Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Después de despedirse del grupo de Kabuto. El equipo 7 se quedó mirando la puerta roja por la que debían entrar. Apenas quedaban un par de minutos para que se acabara el plazo de 5 días que había dado Anko. La puerta estaba cerrada con un sello. La abrió Sakura y entraron. Entraron en una sala en la que no había nadie. Lo único fuera lo corriente de una sala vacía era un cartel colgado en una pared.

—Aquí no hay nadie. No lo entiendo, ¿qué ocurre ahora?—se preguntó Sakura.

—Mirad eso. —indicó Sasuke señalando el cartel. Sakura fue la primera que se acercó.

—Si deseas los dones del cielo, será la sabiduría la que eleve tu mente. Si careces de dones terrestres, entrena y prepárate para atacar. Cuando el cielo y la tierra se abran, el camino se hará justo para siempre. Este es el camino secreto que nos guía desde este lugar.—leyó Sakura.

—¿Qué clase de mierda es ésta? ¿Un puto acertijo ahora?—dijo Bakugo molesto.

—Creo que es el momento de abrir los rollos y leer su contenido. —dijo Sasuke con seguridad.

Salura cogió el del cielo y Bakugo el de la tierra. Ambos lo abrieron a la vez. Habían unas extrañas marcas y de los rollos salió un extraño humo.

—¡Oh no! ¡Se trata del Kuchiyose no jutsu! (técnica de la invocación)—gritó Sasuke. —¡Rápido! ¡Tirad los rollos!—

Ambos le hicieron caso y los tiraron al suelo. Cada vez salía más humo blanco de ellos hasta que finalmente emergió de todo ese humo la figura de Kakashi que mantenía su vista pegada a su libro favorito, el Icha Icha Paradise (ParaísoErótico).

—¿Kakashi-sensei?—dijo Sakura.

—Cuánto tiempo sin vernos, chicos.—dijo Kakashi de manera distraída. Echó una mirada furtiva a sus alumnos. Y reparó en el estado en el que se encontraba Bakugo sobre todo en sus cicatrices. Aún seguía con el torso desnudo y con un tono pálido, aunque no tanto como días anteriores. —Estás hecho un asco, Bakugo.—

—Tan amable como siempre nuestro querido sensei ...—pensó Sakura sarcásticamente y rodando los ojos.

—Al menos no tengo que ocultar mi fea cara, cíclope.—le replicó Bakugo.

—Ya empezamos. —pensó Sasuke, harto de las peleas verbales entre Kakashi y Bakugo.

—¿Kakashi-sensei? ¿Qué haces aquí?—preguntó Sakura

—Parece que habéis pasado por muchas cosas en esta prueba ...—dijo Kakashi, dejando de leer el libro y centrando su atención en el cuello de Sasuke, el pelo de Sakura y las cicatrices de Bakugo.

—¿Qué significa esta entrada? ¿Por qué apareces con un jutsu de invocación, Kakashi-sensei?—preguntó Sakura al jonin.

—Al finalizar el segundo examen, los líderes de equipo debemos dar la bienvenida a nuestros pupilos que se están examinando. —aclaró Kakashi. Luego sacó de su bolsillo un reloj y lo miró. —Qué justo os ha ido. Si os hubierais retrasado solo un par de minutos más, habríais suspendido.—

—¿Eso significa que ...?—dijo Sakura, conteniendo su alegría hasta cerciorarse de que estaba en lo correcto.

—Aunque habéis llegado los últimos, habéis aprobado el segundo examen. Enhorabuena.—anunció Kakashi.

—¡Bien! ¡Hurra! ¡Lo conseguimos!—gritó Sakura saltando como loca.

—Tsk.—masculló Bakugo.—No sé porque estás contenta, frentona. —

—¿Es que no has oído a Kakashi-sensei, Bakago? ¡Hemos aprobado!—exclamó Sakura con una sonrisa.

—Lo único que he escuchado del cíclope es que hemos sido los últimos en llegar aquí. Eso está muy alejado de la victoria aplastante que esperaba.—protestó Bakugo con una mueca.

—Bakugo tiene razón, Sakura. No es algo por lo que debamos festejar.—dijo Sasuke de mal humor.

—Pues vaya. Esto parece un entierro. No me quiero imaginar los ánimos si hubiéramos suspendido. —pensó Sakura, contagiándose del mal humor de sus compañeros.

—Una pregunta. Si hubiéramos mirado los rollos en mitad del examen, ¿qué habrías hecho, Kakashi?—preguntó Sasuke.

—Buena pregunta, Sasuke. Si rompíais las reglas y abríais los rollos os habría dejado inconscientes. —explicó Kakashi.

