Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
—Como ya sabrás, esa espada perteneció a Zabuza Momochi. Uno de los Siete Espadachines Ninja de Kirigakure (villa oculta de la niebla).—siguió explicando Jiraiya.—Cada espadachín tiene una espada única de un metal especial que les hace capaces de ser impregnadas en chakra.—
—¡Al grano, viejo pervertido!—exigió Bakugo.
—Qué maleducado llegas a ser, Bakugo. —dijo Jiraiya, molesto. —En fin, básicamente en este tiempo vas a tener que imbuir a Deku de tu chakra elemental para poder vencer a Tsunade.—
—¿Mi chakra elemental?—pensó Bakugo, sin entender una mierda.
—Por tu cara de pasmarote, deduzco que no tienes la menor idea de cómo usar la manipulación de un elemento.—concluyó Jiraiya, haciendo cabrear a Bakugo.—Es más, sospecho que ni siquiera sabers cuál es el elemento con el cual tienes compatibilidad.—
—¿Es qué te vas a a pasar toda la noche tocándome los huevos, viejo pervertido?—dijo indignado Bakugo.—¡Soy un tipo muy ocupado! ¡No he tenido tiempo en aprenderme esas mierdas!—
—Bufff...—Jiraiya emitió un suspiro, mirando a la luna.—Bueno, creo que no voy a poder dormir hasta dentro de bastante. —luego volvió a mirar a Bakugo. —Si quieres tener éxito con la transformación de la naturaleza de tu chakra, vas a necesitar unos conocimientos mínimos teóricos. Por suerte, soy un excelente sensei y hasta un niño que no sabe nada como tú podrá entender mi explicación.—
—Hijo de ...—Bakugo apretó el puño con rabia y fue interrumpido por Jiraiya.
—No me interrumpas. Que no quiero pasarme toda la noche en la intemperie helándome de frío. Esto solo lo diré una vez. Así que más te vale que te entre en esa cabezota tuya.—dijo Jiraiya tocándole la sien a Bakugo.
—...—Bakugo se mordió la lengua, ya que al igual que el sannin quería acabar esto cuanto antes.
—Solo hay cinco tipos básicos de chakra en los elementos.—comenzó la explicación Jiraiya, abriendo su mano derecha mostrando sus cinco dedos.—Y esos son: fuego, viento, agua, rayo y tierra.. Los cinco elementos de la naturaleza. Y ellos forman las bases para todos los ninjutsus. La mayoría de las personas tienen una naturaleza en su chakra que los guía hasta cierto elemento. Por ejemplo, los Uchiha fueron reconocidos por su talento en los jutsus de fuego.—Bakugo, concentrado, recordó la gran bola de fuego de Sasuke.—No sé si has presenciado el jutsu característico de Kakashi, el Chidori.—Bakugo asintió. —Pues ese es de tipo eléctrico.—
—¿Y qué elemento es el tuyo, viejo pervertido?—preguntó Bakugo, interesado.
—Yo, jovencito, domino cuatro elementos. —dijo Jiraiya, pavoneándose.—Fuego, viento, tierra y agua. Salvo el rayo, no hay elemento que se me resista. Jajajaja.—
—Tsk.—masculló Bakugo.—¡Pues entonces yo dominaré los cinco, bastardo pervertido!—
—No corras antes de andar, mi querido aprendiz.—dijo Jiraiya, negando con la cabeza. —A mi me costó décadas conseguir tal hazaña. Empecé siendo compatible con el fuego, y posteriormente añadí la tierra, el agua y el viento a mi repertorio de ninjutsus. Y tú no dominas ninguno. Ni siquiera sabes cuál es el elemento con el que eres compatible—
—¡Pues yo lo conseguiré enseguida! ¡No me subestimes!—protestó Bakugo
—No quiero discutir. Primero trata de dominar el elemento al que eres afín en esta semana y no volveré a subestimarte, Bakugo. Pero te adiverto que muchos ninjas no llegan a dominar más de un elemento incluso entrenando todos los días. Y los hay que son incapaces de transformar la naturaleza de su chakra.—explicó Jiraiya.— Recemos para que no seas de los de este último grupo ...—añadió en un susurro.
—¿Y cómo sé a qué elemento soy afín?—preguntó Bakugo, arqueando una ceja.
