Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Sakura se dio cuenta que en la habitación no estaban solo Lee y ella. Una figura le daba la espalda. Reconoció la espada de Bakugo al instante.
—¿Bakugo ...?—preguntó Sakura, dubitativa.
—¿Eh?—Bakugo se giró. El rostro de Sakura era un poema. —Al fin despiertas, vaya siestecita te has pegado, frentona.—
Los ojos de la pelirrosa se humedecieron y rompió a llorar.
—¡BAKUGOOOO!—gritó de alegría la pelirrosa, levantándose como un resorte de la silla y abrazando con fuerza al rubio.
Bakugo estuvo a punto de reprocharle a su compañera que fuera tan cariñosa. Pero se lo pensó mejor, ella necesitaba eso. Y aunque le costara admitirlo, no le desagradaba del todo al rubio esa muestra de afecto.
—No nos dejaban entrar en tu habitación, el Yondaime no paraba de hacernos preguntas, no he podido pegar ojo por tu culpa ...—a la pelirrosa le entró el hipo por el llanto.—Eres un idiota ...—añadió apretando más el agarre.
N/A: no pegar ojo es una expresión española, no sé si también se dice en LATAM, que significa no poder dormir
—Pues cuando he llegado estabas durmiendo como un tronco ...—comentó Bakugo con sarcasmo. Cuando estaba a punto de separarse de la pelirrosa se fijó de un extraño viento en la habitación. De repente apareció Minato que se había teletransportado con el Hiraishin no Jutsu (Jutsu del Dios Trueno Volador) y estaba con una postura de ataque —Hablando del rey de Roma ... ¿Qué mierdas haces aquí, viejo?—
—¿Hokage-sama?—dijo Sakura arqueando una ceja extrañada
—Jejeje. —Minato se rascó la nuca relajándose de inmediato.—Me han llamado diciendo que habían oído una explosión. Creí que estaban atacando el hospital. Debí suponer que eras tú, Bakugo. Ya os dejo solos, no os quiero interrumpir más, parejita.—dijo Minato alzando las cejas repetidamente con una sonrisa burlona.
Sakura se dio cuenta de lo que parecía y se separó de Bakugo de inmediato, no sin antes su cara convertirse en un tomate.
—¡NO ... NO ES LO QUE PARECE, HOKAGE-SAMA!—gritó Sakura moviendo los brazos violentamente.
—No debes avergonzarte, Sakura. Es algo normal a vuestra edad con las hormonas disparadas. Aunque me sorprende que deis rienda a vuestra pasión en un hospital. Reconozco que con Kushina yo no era tan atrevido. —dijo Minato masajeándose la barbilla.
—¡NOSOTROS ... NO ... ES UN MALENTENDIDO, HOKAGE-SAMA! ¡Es que yo ...!—Sakura no podía articular dos palabras seguidas de lo avergonzada que estaba.
—¿Por qué le das explicaciones a este viejo pervertido? Lo está haciendo adrede para tocarme los cojones. —dijo Bakugo fulminando a Minato con la mirada.
—¿Viejo pervertido? Si tu supieras lo que te espera ...—al Yondaime se le dibujó una sonrisa en el rostro solo de pensar en el encuentro entre Jiraiya y Bakugo.
—¿Qué has dicho, viejo?—dijo Bakugo, molesto por no entender a que se refería el Hokage.
—Nada. Pero que sepas que por esto ..—señaló a la pared agrietada por la explosión de Bakugo que hizo impactar a Gaara en ella.—...se te descontará de la remuneración de tus futuras misiones hasta sufragar el gasto de la reparación.
—¡Un momento, eso no ...!—Minato no dejó acabar la frase al rubio ceniza.
—Hasta la vista, parejita. —se despidió Minato desapareciendo en una pantalla humo.
—¡QUE NO SOMOS PAREJA!—gritó Sakura cerrando los ojos, que aún se había puesto más roja que antes.
—Como odio a ese desgraciado ...—susurró Bakugo, que recibió un golpe en el hombro de Sakura. —¿Y a ti qué cojones te pasa ahora frentona?—
—¡A QUIÉN SE LE OCURRE HACER UNA EXPLOSIÓN DENTRO DE UN HOSPITAL!—gritó Sakura, indignada con el rubio ceniza
—¿Y cómo sabes que he sido yo el que ha hecho eso? ¡Si estabas dormida como una marmota! ¡Hasta se te caía la babilla!—exclamó Bakugo, que examinaba la pared dañada.
—¡SHANAROOOO! ¡YO LO MATO! —pensó la yo interna de Sakura, enfurecida por los comentarios del rubio ceniza.
—¿Cuánto crees que puede costar esta mierda, frentona? —preguntó Bakugo. —Quizás me convenga repararla por mi cuenta.—
Antes de que Sakura pudiera contestarla apareció una enfermera de casi 2 metros y 100 kilos de peso echando humo por la cabeza.
—¡ESTAMOS EN UN HOSPITAL NO EN UN CLUB SOCIAL! ¡TENED MÁS RESPETO, POR LOS PACIENTES Y CALLAOS DE UNA VEZ!—rugió la enorme enfermera.
—¡APLÍCATE EL CUENTO, ORANGUT ...!—Bakugo no acabó el insulto ya que recibió un gran golpe en la cabeza por parte de Sakura que lo dejó grogui.
—Lo sentimos mucho. Ya nos íbamos. —se disculpó Sakura, haciendo varias reverencias para expresar su arrepentimiento.
—¡PERO A TI ...!—otro golpe de la pelirrosa acabó de tumbar a nuestro protagonista.
La enfermera que había tenido hasta ese momento una actitud beligerante, se asustó de la niña pelirrosa.
—Ehhh, sí.. Vale ...—dijo la enfermera con una gota de sudor apareció en su nuca, incómoda por la situación. Sakura recogió a Bakugo del suelo y se fue de allí. —¿Necesitas ayuda?—
—Tranquila, no se preocupe. Estoy acostumbrada de tratar con este baka (idiota). Y lo siento de nuevo. No se volverá a repetir. —Sakura volvió a hacer una reverencia y cargó a Bakugo que a su vez cargaba a Deku.
Era inexplicable que la genin del equipo 7 pudiera soportar tanto peso. Aunque para milagro, el de Lee que no se inmutó de su sueño durante todo este tiempo.
