Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto

La victoria de Bakugo sobre Temari causó una cascada de reacciones entre los espectadores. La sorpresa y la incredulidad fueron las emociones dominantes, siendo el joven encapuchado uno de los que más por haber oído a Bakugo en inglés cuando voló con ayuda de su quirk.

Pero no todos se sorprendieron, Minato sonrió desde su silla privilegiada por el triunfo del rubio ceniza. Aunque su sonrisa se desvaneció al ver que el Kazekage también sonreía tras su máscara de tela.

—Kazekage-dono ...—dijo Minato con un tono de mayor desconfianza hacia el Kage de Suna.—No te noto muy afectado por las derrotas de dos de tus hijos. Más bien al contrario, parece como si te divirtiera que han perdido contra genins de Konoha.—

—Ohhh, Hokage-dono.—replicó el Kazekage sonriendo con los ojos con malicia. —Creía que había dejado clara mi postura y la de mi villa. La esperanza es Gaara. Me es sin cuidado lo que hagan los otros dos. Encuentro fascinante que Gaara pueda luchar en el mismo día y en combates consecutivos contra el superviviente del clan Uchiha, contra el hijo del Rayo Amarillo de Konoha y contra el rumoreado genio del clan Hyuga o contra ese chico tan sorprendente. Van a ser combates inolvidables.—

—...—Minato se quedó en silencio, entrecerrando los ojos. Sus sospechas solo hicieron que incrementarse tras la observación del Kazekage.

Unas cuantas filas más abajo, Sakura y Ayame se abrazaban muy emocionadas.

—¡Ha ganado! ¡Bakugo ha ganado!—exclamó Ayame con lágrimas en los ojos por la alegría.

—¡Ya lo creo que ha ganado!—asintió Sakura igual de feliz que Ayame con una sonrisa de oreja a oreja. La pelirrosa se separó de Ayame y puso sus manos a los lados de la boca para aumentar la potencia de su voz.—¡Así se hace, Bakugo! ¡Ese es mi compañero! ¡Arriba equipo 7!—Sakura gritó con aún más fuerza para que la escucharan los dos chunin que habían menospreciado previamente a Bakugo.

El estadio, que antes miraba a Bakugo con odio por los insultos, empezaron a aplaudir al unísono.

—¿Oyes eso, Bakugo?—pensó Hinata, muy orgullosa y también con una sonrisa en su rostro.—Es el reconocimiento de la gente a tu valor y tus habilidades.—

—Otro aspirante que te subestima, Bakugo.—pensó Kiba, en parte agradecido de que la persona que le había derrotado no había caído a las primeras de cambio. Echó un vistazo al resto de participantes en la sala de espera, en especial se centró en Gaara, Neji y Naruto.—A partir de ahora te esperan los favoritos a ganar este torneo y no les pillarás con la guardia baja. ¿Qué harás ahora, Bakugo?—

—Bien hecho, Bakugo. Has dejado sin palabras a los que antes se reían de ti.—pensó Kurenai, al ver que esos dos chunin también aplaudían con el resto de la gente.—Pero no dejes que la euforia por haber ganado te ciegue más tarde, Bakugo.—

En otra parte, estaba Tenten también muy sorprendida por la victoria de Bakugo.

—Vaya. No me lo esperaba para nada. Esa chica de Suna que me humilló en los preliminares ha sido humillada por ese chico que tan bien le cae a Lee.—pensó Tenten.—Pero he estado entrenando junto a Neji durante este mes y le he visto pelear. Se lo pondría difícil en una pelea a la mayoría de chunin e incluso jonin. Neji será el que resultará vencedor de este torneo. Estoy segura.—

En la arena, Bakugo jadeaba por el esfuerzo y la pérdida de sangre.

—Dos victorias más y sabré la verdad. Solo dos victorias más.—pensó Bakugo, mirando a la parte alta del estadio, donde se encontraban el Hokage y el Kazekage.

Bakugo no le prestó la menor atención a las alabanzas recibidas del público y se dirigió a paso lento de vuelta a la sala de espera donde aguardaban Ino, Naruto, Neji, Gaara y Kankuro. A pesar del abandono de éste último, el genin de Suna permanecía en la sala de espera como privilegio por haber llegado hasta allí. Todos los perdedores podrían ver el resto de combates desde esa zona que contaba con tan buenas vistas al estar pegada a la arena.

—¿A dónde crees que vas, Bakugo?—cuestionó Genma, que hacía un gesto con la mano para que se acercara alguien. Antes de que Bakugo pudiera contestarle de mala gana, aparecieron dos parejas de enfermeros portando cada pareja una camilla. —Ve a la enfermería a que te curen esas heridas.—

Dos de los cuatro enfermeros, recogieron a la inconsciente Temari y se la llevaron corriendo hacia la enfermería del estadio. Pero los otros dos enfermeros se encontraron con la cara amenazante de Bakugo.

—Estoy bien, examinador.—dijo Bakugo, a pesar de toda la sangre que perdía cada segundo por el último ataque de Temari.

