Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—No me vengas a llorar que no usaste al chucho cuando te mande al hospital, cara de perro. —le advirtió Bakugo a Kiba por no querer usar a Akamaru durante el combate.
—Hoy haré que te arrepientas del día en que decidiste ser un ninja, Bakugo.—Kiba se puso a cuatro patas, en su pose de ataque de bestia salvaje.
—Ahora, el cuarto combate ...cof, cof, cof. —tosió Hayate. —Kiba Inuzuka y Katsuki Bakugo. ¡COMENZAD!—
—Me pregunto cuán fuerte se ha hecho desde que se convirtió en genin.—pensó Kiba con su pose de bestia.—Lo único que había cambiado en él es esa espada tan rara y no la lleva consigo. Ja es posible que sea tan débil que ni la pueda cargar en un combate.—
Bakugo estaba por activar su quirk pero notó un hormigueo en sus antebrazos que le hicieron recordar las palabras de Kabuto.
—Sientes una especie de hormigueo en los antebrazos, ¿a que sí?—
—Tsk. No pienses en eso ahora.—se dio una orden mental a sí mismo.
—Antes sentía lástima e iba a acabar contigo a la primera. Pero eres un tipo muy odioso, así que jugaré contigo hasta que te veas obligado a abandonar. —dijo Kiba con una sonrisa arrogante.
Bakugo tenía sus propios problemas para poder contestar a Kiba, su cabeza le estaba dando dolor de cabeza con recuerdos del pasado.
—Tus brazos no aguantarán mucho más si sigues abusando de esas explosiones.—
—Puto cuatro-ojos. Incluso no estando aquí me sigues jodiendo con tus mierdas.—pensó Bakugo, dubitativo si usar su quirk o no.
—¡GIJU NINPO! ¡SHIKYAKU NO JUTSU! (jutsu animal, jutsu de las cuatro patas)—Kiba juntó sus manos para realizar el jutsu. Chakra le salía por todos los poros de su piel. Además, sus uñas y sus colmillos se agrandaron y afilaron confiriendo al genin un aspecto más animal. —¡Allá voy!—
Kiba se lanzó a por Bakugo, con una velocidad abrumadora que sorprendió a Bakugo que recibió un golpe en el pecho con el codo de Kiba. Del impacto, el rubio cayó al suelo. Pero esto le hizo más bien que mal, ya que a pesar de la caída su hombro perforado por Orochimaru y curado por Kabuto no le dolió en absoluto. Eso significaba que ya no debía preocuparse por el dolor que tantos problemas le dio en el bosque de la muerte.
—Genial. Si no me duele el hombro, puede que esté mejor de lo que cree el cuatro-ojos. Los antebrazos no son el hombro, pero puede que el cuatro-ojos se equivoque en su predicción.—pensó Bakugo, contento esbozando una sonrisa.
—¿Por qué sonríes? ¿Es que acaso eres un masoca?—dijo Kiba incrédulo.
—Sonrío por lo débil que eres. Esto no me llevará mucho tiempo.—respondió Bakugo incorporándose del suelo.
—Grrr. —gruñó Kiba, molesto.
—¿Por qué iba a mentirte, Bakugo? He renunciado, así que ya no somos rivales. No me beneficia de ningún modo el mentirte.—
—Tsk. Aunque también puede que tenga razón. —pensó Bakugo, chasqueando la lengua. —Sé que dije que no me importaba perder los brazos con tal de no perder. ¿Pero merece la pena tal riesgo por este extra? ¿Y que haré después cuando me toque luchar contra oponetes más duros como el tapón sin cejas o el ojos raros? Definitivamente, no puedo usar mi quirk contra este perdedor. —
—¡Toma esto!—Kiba lanzó una bola de humo en dirección a Bakugo.
—¡Este capullo se cree que solo sé usar la vista!—pensó Bakugo irritado, cerró los ojos para que el humo no le dañara las córneas y esquivó los ataques de Kiba con facilidad haciendo uso del sentido del oído.
