Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

Una vez que Minato presentó a Jiraiya y a Bakugo, se fue de ahí alegando que tenía que entrenar a su hijo. El sannin y el gennin se quedaron solos mirándose mutuamente con cara de pocos amigos.

—¡ME NIEGO!—gritaron ambos a la vez.

Bakugo fue el primero en romper el contacto visual y caminó rumbo al despacho del Hokage.

—¿A dónde vas, mocoso?—preguntó Jiraiya cruzándose de brazos.

—A matar a Namikaze. Y como me sigas tocándome los huevos tú serás el siguiente, viejo pervertido. —amenazó Bakugo sin detenerse.

—¿Crees que a mi me gusta que un mocoso irrespetuoso sea mi compañero de viaje? —cuestionó Jiraiya colocándose, de nuevo, encima del gran sapo de más de 1 metro de altura.

—Grrrr...—gruñó Bakugo con una vena en la frente a punto de estallar. —¡Te advertí que no me tocaras los huevos, bastardo pervertido!—Bakugo se giró y desenfundó a Deku preparado para seguir con la pelea.

—Mira, chaval. Yo no te caigo bien. Y tú a mí tampoco. Pero, por desgracia, ambos nos necesitamos. —explicó Jiraiya sin preocuparse lo más mínimo por la agresividad de Bakugo.

—¿Eh? ¿Por qué dices eso?—arqueó una ceja Bakugo, confundido.

—Aunque el muy cretino se le olvidó comentarme que tenías un carácter muy especial, Minato no es de los que mienten. Me ha comentado que tienes los brazos destrozados por el uso de tu kekkei genkai. Así que necesitas la ayuda de Tsunade para sanarte y yo soy el único que conozco su último paradero. —explicó Jiraiya.

N/A: kekkei genkai es barrera de sangre, como el sharingan de Sasuke o el Byakugan de los Hyuga. Recordad que en el mundo de Naruto todo el mundo se piensa que el quirk de Bakugo es un kekkei genkai.

—No es motivo suficiente para aguantar a un bastardo pervertido como tú. Hace mucho tiempo conocí a un enano que también era un pervertido que me sacaba de quicio. Solo de pensar que tengo que pasar 3 semanas contigo ... me hierve la sangre y puede que un día no me controle y acabe matándote. No merece la pena convertirme en un asesino por alguien como tú. —dijo Bakugo entrecerrando los ojos.— Así que búscate otro compañero de viaje, yo iré a mi destino original. La aldea oculta del sonido.–

—Puffff...—suspiró Jiraiya. —Ya te he dicho antes que ambos nos necesitamos. Y eso significa que yo también te necesito a ti. Verás, he tenido que gastar hasta el último Ryo que me quedaba para recabar información para mi último libro. Jejeje. —sonrió como un idiota.— No me gusta presumir pero soy un escritor muy famoso.—

—Tan famoso no serás si yo no sabía de tu existencia antes ...—comentó Bakugo rodando los ojos.

—¡Bueno, es que mis libros son para un público adulto!—se defendió Jiraiya, rojo por una mezcla de vergüenza y de ira. —¡Estás delante del grandioso escritor de la serie de novelas adultas Icha Icha! —se señaló a sí mismo orgulloso.

—...—Bakugo entrecerró los ojos aún más. —No sé porque no me sorprende. El idiota cíclope y tardón de mi sensei está obsesionado con tus historias. Una vez le eché un ojo y es una bazofia para gente tan pervertida como tú. —añadió cruelmente el rubio ceniza.

—¡Son obras de arte!—dijo Jiraiya, ofendido.

—Lo que tú digas. —dijo Bakugo rodando los ojos. —Antes, cuando has dicho que te has gastado todo tu dinero en recabar información querías decir que te lo has gastado todo en acudir a prostíbulos, ¿verdad?—cuestionó Bakugo cruzándose de brazos.

—Jejeje. Sí ...—volvió a reír Jiraiya como un idiota sangrándole la nariz. Dándose cuenta de lo que acababa de decir, negó con la cabeza repetidamente. —¡Bueno, mis libros están destinados para un público adulto! ¡Necesito conocer a la sociedad en su conjunto, no solo una parte! ¡Es lógico que me documente de muchos sitios no aptos para niños como tú!—

—Eres un idiota. —concluyó Bakugo. —Vas listo si crees que voy a darte dinero para que te lo gastes en putas.—

—¡Señoritas de compañía! —protestó Jiraiya. —Un oficio como cualquier otro. Y solo me gasté en ellas una ínfima parte de mis ahorros y exclusivamente para la investigación de mi libro. Soy un escritor honorable que no sucumbe a los vicios de la sociedad ...—

—...—la mirada de reprobación de Bakugo incomodó al legendario sannin. —Mientes como el culo .—el sannin notó como una piedra imaginaria de una tonelada le caía en la cabeza.

