Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Bakugo fue directo a la cueva a recuperar el osito de peluche. Usó su quirk para aumentar la velocidad ya que cuanto antes llegara, menos probable sería encontrarse con otros guardias de Orochimaru. Además, el dolor que le provocaban las explosiones en sus antebrazos le ayudaba a dejar de pensar. El dolor físico era algo que comprendía y a lo que estaba acostumbrado. Al dolor espiritual, en cambio, no lo estaba.
Llegó a la cámara del horror. Los sesos, la sangre, las extremidades cortadas y los cadáveres seguían allí. Lo que aún no sabía Bakugo es que también había una persona viva allí.
Bakugo, al entrar allí y ver otra vez todo eso, los recuerdos de lo sucedido hace un par de horas en esa cámara le golpearon de lleno en su mente haciendo que le entraran arcadas. Se arrodilló y vomitó gran parte del sake que había ingerido minutos atrás. Se quedó un par de minutos vomitando, primero el alcohol y después, cuando su organismo ya no tenía nada que echar , la bilis.
Tardó otros minutos más en recomponerse. Se limpió la boca con el dorso de la mano y buscó por la sala el osito de peluche. Estaba en el rincón que recordaba en el que lo había lanzado. Bakugo se aproximó a paso lento, sintiéndose débil. Cuando se agachó a recogerlo, creyó oír la respiración de alguien. Sus sentidos se pusieron en alerta y llevó su mano a la empuñadura de Deku. Cerró los ojos y puso toda su energía en su oído, para comprobar si lo que había oído había sido fruto de su imaginación o no. Estuvo quieto y concentrado cerca de 1 minuto y no volvió a oír nada.
—Me estoy volviendo paranoico.—pensó Bakugo, emitiendo un suspiro. Pero cuando ya se disponía a irse volvió a escuchar algo a su espalda. Se volteó y analizó la sala. Allí no había nadie. Solo 11 cadáveres. —Un momento... ¿Maté a 11?—Se puso a hacer memoria: los 6 de la cámara, luego aparecieron 2 más y por último aparecieron los 2 guardias de la entrada. —¡Maté solo a 10!—
Uno de esos 11 cuerpos fingía estar muerto. Recorrió la sala rematando los cadáveres con Deku. Cuando iba por el sexto, el cuerpo se movió asustado al oír los pasos de Bakugo acercarse a su posición.
—¡Por favor, no me mates!—suplicó el hombre que fingía estar muerto.
Era un joven de unos 20 años bastante corpulento. Bakugo lo analizó unos momentos. Lo había visto antes, pero no recordaba donde ni cuando. Finalmente lo reconoció.
—¡Eres tú!—dijo Bakugo con ira, rozando su grueso cuello con Deku. Un hilo de sangre resbaló del cuello del joven corpulento.—¡Vas a pagar por lo que has hecho con tu vida!—
—¿Eh? ¿Pero qué dices? ¿De qué me conoces? ¡Yo no te he visto en mi vida!—protestó el joven, temblando con una hoja de lo asustado .
—Pero yo sí que te he visto antes. Estabas en otra sala roncando mientras dos de esos ...—señaló a los cadáveres.—miraban la tele. Ya me había olvidado de ti. Es una suerte haber vuelto. Aunque no para ti.—alzó a Deku a punto de bajar su espada para partirlo por la mitad.
—¡Un momento! ¡Hablemos primero!—intentó el joven gesticulando ostensivamente con las manos. Un líquido amarillento bajó de su entrepierna hasta el suelo de la sala.
—...—Bakugo dudó al ver al hombre tan aterrorizado. Pero volvió a su estado de asesino sin escrúpulos al recordar la imagen de Uraraka siendo violada.—¡No tengo nada de hablar contigo, bastardo! ¡No después de lo que has hecho a Uraraka!—
—¿Uraraka? ¿Quién es Uraraka?—preguntó el joven, apunto de cagarse encima viendo que Bakugo se cabreaba aún más.—¿Es esa mujer que manteníamos vigilada?—
—¿Vigilada?—dijo Bakugo, apretando los puños y la mandíbula haciéndose sangre en la lengua y en las palmas de las manos.—¡Más bien dirás que la manteníais encerrada mientras abusabais de ella, puto bastardo!—
—¡Te juro que yo nunca la toqué un pelo!—Bakugo detuvo el avance de su espada cuando estaba a escasos milímetros de la nariz del joven.—Yo ... yo ... tengo novia y estoy enamorado de ella. Nunca podría acostarme con otra persona que no fuera ella. ¡Tienes que creerme!—
Bakugo le analizó detenidamente unos segundos que al joven corpulento le parecieron horas. Después de estudiarlo, bajó a Deku.
—¿Cómo te llamas?—preguntó Bakugo.
—To ... Tomeo—tartamudeó el joven su nombre.
—Bien, Tomeo. Si quieres salir de esta con vida vas a responder a mis preguntas con sinceridad. Pero te advierto que soy alguien a la que no es fácil engañar. Mi instinto me hace saber cuando alguien miente. Solo un experto de la mentira y el engaño sería capaz de mentirme a la cara sin enterarme. Y dudo mucho que tú seas un buen mentiroso habiéndote meado encima antes. Ante la primera mentira que te detecte, te cortaré el cuello con esta monada. —le amenazó Bakugo, volviendo a colocar a Deku en el cuello de Tomeo.—¿Te ha quedado claro, Tomeo?—
—Claro como el agua cristalina.—respondió Tomeo, tragando saliva con dificultad.
—¿Por qué estás aquí con esos bastardos?—preguntó Bakugo, señalando los cadáveres que tenía detrás.
—Un tipo con gafas con la bandana de Konoha contactó conmigo hace dos años ...—empezó diciendo Tomeo.