—Cuando te examinó tus heridas, Kabuto susurró que eras uno de ellos—
—Mierda, otra vez eso no. —pensó Bakugo acordándose de las palabras de Sakura en un momento tan delicado.
Toda la concentración de Bakugo se esfumó y empezó a recibir golpes a diestro y siniestro de Kiba. Por suerte para el rubio ceniza, los golpes del genin del equipo 8 no eran muy poderosos.
Cuando el humo se disipó, aunque los golpes no eran muy fuertes, recibio una gran cantidad de ellos por lo que Bakugo acabó muy magullado, con el labio y la ceja rotas.
—JAJAJAJA. —rió Kiba que se posicionó a un par de metros del rubio. —¿Sigues creyendo que soy débil, Bakugo?—
—La duda ofende. Han sido golpes tan débiles que haces ver las picaduras de mosquitos como terribles. —dijo Bakugo, tratando de dejar de pensar en las palabras de Sakura y en Kabuto.
—Tú lo has querido, voy a ponerme serio. —Kiba sacó de su portakunais dos bolitas de color negro. —¡Akamaru! —le lanzó una bolita a su perro que se la tragó de un bocado y él se comió la otra.
Desde las gradas, todos miraban con expectación el combate.
— Kiba va a por todas. —dijo Kurenai con una sonrisa.
—Es una suerte que Kiba nos haya hecho caso y se lo tome en serio. ¡Dattebayo!—dijo Naruto, posando sus manos en la nuca.
—Bakugo-kun...—susurró Hinata, preocupada.
—Akamaru se ha puesto grande y rojo ...—meditó Sakura en voz alta. —¿Sabes lo que se han tomado Kiba y él, Kakashi sensei?—
—Píldoras del soldado. Ayuda a aumentar la capacidad de chakra y la resistencia. Se llaman así porque las desarrollaron los militares, como estimulante para poder aguantar luchando tres días y tres noches sin descanso. Aunque es un arma de doble filo, cuando se acaban los efectos acabas terriblemente cansado. Pero teniendo en cuenta que solo luchará una vez hoy, es una alimento ideal para aumentar sus posibilidades de éxito. —explicó Kakashi.—Ahora mismo, Kiba y Akamaru han doblado, como mínimo, su chakra.—
—¡Pero eso es terrible!—dijo Sakura, angustiada.
—¿Qué harás ahora, Bakugo?—pensó Kakashi mirando con atención a su alumno.
De vuelta al combate, el rubio ceniza arqueaba una ceja con el nuevo aspecto de Akamaru.
—¿No decías que no ibas a usar al chucho, cara de perro?—preguntó Bakugo, que no estaba muy impresionado con el cambio de su oponente y de Akamaru.
—He cambiado de parecer. —respondió Kiba. —¡GIJIN NINPO! (multiplicación bestial). —Akamaru tomó la apariencia de Kiba. —¡SHIKYAKU NO JUTSU! (jutsu de las cuatro patas)—
Los dos Kibas (el original y akamaru convertido) trataron de golpear a Bakugo, pero éste ya no se vio sorprendido por la velocidad de su contricante y pudo esquivarlo dando un salto.
—Soy Kabuto Yakushi.—
—¡No! ¡Deja de pensar en mierdas que no tienen nada que ver con el combate!—
— Es la séptima vez que me presento. —
—¡Joder!—
—Vuelves a exceder mis expectativas, Bakugo. —
—¡Joder, joder joder. JODER!—
—¡Jūjin Taijutsu Ōgi: Gatsūga! (colmillos cruzados)—gritó Kiba
Los dos Kibas giraron sobre sí mismos a una velocidad altísima, cada uno de ellos colocándose en lados opuestos para dificultar que Bakugo lo esquivara.
—¡Es como mi Howitzer impact! —pensó Bakugo, alarmado. No se esperaba que Kiba fuera tan fuerte.
