SOFÁS DE CABARET

Six


No hay nada más engañoso que un hecho evidente.

Sherlock Holmes.

Escuchar la declaración de la gerente fue un verdadero suplicio para Maka. Quizá porque encontraba agradable a la mujer que le dio empleo aún sin saber nada de ella. Intentaba decirse que por la misma razón, la ponía en tela de duda.

Aún si eso significaba soportar con tristeza lo que decía.

—Entonces señora Morel, indica que la acusada era el interés romántico del agente Akane Hoshi y por eso acudía a su establecimiento ¿Es así?

—Era lo evidente. Él mismo me pidió un asistente para su propio palco, a ella en específico.

—¿Sabía usted que era un agente de cuello blanco norteamericano?

—Solo me enteré hasta hace poco sobre su tipo de trabajo. Intuía que no se trataba de un parisino por la influencia del inglés en su forma de pronunciar.

Ante esas palabras, la rubia sintió realmente dolor. Abrió los ojos para contemplar a la gerente, llenando de duda sus orbes. La señora Aline la asignó personalmente al agente porque sabía de su identidad y quiso sacarle provecho desde su primera aparición ¿Cómo podía mentir tan descaradamente? Apretó los puños llena de molestia, quería objetar pero no había posibilidades estando bajo la etiqueta de una asesina.

Se tragó la bilis amarga de la boca, sintiendo un desasosiego apoderarse de su pecho. Siempre supo que no existía nadie realmente confiable en el mundo, y aquí estaba otra vez comprobando esa cruda verdad.

—Sugiere entonces, que la razón por la que la presunta realizó aquel acto ¿Fue por algún tipo de aversión hacia los sentimientos del agente Hoshi?

—Es probable.

El abogado de Maka entre cerró los ojos, el esquema del Estado pretendía hacer ver la situación como un crimen por odio, mientras que esta mujer no dejaba de mencionar ese interés amoroso del occiso. El joven Eater había investigado y encontró indicios de los movimientos sucios dentro del Cabaret, además del dueño nominal. Una mujer llamada Shaula Gorgon.

Si esta persona insistía en llevar la situación por la tangente, significaba que algo ocultaba, mucho más allá de querer proteger el negocio por algunas prácticas que podrían ser absueltas después de una multa. Entonces la imagen se esclareció en su cabeza.

—El día que sucedieron los hechos ¿Por qué decidió acudir al palco del agente Hoshi?

—Como la anfitriona del lugar, mi obligación es verificar que todos los clientes estén siendo atendidos. Mientras hacía la inspección en los palcos, naturalmente tenía que pasar por la estancia del caballero Hoshi.

—¿Qué fue lo que vio cuando estuvo ahí?

—La encargada del cliente, la señorita Albarn, estaba con el cadáver. Fue una vista muy dura para mí, me tapé la cara llena de horror mientras ella intentaba escapar.

—¿A qué se refiere con "intentaba escapar"? ¿Puede relatarnos con mayor detalle?

Aline se removió en la silla, su inquietud no pasó desapercibida para el abogado de Maka, el gesto que realizó mientras se acomodaba el cuello del vestido también quedó grabado en su memoria. La mujer estaba siendo polémica a propósito, de aquello se percató cuando empezó a relatar la escena que presenció. Para alguien sin experiencia, podría ser ella tratando de ordenar sus pensamientos en oraciones. Pero para Durand, era un claro indicio de que el discurso había sido previamente ensayado.

Por mucho que intentara verse indefensa y nerviosa, ella contaba su versión sin trabarse o detenerse a recordar. Habían pasado varios días desde el suceso y revisando la copia de primera declaración durante el interrogatorio de esa misma noche, notó que era un discurso idéntico.

¡Eureka!

Sumando el hecho de que el fiscal no tenía intención de preguntar por los hechos de forma cronológica, fue simple para él descubrir su estratagema. Para el resto, la situación era tan clara como el agua: una mujer se deshizo de un «admirador» molesto pero que al mismo tiempo les resultaba hipócrita por trabajar en un club nocturno. La trampa del sicofante no estaba destinada a ser investigada con pruebas, sino terminar este caso con la ayuda de la presión social.

Y a Soul no le cayó en gracia todo el proceso de la vista preliminar.

En la audiencia estuvieron bastantes hombres y mujeres enviados de Black Star, que impedían el paso de gente aleatoria en ese Tribunal; entre ellos, también se encontraba la novia de su amigo, quien amablemente vino a informar todos los sucesos en nombre del ocupado peliceleste.

—Gracias Tsu —apreció el de ojos granada, aparentando calma. Aunque la furia se cocinaba a fuego lento en su interior— ¿Te ofrezco un té?

—Me encantaría. Gracias.

