En este capítulo Bakugo y Tsunade pelean. Las peleas no es precisamente lo que mejor se da de describir, así que avisados estáis.
Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—¡AAAAAHHHH!—gritó Tsunade que golpeó con fuerza el suelo haciendo un cráter de más de dos metros de diámetro.— Me lo estás poniendo muy difícil para no matarte, Katsuki.—dijo esto último a sabiendas que lo molestaba.
—¡Lo mismo digo, vieja!—exclamó Bakugo, con una sonrisa siniestra y enfermiza. —¡SHINEEEEEEEEEEE!—
Bakugo corrió a su objetivo y lanzó un mandoble vertical hacia abajo que Tsunade esquivó sin ninguna dificultad haciéndose a un lado impactando el ataque en la tierra y generando una pequeña grieta. Tsunade miraba divertida a Bakugo, a pesar de que el rubio le estaba atacando con intención de lastimarla, le resultaba en cierto modo adorable que alguien tan pequeño pudiera blandir una espada de casi su mismo tamaño. Se le escapó una risita que oyó el rubio ceniza.
—¿De qué te ríes, vieja ludópata?—preguntó Bakugo, molesto mientras levantaba a Deku para preparar su nuevo ataque.
—...—una nueva vena se hinchó en el rostro de la sannin por el insulto. Pero decidió contraatacar con lo que sacaba de quicio al genin. —De nada, Kaaaatsuuuukiiiii —dijo en tono burlón arrastrando las sílabas.
—Hija de perra ...—susurró con odio el rubio ceniza. —¡SHINEEEEE!—atacó sin cesar dando espadazos en todas direcciones.
La sannin, aún estando un poco ebria, era demasiada rápida para los ataques pesados de su espada. Los esquivaba sin ni siquiera tener la intención de contraatacar y con los brazos cruzados todo el tiempo, hasta que uno de sus ataques le rozó el cabello. Parecía irreal, pero estaba siendo más preciso a medida que avanzaba el combate. La sannin se puso serie y preparó su puño derecho.
—Demasiado lento, Katsuki.—su puño impregnado con su chakra trató de impactar en el abdomen del genin, pero éste pudo ser lo bástante rápido de reflejos para bloquearlo con Deku. Aún así, el puñetazo tenía tal poder monstruoso que empujó a Bakugo varios metros, arrastrando las botas por la tierra para no caer el suelo.—Nada mal ...—parecía que le estaba halagando, pero una sonrisa soberbia más propia del chico que de la legendaria perdedora hacía prever que no era así.—... para ser un renacuajo de medio metro.—
Bakugo no cayó esta vez en su provocación y analizó su situación.
—Esta vieja bruja es una ludópata y borracha de mierda, pero no es para nada débil. Sus golpes se asemejan a los de All Might y Deku. Debo andarme con cuidado, si recibo uno de ellos sin protección me romperá unos cuantos huesos. Pero si uso a Deku como escudo, no seré lo suficientemente rápido para golpearle en esa estúpida cara que tiene.—pensó Bakugo. —Y lo peor de todo es que aún no sé que jutsus sabe usar, sólo ha esquivado mis ataque y usado taijutsu. ¿Qué hago? ¿Ataco o me defiendo?—
—¿No eres el nuevo aprendiz de Jiraiya? ¿Es que no te ha mencionado nada sobre mí antes de insultarme? Aunque no lo parezca, soy una de los tres legendarios sannin. No tienes ninguna oportunidad contra mí, Katsuki.—exclamó con soberbia. —Pídeme perdón y olvidaré que eres un niñato maleducado.—
Las dudas que tenía Bakugo en la cabeza se aclararon al oír a Tsunade despreciarle. Atacaría.
—Ya que eres una sannin, supongo que podrás soportar esto, vieja ludópata.—clavó a Deku en tierra. Bakugo formó un círculo con la mano izquierda colocándola en frente de su mano derecha extendida. —¡AP SHOTTTT! (N/A: armor pierce shot, disparo de perforación de armadura)—Bakugo creó una explosión concentrada en un único punto, como si fuera una bala de un rifle.
Tsunade abrió los ojos como platos, no se esperaba que Bakugo conociera ninjutsus que no requerían sellos. La sorpresa inicial a punto estuvo de costarle caro, ya que lo esquivó a duras penas, chamuscándole las puntas de su pelo.
—Maldito mocoso estúpido ...—susurró Tsunade, con el cuerpo tembloroso por la rabia.—¡El cabello es una de las cosas más importantes para las mujeres! ¡Como te atreves a intentar quemármelo! ¡Ni aunque me supliques perdón te librarás de mi castigo, pequeño diablo!—
—Ja. Uuuuhhh, mira como tiemblo, vieja bruja. —se burló Bakugo, fingiendo que temblaba su cuerpo del miedo.
