Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Aproximadamente media hora antes el equipo 7 y el equipo de Kabuto entraran a la torre, el grupo 10 (el de Ino, Shikamaru, Choji) entró a la zona de la torre donde se reunían el resto de genins que habían aprobado el segundo examen.
—Vaya lata. Ese tipo raro sin cejas de la arena y el grupo de Lee han aprobado. Creo que toda nuestra suerte se ha acabado.—se quejó Shikamaru.
Ino ignoró a su compañero y miró a todas partes de la gran sala desolada.
—No están ...—susurró Ino con la voz quebrada.
—¿Eh?—dijo Shikamaru. Antes que pudiera preguntarle lo que le pasaba a su compañera, sintió el peso de alguien en su espalda. —¿Pero qué ...?—Era Naruto que se había colgado al del clan Nara como si fuera su caballito.
—¡Sabía que aprobarías, Shikamaru! ¡Dattebayo!—exclamó con alegría Naruto.
—¡No seas latoso y baja de mi espalda, Naruto!—se quejó Shikamaru.
—Vaya, vaya. Y yo pensando que seríamos los únicos novatos en aprobar el segundo examen. Bueno, al menos habéis sido vosotros y no el equipo del idiota de Bakugo.—dijo Kiba con una sonrisa de superioridad. Ino reaccionó de su letargo al oír el nombre del rubio ceniza.
—¡Aún no ha acabado el examen, Kiba!—dijo la rubia, mirando con fiereza a Kiba. Akamaru ladró a Ino en respuesta a la actitud de ésta.
—¿Y a ti que bicho te ha picado ahora, Ino?—preguntó Kiba, contrariado.
—Está preocupada por Bakugo. —respondió Choji, sacando la última bolsa de papas que había cogido para el examen.
—¡No estoy preocupado por ese baka!—gritó Ino a Choji.
—Sí que lo estás, Ino. —dijo Shikamaru rodando los ojos.
—¡Que no lo estoy!—se defendió Ino roja de vergüenza.
—¿Habéis visto a Bakugo en el segundo examen?—preguntó Hinata en un susurro mientras jugaba con sus dedos.
—Más tiempo del que me hubiera gustado. Ha sido una lata. —respondió Shikamaru.
—¡Y lo mejor de todo es que no solo no aprobará ese idiota! ¡El engreído de Sasuke tampoco ha aprobado!—dijo Kiba. Ino le miró con más odio que antes.
—Ino tiene razón en lo que ha dicho antes, Kiba. Aún no ha acabado el tiempo del segundo examen.—dijo Naruto tocando los mofletes a Choji.
—¡Quedan menos de cinco minutos, Naruto! ¡Te digo que esos no van a aparecer por ahí!—dijo Kiba señalando a la entrada de la gran sala que comunicaba con las puertas donde entraron por la torre los aprobados.
—Hay un dicho que dice que no debes vender la piel del oso antes de cazarlo, Kiba. —dijo Shikamaru, señalando una de las puertas de la entrada se estaba abriendo.
Los otros cinco novatos siguieron la dirección de su dedo y abrieron los ojos como platos. Pero para pesar de Hinata e Ino y para júbilo de Kiba, por esa puerta entraron Kabuto y sus dos compañeros con lentes.
—¡Ja! ¡Sabía que no podían ser ellos!—exclamó con alegría Kiba.
Lo peor que le podía haber sucedido a Ino. Recuperar la esperanza de volver a ver a Bakugo para inmediatamente después ver destrozada esa esperanza y sintiéndose aún peor que antes.
Kabuto se acercó a los seis novatos y les saludó con una sonrisa.
—Me alegro que hayáis aprobado. Sobretodo vosotros tres, después de todo lo que hemos pasado ahí fuera. —dijo Kabuto, refiriéndose a Ino, Shikamaru y Choji.
Ino miraba al suelo apunto de derrumbarse.
—Bueno, pues solo quedamos 15 para el tercer examen. ¿Habías llegado alguna vez tan lejos, Kabuto?—preguntó Kiba.