—Me da un poco de miedo ir a la torre yo solo. Alrededor de ella habrá múltiples equipos preparando emboscadas a gente con rollos como yo. Así que te ayudaba, esperaba que tú y tu grupo me acompañara en el camino. Si somos cuatro estaré más confiado de un eventual enfrentamiento.—
Si Bakugo tenía pocas posibilidades sin su quirk y su cuerpo agotado, menos tenía con su cabeza en otro sitio perdiendo la concentración en el combate. Lo único que pudo hacer el rubio fue poner sus brazos a modo de escudo. Obviamente, no fue suficiente y fue mandado a volar con numerosos cortes por las afiladas garras de los dos Kibas.
Kiba deshizo su téncia de los colmullos cruzados al ver a Bakugo derrotado en el suelo.
—Vaya, vaya. Creía que me lo ibas a poner un pelín más complicado. Has sido una decepción incluso para mí.—dijo Kiba, viéndose ya ganador.
—Cállate. Si no quieres que te mate ...—amenazó Bakugo, con voz débil. Su mensaje iba tanto para Kiba como para su subconsciente.
—Iba de camino a la torre a reunirme con mis compañeros. Pero en mi viaje escuchéunas explosiones y me entró curiosidad qué o quién había sido el causante deaquello. Me escondí en un arbusto y vi como hacías explotar con tus manos elaire, pero no había nadie. —
—¿Matarme? ¿Y cómo lo vas a hacer? ¿Cayéndote de bruces?—dijo Kiba con tono burlón.
—Eso es porque disimulo muy bien. En realidad estoy aterrado. Jeje.—
—He dicho que te calles...—volvió a insistir Bakugo.
—Quien sabe, puede que te tome la palabra y te pida un favor en el futuro,Bakugo—
—JAJAJAJAJAJA. —rió Kiba a carcajada limpia. —¿Crees que un debilucho como tú tiene derecho a decirme que me calle?
—Esto... Yo renuncio.—
—Cobarde ...—susurró Bakugo al imaginario Kabuto de su cabeza.
—Haznos un favor a todos, y renuncia ya. Empiezas a dar pena. —dijo Kiba con desprecio.
—Te daré un consejo ... Renuncia al examen.—
—Jamás ...—Bakugo se incorporó del suelo desafiando a Kiba con la mirada.
—¡ERES UN LOCO! ¡Un loco que ha tenido engañados a todos para que te hallan permitido llegar hasta aquí! ¡Demostraré a todo el mundo que eres un fraude! ¡Qué nunca estuviste preparado para ser un ninja!—gritó Kiba, pareciendo él el loco y no Bakugo.
—Tu cuerpo no se ha recuperado del todo de las heridas de Orochimaru y del veneno. Apenas puedes mantenerte en pie. Cualquier médico del mundo te prohibiría luchar.—
—Al final voy a tener que usar mi quirk. —pensó Bakugo.
—¡Te diré una cosa que nadie te ha dicho porque das lástima! ¡Si has llegado hasta aquí es por el heredero del clan Uchiha! ¡Porque tú no eres nadie! ¡No eres nada! —gritó Kiba fuera de sí.
—Si sigues usando tus jutsus explosivos, no faltará mucho para que los puntos de chakra de tus brazos revienten. Y con ello, no podrás mover tus brazos nunca más. Quedarás inválido el resto de tu vida.—
—Me da igual, no puedo permitir que este extra me hable así y se salga con la suya. —dijo Bakugo mentalmente, algo adormecido por las heridas.
—¡Vamos Akamaru! —gritó con furia Kiba. —¡Acabemos ya con él! ¡Jūjin Taijutsu Ōgi: Gatsūga! (colmillos cruzados)—
A pesar de que Bakugo quería usar su quirk, se sentía demasiado débil para hacerlo. El devastador ataque de los dos Kibas duró casi un minuto con Bakugo incapaz de esquivarlo o detenerlo. Eran demasiado rápidos con su cuerpo actual. Después Kiba canceló la técnica, algo cansado por haberla usado durante tanto tiempo.
La cara y el torso desnudo de Bakugo estaban repletos de heridas y de cortes. Era un milagro que se mantuviera en pie con tanta pérdida de sangre, aunque estuvo a punto de caer desmayado.
—¡Que alguien pare el combate! ¡No os dáis cuenta que Bakugo no puede continuar! —gritó Ino, desesperada desde las gradas.
