Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—¡Te he dicho que dejes de ignorarme, ojos raros!—exigió Bakugo alzando la voz, al ver como Hinata miraba al suelo. El rubio cogió la cara de Hinata y la forzó a mirarle a la cara.

El sentir el tacto de la mano del rubio en su rostro fue la gota que colmó. Hinata no aguantó más y se desmayó.

A pesar de la sorpresa del rubio, estuvo ágil de reflejos para sostenerla de la cintura cuando estaba por caer al suelo.

—¿Qué cojones ...?—pensó Bakugo, perplejo ya que no entendía nada de lo que acababa de ocurrir.

El que tampoco entendía nada era Neji Hyuga, pero éste mostraba una expresión de infinito odio hacia el rubio.

—Voy a matar a Katsuki Bakugo.—se prometió Neji, apretando los puños con fuerza.

—¡Ey! ¡Ey! ¡Despierta de una vez, ojos raros! —dijo Bakugo zarandeando a la genin del clan Hyuga.

Hinata abrió lentamente los ojos recuperando la consciencia.

—¿A ti que diablos te pasa, ojos raros? ¡Estamos en mitad de un examen! ¡No es el momento más adecuado para echarte una siesta!—dijo Bakugo, molesto por la actitud de la chica.

—Bakugo-kun ... Bakugo-kun está enfrente de mi ... desnudo ...—pensó Hinata que volvió a desmayarse con las mejillas enrojecidas.

—¿Pero qué ...? ¡Esto debe ser una jodida broma! —expresó Bakugo, con incredulidad al ver que Hinata volvía a perder el conocimiento.

—Sería mejor que te pusieras algo de ropa si quieres hablar con Hinata, Bakugo. —dijo Kurenai que había dejado de ver el combate entre Choji y Kankuro. Ahora miraba divertida la escena de los dos genins.

—¿De qué mierda estás hablando, vieja?—dijo Bakugo, frunciendo el ceño.

—¿Vieja?—el buen humor de Kurenai se esfumó en un instante y una vena gigantesca asomaba en la frente de la jonin —¡Para tu información tengo solo 27 años, mocoso! ¡Esta juventud no tiene respeto por nadie!—

—Mmm. A veces se me olvida que debo tener sobre 24 años. A mi tampoco me gustaría que me llamaran viejo. Una de las peores cosas de no poder volver a mi mundo es que no podré vengarme de la perra pelirroja y su estúpido quirk. —pensó Bakugo, con melancolía.

—Ya que la ojos raros solo hace que dormir, a ver si tú puedes resolverme una duda, vie ... esto ... jovencita. —dijo Bakugo, esto último con ironía.

—Que suerte tuve de que no me tocara ser tu sensei.—dijo Kurenai con ganas de asesinar al rubio ceniza. —Me llamo Kurenai Yuhi. Ten un poco de educación y dirígete a la gente por su nombre.—

—No es nada personal. Es simplemente que no me gusta recordar los nombres de todos los extras que aparecen en mi vida. Eso le quita espacio a mi mente para recordar lo verdaderamente importante. —comentó Bakugo con sinceridad, dejando a Hinata en el suelo con delicadeza.

—En fin. —suspiró Kurenai profundamente cansada de discutir con un niño. —¿Qué duda tenías, Bakugo?—

—No sé si podrás resolvérmela. Pero cada vez que intento preguntarle a la ojos raros acaba desmayándose. Tú eres su sensei así que quizás tú sepas por qué Neji odia a la ojos raros. —dijo Bakugo, desviando la mirada hacia Neji y éste se la devolvía con odio.

—Un momento ... ¿No acabas de decir hace un segundo que no te gustaba recordar nombres? ¿Por qué recuerdas el nombre de Neji?—preguntó Kurenai.

—Dije que no me gustaba recordar los nombres de los extras. Hay unos pocos que merecen ser recordados. —se le vino a la mente los nombres de Orochimaru, Itachi, Kabuto, Kakashi, Gaara y Minato. —Y ese bastardo de mierda es uno de ellos.—

—¿Y mi nombre no merecer ser recordado?—cuestionó Kurenai arqueando una ceja.

—Mmm. No —respondió con sinceridad el rubio.

—Grrr. —gruñó enfadada Kurenai. Pero luego puso la mente fría y se calmó.—No voy a contestarte, Bakugo.—

—No te hagas ahora la ofendida ahora y dímelo de una vez.—Bakugo frunció el ceño y observó a la jonin entrecerrando los ojos, molesto.

—No es que no quiera contestar porque me hayas hecho enfadar. Es porque no es una historia que debas saber por mí. No me corresponder a mi decírtelo, sino a Hinata si ella quiere. Así que cuando despierte se lo preguntas a ella.—sentenció Kurenai.