—¿15?—dijo Kabuto extrañado.
—Eeehhh ... sí. ¿No sabes contar, Kabuto? Con vosotros tres, somos 15 genins los que estamos en esta habitación—dijo Kiba.
—Es cierto que somos 15 ahora mismo.—le dio la razón Kabuto.
—¿Ahora mismo?—dijo Naruto sin entender al canoso.
—Sí. Ahora mismo. Lo que me ha faltado añadir es que aún falta un equipo por aparecer. —explicó Kabuto con una sonrisa.
La esperanza de Ino volvió a resurgir de sus cenizas con las palabras de Kabuto. Dejó de mirar al suelo y miró a Kabuto con mirada suplicante. Éste entendió el rostro de Ino y señaló con su pulgar la puerta donde debían aparecer el grupo que faltaba.
Los seis novatos se quedaron callados observando la puerta que señalaba Kabuto. El canoso pareció una especie de mago en ese momento ya que la puerta se abrió entrando por ella Sasuke, Sakura y Bakugo. Al grupo de Gai y al grupo de la arena tampoco les pasó desapercibido la entrada del equipo 10.
—Menos mal. Habría sido una pena no volver a ese chico tan guapo. —pensó Temari viendo a Sasuke. Luego observó a Bakugo. —Arg. Se me olvidaba que ese mocoso molesto estaba en su equipo.—
—Vaya, vaya. Parece ser que me podré vengar de esos mocosos. —pensó Kankuro. Luego observó con el rabillo del ojo a su hermano Gaara que tenía una sonrisa enfermiza y siniestra. —Pensándolo mejor, no me meteré en el camino de Gaara. Mejor que él acabe con ellos a que él acabe conmigo por entrometerme—
—Sasuke Uchiha ... Katsuki Bakugo ...—pensó Gaara emocionado aún sin borrársele esa sonrisa siniestra. —Mamá...Acabaré con ellos. Te lo prometo...—
—¡Sabía que el poder de la juventud brillaba en los corazones de Bakugo y Sakura!—gritó Lee dando una palmada con fuerza.
—Aunque esto signifique más competencia, supongo que me alegro. Al fin y al cabo Sakura te ayudó durante el examen, Lee. —dijo Tenten.
Neji no estaba tan contento como sus dos compañeros de equipo. Fue el primero en darse cuenta de que Bakugo estaba en muy malas condiciones. Activó el Byakugan para cerciorarse.
—Apenas le queda chakra y su cuerpo está muy fatigado. Si tuviera que enfrentarme a él, no creo que resistiera ni siquiera uno de mis golpes. Con la única que tendría posibilidades de vencer es con la inútil de mi prima. ¿Por qué el Yondaime ha hecho un examen tan fácil en la que se permite que gente sin talento como esos dos (refiriéndose a Hinata y Bakugo) apruebe?—pensó Neji.
Por otra parte, la reacción de cada integrante de los seis novatos también eran muy distintas.
—¡Noooo! ¡Joder, esto es una injusticia!—se quejó Kiba.
—Je. De nuevo los 9 hemos aprobado. ¡Dattebayo!—dijo con alegría Naruto.
—Bakugo ...—susurró Hinata, alarmada por el estado en que se encontraba el rubio ceniza. Ya que aunque estaban a más de 100 metros de distancia su vista era la mejor del grupo de novatos con diferencia. El único con mejor visión de los genins era Neji.
—Ñam. Ñam. Ñam. —se zampó las últimas patatas Choji, observando con alegría al equipo 7.
—Qué manera de apurar el tiempo hasta el final. ¿No lo crees, Ino?—preguntó Shikamaru a su compañera. Ésta estaba petrificada sin reaccionar a su preguntar. Shikamaru sonrió y posó una mano en el hombro de la rubia.
—¿Eh?—Ino salió del trance al sentir el tacto de Shikamaru y giró su rostro hacia el pelo piña.