—Kakashi-sensei, por favor. Haz algo.—dijo Sakura, con lágrimas en los ojos.
—¿Debería detener el combate?—pensó Kakashi, dubitativo.
—En el bosque prohibido pensé que habías muerto y me equivoqué. Puede que también me equivoque en esto. Espero que nos volvamos a ver, Bakugo.—
—¿Por qué estoy tan pringoso?—pensó Bakugo, empezando a desvariar. —¿Toda esta sangre es mía? Je. Me salvé de Orochimaru, pero este extra es el que va a acabar conmigo. —puso una sonrisa triste. Pero luego abrió los ojos como platos. Estaba a punto de encontrar la pieza del puzzle que le faltaba.—Un momento ...
—Tu cuerpo no se ha recuperado del todo de las heridas de Orochimaru y del veneno. —
—...de las heridas de Orochimaru...—
—¿Cómo supo el cuatro-ojos que mis heridas me las había hecho el reptil?—su cansancio fue mágicamente evaporado por la adrenalina que recorría su cuerpo. —Yo no le dije a nadie mi encuentro con el reptil, ni siquiera a la frentona y a Sasuke.—
—Examinador. No me hago responsable si acaba muerto.—advirtió Kiba a Hayate.
—Quizás debería parar el combate. —pensó Hayate observando a Bakugo.
—Cuando te examinó tus heridas, Kabuto susurró que eras uno de ellos—
—¿No me digas que eres uno de ellos, Bakugo-kun? Uno de los que ha venido de otro mundo.—
Bakugo se quedó paralizado. Los recuerdos de la conversación con Orochimaru volvieron después de perderlos en parte por su resurrección. Al fin pudo descubrir lo que su yo interno le trataba de decir. Kabuto y Orochimaru estaban relacionados.
—Ese bastardo ...—susurró Bakugo que temblaba de rabia. Apretó tan fuerte las manos que se hizo sangre en las palmas con sus uñas.
Su mirada se había transformado por la rabia, el odio y la determinación en la de una bestia indomable. Ahora mismo, Bakugo era más bestia que Kiba y Akamaru.
—Todo está bien, Sakura. —le aseguró Kakashi a su alumna al notar ese cambio en Bakugo.
—Pero ...—dijo Sakura sin comprender.
—Confía en mí. Bakugo vencerá.—dijo Kakashi, convencido.
—¿Esto es todo lo que tienes, Katsuki Bakugo?—pensó Gaara decepcionado.
En el área de combate, Kiba esperaba que Hayate cancelara el combate. Pero el examinador negó con la cabeza al notar como Kakashi el cambio en el rostro ensangrentado del rubio ceniza.
—No le caes muy bien al examinador, Bakugo. Parece que quiere que te mate. . Renuncia de una vez.—le advirtió Kiba.
Bakugo ignoró sus palabras, su mente estaba en otra parte.
—¡Tú lo has querido! ¡Gatsūga!—los dos Kibas volvieron a girar sobre sí mismos en dirección a Bakugo.
La mezcla de adrenalina, odio y determinación por tener un objetivo más al alcance que Orochimaru hizo que Bakugo estuviera en un estado mental que los deportistas llaman ''Estar en la zona''. Todo le parecía que iba a cámara lenta, así que le resultó tarea facílisma el reconocer a Kiba de Akamaru y golpearle con toda la ira y tensión acumulada con un puñetazo en la mandíbula que le dejó inconsciente incrustado en el suelo.
N/A:Ocurrió algo parecido al combate entre Luffy y Bellamy en One Piece.
—Cuantas veces tengo que decir que te calles, extra...—dijo Bakugo aún furioso a un inconsciente Kiba.
Akamaru recuperó su forma y ladró a su dueño lastimosamente. Hayate inspeccionó rápidamente el cuerpo de Kiba y se percató al instante que el del clan Inuzuka no iba a despertar en un buen rato.
—Cof, cof. El ganador del cuarto combate es Katsuki Bakugo. —anunció Hayate entre toses.