—Lo que te he dicho no era una sugerencia, chico.—replicó Genma, irritado con Bakugo.—Ya ha abandonado un participante y es muy posible que a otro aspirante lo tenga que descalificar por no llegar a tiempo. No me puedo permitir el lujo de arriesgarme a que acabes desmayando antes de comenzar las semifinales. No lo repetiré otra vez, Bakugo. Ve a la enfermería. Ya.—

—Tsk.—masculló Bakugo con una mueca. Pero acabó resignándose y empezó a dirigirse hacia la dirección donde habían llevado los enfermeros a Temari —Acabas de quitarles al resto la única posibilidad que tenían de vencerme, examinador.—

—Genma miró como Bakugo se alejaba poco a poco con los enfermeros siguiéndolo y con miedo a pedirle al rubio ceniza a que reposara en la camilla que habían traído.

—Qué chico tan arrogante y engreído.—pensó en voz alta Genma. Luego sonrió divertido.—Me cae bien.—

En la sala de espera, las reacciones al triunfo de Bakugo no tardaron tampoco en sucederse.

—Temari ha perdido ...—dijo Kankuro, sin poder creérselo. —Temari ha perdido ...—repitió para convencerse de lo que había visto no había sido una ilusión.—Pero ...¿cómo? ...—el genin de las marionetas que había estado de pie todo el rato se sentó en el suelo ya que se sintió sin fuerzas por un momento.— Katsuki Bakugo ... ¿quién es realmente ese chico?—murmuró.

—Mi presa.—respondió Gaara, que era el que más se alegraba de todo el estadio del resultado de ese combate. Se abrazó a sí mismo muy fuertemente para contener su deseo de saltar a la arena y matar al rubio ceniza en ese instante.—Katsuki Bakugo es mi presa. Me daré una baño con su sangre y su muerte me hará experimentar el placer de vivir como nunca nadie lo ha hecho antes—una sonrisa terroríficamente malvada acompañó a esa sentencia de muerte sobre el rubio.

El único que oyó lo dicho por Gaara fue su hermano al que se le heló de nuevo la sangre por el comportamiento del pelirrojo. El resto estaba o demasiado lejos o demasiados centrados en Bakugo para prestar atención a Gaara.

—Empiezo a entender lo que veían mi padre, Hinata y Kurenai-sensei y yo, en cambio, no veía.—pensó Naruto, contento por la victoria de Bakugo pero todavía más contento porque Temari hubiera perdido.

—Bakugo ha ganado. No puedo quedarme atrás. —pensó Ino, que se estaba empezando a poner muy nerviosa porque estaba a punto de combatir.—Quiero luchar contra él. Quiero demostrarle que soy una digna oponente. Quiero ...—sacudió la cabeza con fuerza.—No pienses en Bakugo. Ahora tienes que centrarte en tu próximo oponente. —volteó la cabeza en dirección a Neji, éste apretaba la mandíbula con fuerza observando la arena.—Neji Hyuga ... Parece enfadado ...—

—¿Tanto revuelo por un simple combate?—pensó Neji, disgustado por los aplausos a Bakugo.—Su victoria solo demuestra que los de Suna no son tan temibles como nos han querido hacer ver en los combates preliminares. No es nadie. No es nada. Solo un perdedor que ha llegado hasta aquí por enfrentarse a gente aún más perdedora que él.—

Unas de las pocas personas que estaban en el estadio y que no habían visto el combate eran Shikamaru, Choji y Asuma que acababan de llegar.

—Ino nos va a matar si se entera que nos hemos perdido su combate.—dijo Choji tocándose la barriga.

—¿Y de quién es la culpa de que lleguemos tan tarde, eh Choji?—replicó Asuma, entrecerrando los ojos.

—¡No es mi culpa que acabara ayer por la noche ingresado en el hospital, sensei!—protestó Choji, volviéndose a tocar la tripa.— Mi pobre barriguita ...—

—Sí lo es si el motivo de que acabaras en el hospital es por haberte comido 10 kilos de carne.—contraatacó Asuma.—Tienes que aprender a controlarte, Choji. Según el doctor que te atendió, fue el lavado de estómago más difícil que realizó en su larga carrera.—

—¡Me controlé! ¡Incluso le ofrecí un trozo de carne a Bakugo!—se defendió Choji.

—Hablando de ese chico, ¿habrá realmente renunciado?—se preguntó Asuma, encendiendo un cigarrillo.

—Vaya lata.—dijo Shikamaru, pero con una sonrisa.—Ese tipo tan molesto no solo no ha renunciado sino que ha ganado su combate. —indicó con el dedo índice la pantalla gigante donde anunciaban que Naruto y Bakugo habían ganado sus combates por abandono y por KO respectivamente.— Y por suerte o por desgracia, no nos hemos perdido el combate de Ino contra ese genio del clan Hyuga.—

—¡Eso son grandísimas noticias, Shikamaru!—dijo con alegría Choji.—Ino no nos lo perdonaría jamás y eso haría que se pusiera más insoportable de lo que ya es.—

Asuma no estaba tan contento, había algo que no entendía.