—¿Kabuto?—le interrumpió Bakugo con el rostro volviéndose más oscuro.
—¡Exacto, Kabuto!—asintió Tomeo.—Pues, hace unos dos años, me encontré con Kabuto que deambulaba por mi pueblo, que está a unos cincuenta kilómetros de aquísy me ofreció un trabajo. Me dijo que debía vigilar a una mujer en su ausencia. Que no permitiera que se escapara de esta cueva jamás. Estuve a punto de rechazarlo por inmoral, pero yo acababa de tener a una hija con mi novia y la paga era muy buena. Yo no tengo estudios, así que nunca podría esperar tener un sueldo como ese con mis habilidades. Con ese dinero podría hacer que mi hija viviera la vida que ella quisiera. Pensé que si yo lo rechazaba, algún otro lo aceptaría. Así que acepté el trabajo.—
—¿Kabuto os pidió que abusarais de ella, que la malalimentarais?—preguntó Bakugo, con un odio.
—No. Es más, nos dijo que debíamos tratarla bien. Solo asegurarnos que no saliera de allí. Y eso hicimos al principio. Más o menos, una vez al mes Kabuto venía para comprobar su estado e inyectarle algún tipo de suero. Se quedaba con ella unos minutos haciéndole preguntas pero ella apenas le contestaba llamándolo inútil (Deku). En el tiempo que estuve aquí es la única palabra que he escuchado de ella.—explicó Tomoe.
—¿Dónde está Kabuto ahora?—preguntó Bakugo.
—No lo sé. Llevamos más de 6 meses sin saber nada de él. Ni siquiera nos envió a alguien para pagarnos por estos últimos meses. No nos hizo ninguna gracia, pero decidimos esperar hasta que volviera y que nos pagara lo que nos debía. Al pasar los meses, mis compañeros decidieron cobrarse la deuda con ... bueno ... ya sabes ...—dijo Tomoe, no queriendo continuar por miedo a la reacción de Bakugo.
—Con Uraraka.—dijo Bakugo, sus ojos carmesíes se oscurecieron poco a poco. Tomoe asintió.—¿Sabes quién es Orochimaru?—Tomoe volvió a asentir.—¿Dónde está? —el joven negó.—¿Dónde están sus escondites más habituales?—
—No lo sé. Lo único que sé es que existe el rumor de que Orochimaru pretende invadir Konoha pronto. Pero no sé cuando ni como pretende conseguirlo. ¡Te juro que no sé nada más! ¡Ni de Kabuto ni de Orochimaru!—dijo Tomoe, sollozando.
—Te creo, Tomoe. Y creo que has respondido con sinceridad a todas mis preguntas.—envainó a Deku colocándosela en su espalda.
—Te juro que a partir de ahora trabajaré como un hombre honrado. Solo quiero despertar de esta pesadilla e ir a mi hogar a abrazar a mi novia y a mi hijita.—dijo Tomoe, aliviado de haber aplacado la ira de Bakugo.
—Yo también quiero despertarme de esta pesadilla, Tomoe. —dijo Bakugo mirando el techo de la cámara. Luego miró a Tomoe sombríamente.—Una última pregunta, Tomoe. —dio un paso hacia él y se arrodilló, haciendo que ambos rostros estuvieran a escasos centímetros de distancia.—¿Por qué no moviste un dedo para ayudar a Uraraka todos estos meses?—
—Yo ...—el terror volvió en el rostro de Tomoe.—Ellos eran muchos y yo ni siquiera soy bueno con la espada.—se justificó.
—Así que decidiste que lo mejor era hacer la vista gorda e ignorar los infinitos sollozos y las súplicas de mi compañera.—dijo Bakugo con un tono de voz muy calmado. Las lágrimas empezaron a salir con abundancia del rostro de Tomoe.—¿Por qué lloras, Tomoe?—Bakugo secó las lágrimas del joven con sus manos.
—Yo ... lo ...—siento.—hipó Tomoe. —Por favor, perdóname.—
—Supongo que no es tan difícil ignorar los sollozos y las súplicas de alguien.—replicó Bakugo, bajando sus manos, de las mejillas al cuello de Tomoe. Y empezó a aplicar presión con ambas manos, estrangulándole.
—Gfgsghds...—Tomoe intentó quitar las manos de Bakugo, pero a pesar que las del rubio ceniza eran más pequeñas, también eran mucho más fuertes y poderosas que la del joven.—Dijiste ... que ... saldría ... con ...vida... si... respondía... con... sinceridad.—cada vez le costaba más pronunciar las palabras a Tomoe y más rojo se volvía a medida que el estrangulamiento se intensificaba..—Ggggggg.—
—Mentí.—respondió secamente Bakugo, sin emoción alguna. —Además, también te dije que quería despertar de esta pesadilla. Y nunca lo conseguiré si os dejo alguno de esta sala con vida.—
Unos segundos después Tomoe se desmayó y un tiempo después acabó muerto. Bakugo estuvo un minuto más estrangulando el cadáver de Tomoe hasta que finalmente recobró la razón. Con peluche en mano, salió de la sala, pero antes de despedirse de ese sitio para siempre, lanzó una potente explosión con su mano izquierda (incluso mayor que la del festival deportivo contra Uraraka) a la cámara del horror carbonizando todo a su paso.
La satisfacción que sintió al ver ese sitio arder compensó con creces el dolor de su brazo al realizar la explosión.
Afuera, la lluvia seguía siendo tan terrible que cuando llegó. Siguió usando su quirk a pesar del dolor y de que fuera bastante menos eficaz para moverse más rápido por la lluvia. Quería volver cuanto antes para verla. Ver como reaccionaba cuando le trajera su peluche. ¿Sonreiría? ¿Le seguiría odiando?
