Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Sakura cargó a un Bakugo inconsciente (que a su vez llevaba a Deku)hasta la salida del hospital. Una vez fuera del edificio, lo tiró al suelo jadeando por el esfuerzo.
—Si crees que voy a cargar contigo hasta tu casa estás muy equivocado. —dijo Sakura tocándose las cervicales. —¡Despierta de una vez, Bakago!—
—...—Bakugo abrió lentamente un ojo y luego el otro. —¿Ein?—Tuvo unos segundos de desorientación, ya que no sabía porque estaba tirado en el suelo de la calla en plena noche. Pero le vino a la mente los golpes de su compañera en el hospital minutos antes. —Así que has escogido la muerte, ¿eh? —dijo Bakugo haciendo chispitas con las manos.
—¡Deja de hacer el imbécil!—Sakura le dio otro capón al anonadado Bakugo. —Si no fuera por mí, ahora mismo estarías de vuelta al hospital de la paliza que te hubiera dado la enfermera.—
—Grr...—gruñó Bakugo mientras se sobaba la cabeza. Recordó brevemente a la enorme enfermera. —¡Pero si esa orangután da menos miedo que tú, frentona! Eres bipolar, primero me abrazas y luego me golpeas—se quejó Bakugo.
Sakura puso los brazos en cruz indignada con su compañero. Pero luego miró a su compañero con preocupación mientras se levantaba del suelo
—Bakugo ... ¿Por qué el Hokage-sama quería saber todo lo que hiciste durante el examen? ¿Ha pasado algo?—preguntó Sakura, inquieta.
—No es nada. Es que Namikaze es un cotilla y un metomentodo. —respondió Bakugo, mientras se quitaba con las manos el polvo acumulado del pantalón.
—Pero ...—Sakura no estaba tranquila con la respuesta del rubio ceniza.
—No te preocupes. Ya lo viste en el hospital. Le encanta tocarme las pelotas. —insistió Bakugo. No quería preocupar a Sakura con los ANBU asesinados por Kabuto.—Lo importante es que ya me he recuperado y he podido salir de allí.—añadió señalando el hospital que lo tenía a su espalda.
Sakura sabía que algo ocultaba el rubio ceniza. Pero luego sonrió a Bakugo. Tal y como había dicho Bakugo, lo importante era que su compañero ya estaba recuperado de las heridas sufridas durante el examen.
—Por cierto, ¿no estarán preocupados tus padres por no haber regresado a casa aún?—cuestionó Bakugo a su compañera.
—¡Oh, no! ¡Tienes razón! ¡Me van a matar!—se alarmó Sakura, dándose cuenta que ya era de noche. —Mañana te veo, Bakugo.—
—Mañana ya no estaré aquí. —replicó Bakugo.
—¿Y eso?—preguntó Sakura.
—Mmmm. —meditó Bakugo.—Mejor te lo explico mientras te acompaño a tu casa. —
—¿Cómo dices?—Sakura pestañeó incrédula.
—No quiero que me culpes por llegar todavía más tarde. —respondió Bakugo quitándole importancia. —Además, hemos hecho infinidad de misiones y hoy me he percatado que aún no sé donde vives. Quería decirte algo y te iba a mandar una carta. Pero una estúpida sierva me ha sacado de mis casillas cuando le he pedido que te la dé.—
—¿En serio? ¿Y qué decía la carta?—cuestionó Sakura intrigada.
Ambos ya habían iniciado la marcha a la casa de la pelirrosa. Ésta con las manos en la espalda y el rubio en los bolsillos.
—Que lo superes. —respondió Bakugo con seriedad, sin dejar de caminar.
—¿Qué lo supere ...?—Sakura se quedó pensativa unos segundos. —¿A sí que has visto mi combate, eh?—dijo con una sonrisa triste. Bakugo asintió como respuesta. —Bufff...—suspiró Sakura. —Adelante, di lo que se te pasa por la cabeza. Búrlate, ríete de mí. Haz lo que quieras. Me lo merezco. —Sakura miró al suelo reprimiendo las lágrimas.