Cegada por la ira, Tsunade se abalanzó sobre el rubio ceniza impulsándose con su chakra en los pies. Bakugo la esperaba con una sonrisa arrogante y extendiendo su brazo derecho mientras con el izquierdo se apoyaba en Deku. El instinto de Tsunade la hizo detenerse y gracias a eso tuvo tiempo de reaccionar a la gran explosión que realizó Bakugo con un solo brazo.
—¡DOTON, MURO DE TIERRA!—Tsunade apoyó las manos en el piso y la tierra se elevó lo suficiente para impedir que la explosión alcanzara a Tsunade.
Aprovechando el humo ocasionado del estallido, Tsunade salió sigilosamente de detrás de su protección para atacar a Bakugo. Pero el genin, a pesar que no podía verla, sí que podía oírla como se acercaba así que volvió a protegerse con Deku cuando una fuerte patada de la sannin iba dirigida a su torso. Fue tan fuerte la patada, que mandó a volar cientos de metros a Bakugo hasta golpearse en la espalda con la fachada de una de las últimas plantas de un gran edificio.
—Tsk.—pensó Bakugo, alarmado. Se quedó pegado en la pared del edificio, como Spiderman, usando chakra en sus pies—Jodida vieja orangután, si no hubiera tenido a Deku ese ataque me podría haber matado. Si conoce jutsus de tierra, una débil explosión no le hará nada. Tendré que ir con todo.—
Al igual que contra Todoroki en el festival deportivo y contra Zabuza para rescatar a Kakashi, Bakugo se preparó para realizar su movimiento más fuerte de su arsenal. Saltó hacia delante del edificio con una gran fuerza y usó sus explosiones para impulsarse en un movimiento circular para crear un tornado. Este tornado iba acumulando oxígeno para alimentar una super explosión.
La mayoría de personas mirarían aterrados a Bakugo si vieran como éste se acercaba como un tornado explosivo. Pero Tsunade no era una persona corriente, era una sannin. Y en el poco tiempo que llevaban luchando se dio cuenta cual era el punto débil de su quirk, aunque ella, al igual que todos los que veían sus explosiones, se pensaba que se trataba de un kekkei genkai (N/A:barrera de sangre, como el Sharingan o el Byakugan)
Así que en lugar de acobardarse y tratar de esquivarlo o protegerse, corrió a por Bakugo con gran velocidad. El rubio ceniza estaba confundido por la postura suicida de Tsunade, desconociendo que pretendía con eso. Cuando estaban a escasos metros de colisionar, Tsunade saltó y tuvo los reflejos inhumanos de agarrar a Bakugo por las muñecas, a pesar que estaba rotando sobre sí mismo a gran velocidad. Ejerciendo presión sobre sus muñecas, hizo que las palmas de las manos de Bakugo se orientaran hacia el cielo. Por lo que la gran explosión que se hubiera creado al hacer contacto con el objetivo quedó en un esfuerzo inútil, ya que fue liberada en el aire. Bakugo sufrió gran daño en sus brazos para nada.
Por último, Tsunade le hizo una llave en el aire, inmovilizándolo y posándose encima del rubio ceniza cuando cayó de bruces a tierra. La sannin que mantenía la presión de la llave para impedir que Bakugo se moviera, se percató al agarrar sus brazos del delicado estado en que se encontraban. Puntos negros, casi imperceptibles al ojo humano, estaban por su piel reflejando el daño interno de sus músculos, nervios y huesos.
—¿Es que además de maleducado eres imbécil, Katsuki?—preguntó Tsunade con brusquedad al genin. —Tus brazos están a punto de reventar y tú tratas de atacarme con esas explosiones. —
—Cállate vieja bruja, no te debo ninguna explicación ...—contestó Bakugo, intentado zafarse de la sannin, pero sus esfuerzos eran en vano.
—Si continúas así, te dejarán de funcionar y quedarán inertes. ¿Es eso lo que quieres?—volvió a insistir Tsunade.
—Precisamente ese es uno de los motivos de nuestra visita, Tsunade. —Jiraiya, que había visto todo el combate apareció acompañado de Shizune y Tonton.
—¿A qué te refieres?—cuestionó Tsunade, volteando el rostro.
—En primer lugar, debéis tranquilizaros los dos. Estáis siendo el centro de atención de toda la ciudad. —y es que alrededor de ellos, pero a unos cuantos metros de distancia por seguridad, multitud de ojos curiosos presenciaban el desenlace del combate.
—¿Si te suelto te calmarás, Katsuki?—dijo Tsunade, apretando más fuerte.
—Tsk.—masculló Bakugo, impotente doliéndole cada vez más el brazo. Si no contestaba, temió que le quebraría el brazo—Sí, joder.—
—Jejeje. —sonrió Tsunade y aflojó el agarre hasta liberarlo.—Buen chico.—añadió, revolviéndole el cabello.
—Jodida vieja orangután ...—susurró Bakugo para sí mismo, masajeándose el brazo para aliviar el dolor.
—¿Has dicho algo, Katsuki?—dijo Tsunade, que le había escuchado, crujiéndose los nudillos.
