Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Bakugo, sin saberlo él, estaba a punto de ver por televisión un combate que cambiaría su futuro. El octavo y, además, último combate de los preliminares al tercer examen que se desarrollaría dentro de 3 semanas. Gaara contra Rock Lee

—Me estaba empezando a sentir mal al saber que me iba a tocar luchar el último. Pero el poder de la juventud ha vuelto en mí al saber que tú serás mi oponente. Sabía que antes o después nos enfrentaríamos.—

—...—

El tapón de la calabaza de Gaara fue disparado hacia la cabeza de Lee, y éste lo atrapó al vuelo.

—¿Por qué tienes tan prisa?—

—De acuerdo, si estáis los dos preparados ... ¡Empezad!—

—Ese tapón sin cejas ... Se le ve muy confiado. —pensó Bakugo, haciendo una mueca. —Tengo un mal presentimiento ...—

Lee se acercó para golpear a Gaara con su Konoha Sempu (torbellino de la hoja), pero la arena de Gaara salió disparada a proteger a su dueño y de paso tratar de atacar a Lee.

—Ese bastardo no ha hecho ningún movimiento, ni siquiera un leve pestañeo y aún así arena está protegiéndole y atacando al mismo tiempo. ¿Es que esa puta arena tiene vida propia?—pensó Bakugo, ignorando le hecho que Minato estaba escondido detrás de la puerta espiando al rubio ceniza.

Lee esquivó la arena dando un gran salto hacia atrás. Pero el genin de Konoha no cejó en su ofensiva y siguió atacando a Gaara. Éste seguía inmóvil con los brazos cruzados dejando a la arena que hiciera su trabajo de defensa y ataque.

—¿Eso es todo? Espero que no hayas terminado de entretenerme. No he tenido suficiente ... emoción.—

—Ese cabronazo está menospreciando al cejotas. Es una jodida versión enana y psicópata de Icy-Hot.—pensó Bakugo apretando los dientes con fuerza.

Lee seguía empleando su taijutsu inútilmente contra la defensa perfecta de arena de Gaara. Por desgracia, al cabo de unos minutos de continuos ataques, Lee se resbaló con arena que había en el suelo y cayó al piso. Toda la arena fue a atrapar a Lee que estaba indefenso.

Bakugo se levantó de su silla como un resorte.

—¡SAL DE AHÍ DE UNA PUTA VEZ, LEE!—gritó Bakugo al televisor que tenía la frente sudada por los nervios.

—¡Ya te he dicho antes que no pueden oírte, Bakugo! ¡Estos combates ocurrieron hace 9 días! —exclamó Shiori.

—¡Cállate, sirvienta inútil! —gritó volteando el rostro. Cuando volvió a poner su atención al televisor, Lee estaba encima del dedo índice de la estatua de la sala que representaba unas enormes manos haciendo un sello. —Ufff.—Bakugo suspiró al ver que, de algún modo, había esquivado el temible ataque de la arena de Gaara.

—¡LEE, SÁCATE LAS PESAS!—

—Pero, Guy-sensei, dijiste que solo podía hacerlo como último recurso cuando corrieran la vida de otras personas.—

—Cierto, lo dije. Pero esto es una excepción. Te doy permiso.—

Bakugo contempló extrañado como Lee se subía los pantalones para dejar a la vista algo que parecía madera que envolvía sus piernas.

—Por desgracia, no creo que un poco de peso vaya a cambiar algo en este combate. —pensó Bakugo, que ya daba a Gaara como ganador.

Lee se las quitó y las sostuvo en sus manos.

—Mucho mejor. Ahora podré moverme con libertad.—

Las pesas cayeron al suelo causando un pequeño terremoto que destrozó parte del piso en el que combatían.

—¡¿PERO QUÉ COJONES?! —pensó Bakugo con un tic nervioso. —¿El cejotas ha llevado ESO todo este tiempo? ¡Está como una puta cabra! Aunque más loco es su maestro haciéndole cargar con semejante peso. Mmm, por lo menos ahora le pondrá las cosas más difíciles al tapón sin cejas.—

El rostro de Gaara cambió por primera vez, ahora parecía más serio.

—¡Y AHORA ADELANTE, LEE!—

—¡Sí, Guy-sensei!—

La velocidad de Lee se disparó. La arena apenas podía reaccionar para defender a Gaara y después de numerosos ataques, finalmente el genin de la arena recibió una patada vertical en su nuca.

—¡SÍ, LEE! ¡QUE EXPLOTE EL PODER DE LA JUVENTUD!—

—¡VALE, GUY-SENSEI!—

Por primera vez, Gaara movió sus brazos para darle mayor precisión a la defensa y el ataque de su arena. Pero también fue inútil ante la velocidad de Lee, cayendo al suelo por el impacto de un puñetazo en su rostro.