—Fue un gran combate. —dijo Bakugo, a la vez que pateaba una pequeña piedra con fuerza.
—...—Sakura se paró y miró a Bakugo con dureza. —¡No necesito que mientas para hacerme sentir bien! ¡Ya no soy una niña!—
—Tsk. —masculló Bakugo, ahora era él el que estaba enfadado con su compañera. —Que te quede una cosa clara. Yo nunca miento, Sakura. Mmmm, bueno, a veces omito la verdad.—reflexionó al pensar en la historia que le contó a Minato de su origen.— Antes dijiste que quería saber lo que se me pasaba por la cabeza, y eso fue lo que se me pasó. Que fue un gran combate.—
Sakura se mostró arrepentida por su compañera. Pero las ganas de llorar no dejaron de aumentar.
—Pero ... Yo perdí. He sido la única del equipo 7 que ha perdido. Soy una inútil. —se llevó las manos a la cara para esconder las lágrimas. —¿Por qué no puedo de parar de llorar? ¡Menos mal que te acabo de decir que no soy una niña! Jejejeje. —la pelirrosa lloraba y reía a la vez.
Bakugo se quedó observando a Sakura. Un sentimiento de nostalgia se apoderó de él y por un instante creyó ver a Deku de niño. Se sacudió la cabeza con fuerza para dejar de pensar en eso.
—Deja de compadecerte de ti misma. No eres una inútil. —le reprendió Bakugo.
—¡Sí que lo soy! ¡Soy un estorbo! ¡Siempre pierdo! ¡Si no fuera por Sasuke-kun y por ti ya hubiera muerto varias veces!—gritó Sakura convencida de lo que decía. —¡Soy la persona más inútil del mundo!—
—Pufff... —Bakugo emitió un largo suspiro. Acto seguido se acercó a Sakura y la zancadilleó, cayendo ésta al suelo de culo. —Levanta. —ordenó.
—¡Te has vuelto loco!—gritó Sakura desde el suelo, dejando de llorar de golpe. —¡Me has hecho daño!—
—Levanta. —insistió Bakugo, con una expresión en sus ojos de que no admitía réplica. Sakura bufó y obedeció a regañadientes. Se levantó, pero, al instante, Bakugo la volvió a tirar al suelo. —Levanta.
—¡BAKAGOOOO!—rugió Sakura. Se volvió a levantar, esta vez como un resorte, pero, de nuevo, Bakugo la volvió a tirar al suelo. —¡QUÉ DEMONIOS PASA CONTIGO!—
—¡SHANNAROOOOOO! LO VOY A MATAR!—maldijo la yo interna de Sakura
—Levanta. —
—Grrrr. —gruñó Sakura con una vena hinchada en su frente. Se incorporó, esta vez preparada por si Bakugo volvía a tirarla al suelo. Pero no lo suficiente, ya que el rubio consiguió devolverla al piso. —¿Es esta tu forma retorcida de vengarte por los golpes que te he dado antes?—
—Levanta.—volvió a repetir ignorando las quejas de la pelirrosa.
—¡Ni hablar!—contestó Sakura, cruzada de brazos y sentada en el suelo. —¡No voy a dejar que me humilles más!—
—Mmm. —Bakugo se puso a mirar a las estrellas. Sakura aprovechando la aparente distracción del rubio intentó incorporarse, pero el rubio ceniza, sin dejar de mirar al cielo, la tiró con otra zancadilla.
—Ayyy. —se tocó el culo por el dolor de tantas caídas.—¡TE JURO QUE COMO ME VUELVAS A TIRAR TE MATO, BAKAGO!—
—Hace mucho tiempo conocí a un tipo que no sabía hacer nada. Yo me reía de él por lo inútil que me parecía. Le apodaba Deku. —
Sakura, desde el suelo escuchaba con atención a su compañero, recordando que así también llamaba a su espada.