—Ve, Ino.—le dijo Shikamaru, ladeando su cabeza en dirección al trío del equipo 7. Ésta asintió y fue corriendo en esa dirección que señalaba el rostro de Shikamaru
Unos segundos antes, Sakura sentía como volvía a crecer la ansiedad en ella.
—¿Por qué nos mirar todos? ¡Me siento como un corderito que acaba de entrar al matadero!—dijo Sakura asustada.
—Sí, sobretodo por él. —le dio la razón Sasuke, refiriéndose a Gaara. Bakugo miró unos intantes en la dirección que observaba Sasuke para luego quedarse concentrado en Neji.
—Ese hijo de puta tampoco se queda atrás. Parece que me esté subestimando. Voy a darle una paliza. —anunció Bakugo dando unos paso hacia delante y separándose de sus compañeros.
Solo dio unos pasos en dirección a Neji hasta que se detuvo por ver perplejo como Ino corría a toda velocidad hacia él. Cuando estaba a menos de un metro de él, la rubia dio un salto rodeando con sus brazos el cuello del rubio ceniza. Bakugo casi se trastabilla por la fuerza del abrazo de Ino, pero pudo mantener el equilibrio.
—Estás vivo ...—susurró Ino en el oído de Bakugo, más para convencerse ella misma que para que lo escuchara el rubio. Lágrimas de Ino caían sobre la cicatriz del hombro del rubio ceniza.
Bakugo estuvo unos instantes en shock sin saber como reaccionar, pero finalmente, y para sorpresa de todo el mundo, le devolvió el abrazo rodeando con sus antebrazos con fuerza la cintura de la rubia.
Era la forma de Bakugo de hacerle saber a Ino que le agradecía el que le hubiera salvado la vida, ya que nunca lo expresaría verbalmente. Él nunca daba las gracias.
No recordaba nada, pero supo por boca de Sakura y Kabuto que sin ella ahora mismo él estaría muerto.
—Esto sí que no me lo esperaba.—comentó Sakura con una tímida sonrisa.
La magia duró unos segundos más hasta que Ino se separó de él, para comprobar que no se trataba de una ilusión y era Bakugo.
—¿Me has echado de menos, friki de las flores?—preguntó Bakugo con una sonrisa traviesa.
Los ojos de Ino volvieron a humedecerse y volvió a rodear con sus brazos a Bakugo, pero esta vez rodeó la cintura del rubio ceniza mientras apoyaba su cabeza en el hombro sano del chico.
—Eres un baka...—susurró Ino escondiendo su sonrisa en el hombro del rubio.
—Solo a veces. —bromeó el rubio volviendo a devolver el abrazo.
—¡Cómo que solo a veces!—exclamó Ino separando a Bakugo de un empujón. —¡ERES UN IDIOTA, SIEMPRE! ¡TE DIJE QUE ESPERARAS! ¡SOLO TE PEDÍ UNA COSA! ¡UNA!— gritó con rabia y solo el índice levantado para remarcar lo que decía. Luego le golpeó el pecho con el puño cerrado con fuerza. —¡BAKA! ¡BAKA! ¡SUPER BAKA!—
—¡Ay! ¡Qué aún estoy herido, idiota!—se quejó Bakugo, extrañado por el comportamiento bipolar de la rubia.
—¡EL ÚNICO BAKA ERES TÚ, BAKAGO!—gritó Ino, clavando su índice en la clavícula de Bakugo.
—Mmm ... Ino se parece mucho a ti, Sakura. —comentó Sasuke recordando que Sakura había dicho prácticamente lo mismo cuando Bakugo se refirió al Yondaime como idiota minutos antes con Kakashi.
—¿Eh? ¡Para nada me parezco a Ino-cerda!—se defendió Sakura gesticulando con las manos.
—¡Maldición! ¡Sólo el idiota de Bakago es capaz de hacer que Sasuke-kun piense que Ino y yo nos parecemos!—pensó enfurecida la yo interna de Sakura.
