompañara en el camino. Si somos cuatro estaré más confiado de un eventual enfrentamiento.—

—Tiene sentido.—dijo Sasuke dando por bueno su motivo para ayudar a Bakugo

—Mmm si que lo tiene, pero no tienes cara de estar asustado, cuatro-ojos.—

—Eso es porque disimulo muy bien. En realidad estoy aterrado. Jeje.—dijo Kabuto.

Tal y como ocurrió en su primer encuentro, la intuición le decía a Bakugo que algo no cuadraba con Kabuto. Pero no sabía lo que podía ocultar, lo único que sabía es que de no ser por él ahora estaría muerto. Así que dejó al margen su desconfianza y aceptó la justificación de Kabuto del por qué le salvó.

—No te preocupes, Kabuto. No dejaremos que nadie te quite los rollos. Es lo menos que podemos hacer después de salvar a Bakugo.—comentó Sakura con una sonrisa.

—Te lo agradezco, Sakura. —dijo Kabuto devolviéndole la sonrisa.

—Tsk.—masculló Bakugo algo molesto. No le gustaba que le recordaran que había necesitado ayuda para seguir viviendo.

Una vez que Bakugo recuperó algo de sus fuerzas, las suficientes para que pudiera caminar por sí solo, los cuatro genins emprendieron la marcha. Kabuto se ofreció voluntario para cargar la Kubikiribōchō de Bakugo alegando que era el único que se encontraba en perfectas condiciones. Sasuke estaba en la vanguardia y Sakura en la retaguardia previniendo cualquier emboscada. Kabuto acompañaba a Bakugo. Al rubio le extrañaba que pudiera caminar como si nada el canoso cargando algo tan pesado como la espada de Zabuza. A él le había costado unas semanas adquirir la fuerza necesaria para ello. Muchos secretos parecía que ocultaba el genin de las gafas.

La suerte les acompañó en todo el largo viaje ya que no se encontraron con ningún grupo en el trayecto. Fue largo ya que la salud de Bakugo solo le permitía andar y se negaba en rotundo el ser cargado como un saco de patatas por alguno de sus compañeros para aligerar la marcha.

Finalmente llegaron a la torre con escasos minutos del tiempo límite de 5 días que les había marcado Anko. Habían dos puertas rojas contiguas que daban acceso a la torreEn la puerta de acceso de la torre aparecieron los compañeros de Kabuto ambos llevaban lentes aunque uno de los dos los llevaba oscuros.

—Aquí estás, Kabuto.—dijo el tipo de lentes oscuros.—Casi se acaba el tiempo para entrar. ¿Por qué has tardado tanto?—

—Lo siento, me despisté un poco.—contestó Kabuto

—Sí, no es su culpa. Es culpa nuestra que haya tardado tanto. —se disculpó Sakura haciendo una reverencia.—Nos ha ayudado mucho. Gracias a él mi compañero está a salvo—

—Venga, vosotros también me habéis brindado seguridad durante el camino. Yo también estoy agradecido.—replicó Kabuto. —Bueno, esta es la puerta que tenemos que cruzar. La vuestra es esa.—dijo señalando a la puerta contigua.—Adiós. Buena suerte.—les sacó al trío el pulgar levantado.

Los compañeros de Kabuto entraron y cuando estaba por entrar el canoso, fue detenido por Bakugo.

—Te debo una, cuatro-ojos.—dijo en un susurro Bakugo e inmediatamente después se dio la vuelta en dirección a la pelirrosa y el pelo azabache.

—Ya te dije que ...—protestó Kabuto, pero fue interrumpido por el rubio.

—¡No hagas que me repita, cuatro-ojos! ¡Y no me vengas con esa mierda de que te hemos ayudado en el trayecto hasta la torre! ¡No he hecho una mierda por ti! ¡Te debo una así que cállate y acepta lo que te digo!—exclamó Bakugo.

—Como quieras. Quien sabe, puede que te tome la palabra y te pida un favor en el futuro, Bakugo.—

—¡Más te vale! ¡No me gusta estar en deuda con nadie!—dijo Bakugo señalándole

—Je. Nos vemos dentro chicos. —dicho esto, el canoso entró a la torre. Dejando al equipo 7 solos.

El trío se quedó mirando la puerta que les tocaba abrir. Estaba cerrada con un sello. La abrió Sakura y entraron.

Pero antes de comentar lo que vieron dentro, en la entrada por la que entraron el equipo de Kabuto los esperaba Orochimaru apoyado en la pared.

—¿Una buena cosecha, Kabuto?—preguntó Orochimaru mostrando su lengua.

—Sí, mejor de lo que esperaba. —le respondió el susodicho revelando su verdadera personalidad malvada. —He aprendido mucho de Sasuke durante el segundo examen. Fue impresionante con la facilidad con la que se deshizo del líder del trío de la lluvia. —Kabuto estuvo todo el tiempo espiando los movimientos de Sasuke. Así fue como dio con Bakugo y no por el ruido de las explosiones.—He grabado todos los datos aquí.—dijo sacando una carta de su bolsillo.—¿Los quiere?—

—Por supuesto.—Orochimaru extendió su brazo recogiendo la carta que le entregaba Kabuto.—DIme, ¿qué te parece?—

—Jejeje. Su curiosidad es verdaderamente insaciable, maestro Orochimaru.—dijo Kabuto.

—Como espía de la villa del sonido, ves cosas que otros no ven. Tu opinión me interesa bastante. —dijo Orochimaru observando la carta.

—Bah. Eso no importa, ¿verdad?—Kabuto se recolocó sus gafas. —Piense lo que yo piense, usted es quien decide ...—

—Kukuku. —rió Orochimaru.—Siempre tan prudente de dar tu opinión. Me gusta. Buen trabajo—después de esto desapareció en una pantalla de humo.

—La verdad es que el que más me ha impresionado no ha sido Sasuke Uchiha. Sino el tipo del otro mundo que regresó entre los muertos ... Katsuki Bakugo.—pensó Kabuto con una sonrisa maliciosa. —Ha sido una suerte que viviera. Estoy seguro que pondrá las cosas interesantes en un futuro.—