—Y lo que más me sacaba de quicio era que a pesar de ello me seguía como un perrito faldero. Así que peleaba con él cuando quería desestresarme. Siempre que peleábamos él acaba en el suelo, como tú estás ahora. —Bakugo bajó la mirada para encontrarse con la mirada de la pelirrosa.
—¡Así que me has tirado al suelo porque no te gustan los inútiles y porque eres un abusón!—le reprendió Sakura, que aunque estaba incómoda en el suelo no iba a volver a levantarse por miedo a otra zancadilla.
—Je. —Bakugo volvió a mirar al cielo estrellado. —Es cierto que no me gustan los inútiles. Y puede que sea un abusón. Pero tú no eres una inútil. Al igual que tampoco lo era Deku. Me costó darme cuenta, pero es imposible que una persona sea una inútil si es capaz de hacer algo tan asombroso como salvar una vida. En su caso, él me salvó a mí. Y en tu caso, salvaste a Lee y a Sasuke. A pesar que sabías que no tenías ninguna posibilidad contra esos bastardos del sonido te interpusiste en su camino. —
—Pero si no hubieras aparecido ... —dijo Sakura mordiéndose el labio.
—Por suerte o por desgracia no vivimos en el mundo de ¿y si ...?. Vivimos en el mundo de los hechos. Y el hecho es que esos dos te deben la vida.—añadió Bakugo. —Ese bastardo de Deku me enseñó una lección, aunque nunca se lo reconoceré a ese estúpido. No importa cuantas veces caigas, sino cuantas veces te levantas para seguir en la lucha.—
—Bakugo ...—los ojos de Sakura se volvieron a humedecer de nuevo.
—¿Te crees que yo nunca he perdido? Créeme cuando te digo que he perdido más veces que tú. Pero siempre me he levantado y vuelto más fuerte en cada una de mis derrotas. Solo te derrotan completamente cuando te rindes de luchar. ¿Eres de las que se rinde, Sakura?—preguntó Bakugo devolviendo su atención al rostro de la pelirrosa.
—...—Sakura se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.—No.—
—Ya decía yo. Así que... ¿te vas a levantar de una vez o necesitas que te patee el culo para que reacciones, frentona?—dijo Bakugo con una sonrisa arrogante.
—Gracias, Bakugo.—pensó Sakura, con leve sonrisa dibujada en su cara.
—Pues claro que me voy a levantar. —Sakura se incorporó y esta vez Bakugo no volvió a tirarla al suelo. —Es que necesitaba descansar, aún me duele la espalda de tener que cargarte, Bakugo. Yo diría que eres casi tan pesado que Choji—
—Je. Lo que pasa es que te faltan músculos, frentona. —dijo Bakugo presumiendo de bíceps. —Deja de pensar tanto con esa gran frente que tienes y entrena más.—
—Eso haré. —contestó Sakura ignorando el insulto. —Te lo prometo.—
Bakugo se quedó callado y simplemente asintió. Ambos prosiguieron el camino.
—Frentona, ¿puedes hacerme un favor? —preguntó Bakugo sin detenerse.
—¿Qué favor?—inquirió Sakura.
—Ayuda a la friki de las flores en su entrenamiento.—respondió el rubio ceniza.
—¿A Ino? ¡Pero si es mi máxima rival y la que me ha derrotado!—exclamó Sakura.
—Te necesita, Sakura. —dijo Bakugo, serio. —Si la friki de las flores no mejora, Neji acabará con ella.—
A Sakura le entró un escalofrío al recordar el combate entre Neji y Hinata.
—¿Y qué puedo hacer yo para ayudarla?—dijo Sakura dubitativa.
—Tsk.—masculló Bakugo. —¡Y yo qué sé! Piensa algo, que para algo Dios te ha dado ese cabezón que tienes.—
—Maldito ...—Sakura apretó el puño con fuerza. Luego se calmó al ver de reojo a Bakugo y el rostro de preocupación que tenía. —Está bien. Ya pensaré en algo para Ino-cerda.—
Después de unos segundos en completo silencio, Sakura habló de nuevo.