—Como te he dicho antes, tienes suerte que soy tu sensei. Soy un hombre con muchos recursos—comentó Jiraiya sacando el rollo de su espalda e invocando a un sapo de unos 5 metros de altura. El gran sapo abrió la boca, mostrando una enorme mochila. Después de un minuto rebuscando en la mochila, sacó unos trozos de papel. —Perfecto. —El sapo volvió a guarda la mochila en su interior y desapareció en una bola de humo. —Si hubieras aceptado que te entrenara en el jutsu de invocación, ahora mismo podrías tener un armario portátil a tu antojo. ¿Te arrepientes de rechazar a unos animales tan majestuosos —
—Aunque es verdad que el bolsillo mágico de Doraemon tiene su utilidad ...—dijo Bakugo, a lo que Jiraiya arqueó una ceja, confundido.—Sigo pensando que es un animal para perdedores. ¡Yo quiero un dragón!—
—¡Qué pesado eres con el dragoncito de los cojones! —Bakugo sonrió ante el lenguaje soez de Jiraiya. El sannin se puso rojo de la vergüenza—¡Eres una mala influencia para mí!—
—¡Ja! ¡Y una mierda! ¡Tú eres la mala influencia con todos los vicios que tienes! —contraatacó Bakugo.
—Bueno y a todo esto, ¿y quién diablos es Doraemon!?—preguntó Jiraiya.
—Un gato que tiene de compañero a un niño retrasado. —respondió Bakugo.—Pero eso no es lo importante ahora. Dime, ¿para qué sirve esos papeles que has sacado de la rana?—
—Ah, cierto. Ya lo había olvidado con nuestra discusión. Encontraremos tu elemento afín con estos trozos de papel. Este es un papel especial que reacciona a la mínima cantidad de chakra, y está hecho de árboles especiales que fueron sembrados y criados con chakra. Si concentras tu chakra en estos papeles, encontraremos al elemento al que perteneces. SI tu elemento es la electricidad, el papel se arrugará. Si se rompe por la mitad, será viento. Si se quema, será fuego. Si se moja, será agua. Y si se cubre con arena, será tierra.—contestó Jiraiya. Cogió uno de ellos con su mano izquierda, concentró chakra en las yemas de sus dedos y el papel se quemó. —Cómo te he dicho antes, aunque soy capaz de dominar cuatro elementos, al primer elemento al que fui afín fue el fuego. Por eso se ha quemado. —extendió un brazo ofreciéndole un papel.—Prueba tú.—
—...—Bakugo cogió un trozo de papel y concentró su chakra. El papel se quebró por la mitad.—¿Eso quiere decir que mi elemento es el viento?—
—Correcto.—contestó Jiraiya, asintiendo.—El viento puede cortar cualquier cosa. Es un chakra que es perfecto para una batalla. Y ahora que hemos descubierto tu elemento afín, empezaremos tu entrenamiento para la manipulación del viento. Pero te lo advierto, no será fácil que domines el viento en tan poco tiempo. Más te vale que te lo tomes en serio.—
—Je ¡Parece que aún no me conoces bien, viejo pervertido! ¡No me gustan los juegos, siempre doy el máximo en lo que hago.—dijo Bakugo, con una sonrisa ladeada.
—Bien, pues tu entrenamiento iniciará con ... —Jiraiya miró alrededor y se aproximó a un árbol. Del suelo recogió un par de hojas del multitud que habían caído por el viento. —Con esto.—le dio una de las hojas a Bakugo.
—¿Eh?—dijo Bakugo extrañado.
—Quiero que partas esa hoja por la mitad al igual que hiciste con el trozo de papel antes. Solo con tu chakra. —Bakugo concentró su chakra, pero ésta vez la hoja ni se inmutó.—Eso es una hoja normal y corriente, por tanto, te costará mucho más que con el papel del árbol especial para conocer tu elemento. Es la primera fase para que puedas dominar el viento, así que si quieres dominarlo en menos una semana, no podrás acostarte hasta que lo consigas. Yo, por el contrario, voy a dormir que hoy ha sido un largo día.—Jiraiya se giró y empezó a caminar hacia la posada.
—¡Un momento, viejo pervertido! —protestó Bakugo. Jiraiya se volteó.—¿Cómo sé que esto no es un juego retorcido tuyo a modo de venganza porque te caigo mal y lo que pretendes es que no duerma nada? ¿Cómo sé que lo que me has pedido no es un imposible?—
—Por Kami-sama, qué desconfiado llegas a ser. —Jiraiya se agachó y cogió otra hoja. Concentró su chakra y la hoja se partió por la mitad.—¿Satisfecho?—
—Pero ...¿tú no eras afín al fuego?—dijo Bakugo, confundido.
—Sí, pero te has olvidado cuando te comenté que también domino el viento, la tierra y el agua. Ale, a entrenar, espero que cuando despierte hayas conseguido partirla por la mitad al igual que yo. Buena suerte, Bakugo.—se despidió Jiraiya emitiendo un bostezo.
Bakugo puso una mirada asesina a la hoja que le había dado Jiraiya y concentró su chakra. De nuevo la hoja ni se inmutó.
—Estupendo.—pensó sarcásticamente Bakugo. —Menuda noche de mierda me espera.—