—Pero hay algo que no entiendo ...—Asuma miró el reloj que marcaba las 11.—Ha pasado una hora desde el inicio del torneo y aún no ha luchado Ino. Y no solo eso, parece ser que Naruto ha ganado por abandono de su rival. ¿Tan largo ha sido el combate de Bakugo contra la chica de Suna? Además ...—

—¿Por qué no han luchado todavía Sasuke y el tipo de la calabaza?—Shikamaru se adelantó a la pregunta que le venía rondando a la cabeza a su sensei.

—...—Asuma le dio una calada a su cigarrillo.

Algo le olía mal a Asuma Sarutobi de todo esto y no era el olor a tabaco que desprendía. Pero sus preocupaciones fueron interrumpidas por el ruido de una bolsa de papas al abrirse. Volteó la cabeza y vio que era, evidentemente, su alumno Choji el causante de aquel ruido.

—Ñam, ñam, ñam.—comió feliz Choji una papa tras otra, ajeno a las preocupaciones de su sensei.

—¡Pero... qué ...!—a Asuma se le cayó el cigarrillo al suelo, por la incredulidad.—¿Es qué no has aprendido nada de tu visita al hospital, Choji.

—Que prefiero morirme por comer mucho que morirme de hambre, sensei.—le respondió Choji con la boca llena de papas. Asuma se llevó la mano a la cara como acto reflejo.

—Vaya lata ...—murmuró Shikamaru, apoyándose en una de las barandillas del estadio para ver con mejor claridad el próximo combate entre Ino y Neji.

Por otra parte, el joven encapuchado que había entendido las palabras en inglés que dijo Bakugo al volar hacia Temari ¡DEADLY MISSILE HEAD! (N/A: Cabeza de misil mortal) tomó la decisión de dejar de ver el siguiente combate y averiguar más cosas sobre el rubio ceniza.

—Voy al baño. Vuelvo en cinco minutos.—mintió el joven encapuchado a su hermana. Odiaba mentirle, pero más odiaría darle falsas esperanzas de poder regresar a su mundo.—Espera a tu Onii-chan y no te muevas de aquí.—

—¡Hai!—asintió su hermana de forma adorable.

—Voy a descubrir quien eres realmente, Katsuki Bakugo.—pensó el joven encapuchado, con una mirada que mostraba una gran determinación.

En la enfermería, Bakugo estaba siendo atenido por una señora de muy avanzada edad. El rubio calculó que tendría unos 70 u 80 años.. La anciana le ponía vendajes de forma muy cuidadosa en las heridas abiertas que le había ocasionado Temari.

—Señora, dése prisa o déjeme que me ponga yo esas vendas.—dijo Bakugo, impaciente pero conteniéndose por ser la enfermera una mujer tan mayor.

No quería perderse el combate de Ino y a este ritmo tan pausado que llevaba la mujer se perdería todo el torneo.

—Como le digo siempre a mi nieto ... Las prisas no son buenas consejeras.—recitó el dicho la anciana.

—Más bien a tu tataranieto ...—murmuró Bakugo tan bajo que la señora no lo escuchó.

—¿Nunca te habían dicho que eres un chico muy guapo?—dijo la señora. —Es una lástima que chicos tan jóvenes y enérgicos como tú tengan que librar las peleas que unos ancianos como yo deciden en sus lujosas mansiones. Debería estar prohibido que os enviasen a pelear. Los chicos de tu edad deberían jugar y no pelearse a muerte por el disfrute y los intereses de los adultos—

—Menos cháchara y más trabajo, señora.—por mucho que las palabras de la señora eran sabias, Bakugo no tenía tiempo para ponerse a iniciar un debate ético-filosófico. Solo quería irse de allí cuanto antes para ver el combate de Ino contra Neji.

Una aparición de la nada de un chico encapuchado de la estatura de Bakugo (sobre el 1,60 metros) sobresaltó a la enfermera y al rubio ceniza.

—Vaya susto me has dado, jovencito.—dijo la enfermera anciana llevándose la mano al pecho. —¿Cuánto tiempo llevas ahí? No te he oído entrar.—

—Jejeje. Un buen rato—sonrió el joven quitándose la capucha dejando ver un rostro pálido, con el cabello blanco y puntiagudo y unos ojos de color azul.—Me daba vergüenza interrumpiros.—

—Qué malo es hacerse mayor. Estoy perdiendo oído. —suspiró la anciana. Luego volteó la cabeza en dirección a Bakugo—¿Es un amiguito tuyo?—

—No conozco a ese extra. —respondió el rubio ceniza, entrecerrando los ojos y mirando con desconfianza al chico que debería tener unos 13 años como la edad que aparentaba Bakugo. Y es que él, al igual que la anciana, tampoco había sentido la presencia de ese extraño chico.—¿Quién eres?—