Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

—Ayudaré al cejotas y a la ojos raros. Barreré el piso con el tapón sin cejas y con cualquiera que se enfrente a mí en el examen. Después, salvaré a mi compañera e iré en búsqueda del reptil y su esbirro para hacerles pagar lo que han hecho. Me convertiré en Hokage y buscaré respuestas que necesito. Y volveré a mi tierra con mi compañera.—dijo Bakugo, seguro de sí mismo.

—¿De verdad crees que puedes hacer todo eso? ¿Qué te crees una especie de elegido?— cuestionó Tsunade, tragando saliva con dificultad.

—The chosen one ...—susurró Bakugo, mirando al cielo, recordando lo que le dijo a Deku en su último combate. Luego volvió a centrar la mirada en Tsunade —No necesito ser el elegido para eso. Soy Katsuki Bakugo y sé que lo lograré.—

Tsunade se quedó petrificada un instante. Después, sonrió ligeramente y miró a Bakugo igual de seria que él a ella.

—Antes has dicho que no fuiste en serio a por mi. ¿Y como vas a luchar en serio con tu espada rota?—preguntó Tsunade señalando a Deku.

—¿Eh?—Bakugo arqueó una ceja confundido. Preocupado, miró de cerca a su espada para ver dónde se había dañado Deku. Pero, un segundo después, se percató que había sido una estratagema de Tsunade para atacarle con la guardia baja. La sannin de una zancada se había colocado a escasos centímetros de Bakugo y estaba en posición de ataque. —Mierda ...—susurró tratando de defenderse, pero ya era demasiado tarde, la distracción fue fatal ya que inmediatamente después acababa nuevamente en el suelo inmovilizado por Tsunade.

N/A: parecido a acomo acaban Deku y Bakugo en su último combate, pero aquí Tsunade sería Bakugo y Deku, Bakugo.

—Como ves, yo tampoco fui en serio la vez pasada, Katsuki.—susurró Tsunade en la oreja del rubio ceniza.

—¡Vieja bruja! ¿A eso lo llamas ir en serio? ¡Me has distraído con tu sucia mentira! ¡Eso es trampa!—protestó Bakugo, rojo de la ira.

—¿Te quejas que he hecho trampas, Katsuki?—cuestionó Tsunade, divertida. —Precisamente, una de las herramientas que tienen los ninjas para derrotar a su oponente es mediante las trampas. Aunque, honestamente, no me esperaba que cayeras en una tan simple.—

—Hija de puta ...—susurró con odio Bakugo, que ahora estaba más rojo, por la vergüenza que sentía al reconocer que lo que decía la sannin era cierto. Había sido un estúpido por haber caído en algo tan obvio.

Tsunade, mientras con ambas piernas y con el brazo izquierdo mantenían sujeto al rubio ceniza, inspeccionaba con su mano derecha los bolsillos del genin.

—¿Qué cojones estás haciendo, vieja bastarda?—preguntó Bakugo, impotente por no poder defenderse.

—Verás, llevo una racha de buena suerte, pero nunca está de más conseguir algo más de dinero para cuando las cosas empeoren. —en el bolsillo izquierdo de Bakugo, Tsunade dio con lo que buscaba, su billetera.— ¡Aquí estás! —miró el interior y vio que había 30.350 Ryos (3.035 euros/dólares). —¡Venid con mami! —le dijo a los billetes guardándolos en el bolsillo de su chaqueta.

—¡Ey! ¡Devuélveme eso, perra de mier...— Tsunade le colocó la punta de su tacón en la boca del rubio ceniza. —Bfdhsdhsddhfhsh ...—

—Calladito estás más guapo, Katsuki ...—dijo Tsunade, con una sonrisa siniestra.

—¿Es que ahora te dedicas a robar a la gente, Tsunade?—oyó Tsunade a su espalda. Se volteó y vio que se trataba de Jiraiya que acababa de llegar.

—Es un precio pequeño por oír todos los insultos de tu alumno. —se defendió Tsunade.

—Gdhsdhsdsgdsgsdsgdh ...—intentó gritar Bakugo, pero seguía teniendo la punta del pie de Tsunade en su gaznate.

—Aunque me da a mí que este mocoso no me va a dejar salirme con la mía tan fácilmente. Sería una pena destruir esta ciudad con otra nueva pelea. Está lleno de sitios excelentes para apostar y beber. —reflexionó en voz alta, Tsunade.

—Correcto.—le dio la razón Jiraiya.

—Mmmm ...—Tsunade fingió medita, pero lo cierto es ya tenía pensado lo que iba a decir desde el momento en que escuchó a Bakugo decir que lograría todas sus metas, incluyendo ser Hokage.— El tercer examen para ascender a chunin es en 10 días, ¿verdad?—dijo mirando a Jiraiya.