Bakugo se sentó en el suelo apenas quedándole energías. También dejó en el suelo la Kubikiribōchō. Aún no se había recuperado del todo y estaba muy fatigado de la caminata que habían hecho para llegar hasta allí. Kakashi le observó brevemente con cierta preocupación.

—¿Qué significa lo que está escrito en la pared, Kakashi-sensei?—preguntó Sakura señalando el cartel.

Kakashi se giró y vio el pergamino que estaba señalando Sakura.

—Aaa, eso. —dijo Kakashi. —A decir verdad, me han enviado aquí para explicaros eso precisamente. Son instrucciones del maestro Hokage que escribió para que las siguieran los chunin. El cielo de este texto representa vuestra mente y la tierra vuestro cuerpo.—

—¿El viejo ha escrito ese poema? —preguntó Bakugo arqueando una ceja sin creérselo. —Si es un idiota, como su hijo el butanero. Seguro que se lo ha encargado a un becario.—

—¡Aquí el único idiota eres tú, Bakago!—gritó Sakura dándole un coscorrón a Bakugo.

—¡Ey!—dijo Bakugo acariciándose la parte de su cabeza que había sido golpeada. —¡No ves que sigo herido, jodida frentona!—

—¡Más herido estarás como sigas faltando el respeto al maestro Hokage!—le advirtió Sakura apretando el puño.

—Bakugo, ese al que llamas idiota fue mi maestro cuando tenía vuestra edad y es el ninja más excepcional que he conocido. —defendió Kakashi a su maestro Minato.

—¿El Yonadaime fue tu sensei, Kakashi?—preguntó Sasuke boquiabierto.

—Sí. —dijo secamente Kakashi.

—¡Cuéntanos más sobre el Yondaime, Kakashi-sensei!—pidió Sakura.

—Es una historia muy larga y si os la cuento os descalificarán para el siguiente examen por impuntuales, además que tampoco me apetece contaros mi pasado. Quizás si te conviertes en chunin, cambie de opinión.—dijo Kakashi.

Bakugo se quedó en silencio analizando las palabras de Kakashi. Eran prácticamente las mismas que le dedicó cuando le preguntó acerca de su sharingan. Kakashi, Minato, Itachi, el tipo desconocido de la máscara en el ataque al barrio Uchiha ... Este mundo estaba lleno de gente con secretos y el rubio ceniza estaba empezando a cansarse de ellos. Por cada nueva incógnita que se formaba en su cabeza, más ganas tenía de convertirse en Hokage para exigir respuestas a esas incógnitas.

Por no hablar de la persona más misteriosa y de la que más quería saber sobre ella, porque era la que más le afectaba personalmente ...Orochimaru. Solo al pensar en él, sus puños se cerraron por la rabia.

—Bueno, será mejor que entréis por esa puerta si no cuanto antes si no queréis que se os impida participar en el tercer examen. Buena suerte.—se despidió Kakashi haciendo un gesto con la mano. Luego desapareció en una bola de humo.

—En marcha. —dijo Sasuke encabezando la comitiva.

Sakura lo siguió pero se percató que Bakugo seguía sentado, sudando y jadeando por el cansancio acumulado.

—¡Bakugo! ¡No te quedes ahí sentado!—le ordenó Sakura.

—Solo necesito unos segundos, frentona. Id delante. —dijo Bakugo, tratando de recobrar el aliento.

—Venga, deprisa. —insistió Sasuke, deteniéndose.

—¡Es que no me has oído, anormal! ¡He dicho que os adelantéis!—gritó Bakugo, con una vena en la frente.

—Sí, pero también he oído como Kakashi nos advertía que nos descalificarían si tardábamos más. Así que mueve tu culo del suelo, Bakugo.—ordenó Sasuke. Luego se acercó a la Kubikiribōchō y la recogió del suelo con algo de dificultad. —No sé porque sigues cargando con esta cosa. —Se dio la vuelta y se encaminó a la puerta.

—¡Ey! ¡Devuélveme a Deku, jodido bastardo!— así fue como bautizó a la Kubikiribōchō el rubio por lo inútil que le parecía. Era un misterio que aún no se hubiera deshecho de ella.

Bakugo se fijó como Sakura se agachaba y le rodeaba la cintura con su brazo.

—¿Eh? ¿Qué haces, frentona?—preguntó con el ceño fruncido el rubio ceniza.

—Ayudarte a levantarte, Bakugo. —respondió Sakura. —Y antes de que te quejes ...—le advirtió Sakura leyendo el pensamiento de Bakugo.—Somos un equipo. Nos apoyamos los unos a los otros. Así que levanta, gruñón.—

Bakugo optó por no decir nada y se dejó ayudar, algo muy raro en él. Se levantó con ayuda de la pelirrosa y apoyó su brazo en el hombro de su compañera que lo ayudaba a sostenerse y a caminar. El pelinegro esperó a sus compañeros para entrar a la vez por la puerta que daba acceso al lugar donde se desarrollaría el tercer examen.