—Siéntate, ya mismo lo traigo.

La mujer hizo caso a su invitación, hundiéndose en el sofá de la estancia contemplando algunas pinturas esparcidas en la pared; dos minutos después, el anfitrión regresaba con su bebida. El vaporizante líquido inundó su olfato con el agradable aroma del matcha, luego de probarlo ligeramente se aventuró a indagar—. Black me comentó que las hermanas Thompson vinieron para proteger a Maka Albarn.

Soul asintió—. Me preocupaba la situación de mi musa cuando fuera trasladada a un reclusorio. Intenté que quedara en una prisión femenil e incluso traté con La Santè, pero Kilik me sugirió que no metiera demasiado las narices en el asunto o alguien se iba a dar cuenta.

—Y ese alguien es Shaula. —Tsubaki Nakatsukasa sonrió—. Me da mucha curiosidad la chica que consiguió la sobreprotección del «Devorador de almas».

Soul amplió la sonrisa hasta convertirse en una mezcla de orgullo y socarronería—. Cuando la conozcas la vas a adorar. Te lo garantizo. —Ambos liberaron una serie de risas antes de que él adoptara una expresión seria—. Aunque te prohíbo visitarla a menudo. Ella probablemente también te adore.

—¿Y tu crees que ella adore a Soul Eater? —cuestionó intentando sonar casual. Tsubaki era una mujer amable e incondicional, pero también inteligente. Aunque su novio no lo expresara, estaba preocupado por la reacción de Maka Albarn en cuanto descubriera la identidad de su amigo. Si reaccionaba mal, esto sería un problema. Uno que querían evitarse todos los involucrados en su trabajo.

—Al menos, creo que no es indiferente a Soul Evans y gracias a eso no deteste tanto a Soul Eater —habló con cierta impotencia, nunca le había mentido, pero tampoco le dijo todo sobre él—. De cualquier manera, nos estoy dejando un camino libre. Tanto a ella como a nosotros. Jamás la obligaría a hacer algo que no quiere. Por supuesto, si me ayuda, será mucho mejor.

La mujer de cabello negro asintió con confianza—. Esas son las pinturas que compraste en sus galerías del bazar, imagino. —Señaló los cuadros pegados al muro. Algunos se veían un poco fallidos mientras otros lucían excepcionalmente bellos. Todos coincidían en la firma conformada por una M y una A—. Tienes razón. No hay nadie más adecuado para pintar ese retrato que ella. También creo que vale la pena —puntualizó terminando de beber el té. Luego de charlar un poco más, finalmente se dispuso a marcharse.

—Gracias por prestarme a toda esa gente para que llenara el Tribunal. Me ahorró un montón de problemas con los periodistas —dijo sinceramente el albino cuando la despidió en la puerta.

—Ni lo menciones. Somos amigos. Estaremos ahí para cada vista. Gracias por el té Soul. Nos vemos.

Al tiempo que la novia de Black Star regresaba a su casa, Maka llegaba al reclusorio donde fue asignada. Tal como previó el abogado, su caso quedó abierto para investigación complementaria; aunque pudo ver la expresión del Fiscal Leroy contraerse llena de molestia por los resultados, Durand no se dejó amedrentar y expuso las inconsistencias necesarias para lograr su cometido.

Si bien no estaba libre. Al menos su inocencia ya estaba en duda. Y eso era mejor que ser condenada sin oportunidad de pelear. Coincidía en que todas esas personas estaban ocultando algo.

—Entonces ¿Puede decirme que respondió el empleador? —con un peso menos en el pecho, ella finalmente se animó a preguntar durante la visita.

—Por supuesto. Me han comunicado que acepta su trato, simplemente quisiera preguntar qué clase de pago podría ofrecer.

La rubia parpadeó sorprendida. En el mejor sentido de la palabra—. Ese no es un problema. Podemos llegar a un acuerdo. Verá, cuando salga de prisión, estoy dispuesta a dejar la escuela y conseguir tres empleos si le gustaría obtener su dinero de vuelta, aunque será un poco lento, me aseguraré de reponer cada euro más los intereses si desea agregarlos. También, a pesar de no tener ninguna clase de renombre, podría hacer pinturas o esculturas para su empleador. Le podría mostrar mis trabajos para que considere esa opción.

Albarn lo pensó durante toda la noche; si quería pagar tendría que ser con algo que ella pudiera conseguir. Los empleos estaban en el primer lugar de la lista, sin embargo, tuvo que admitir la dificultad de encontrarlos después de esta gran mancha en su reputación. La segunda mejor opción era ofertar sus conocimientos en las artes. Y si eso no funcionaba, no le quedaba más opción que acudir a su padre para obtener la suma de dinero, aunque lo detestara.

À suivre…