—...—Jiraiya asintió, pero tenía una ceja levantada, confundido. —¿A qué viene esa pregunta, Tsunade?—

—Calculo que, a buen ritmo, tardaréis unos dos días y medio en regresar a Konoha desde aquí. Así que ... —volteó su mirada hacia Bakugo —¿Hablabas en serio cuando decías lo de que pensabas derrotar a Orochimaru y convertirte en Hokage, entre otras cosas? —Katsuki, incapaz de contestar por tener su pie en la boca, simplemente asintió, observando analíticamente desde el suelo a la nieta del Shodaime .—En ese caso, hagamos una apuesta.—

—¿Una apuesta?—dijeron Jiraiya y Shizune, extrañados.

—¿Gfgdghdh?—Bakugo estaba igual de confundido que los otros dos.

—Te doy una semana. Si consigues darme un puñetazo en mi bello rostro en ese tiempo, reconoceré que puedes llegar a derrotar a Orochimaru y convertirte en Maestro Hokage. Y en reconocimiento de mi error por subestimarte, te daré este colgante. —dijo Tsunade, señalando su colgante que colgaba de su cuello.

—¿Eh?/¿Grh?—dijeron al mismo tiempo Jiraiya y Bakugo.

—¡Tsunade-sama!—protestó Shizune.—¡Eso es muy importante para ti!—

Tsuande se alejó de Bakugo y se acercó a Shizune. El rubio se incorporó del piso rápidamente y empezó a escupir repetidamente para quitarse la suciedad de la boca.

—¡¿Y YO PARA QUÉ MIERDA QUIERO UN COLGANTE CUTRE COMO ESE? —gritó Bakugo, poniéndose en posición de combate. —¡AHORA DEVUÉLVEME MI DINERO!—

—¡No digas eso, Bakugo! —intervino Jiraiya.—Está hecho de un mineral único. Vendiéndolo puedes comprar muchísimas cosas. Vale mucho más que 30.000 Ryos. Es una reliquia que perteneció al Shodaime.—

—...—Bakugo miró el colgante de la sannin, pero no muy convencido.—¿Esa cosa vale tanto? Bah, de todas formas me da igual. No soy como vosotros a los que le mueve el dinero, simplemente quiero que me devuelvas lo que es mío.—dijo en tono amenazante.

—Jejeje.—sonrió Tsunade, con soberbia.—Como estoy tan convencida que no perderé añadiré algo a la apuesta que creo que te convencerá. Si ganas, volveré a la villa.

El malhumor de Bakugo se evaporó al instante, y miró a Tsunade con curiosidad.

—A ver si lo he entendido bien. ¿Si te golpeo tu cara, aunque solo sea una vez, volverás a la villa y curarás al cejotas y a la ojos raros?—dijo Bakugo.

—Correcto, pero simplemente he dicho que volveré a la villa. No prometo que los pueda ayudar. Hace mucho tiempo que no ejerzo de médico.—explicó Tsunade.—Pero si no lo consigues en una semana, tú pierdes. Me quedaré con todo tu dinero y no volverás a insistirme de que regrese a Konoha.

—Mmmm. —Bakugo meditó los pros y los contras. Definitivamente los pros sobrepasaban los contras.—Me sirve. Acepto la apue...—Tsunade lo interrumpió

—Pero con una condición, no podrás usar tus explosiones en ninguno de nuestros combates. —dijo Tsunade

—¿Qué clase de regla estúpida es esa? ¡Peleemos con todo lo que tenemos!—exigió Bakugo.

—No es una regla estúpida. —pensó Jiraiya, mirando con curiosidad a Tsunade.—Yo mismo estaba apunto de prohibirle que usara sus explosiones. Lo está haciendo para protegerte y así no te sigas autolesionando ¿No me digas que, a pesar de todo, te has encariñado del chaval, Tsunade?—

—No. Lo tomas o lo dejas. Ya casi me quemas el cabello una vez, no quiero que lo hagas de nuevo.—se justificó Tsunade, aunque en realidad imponía la regla por lo que estaba pensando Jiraiya. —No debería suponerte muchos problemas si crees que puedes derrotar a Orochimaru y convertirte en Hokage, Katsuki.—

—Tsk.—masculló Bakugo. —Lo que sea. Supongo que es justo equilibrar el combate.—

—Y por eso mismo, para equilibrar el combate, sólo usaré mí índice derecho para derrotarte.—añadió, alzando su índice derecho.

—Grrr ...—gruñó Bakugo.—No me subestimes, vieja bruja. No necesito que te limites para golpear tu falsa cara, vieja ludópata—

—Katsuki ...—dijo Tsunade con el rostro ensombrecido. Con el dedo índice que había levantado golpeó el suelo haciendo una grieta aún más grande que con su puño instantes antes de pelear previamente.—No te estoy subestimando. El que me estás subestimando eres tú, Katsuki.—

—...—Bakugo se asustó un instante por la fuerza de la rubia y por la cara que le había puesto. Cada vez le recordaba más a su madre biológica. Sacudió la cabeza para evitar esos pensamientos y se centró en su rival. —Ya te dije que no volveré a cometer el mismo error, Tsunade.—

—¿Eh? ¿Por qué me llamas ahora por mi nombre, Katsuki? ¿Es que te has asustado de las consecuencias si sigues insultándome?—preguntó Tsunade.