—¡Te acabo de decir que cuando lo intento ella se desmaya! —protestó Bakugo.

—Y yo te dije que te pusieras algo de ropa. —contraatacó Kurenai. Se quitó el peto de jonin y se lo tiró a Bakugo. —Cuando acabes de hablar con ella, me lo devuelves.—

(N/A: ya sé que durante el examen chunin Kurenai no lo lleva, pero sí que lo lleva cuando va a hablar con Hiashi para llevarse a Hinata a su equipo. Así que en mi historia también lo lleva)

—¿Y qué mierdas tiene que ver me ponga este jodido peto con que la ojos raros no se desmaye? —pensó Bakugo, pero hizo lo que Kurenai le sugirió y se puso el peto de jonin en el torso.

Mientras tanto, en el combate de Choji y Kankuro, el genin de Suna seguía tomándose a broma el combate esquivando la rueda gigante de Choji sin nisiquiera hace uso de su extraño objeto que portaba en la espalda.

—Tsk. —masculló Bakugo. —Me quejé del idiota de Sasuke, pero al final va a ser ese bastardo de la arena el que nos va a matar a todos del aburrimiento. —

De nuevo, Hinata volvió a despertar. Miró a su izquierda y vio a Bakugo con el peto de su sensei sentado en la barandilla observando el combate. Por un lado, estaba aliviada de que ya no tuviera el torso desnudo, por el otro lado entristecida por el mismo motivo.

—Bakugo-kun ...—susurró Hinata.

—¿Eh?—Bakugo volteó el rostro en dirección del sonido de la chica.—Al fin despiertas ...—se acercó a la genin del clan Hyuga y ésta volvía a enrojecer. —¡Y ni se te ocurra volver a desmayarte, ojos raros! —le amenazó señalándole con el índice a escasos centímetros de su rostros.

—Bakugo-kun ... Lo siento ...—dijo Hinata, jugando con sus dedos por la timidez.

—Más lo vas a sentir si vuelves a desmayarte. Así que guárdate tus disculpas y dime porque te odia tanto ese bastardo. —dijo Bakugo señalando a Neji.

Hinata siguió con la mirada la dirección del dedo del rubio y se asustó al ver el rostro sombrío de Neji que la observaba con intensidad. Era tal la intensidad, que parecía que la observara con el Byakugan.

—Neji ... Es mi primo ...—respondió Hinata, mirando al suelo triste.

—Mmmm. Algo me decía que ambos erais familia. Los dos tenéis los mismos ojos raros. —comentó Bakugo acariciándose la barbilla. —Pero eso no explica porque te odie tanto. No pareces ser la clase de persona que cabree a la gente.—

—Es ... complicado ... No quiero aburrirte con una larga historia, Bakugo-kun. —dijo Hinata con tristeza.

—Así que en este mundo también hay dramas familiares. —pensó Bakugo. Luego le vino a la mente su combate contra Todoroki —Solo espero que si me enfrento a ese bastardo de Neji luche en serio y no haga lo mismo que Icy-Hot.—

Bakugo no insistió más en el tema y se quedó mirando al cielo recordando con nostalgia eventos del pasado de su mundo. Su viaje mental fue interrumpido en seco por el carraspeo de Hinata.

—Bakugo-kun ...—Hinata extendió un botecito marrón para entregárselo al rubio.

—¿Qué demonios es eso, ojos raros?—preguntó Bakugo, ladeando la cabeza.

—Es ... es ... un ... ungüento curativo. —respondió Hinata tartamudeando.

—Tsk.—masculló Bakugo. —Aparta esa cosa de mi cara.—

—Pero ... —Hinata estaba confundida. Solo quería ayudar a Bakugo para sus heridas y no entendía porque se lo había tomado mal

—No necesito ayuda. Y menos de un potencial rival. Por si te habías olvidado, es posible que nos toque enfrentarnos—expresó Bakugo con molestia.

Hinata dio un paso atrás, dándose cuenta que igual se enfrentaría a Bakugo. No estaba segura de poder pelear contra él.

—Tsk. ¿Por qué estás aquí, ojos raros?—preguntó Bakugo.

—¿Eh?—Hinata no entendía este cambio de tema tan abrupto. —No ... entiendo ...—

—Que por qué estás aquí. No me lo hagas repetir más veces que sé que no estás sorda.—dijo Bakugo.

—Para ... para ... para demostrar a los demás que están equivocados sobre mí. —respondió Hinata, dubitativa al no saber si contestaba a lo que estaba preguntando.

—Pues si ese es tu motivo, lo mejor sería que abandonara como el bastardo del cuatro-ojos. —dijo Bakugo seriamente.

Hinata se sobresaltó por las palabras del rubio y miró al suelo con tristeza.