—¡Dejemos de hablar de eso! —dijo Jiraiya cerrando los ojos para no ver la inquisidora mirada del rubio. —Ahora necesito dinero para algo que te concierne, Katsuki Bakugo. —volvió a abrirlos y su rostro se puso mucho más serio. Bakugo dejó que se explicara el sannin. —Minato también me dijo que tienes una historia personal con mi viejo compañero Orochimaru. —el rubio se tensó de inmediato al escuchar ese nombre. —Antes has dicho que irías a la aldea oculta del sonido, supongo que esperando encontrar a Orochimaru.—

—Sí. —respondió secamente Bakugo apretando los puños.

—Siento decirte que es muy improbable que él esté allí. Llevo años buscando su paradero, pero nunca se queda quieto mucho tiempo en un mismo sitio. Sin embargo, después de todos estos años tengo una idea general de sus escondites más habituales.—explicó Jiraiya.

—¿Dónde están esos escondites, viejos pervertido?—preguntó Bakugo con un nudo en el estómago.

—No, no. Esto no funciona así, chaval. Minato no ha querido darme nada para mi investigación sobre Orochimaru. Me ha insistido que lo hable contigo ya que ha sido a ti el que te ha dado el dinero para este viaje, concretamente 50.000 Ryos. Dame el dinero que te entregó y yo te diré todo lo que sé sobre él—respondió Jiraiya extendiendo el brazo.

—Ni de coña. —replicó al instante Bakugo. —Lo primero que harás si te lo doy es desaparecer y gastártelo en putas. —

—¡Te he dicho que yo no ...!—Bakugo interrumpió a Jiraiya.

—Así que nos vamos juntos. Tenemos 21 días hasta el examen de chunin. Tiempo suficiente para buscar a esa médico y también a ese reptil bastardo de mierda.—dijo Bakugo con una sonrisa arrogante en el rostro.

—Je. —sonrió Jiraiya animado. —Quien sabe, puede que incluso terminemos cayéndonos bien.—

—Lo dudo muchísimo. —dijo Bakugo. —En marcha.—

Jiraiya deshizo la técnica de la invocación, desapareciendo el sapo en una pantalla de humo. El genin y el sanin fueron hacia la puerta de entrada y salida de Konoha. Cuando estaban por dar un pie fuera de la villa una voz que conocía muy bien Bakugo hizo que ambos voltearan la vista hacia atrás.

—¡Bakugoooooooo!—gritó Ino que llegó allí corriendo casi con la lengua fuera por lo agotada que estaba.

—Mmmm. ¿La conoces, Katsuki?—preguntó Jiraiya.

—En primer lugar, no me vuelvas a llamar Katsuki en tu puta vida. —dijo Bakugo amenazante y señalándole con el índice. —Y en segundo lugar, cállate la puta boca y espérame fuera.—

—Vaya boquita tienes a pesar de ser un mocoso.—dijo Jiraiya sorprendido con el vocabulario de Bakugo, pero cada vez se iba acostumbrando a los malos modales del rubio ceniza. Éste casi lo mata con la mirada. —Vale, vale ya me voy. No tardes, Casanova. —antes de que Bakugo pudiera reaccionar éste había desaparecido

N/A: Casanova es una expresión que se dice para un ligón.

—Me cago en su puta madre...—susurró Bakugo con odio. Aún no había salido de la aldea y ya había querido matar al sannin casi una decena de veces.

Cuando Bakugo volteó la cara para ver a la rubia genin sintió un deja vu . N/A: Sensación de haber pasado con anterioridad por una situación que se está produciendo por primera vez.

Plaff.

Bakugo, en su mente, tenía una decena de recibimientos esperados por parte de Ino después de haber pasado tantos días en el hospital. Un abrazo, una discusión, un saludo cordial ... Pero lo que no se le había pasado por la cabeza es que lo recibiría con un tortazo que le cruzó la cara.

—¿Pero qué ...?—otro tortazo pero en la otra mejilla interrumpió las quejas del rubio ceniza.

—Primero la frentona (N/A: cap 24), luego la cocinera (N/A: cap 35) y ahora la friki de las flores ... Pelopincho y pikachu estarían muriéndose de risa si me vieran ahora mismo. —pensó Bakugo, haciendo una mueca por el dolor instántaneo.

Cuando Ino estaba por darle un tercer tortazo, Bakugo la agarró con fuerza de las muñecas y la miró con dureza. Ésta estaba a punto de derramar unas lágrimas.