—¡No es por eso!—se defendió Bakugo.—Es porque te reconozco como rival y que voy a ir con todo, Tsunade.—

—Mmmmm ...—Tsunade le miró fijamente y luego se volteó en dirección a Shizune y Tonton. Pero antes de irse dijo una última cosa. —Mañana, a la misma hora, será nuestro primer combate de esta semana. Lo haremos fuera de la ciudad para evitar más destrozos y que nos prohiban la entrada en un futuro.—

—¡El primero y el último!—gritó Bakugo, con una sonrisa arrogante.

—Ja. Eso habrá que verse. —contestó Tsunade, yéndose de allí acompañada de Shizune y su mascota.

Bakugo se giró en dirección a la posada.

—¿A dónde crees que vas, Bakugo?—le preguntó Jiraiya con los brazos cruzados.

—¿Pues a dónde crees, viejo pervertido?—dijo Bakugo sarcásticamente.—A dormir a la posada. Y menos mal que pagué un el alojamiento por un par de noches antes de encontrarme con la vieja bruja. Si no, nos tocaría dormir a la intemperie. Por suerte, mañana derrotaré a esa ludópata y podremos regresar. Pero tendremos que conseguir comida para mañana. Nos ha dejado sin un Ryo—

—Del dinero no te preocupes, tenía ahorrado para emergencias como éstas. —dijo Jiraiya.

—Pues problemas solucionado, ya te devolveré mi parte de la comida cuando la derrote.—dijo Bakugo.

—Si la derrotas ...—replicó Jiraiya.

—¿Eh? ¿Es qué no crees que pueda darle un simple golpe a esa vieja bruja?—dijo Bakugo, molesto con Jiraiya.

—Veo más probable que no me rechace nuevamente si le pido salir a que tú consigas ganar la apuesta.—contestó Jiraiya. Cuando Bakugo estaba a punto de protestar, el sannin.—Al menos, en tu estado actual.—

—¿A qué te refieres?—cuestionó Bakugo.

—Me refiero a que Tsunade sigue siendo una sannin. Y tú, sin tus explosiones, no te equiparas a la velocidad suya. Por tanto, en taijutsu estás perdido. —explicó Jiraiya. Bakugo se mordió la lengua, pero recordó como Tsunade le había esquivado con mucha facilidad sus múltiples ataques con Deku.—Por suerte, Tsunade no usará Genjutsu ni Ninjutsu ya que solo usará su dedo índice, así que no podrá hacer sellos. ¿Y tú cómo andas de Ninjutsu y Genjutsu?—

—No son mi fuerte, la verdad. —reconoció Bakugo, que solo conocía el Bunshin No Jutsu (N/A: el jutsu de réplica que usa Sakura, es el mismo que debían superar los estudiantes para aprobar el examen de la academia , en el episodio 19 Bakugo fracasa en ello y en el 20 lo consigue.)

—Me lo temía. Si quieres superar a Tsunade vas a necesitar ataques de medio o largo alcance. Y, ahora mismo, sin tus explosiones no puedes conseguirlo.—continuó explicando Jiraiya.—Así que necesitar entrenar para conseguirlo en esta semana.—

—¿Y qué propones? —cuestionó Bakugo, cruzándose de brazos.

—Podría enseñarte algún jutsu. Pero no es seguro que puedas aprenderlo en tan poco tiempo, y menos seguro es que lo puedas dominar y te sirva para poder ganar la apuesta. —meditó Jiraiya.

—¡No me vengas a joder ahora! ¡Seguro que lo consigo dominar! ¡Tú enséñame algún jutsu genial y nada de ranas de mierda!—exigió Bakugo.

—Yo estoy tan o incluso más interesado que tú en que ganes la apuesta que has hecho. Le prometí a Minato que traería a Tsunade de vuelta y, al igual que tú, no me gusta incumplir mis promesas. Así que cálmate un segundo. En vez de arriesgarnos a perder el tiempo en enseñarte un jutsu que puede que no logres dominar, sería mejor potenciar tus puntos fuertes.—razonó Jiraiya.

—¿Y cuáles son mis puntos fuertes?—preguntó Bakugo

—El primero, por descontado, es tu kekkei genkai (N/A: barrera de sangre, vamos su quirk.) Pero no puedes usarlo. Así que pasaremos a potenciar tu segundo punto fuerte. —dijo Jiraiya señalando a su espada.

—¿Deku?—arqueó una ceja Bakugo.

—En efecto. Como ya sabrás, esa espada perteneció a Zabuza Momochi. Uno de los Siete Espadachines Ninja de Kirigakure (villa oculta de la niebla).—siguió explicando Jiraiya.—Cada espadachín tiene una espada única de un metal especial que les hace capaces de ser impregnadas en chakra.—

—¡Al grano, viejo pervertido!—exigió Bakugo.

—Qué maleducado llegas a ser, Bakugo. —dijo Jiraiya, molesto. —En fin, básicamente en este tiempo vas a tener que imbuir a Deku de tu chakra elemental para poder vencer a Tsunade.—

—¿Mi chakra elemental?—pensó Bakugo, sin entender una mierda.