—Ja. Eso te pasa por arrogante, tapón sin cejas.—pensó Bakugo con una sonrisa de superioridad.

Pero su sonrisa desapareció al ver que no le había hecho ninguna herida. El genin de Suna tenía una coraza de arena, así que los ataques de Lee solo habían resquebrajado parte de esa extraña coraza. Y al instante, la arena volvió a su cuerpo formando una nueva coraza impoluta que a simple vista parecía piel. Lo que menos le gustó a Bakugo, fue ver la expresión desquiciada en el rostro de Gaara.

—Tsk. —masculló Bakugo, moviendo la pierna izquierda por los nervios.

Lee, sin embargo, no parecía preocupado ya que estaba sonriendo. Volvió a la carga, moviéndose a toda velocidad en círculos.

—¿A qué estás esperando?—

—De acuerdo, tú lo has querido.—

Con una multitud de patadas en la mandíbula, levantó a Gaara del suelo y cuando estaba en el aire lo inmovilizó con las vendas que tenía en los brazos.

—¡Omote renge! (flor de loto frontal)—

Gaara y Lee cayeron como un misil, quedando incrustado el de la arena en el suelo por la técnica de Lee. Pero, ese Gaara era una cáscara vacía. El verdadero Gaara se había escondido con la arena de la sala.

—Jajajajajaja—

Gaara juntó las manos y formó un sello para mandar toda la arena a atacar a Lee. Éste parecía cansado y recibió el impacto de lleno golpeándose en la espalda con la pared.

El combate parecía perdido y a Bakugo le vino a la mente el día que lo conoció.

—¡Si no consigo hacer 1000 flexiones, daré 1000 puñetazos! ¡1,2,3...!—

—¡956,95...! —

—¡Si no puedo hacer 1000 puñetazos, daré 800 saltos a la comba! ¡1,2,3,4,5 ...!—

—¡... 713, 714! ¡715 ...! —de nuevo no consiguió lo que se propuso ya que fue incapaz de dar el siguiente puñetazo.

—¡Si no puedo dar 800 saltos a la comba, daré 200 vueltas a la aldea!—¡1,2,3...!—

—No me creo que te vayas a rendir ya, cejudo. Bórrale a ese tapón esa estúpida sonrisa de su careto, Lee—pensó Bakugo apretando los puños.

Bakugo vio a Sakura gritar.

—¡No puede continuar! ¡Haced que lo deje antes de que sea tarde!—

Pero la preocupación de Sakura era infundada, ya que Lee volvió a moverse tan rápido como minutos atrás.

—¡Eso es, joder! —pensó Bakugo con una sonrisa de alegría.

Para sorpresa de Bakugo, las piedras alrededor de Lee se movían producto de que el chakra de su cuerpo había aumentado considerablemente en un instante.

—No sé que estás planeando, pero esta lucha ha terminado para ti.—

—Tienes razón, este combate ha terminado de una forma o de otra. Neji, Sasuke, Naruto, Bakugo ... ¡Yo no voy a ser el único que pierda aquí! ¡Venceré para poder enfrentarme a ellos!—

El chakra era tan intenso que incluso se veía con facilidad por el televisor. Además, su piel se tornó rojiza y de su cuerpo sobresalían multitud de venas por el esfuerzo.

—¡Para proteger y mantener mi propia vía ninja ! ¡Tercera puerta, la puerta de la vida, abierta! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!—

—Este chico ...—pensó Bakugo con admiración y volvió a venirle a la mente ese día.

—¿QUÉ COJONES TE CREES QUE ESTÁS HACIENDO, CEJUDO?—

—Entrenar. —

—¡YA SÉ QUE ESTÁS ENTRENANDO, CAPULLO! ¡ME REFIERO A POR QUÉ SIGUES ENTRENÁNDOTE! ¡MORIRÁS SI SIGUES ASÍ!—

—¿Por qué te preocupas por mí? ¿Te conozco? —

—¡NO ME PREOCUPO POR TI, CEJOTAS! No te conozco, pero me cabrea ver a alguien tan estúpido como tú que solo va a conseguir matarse.—

—¡No soy estúpido! ¡Tengo que esforzarme más que el resto para ser un ninja, eso es todo! —

Bakugo volvió de su pequeño trance y vio que Lee había abierto otra puerta, la cuarta, la del dolor.

—Y yo creía que yo me esforzaba más que nadie ... Que equivocado estaba ...—pensó Bakugo, con una sonrisa, contento que el esfuerzo de ese chico hubiera dado sus frutos.

Con una patada, mandó a volar a Gaara destruyendo parte de su armadura de arena. Fue tan rápido que la arena era incapaz de proteger o atacar.

—¿Otra vez te escondes detrás de esa armadura de arena, eh? ¡Veamos qué pasa ahora!—

Gaara era tratado como una peonza siendo golpeado constantemente en el aire. Su armadura se iba debilitando más y más, desmoronándose.