—¿Me puedes decir por qué estás tan molesta conmigo? ¿Qué he hecho para merecerme que me cruces la cara dos veces, Ino?—preguntó Bakugo, no con la dureza inicial deseada al ver el rostro triste de Ino.

—¡Y más te merecías, idiota! —exclamó Ino intentando librarse del agarre del rubio. —¡Eres un baka, Bakago! ¡Me he tenido que enterar por la frentona que has salido del hospital y que te vas de la aldea hasta el examen!—

—¿Y qué tiene de malo eso, friki de las flores?—cuestionó el rubio, confundido.

—¡Pues que podrías habérmelo dicho tú en persona y no mandar a tu esbirro con la frente gigante a decírmelo!—protestó Ino, con las lágrimas ya saliendo de su rostro. —He ido todos los días al hospital. No me dejaban verte ... Creí ... Creí que te había perdido para siempre.—

—Si me sigues pegando, sí que me perderás para siempre. —dijo Bakugo soltando finalmente a la rubia. Se tocó las mejillas con ambas manos. —Por Dios, eres tan violenta como tu amiga.—

—Bueno, ya te he dicho lo que te tenía que decir. Vete de una vez con ese tipo raro. —dijo Ino, molesta y dándose la vuelta.

—Ey. —viendo que la rubia no se giraba, la agarró del hombro y la hizo que se girara enfrentándola con la mirada. —No te dije nada porque no tengo ni idea de donde vives. —Ino abrió los ojos, avergonzándose al darse cuenta de ese detalle.—Además, puede que nos enfrentemos en las semifinales. No es bueno confraternizar con el enemigo.—bromeó Bakugo con una sonrisa ladeada.

—Eres un estúpido ...—dijo Ino, mirando al suelo mientras se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano.

—Venga, no te enfades conmigo, que eres de las pocas personas que me importan de esa villa. Nunca olvidaré que me salvaste la vida. —dijo Bakugo con honestidad.

Ino no pudo reprimirse más y abrazó al rubio ceniza por la cintura, éste le devolvió el abrazo tal y como hizo después de volver del bosque de la muerte.

—Ten mucho cuidado ...—susurró Ino en el hombro del rubio ceniza.—Tengo un mal presentimiento.

—Je. —sonrió con arrogancia. —¿Me lo dices tú a mí? Te recuerdo que eres tú la que se enfrenta a Neji. Ya viste lo que le hizo a la ojos raros.—

—Estoy nerviosa por mi combate ...—confesó Ino apretando con más fuerza a Bakugo.

—Mmmm—se quedó callado unos segundos. —Haces bien. Solo un idiota o un genio como yo estaría tranquilo. —bromeó Bakugo.

—Cierto. Solo un idiota como tú estaría tranquilo ...—dijo Ino, escondiendo una sonrisa.

—Grrr...—gruñó Bakugo. —Solo por esta vez lo voy a dejar pasar. Mírame, Ino.—le cogió de la barbilla para que ésta le mirara, Ino enrojeció por el gesto de Bakugo. —Sé que puedes derrotar a ese imbécil arrogante. Y si pierdes ... —Bakugo se puso mucho más serio. —Te juro que no permitiré que ese bastardo te haga lo que le hizo a la ojos raros.—

Ino no podía decir nada. Tenía un nudo en la garganta. Así que simplemente asintió sonriendo al rubio ceniza.

—Te veo en las semifinales. —se despidió Bakugo revolviéndole el pelo y dándose media vuelta—Siempre puedes repetir el truco que hiciste contra la frentona y raparte el pelo.—

Ino enrojeció a más no poder, pero esta vez por la ira.

—¡IDIOTA! ¡CUANDO VUELVAS, VAS A SER TÚ EL QUE ACABE RAPADO!—gritó Ino. Bakugo no parecía haberle afectado ya que no se volteó y simplemente alzó el brazo para despedirse. A los pocos segundos, Bakugo ya no estaba al alcance de su vista perdiéndose entre los bosques de alrededor de Konoha. —Suerte, Bakugo.—susurró Ino llevándose las manos al pecho.

Ino sabría tiempo después que el mal presentimiento que tenía se cumpliría con respecto a Bakugo. El rubio ceniza había vivido momentos clave en su vida desde que llegó a este nuevo mundo. Cuando vio morir a Mikoto a manos de Itachi. Cuando redescubrió su quirk enfrentándose a Mizuki. Cuando conoció a Orochimaru. Y cuando estuvo a punto de morir por el veneno de la serpiente en el bosque de la muerte.

Pero ninguno de esos sucesos le marcaría tanto como lo que viviría durante ese viaje acompañado de Jiraiya.