—Suéltame, Sakura. Ya puedo solo. —dijo Bakugo a su compañera.

—¿Estás seguro, Bakugo?—preguntó Sakura, con una nota de preocupación en la voz.

—Seguro.—contestó Bakugo, asintiendo.—No puedo parecer débil frente a nuestros rivales. —Sakura le hizo caso y le soltó.

—Pues entonces te devuelvo la espada. —comentó Sasuke extendiendo el brazo que cargaba la espada.

—¡Pues ahora te jodes y te quedas a Deku un rato más! ¡Por meterte donde no te llaman!—exclamó Bakugo no queriendo reconocer que no se sentía con fuerzas de cargar la espada de Zabuza.

Sasuke rodó los ojos. Después, abrió la puerta y los tres genins entraron por ella a la vez. Cuando entraron, vieron que otros cinco equipos de genins habían aprobado. El equipo de Kabuto, el de Gaara, el de Neji y los otros dos equipos novatos de su generación (el equipo 8 y el equipo 10).

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En una habitación en el centro de la torre, estaban reunidos Anko, Minato y los dos chunins que se pasaron por genins que golpearon a Tenten y a Lee antes del primer examen.

—Aah. Ufff.—se quejó Anko adolorida del hombro. Se tocó la marca del sello maldito con sus yemas de los dedos.

—¿Cómo estás, Anko? ¿Te sigue doliendo el sello maldito?—le preguntó Minato.

—Un poco. Pero estoy mucho mejor que antes. Gracias a ti estoy mejor, Yondaime-sama.—contestó Anko.

—Volviendo al tema de Orochimaru...—dijo uno de los chunins. —¿Para qué habrá venido? No creo que fuera simplemente para hacer una visita a Anko y a matar a esos pobres genins de la hierba.—

—Va detrás del heredero del clan Uchiha. —explicó Anko recordando la conversación que tuvo con su antiguo sensei.

—Me lo temía. —dijo Minato con mirada ausente.

En la habitación surgió una humareda blanca, cuando se disipó apareció Kakashi .

—Minato, tenemos que hablar. —dijo Kakashi con el rostro serio.

—¿Es sobre Sasuke, Kakashi? ¿Le has visto el sello maldito?—dijo Minato adivinando el propósito de la aparición de su antiguo alumno.

—¿Eh? Sí ... Pero ...¿Cómo?—dijo Kakashi, algo conmocionado porque supiera su antiguo sensei eso sin haberlo visto.

—Precisamente ahora Anko nos estaba informando de lo ocurrido en el bosque prohibido con Orochimaru y que éste va detrás de Sasuke.—le explicó Minato.

—¡Anko-sama!—se oyó la voz por uno de los televisores de la sala. Todos los presentes se giraron hacia la fuente del ruido. En el televisor salía la imagen de otro chunin de Konoha—Hemos confirmado el aprobado de dieciocho genins en el segundo examen. Y en cuanto al tercer examen, según las normas tendremos que realizar antes una ronda de preliminares ... —

—Desde hacía más de cinco años que no hacía falta realizar una ronda de preliminares antes del tercer examen.—dijo Anko, asombrada porque hubieran aprobado tantos.

—Bien. Por el momento continuaremos con los exámenes según lo planeado ... Pero estad alerta ante posibles movimientos de Orochimaru. —dijo Minato, luego se acercó donde se encontraba su antiguo alumno. —Kakashi, después del combate de Sasuke en esta ronda preliminar. Aplícale el contrasello que te enseñé. —

—Pero, sensei. ¿No sería mejor que realizaras tú el contrasello? Al fin y al cabo tú los realizar mejor—cuestionó Kakashi.

—No te subestimes, Kakashi. Tus contrasellos están a la par que los míos o incluso puede que los hagas mejor que yo. El único que conozco que te supera en ese apartado es mi antiguo maestro, Jiraiya. —dijo Minato.— Y a saber donde está ese viejo pervertido ...—pensó en voz alta.—Pero aunque él estuviera aquí, seguiría pidiéndote a ti que lo realizaras. Al fin y al cabo tú tienes más trato con Sasuke que cualquiera de nosotros y eso es importantes para que puedas fortalecer en cualquier momento el contrasello cuando veas que se desgasta. Pero recuerda que el contrasello no será suficiente para mantener a ralla la marca maldita de Orochimaru. Si la voluntad de Sasuke se debilita, el contrasello también se debilitará con él y la maldición se desatará con toda su furia. —

—Me aseguraré de hacérselo entender. Gracias, sensei.—dijo Kakashi, haciendo una mini reverencia.