—¿También viste el combate de Lee?—preguntó la pelirrosa.
—Sí.—respondió secamente Bakugo, con una mueca de enfado.
—Su máximo deseo era ganar para poder pelear contra Sasuke-kun, Neji y contra ti.—
—Lo sé.—
—Pero ahora ...—se le formó un nudo en la garganta al pensar en el cuerpo destrozado.—Ahora ... él ...—de nuevo las lágrimas amenazaban por salir de su rostro.
—Escúchame Sakura.—la cogió del brazo para detener su caminata y posó sus manos en los hombros de su compañera.— Arreglaré esta mierda. Te lo prometo.—
—Bakugo ...—la mirada de total convicción del rubio ceniza le dio ánimos a Sakura. —Sasuke-kun se va a enfrentar a ese monstruo de la arena.—
—Sasuke está entrenando con el cíclope. Ese psicópata no tiene ninguna oportunidad contra él.—dijo Bakugo aunque no muy convencido de sus palabras.
—Tengo miedo ...—Sakura apoyó su cabeza en el pecho del rubio. —No quiero ver como os hacen daño.—
Bakugo no supo como animar a su compañera así quedo en silencio, con las lágrimas de su compañera manchándole la camiseta. Al cabo de un rato, volvieron a proseguir su camino hasta llegar finalmente a la entrada de la casa.
—Bakugo, hay algo que me inquieta. —el rubio ceniza arqueó una ceja esperando a que la pelirrosa continuara. —Normalmente, eres ... Mmmm.. como decirlo. Bueno, que eres así. —carraspeó un poco para imitar a Bakugo.—Muere, muere, extra, extra. Jajaja. Morid. Explosión.—
—¿Qué demonios ha sido esa mierda de imitación, frentona?—cuestionó Bakugo con un tic .en el ojo.
—Jeje. —se rascó la cabeza avergonzada. —Lo que quiero decir es que normalmente eres muy impulsivo. Pero hoy has estado ... maduro. Puede que incluso sabio.Y muy hablador. Definitivamente hoy no has sido tú. ¿Te pasa algo?—
—¡Yo siempre soy sabio! —protestó Bakugo. Sakura rodó los ojos. —Pero tienes razón. Hoy estoy un poco raro.—
—¿Y por qué?—
—Hoy he tenido que tomar una decisión que quizás haya sido el mayor error de mi vida.—contestó Bakugo volviendo a mirar al cielo mientras pensaba en la decisión de aplazar su búsqueda de Uraraka para ayudar a Lee y Hinata.—Y si es así, no me lo perdonaré nunca.—
—Mmmm. Puede que hayas acertado. Y si te has equivocado. Bueno ... en ese caso ...—Sakura sonrió de forma malvada y tiró a Bakugo al suelo. —Solo te queda levantarte. —le sacó la lengua divertida.
—¡FRENTONAAAA!—gritó Bakugo, enfurecido y tumbado en el suelo.
—Nunca hubiera imaginado que echaba de menos tus gritos, ese es el Bakugo que conozco. —dijo Sakura con una sonrisa de felicidad. No quiso esperarse más por si Bakugo se vengaba y corrió hacia la puerta de su casa. —¡Te deseo suerte en el examen, Bakugo! ¡Ojalá Sasuke-kun y tú os enfrentéis en la final!—
Bakugo se quedó tumbado en el suelo con los ojos cerrados. Logró oír como discutían Sakura y su madre: ¿Se puede saber por qué has tirado al suelo a tu novio, hijita? ¿Te ha hecho algo, querida? ¡Qué no es mi novio, mamá!
Después de casi un minuto ahí tirado, Bakugo decidió levantarse.
—El problema es que si me equivoco, no estoy seguro que pueda levantarme después. —dijo con un susurro con una mirada triste. —Uraraka, aguanta un poco más. Solo un poco más ...—