—Nada, nada. —se apresuró a decir Bakugo. Su instinto de supervivencia le dijo que si seguía molestándola, moriría.
—Ya me imaginaba. —dijo Tsunade dándole golpecitos en el hombro al genin. Luego volteó su rostro—Bueno, entonces... ¿por qué has venido con tu discípulo a verme, Jiraiya?—
—¡Yo no soy el discípulo de ese viejo pervertido!—replicó Bakugo, indignado.
—Ya me estás cayendo mejor, Katsuki. —dijo Tsunade, estirándole los mofletes.
—Y luego la orangután ludópata se molesta cuando la llamo vieja. ¡Pero si hace lo mismo que la vieja bruja!—pensó Bakugo, con rabia.
—Volvamos al bar y allí te explico todo. No me gusta sentirme observado. —dijo Jiraiya.
—Tienes razón, Jiraiya.—dijo Tsunade, contenta ya que era perfecto para seguir bebiendo.
—¡A vosotros os importa una mierda sentiros observados! ¡Lo único que queréis es seguir bebiendo alcohol!—los acusó Bakugo señalándoles con el dedo.
Los cuatro humanos y la cerdita caminaron de vuelta al bar, los ciudadanos que los veían se apartaban a su paso.
—Mira quien habla. El que se bebe hasta el agua de los floreros.—dijo Jiraiya, divertido. —¿Quieres que le cuente a Tsunade lo que pasó en Underworld?—aunque no contaría todo, la historia del travesti se lo llevaría a la tumba.
—¡No serás capaz, bastardo de mierda!—exclamó Bakugo apretando el puño con fuerza
—¿Qué pasó allí?—preguntó Tsunade, interesada y así de paso hacía rabiar más a Bakugo.
—Pues resulta que aquí donde lo ves, a Bakugo le encanta el alcohol. Jejej.—rió Jiraiya.
—¡Hijo de perra! ¡Fuiste tú el que me convenció para probarlo!—se defendió Bakugo.
—Puede que a la primera copa. Pero a la segunda, tercera, cuarta, etcétera ... te las bebiste por tu propia voluntad. Debería haberlo visto, Tsunade. Se vuelve adorable cuando bebe. Incluso me dijo que era el mejor sensei del mundo.—le picó Jiraiya.
—...—Bakugo estaba rojo de la cabeza a los pies por la ira y la vergüenza.—Te mataré, viejo pervertido. No sé cuando. Pero será pronto.—
—Jajajaja.—rió Tsunade como hacía mucho que no lo hacía.—Venga, Katsuki, estamos bromeando. —siguió, dándole una fuerte palmada en la espalda al rubio.— Sigue contando más cosas de Katsuki, Jiraiya.—
— ¡Cuántas veces tengo que decirte que no me llames así!—gritó a Tsunade y leugo se dirigió a Jiraiya.—¡Y ni se te ocurra volver a abrir tu asquerosa boca, viejo pervertido!—
—Pues resulta que ...—Jiraiya ignoró la petición de Bakugo y se acercó a la oreja de Tsunade susurrándole en el oído—Bakugo es de los que canta cuando bebe.—
—¿En serio?—dijo Tsunade con una sonrisa burlona.
—¿QUÉ TE HA DICHO?—gritó Bakugo a Tsunade, que no había escuchado el cuchicheo de los sannin. Ésta simplemente rió como respuesta. Luego se volteó hacia Jiraiya.—¿QUÉ LE HAS DICHO, BASTARDO?—Bakugo sintiéndose ignorado se giró en dirección a la posada que habían reservado esa mañana.—Que os follen, yo me voy a dormir. Espero que tengáis un coma etí...—Bakugo detuvo su maldición al sentir como Tsunade le abrazaba con fuerza por la espalda, levantándolo del suelo y llevándolo como a un saco de patatas.—¡SUÉLTAMEEEEEE, VIEJA BRUJA!—
—No te dejaré marchar hasta que te oiga cantar. —dijo Tsunade con una sonrisa de oreja a oreja.
—Grrrrrr...—gruñó Bakugo apretando con fuerza los dientes. Ahora su piel tenía la misma tonalidad que sus ojos carmesíes.—¡JIRAIYAAAAAAAAAA! ¡YO TE MATO! ¡SUÉLTAME DE UNA VEZ PARA PODER MATARLO!—
—¡Ey! ¡Es la primera vez que me mencionas por mi nombre! ¿Ya te has encariñado de mí?—dijo Jiraiya.—JAJAJAJA—
—¡TE MATARÉEEEEEE!—
Mientras seguían yendo hacia el bar, Tonton y Shizune estaban teniendo un diálogo mental.
—Tonton, ¿tú entiendes algo de lo que está pasando?
—Oink, oink.
—Yo tampoco. Pero a Tsunade se le ve muy contenta. No sé si eso es algo bueno o algo malo para el pobre niño.—
—Oink, oink.—