—¡Eres duro! ¡A ver ahora! ¡Uno más y habremos acabado! ¡La quinta puerta, la de la espiritualidad, abierta! ¡Ura renge! (flor de loto oculta)—

Lee evuelve a Gaara con sus vendas y le da el golpe final con su pie izquierdo y puño derecho combinados que envía a Gaara estrellarse contra el suelo, y esta vez al Gaara de verdad y no a una cáscara vacía.

Después de eso Bakugo creía imposible que Gaara pudiera seguir luchando.

—Mi instinto me decía que te convertirías en un gran ninja y lo has conseguido demostrar a todos. Cuando salve a Uraraka le tengo que felicitar ... Y también exigirle que se cambie de look.—pensó Bakugo.

El ataque provocó un inmenso viento que sumado a la arena que había allí hacía que Bakugo no pudiera ver con claridad lo que ocurría luego. Unos segundos después se disipó el viento y la arena de la pantalla y vio a Gaara en el suelo con arena a su alrededor.

—Imposible ...—pensó Bakugo, tragando saliva con dificultad. —Ese tapón sin cejas no es humano ...—

Además, vio impotente como con un sello ordenaba a la arena que fuera a por Lee. Éste estaba tan cansado y dolorido que apenas podía gatear. La arena engulló el brazo izquierdo y la pierna izquierda de Lee.

—¡AAAHHHHHH! —

—¡Sabaku kyu! (sarcófago de arena)—

Gaara apretó el puño destrozando las partes que había engullido su arena. Lee cayo al suelo inconsciente, y aún así Gaara no se quedó satisfecho y mandó el resto de su arena a por él para matarlo.

Bakugo volvió a levantarse del asiento. Esta vez no dijo nada, su cuerpo temblaba por la rabia y sus apretó tan fuerte que los dientes que se hizo daño en ellos.

—¡Muere!—

Bakugo abrió los ojos como platos, sus manos haciendo mini explosiones como acto reflejo. Estaba fuera de sí. Por suerte, su cuerpo se calmó al ver que Might Guy aparecía impidiendo el ataque mortal del genin de Suna.

Minato que había espiado durante este tiempo a Bakugo, sonrió satisfecho y volvió a su despacho.

Bakugo que aún estaba muy agitado tardó en volver a prestar atención al televisor. Sin embargo, ver que Lee se levantaba hizo que el rubio ceniza diera un paso atrás por la impresión.

—¿Por qué te tienes que esforzar más, cejudo? —

—Tú no lo entenderías ... —

—¿Por qué no lo entendería? ¿Te crees que soy imbécil, cejudo? —

—No es eso ..., es que ... No puedo realizar Ninjutsus ni Genjutsus. ¡Quiero demostrar que puedo ser un gran ninja, aunque no tenga ninguna técnica oculta o ilusoria! ¡Quiero demostrárselo a todo el mundo! ¡Y por eso tengo que esforzarme el doble o el triple más que el resto! ¡Así la gente dejará de burlarse de mí —

—Mmmm, ¿como te llamas, cejudo? —

—Rock Lee. ¿Y tú?—

—Katsuki Bakugo.—

—Ya basta ...—susurró Bakugo, con los ojos vidriosos. —Deja de pelear...—

El cuerpo de Lee temblaba, y su pierna y brazo izquierdos estaban repletos de sangre. Guy se acercó a su estudiante.

—No, Lee. Ya está bien. Se acabó. No estás en condiciones ... —

Bakugo al ver a Guy llorando le hizo más difícil aguantar la compostura, golpeando con fuerza la pared de la sala audiovisual para liberar estrés.

—¡Bakugo qué crees que estás...! —la mirada feroz que le dedicó Bakugo intimidó a Shiori y se quedó callada.

—Lee ... ¿Qué he hecho? Mírate, estás inconsciente y sigues empeñado en demostrar al mundo de lo que eres capaz—

—¡Más te vale demostrarle a esos extras lo que has dicho! ¡Si no lo haces, te patearé el culo tan fuerte que desearás no haber nacido!—

—¡Te juro que lo haré! —

Finalmente, una lágrima escapó de su rostro al ver a Guy abrazando al inconsciente Lee. Se la limpió rápidamente con el dorso de su mano y se fue a paso firme de allí.

—Bakugo, ¿a dónde vas?—preguntó Shiori, asustada y preocupada por el rubio.

—¡A arreglar esta mierda!—contestó sin mirar atrás.

Fue directo al despacho del Hokage y abrió la puerta violentamente.

—Bakugo-kun, justo ahora iba a buscarte. Aquí tienes tu sobre. Ya puedes irte cuando quieras. —dijo Minato, mostrando un sobre con su mano.

—Bastardo manipulador ...—susurró con odio Bakugo.—¿Cómo sabías que iba a cambiar de opinión, Namikaze?—