—Mira ..., no sé por qué tu primo te odia o que dramas de mierda tienes en tu familia, ni me importa saberlo. Antes te lo he preguntado porque me servía de distracción de mis propios problemas. Lo único que sé es que te debería importar tres mierdas lo que piense tu primo, tu familia, tu sensei, el Hokage o yo de ti. —dijo Bakugo incorporándose. —Lo único que debería importarte es lo que piensas tú de ti misma. Así que si tu motivo de estar aquí sigue siendo el de demostrar a otros lo que eres capaz entonces retírate.—

Hinata miró con atención al rubio sin saber que decir.

—Antes, cuando te he dicho que quizás fueras mi rival se te ha cambiado la cara. Has puesto una cara de alguien de una persona que no quería luchar. Así que si quieres huir, huye ahora. Aún estás a tiempo. Pero te advierto que llegará el día en que tendrás que dejar de huir. —Bakugo miró seriamente a Hinata. —Y una última cosa, si nos enfrentamos y no lo das todo jamás te lo perdonaré. —

Pasó algo muy extraño. Casi cualquier persona ante la fiereza y las palabras duras de Bakugo se asustaría. Más si cabe una persona tan tímida y asustadiza como Hinata. Sin embargo, la timidez y el temor de Hinata desaparecieron por unos instantes.

—No huiré. —respondió Hinata con convicción.

—Je. —sonrió Bakugo mostrando sus dientes. —¿Quién eres tú y qué has hecho con las ojos raros? Aaa, por cierto. —cogió el ungüento que le había ofrecido antes. —Mis consejos no son gratis.—

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Hinata.

Justo en ese momento, el combate de Choji y Kankuro había terminado con victoria del genin de Suna.

—Primero la chica y ahora este tipo raro. Los tipos de la arena son muy fuertes. ¿No lo crees, Hinata?—comentó Kiba y volteó el rostro en dirección a su compañera. Se sorprendió al no verla al lado suyo, y aún más fue la sorpresa al ver que estaba junto a Bakugo. Pero lo que más le sorprendió de todo es ver a Bakugo con el peto de su sensei.—¿Pero qué ...? ¡Ey, Bakugo!—gritó furioso Kiba acercándose a donde estaban Hinata y Bakugo.

—¿Qué quieres ahora, cara de perro?—dijo Bakugo, aburrido y cruzándose de brazos.

—¿Qué haces con el peto de Kurenai-sensei, maldito?—dijo Kiba, enfadado. —¡Devuélveselo enseguida ladronzuelo!—

—¡Guau! ¡Guau!—ladró Akamaru asintiendo con la cabeza.

—¿Ladronzuelo? ¡Fue tu sensei la que me lo dio para poder hablar con ojos.-raros!—dijo indignado el rubio. Se quitó el peto y lo tiró al suelo volviendo a mostrar su torso desnudo y lleno de cicatrices. La timidez y el sonrojo de Hinata volvió por acto de magia —¡Mira bastardo de mierda! ¡Ya he tenido bastante con tus idioteces! ¡Voy a destrozar tu estúpida cara de perro!—

—Venga, venga. Calma chicos. Hay que reservar esta energía para los combates. Dattebayo. —dijo Naruto, algo avergonzado al sentir como su padre les estaba observando.

—Jejeje. Perdonad a Bakago—dijo Sakura con el rostro distorsionado por el cabreo de tener que volver a interceder por el rubio. Luego empujó a Bakugo de allí. —Es tontito, el pobre.—

—¿A ti que diablos te pasa, macrofrente?—preguntó indignado el rubio por el insulto de su compañera.

—¡Soy yo la que debería hacerte esa pregunta! ¿Cuántas veces vas a armar jaleo?—replicó Sakura, enfadada. —¡Ya estoy harta de calmar las aguas!—

—Tsk. —masculló Bakugo, rodando los ojos. —Qué pesada eres. Al menos deja de empujarme, soy capaz de andar solito.—

—¡Pues no lo parece!—dijo la pelirrosa. Finalmente, Bakugo y Sakura volvieron donde estaba su sensei.

En otro lugar, Kankuro subía las escaleras con sus hermanos.

—¿Por qué has tardado tanto tiempo en acabar con el gordo?—preguntó Temari a su hermano.

—Jeje. Estaba jugando con él. Ni siquiera he tenido que sacar a Karasu. —respondió Kankuro, tocando su extraño objeto de la espalda.

—Idiota...—pensó Gaara de brazos cruzados.

La pantalla volvió a iluminarse y salieron de ella dos nombres. Kiba Inuzuka y Katsuki Bakugo.

—Katsuki Bakugo. Ha llegado la hora de comprobar si eres digno para que sea yo el que te mate.—pensó Gaara, que iba a poner más atención al cuarto combate que incluso a las peleas previas de sus hermanos.